La novela "La Cocinera" de Coia Valls sumerge al lector en la apasionada vida de una mujer capaz de seducir una ciudad y actuar sobre el curso de la historia gracias a su talento, espíritu indómito y arte culinario. Esta obra, publicada por Ediciones B, ha resultado ser una lectura llamativa y profunda en el género de la novela histórica.
Sobre la Autora: Coia Valls
Coia Valls, nacida en Reus en 1960, es una prolífica escritora y actriz. Además de su faceta literaria, es profesora de Educación Especial y Logopedia. Su trayectoria literaria ha sido reconocida con importantes galardones; en 2010, recibió el premio Néstor Luján de novela histórica por 'La princesa de jade'. Desde entonces, ha publicado diversas obras que han sido traducidas a varios idiomas, entre ellas 'El mercader' (2012), 'Las torres del cielo' (2013), 'Los caminos de la luz' (2018) y 'La alquimia de la vida' (2022).
También ha incursionado en la literatura inspiracional con 'Si tú me escuchas' (2017) y en la literatura infantil y juvenil, destacando 'Marea de lletres que maregen', 'L’ombra dels oblidats' y la novela en catalán 'Pantera', que obtuvo el Premio de la Crítica en 2021. En su faceta teatral, Coia Valls ha adaptado y dirigido 'Solitud' de Víctor Català, y ha llevado a escena muchas de sus obras, incluyendo 'El mercader', 'La cocinera', 'Amor prohibido' y 'Etheria'. Es también la responsable del blog 'El cuaderno naranja', un espacio donde comparte sus reflexiones.
Argumento de "La Cocinera"
La historia de "La Cocinera" se inicia en Barcelona, en el año 1771. La joven Constança Clavé, de dieciséis años, emprende un largo periplo desde la lejana ciudad de Lima, tras la muerte de su padre, un diplomático al servicio del virrey Manuel de Amat. Su destino es Barcelona, donde se reunirá con sus abuelos. En su memoria lleva grabados paisajes, gustos y texturas de su vida en Perú, y su única herencia es el cuaderno de recetas de quien fue su primer maestro en la corte peruana, el chef Antoine Champel, quien le insufló su amor por la cocina. Tras la muerte de sus padres y luego de su tutor, ya no puede vivir en Lima.
Al llegar a Barcelona, Constança sueña con convertirse en una gran cocinera. Sin embargo, su condición de mujer le cierra muchas puertas en una sociedad de la época que no favorecía precisamente sus planes. Constança desea, al llegar a Barcelona, establecerse como cocinera, con la ayuda de su abuela. Su abuela es una mujer fría y nada cariñosa que no perdona a Constança que su madre les dejara para casarse con su padre, por lo que la pondrá a vivir en la peor habitación de la casa y la tratará como a una criada.
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No obstante, Constança se abrirá paso con coraje y pasión entre las calles de una ciudad convulsa. Tras una temporada trabajando en la tienda de su abuela, consigue, por un golpe de suerte, trabajar para Pierre Bress, conocido como Monsieur Plaisir (señor Placer), el cocinero más famoso de la ciudad. Allí puede desarrollar toda su creatividad culinaria. Se mueve entre los grupos que llaman a la revolución y aquellos otros que frecuentan salones más refinados y exquisitos: una esfera de poder donde se mueven personajes fascinantes, como el que fue considerado el primer gastrónomo de la época, el barón de Maldà. Así conocerá a los personajes más emblemáticos de la ciudad y se introducirá en un círculo social que no es el suyo.
Personajes y Desarrollo
Constança es la protagonista absoluta de la novela, una mujer muy luchadora que no se conforma con los corsés que su familia y la sociedad de la época le quieren colocar. Es valiente, valerosa y tozuda, siguiendo adelante pese a quien pese. Coia Valls ha creado para ella un carácter un tanto soberbio, aunque debido a las penalidades que se ve obligada a atravesar, esos humos se irán templando a base de palos y golpes. La ambición es otro rasgo destacable en Constança, y a pesar de que todo se hace cuesta arriba, nunca deja de intentar lograr sus metas. Es un personaje con claros y oscuros; hay aspectos con los que se empatiza mucho, como su niñez, sus circunstancias personales y el trato de su abuela, pero a veces su forma de actuar es reprochable. Sin embargo, es un personaje que encanta por su autenticidad y credibilidad, nada plano, que muestra sus cosas buenas y sus defectos.
La novela, narrada en tercera persona, lo hace siempre desde el punto de vista de Constança, con la excepción de una serie de capítulos dispersos a lo largo de la narración que son contados en primera persona por la propia protagonista. En ellos, el lector conoce su vida en Perú y, sobre todo, su relación con Iskay, un niño y luego joven indígena que fue su mejor amigo. Esta figura da mucho más juego del que uno podría esperar en un primer momento, y gracias a su intervención, Constança es quien es, siendo relevante en la historia.
Los personajes tienen un papel importante en esta historia y están bien trazados, provocando sensaciones de amor o de rechazo, a veces simultáneamente. Algunos personajes se hacen odiar profundamente, como la familia de Acevedo (especialmente, su horrible, envidiosa y malvada esposa). Otros generan sentimientos encontrados, como Pierre Bress, que ayuda a Constança a cumplir su sueño pero luego se aprovecha de su superioridad en la cocina. Algunos personajes secundarios, como Rita, Vicente y Ventura, son dignos de mención, aunque en ocasiones su presencia parece eclipsada por la fuerte personalidad de Constança. A medida que las páginas avanzan, se puede echar de menos a algunos personajes que parecían tener mayor relevancia, si bien en algunos casos reaparecen en momentos inesperados, y su evolución es digna de tener en cuenta, lo cual es un acierto en la estrategia narrativa de Coia Valls.
Marco Histórico y Temático
"La Cocinera" es una novela histórica que, como la mayoría de las obras del género, mezcla elementos de otros, incluyendo historias de amor, familiares, aventuras y traiciones. El marco histórico en el que transcurre la historia, la Barcelona de 1771, es verídico y la autora se ha documentado ampliamente sobre la vida de los barceloneses de la época, dibujando un certero fresco de la misma. Aquellos eran tiempos convulsos, con grupos contrarios al poder y aires revolucionarios en el ambiente.
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El contraste entre los poderosos y el pueblo llano se hace evidente, mostrando cómo los ricos viven muy bien y el resto de la gente muy mal. Constança, perteneciente al pueblo, por su profesión y por ser ayudante de Monsieur Plaisir, accede a palacios y casas nobles, viendo una realidad muy distinta a la suya y la de sus amigos. Este contexto la lleva a decidir tomar partido, quizás obligada por las circunstancias y por una persona importante en su vida.
Como el título indica, la cocina tiene un papel central. La autora consigue trasladar al papel ese mundo sensorial de olores y sabores que deriva de la buena cocina. Cuando Constança cocina, con su mezcla de especias y sabores de una cocina exótica, el lector tiene la impresión de oler los guisos y casi salivar. En "La cocinera", la comida y la acción de cocinar no solo son relevantes, sino que se mezclan con la sensualidad y el placer en algunos pasajes, creando una explosión deliciosa para los sentidos.
Estilo y Estructura
La novela está dividida en cinco grandes partes, cada una con diferentes capítulos de unas diez páginas. Al comienzo de cada capítulo, la autora señala la ubicación y la fecha, lo que ancla la narrativa en su contexto histórico. La acción transcurre de forma lineal, con la excepción de los capítulos dedicados a Iskay y la niñez de Constança, que, a modo de recuerdos, retrotraen al pasado, aunque con una línea temporal lineal dentro de esos mismos recuerdos. El estilo de Coia Valls es directo, preciso y sencillo, facilitando una lectura amena.
Impresiones Finales
"La cocinera" gustará a aquellos que disfruten con las novelas de corte histórico. Aunque el ritmo de la novela no es especialmente ágil y la acción no es siempre intensa, la trama no es en absoluto predecible. La autora sabe jugar con sus personajes, cuándo deben intervenir según el pasaje, y cuenta con una protagonista de armas tomar. El componente de venganza y justicia que se añade en las últimas decenas de páginas resulta un ingrediente que culmina la novela con buen sabor de boca, pues agrada ver cómo algunos personajes reciben su merecido. La terquedad de Constança, aunque a veces molesta, se equilibra con su tenacidad. En resumen, si gustas de las historias de trabajo duro para llegar a la cima, este es tu libro.
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