Descubre cómo el Subsidio a la Gasolina en México impacta tu bolsillo y las políticas que están cambiando todopost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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La noción general apunta a que el subsidio a los combustibles beneficia a los más pobres. Esta es una política que ha generado gran polémica entre la sociedad. Sin embargo, el esquema actual en realidad subsidia a los segmentos más ricos de la población.

La Naturaleza Regresiva del Subsidio a los Combustibles

Una política social tiene incidencia progresiva cuando entre menores ingresos tienes, más apoyo recibes. Sin embargo, en el caso del subsidio a la gasolina, la información provista por la SHCP sugiere un patrón diferente. Según datos de la SHCP, por cada peso del subsidio a la gasolina que recibe un individuo perteneciente al 10% de la población con menores ingresos, un individuo en el 10% más rico se lleva 32 pesos. Esto es porque los individuos de mayores ingresos tienden a demandar mayor cantidad de combustible.

El 20% más rico del país recibe casi 60% del beneficio total. En contraste, el 20% más pobre recibe tan sólo el 3%. Si lo comparamos con políticas de combate a la pobreza, encontramos que tenemos maneras más eficientes de redistribuir la riqueza. Un ejemplo son las becas educativas de Oportunidades en donde 65.3% del beneficio lo recibe el 30% más pobre del país.

Costo Económico y Oportunidades Perdidas

Actualmente, el Estado mexicano destina una cantidad de recursos importante al subsidio de la gasolina. En 2012, el subsidio representó 220 mil millones de pesos, lo que equivale a 1.4% del PIB. Durante 2013, la SHCP previó disminuir el subsidio y lo cifró en 48 mil 895 millones de pesos para todo el año.

El monto del subsidio podría ser invertido en áreas con mayor impacto social. En el sector educativo, con el monto del subsidio hubiéramos podido pagar 7.58 veces el presupuesto total de la UNAM. Invertir en la educación es, sin duda, una política eficaz para disminuir la pobreza.

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Impacto Ambiental del Subsidio

Generalmente, un subsidio causa un mayor consumo de un bien. Al subsidiar la gasolina estamos generando incentivos para el uso del automóvil y los combustibles fósiles, lo cual a su vez tiene un impacto social reflejado en mayor contaminación. Actualmente, México es uno de los países con mayor consumo de gasolina en el mundo al ubicarse en la posición 25.

El Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) y el "Gasolinazo"

Históricamente el Gobierno mexicano ha destinado una parte del presupuesto para subsidiar los precios de la gasolina; el porcentaje de este subsidio se ajustaba cada año y la gasolina subía, este fenómeno se conoce comúnmente como “gasolinazo” y terminó con la reforma energética de la administración del presidente Enrique Peña Nieto. Al mismo tiempo que se dejó de invertir presupuesto para mantener la gasolina barata, se implementó el cobro de un Impuesto Especial sobre Productos y Servicios (IEPS).

El IEPS es un impuesto indirecto aplicado a productos como las gasolinas, diésel, bebidas alcohólicas y tabacos. Su objetivo es generar ingresos adicionales para el Gobierno, además de desincentivar el consumo de ciertos bienes que pueden ser perjudiciales para la salud o el medio ambiente. Ante esta situación, se desató el descontento social y protestas alrededor del país, por lo que al poco tiempo la SHCP implementó una medida para aliviar la situación: dejar de cobrar parte del IEPS en algunos momentos para bajar el precio de la gasolina.

Este estímulo fiscal se determina todas las semanas y es una herramienta utilizada por el Gobierno para amortiguar el impacto del alza en los precios internacionales del petróleo. Cuando el precio del petróleo sube, el gobierno aumenta el estímulo y cobra menos IEPS, por el contrario, cuando el petróleo baja, el gobierno disminuye los estímulos fiscales y vuelve a cobrar más IEPS.

Cabe resaltar que el presidente Peña Nieto eliminó el subsidio del IEPS unas semanas antes de entregar la administración al presidente Andrés Manuel López Obrador, es decir que los cambios en la política fiscal de los combustibles son normales en las etapas de transición gubernamental. Si bien se anunció que por una semana no habrá estímulo fiscal para las gasolinas, cabe recordar que, hasta la semana pasada, el estímulo era apenas del 3% para la gasolina magna ya que la Premium no recibe estímulo desde el 2023, por lo que no hay gasolinazo.

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Durante el Gobierno del presidente López Obrador, el aumento a la gasolina fue el menor de los últimos tres sexenios anteriores con un aumento del 24%, comparada con el sexenio del presidente Peña Nieto en el que se encareció hasta en un 82% en términos brutos. En lo que respecta al periodo panista, el periodo de Felipe Calderón registró un incremento del 58.59% y Vicente Fox del 33%.

Factores que Determinan el Precio de la Gasolina y su Relación con la Inflación

El precio de la gasolina en México no depende de un solo factor. Se calcula a partir de una combinación de elementos: el precio internacional del petróleo, el tipo de cambio, los costos de traslado y distribución, el margen de ganancia de las estaciones de servicio y los impuestos.

Un aumento en el precio de la gasolina puede generar un aumento en los precios de los bienes que requieren transporte, como los alimentos. Sin embargo, esto no implica que habrá mayor inflación en el largo plazo. La inflación se define como un aumento sostenido y generalizado de los precios en una economía.

En realidad, si analizamos experiencias de otros países podemos ver que los precios bajos de la gasolina no garantizan una inflación baja. Venezuela tiene uno de los precios de gasolina más baratos del mundo en 35 centavos de peso por litro y una inflación de 50% anual. Además, los impuestos a la gasolina tampoco generan más inflación. En Corea del Sur, Italia y Noruega hay un impuesto de más de 10 pesos por litro y ningún país tiene una inflación mayor al 3% anual.

Estrategia Actual del Gobierno para Contener los Precios de los Combustibles

La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha afirmado que su Gobierno cuenta con mecanismos fiscales para amortiguar posibles alzas en los combustibles ante el encarecimiento del petróleo derivado del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, que ha generado preocupación por el suministro energético global. En particular, el IEPS permite ajustar o reducir el impuesto para evitar incrementos en los precios al consumidor. El subsidio es un apoyo mediante el cual el gobierno absorbe una parte del impuesto por la compraventa de combustible. Cuando el porcentaje es mayor, los conductores pagan menos.

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El pasado 20 de marzo, el gobierno federal reactivó el subsidio a gasolinas, después de más de un año sin aplicar dicha política. La Presidenta afirmó que sin el subsidio el precio de las gasolinas rebasaría los 30 pesos. “Si no estuviéramos interviniendo para apoyar el precio de la gasolina y del diesel la gasolina estaría en más de 30 pesos el litro; el diesel estaría sobre 32, 33 pesos el litro”, aseveró.

Explicó que el aumento del precio del petróleo, derivado del conflicto entre Estados Unidos e Irán, impactó directamente en el precio de las gasolinas en México. “El día de ayer volvió a subir el barril de petróleo por la situación en Irán, y está sobre 102, 103 dólares el barril; entonces, como los precios de la gasolina, del diesel se fijan internacionalmente para todos los países, aun cuando nosotros producimos la mayor parte de lo que consumimos el precio se fija por un precio internacional”, dijo.

Medidas y Costos Semanales del Estímulo Fiscal

Por cuarta semana consecutiva, el gobierno federal otorgará apoyos fiscales para contener el alza de los precios de los combustibles, particularmente de la gasolina regular (Magna) y el diésel. No obstante, el apoyo será menor respecto al que se aplicó esta semana, debido a menores presiones del costo de los energéticos. El diésel es el principal combustible para el transporte de carga, pasajeros, maquinaria y gran parte del sector productivo. Cualquier variación en su precio tiene impacto en los costos de distribución y, eventualmente, en los precios de bienes y servicios para el consumidor final.

Periodo Combustible Estímulo Fiscal (%) Apoyo Gobierno (pesos/litro) Consumidor Paga (pesos/litro)
13 al 17 de abril Diésel 80.35 5.91 1.44
13 al 17 de abril Gasolina Magna 26.97 1.80 4.89
4 al 10 de abril Diésel - 5.97 1.38
4 al 10 de abril Gasolina Magna - 2.09 4.60

Dichas cuotas fueron publicadas en la edición vespertina del Diario Oficial de la Federación. La baja de los apoyos ocurre en un entorno internacional más favorable en el mercado de energéticos.

La presidenta Claudia Sheinbaum dijo en la conferencia matutina que cada semana están revisando los ingresos y egresos con proyecciones al cierre de 2026 para evaluar dónde realizar recortes al gasto para seguir aplicando los estímulos a los combustibles a fin de suavizar el precio a los consumidores de gasolinas y diesel. Dicho subsidio tiene un costo semanal estimado en 5 mil millones de pesos, monto equivalente a lo que se gastó tan sólo en febrero pasado la Secretaría de Salud o la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.

Sheinbaum Pardo dijo que se mantendrá esa política sin dar una fecha de término y afirmó que los recursos serán tomados de presupuestos aprobados por el Congreso de la Unión para otros propósitos, sin especificar alguna dependencia federal o programa específico. “Tenemos que garantizar los programas de Bienestar, el apoyo de educación, el apoyo a salud, los programas de vivienda y la inversión. Cada semana estamos revisando los ingresos, los egresos y las proyecciones hacia el cierre de 2026”, comentó. “[El subsidio a gasolinas] lo tenemos que mantener, y eso significa más austeridad. Estamos cerrando todavía muchos gastos, que decía somos más que franciscanos acá, porque se tienen que reducir los gastos, estamos revisando todos los gastos”, manifestó. Sin embargo, dijo que no contempla realizar recortes al presupuesto destinado a las becas escolares o a los programas sociales que entrega el gobierno federal, superior a un billón de pesos para este año.

Explicó que aproximadamente la mitad del subsidio a gasolinas proviene de un impuesto que paga Petróleos Mexicanos (Pemex) por la venta del hidrocarburo. “Son alrededor de 5 mil millones de pesos. Se compensan con lo que todavía exporta Pemex, que obviamente como está más alto el precio del petróleo ingresa más por esa parte de la exportación y Pemex paga un impuesto al erario, que corresponde a 30% de la producción por el precio. Entonces, al aumentar el precio también hay un incremento en lo que se llama el derecho para el bienestar que paga Pemex. Si uno compensa todo, son alrededor de 2 mil 500 millones de pesos semanales”, detalló.

Acuerdos Gubernamentales y Perspectivas Futuras

Sheinbaum Pardo informó que el acuerdo con los gasolineros es que la gasolina no supere los 24 pesos y el diesel los 28, y anunció que esta semana se reunirá de nuevo con empresarios para continuarlo. “El precio de la gasolina magna no puede pasar de 24 pesos, que es como venía desde el año pasado… ahí estamos apoyando en casi seis, siete pesos el litro de gasolina. En el caso del diesel, hasta ahora se pudo llegar a un acuerdo de 28, pero queremos bajarlo más porque el diesel impacta en los precios de las mercancías. Entonces, esta semana voy a tener una reunión con todos los gasolineros”, adelantó. Anunció reuniones esta semana con los empresarios que firmaron el Paquete Contra la Inflación y la Carestía (Pacic) para solicitarles que no suban el precio de los productos por el alza de los combustibles. Según el acuerdo publicado en la edición vespertina del Diario Oficial de la Federación (DOF), el apoyo aplicará a los tres combustibles, en un contexto de recientes incrementos en los precios internacionales del petróleo.

En la actualización del marco macroeconómico de 2026 contenida en los Precriterios Generales de Política Económica (PGPE) de 2027, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ya había anunciado un ajuste. Informó que el gasto neto presupuestario pasaría de 10 billones 193 mil millones de pesos a 10 billones 140 mil millones, es decir, 100 mil millones de pesos por debajo del monto aprobado por la Cámara de Diputados para este año. La Secretaría de Hacienda indicó que esa reducción provendrá tanto del gasto programable como del no programable.

Analistas consultados por EL UNIVERSAL coincidieron en que hay margen para apretarse el cinturón en sueldos y otros rubros sin poner en riesgo los programas sociales y la operación del sector público. La directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base, Gabriela Siller, afirmó que el gobierno sí tiene espacio para hacer ajustes sin afectar programas sociales, haciendo, a la vez, más eficiente el gasto. Por su parte, Gabriel Pérez del Peral, profesor de la Universidad Panamericana, apuntó que el recorte al gasto podría darse en el capítulo 1000 de sueldos y salarios del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) de 2026. Refirió que, según datos de la SHCP al primer bimestre del presente año, ese rubro del gasto corriente del gobierno federal trae un aumento de 10.6% en general en comparación a igual periodo del año pasado. En su interior, acotó el académico, en servicios personales hay un ascenso de 14.8%. Por eso, aseguró que hay tela de dónde cortar en sueldos y salarios, pues están incurriendo en lo mismo, ya que el gasto corriente se está “comiendo” al gasto de inversión física directa, que tuvo una caída de 48.7%. “Con una economía estancada, a la inversión ya no se le pueden hacer más recortes; de por sí ya está en los huesos”, enfatizó. “Se está presentando un deterioro muy importante en las finanzas públicas, ya que tan sólo en enero-febrero pasado el déficit fiscal subió 12 mil millones de pesos”, sentenció. Si siguen creciendo más el gasto improductivo, advirtió, continuará aumentando más el déficit fiscal, lo que complicará alcanzar las metas encaminadas a la consolidación que se prometió al cierre del sexenio anterior, cuando se endeudó más al país para concluir las obras emblemáticas de López Obrador.

El ajuste al gasto público que está preparando el gobierno federal para evitar el gasolinazo derivado de los altos precios del petróleo por el conflicto en Medio Oriente podría venir del gasto corriente y en inversión física, consideraron analistas. Analistas de BBVA hicieron notar que las causas de la caída en la inversión son principalmente internas y se explican por el deterioro en la confianza en el marco del Estado de derecho, sobre todo a raíz de la reforma judicial. De ahí que establecieron que una implementación eficaz del Plan de Inversión en Infraestructura podría ser el primer detonante de esta necesaria mayor confianza para lograr mayores tasas de crecimiento económico.

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