San Mateo: El Impactante Camino de Recaudador de Impuestos a Apóstol del Señor Reveladopost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
771 715 4434

San Mateo, el Recaudador de Impuestos: Un Retrato Histórico

San Mateo, antes de su conversión, era un recaudador de impuestos, una profesión que conllevaba una gran estigmatización en su época. Los romanos escogían a los colectores entre los propios subyugados, sabiendo que estos conocerían mejor las riquezas de sus paisanos de las que podrían retirar más frutos. Además, también se presuponía entonces que los colectores de impuestos eran ladrones, que buscaban ese cargo para enriquecerse rápidamente.

El Contexto de su Oficio

Estos recaudaban los impuestos que imponía el gobierno romano, que tanto odiaba el pueblo judío. Cobraban impuestos, entre otras cosas, por los barcos que llegaban al puerto, por las caravanas que viajaban por los caminos principales y por los productos que se importaban. Por lo general, el pueblo judío los despreciaba, porque a menudo estafaban a la gente cobrando más de lo debido. El odio que le profesaba el pueblo judío tiene que ver con su dedicación profesional; colaborar con los invasores, con el Imperio romano, estaba muy mal visto. Para Ricardo Aldama, siervo de Jesús y profesor de Teología en el seminario de Granada, la escena con Mateo deja claro que «Jesús formó su grupo con una libertad enorme», sin atenerse a lo políticamente correcto. De hecho, «los recaudadores de impuestos tenían fama de aprovecharse del dinero de los demás», subraya el religioso.

La Identidad de Mateo

Era de Cafarnaún y detestado por los suyos, pues sacaba su dinero para darlo a los romanos. No hay apenas datos biográficos de san Mateo, solo se sabe que era recaudador de impuestos en Cafarnaúm, por lo que se intuye que era de allí. Hijo de Alfeo, también es llamado Leví por los evangelistas san Marcos y san Lucas.

La Vocación de San Mateo: El Llamado de Jesús

El Encuentro Transformador

¿Cómo conoció el apóstol Mateo a Jesús? La vocación de San Mateo se describe en los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas. Este es el relato de Mateo 9:9-13: "Al pasar Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo sentado en la oficina de impuestos; y él le dijo: “Sígueme”. Y él se levantó y lo siguió".

San Mateo era cobrador de impuestos en Cafarnaúm y, como todos los que se dedicaban a ese oficio, era despreciado por el pueblo, que lo consideraba cercano a los opresores. Probablemente Mateo se había acostumbrado a ello; pero un día, cuando estaba sentado en su oficina, oyó una voz diferente. Un hombre le dijo solamente: “Sígueme”. Y él se levantó y lo siguió, para siempre. Ese hombre era Jesús, y la vida de Mateo nunca más volvió a ser como antes. Este hombre, a diferencia del joven rico del Evangelio, fue perdiendo el apego a sus riquezas, de modo que cuando el Señor, viéndolo en la mesa de recaudación de impuestos, le dijo “Sígueme”, él simplemente “se levantó y lo siguió” según nos cuenta él mismo.

Lea también: San Mateo Atlixco: Un legado histórico poblano

La Cena con Pecadores y la Misericordia de Jesús

Más tarde, tal vez para mostrar agradecimiento por la oportunidad que le ha dado Jesús, Mateo organizó un gran banquete en su casa. Invitó a Jesús, a sus discípulos y a varios antiguos compañeros de trabajo, otros cobradores de impuestos. Leví ofreció un gran banquete a Jesús, que fue a su casa acompañado de sus discípulos, suscitando el desconcierto y las críticas de los escribas y los fariseos porque se sentaba a la mesa con recaudadores de impuestos y pecadores. Y estando él sentado a la mesa en la casa, he aquí, muchos publicanos y pecadores vinieron y se sentaron con Jesús y sus discípulos.

Al ver que Jesús estaba comiendo con personas de esa clase, los fariseos, que se creían mejores que los demás, les preguntaron a los discípulos: “¿Por qué come su maestro con cobradores de impuestos y pecadores?” (Mateo 9:11). Jesús alcanzó a oír aquellas palabras y les respondió: ―Porque los sanos no necesitan médico, y los enfermos sí. La respuesta de Jesús impresionó a Mateo: “No tienen necesidad de médico los que están sanos, sino los que están enfermos”, dijo el Nazareno, añadiendo: “De hecho, no he venido a llamar a justos, sino a pecadores”.

Mateo, que era un pecador, dejó todo y comenzó a seguir a Jesús, convirtiéndose en uno de los doce Apóstoles. La cita bíblica en la que se cuenta la vocación de Mateo termina, de forma parecida, con dos frases de Jesús que han regado de esperanza la historia de la humanidad. «No necesitan médico los sanos, sino los que están enfermos», dice en primer lugar. Y añade: «Misericordia quiero y no sacrificio, porque no he venido a llamar a los justos sino a los pecadores». Esto también se recuerda en la Liturgia, resaltando la misericordia infinita del Salvador, que quiso “elegir a san Mateo para convertirlo de recaudador de impuestos en un apóstol”. Jesús pudo convertir en santo a un pecador como Mateo, no así a los fariseos que criticaron que Jesús se atreviese “a comer con publicanos y pecadores”. Se trata, según Aldama, de la confirmación oficial de que Dios no da a nadie por perdido.

Aunque los fariseos llamaban a Jesús “maestro”, no creían que lo fuera. Probablemente, Mateo había invitado a estos cobradores de impuestos y pecadores para que pudieran escuchar a Jesús y curarse en sentido espiritual, pues muchos de ellos lo seguían (Marcos 2:15). Y Jesús quería ayudarlos para que tuvieran una buena amistad con Dios. A diferencia de los orgullosos fariseos, él no los despreciaba; más bien, se compadecía de ellos. Jesús es compasivo con los cobradores de impuestos y pecadores, pero eso no significa que aprobara sus pecados, sino que sentía el mismo cariño por ellos que por los que padecen enfermedades físicas.

San Mateo como Apóstol y Evangelista

Su Misión de Predicación

San Mateo es mencionado también en los Hechos de los Apóstoles. Tras la ascensión del Señor, San Mateo quedó unos años predicando en Judea. Luego viajó hacia los Partos y los Persas, grandes imperios, y después a Etiopía. Pero Mateo no solo se dedicó a la evangelización epistolar, también se entregó en persona al mandato evangélico «id por todo el mundo y predicad el Evangelio». Difundió la buena noticia varios años por Judea. A partir de ahí se le pierde la pista. El anuncio de la Buena Noticia de Cristo constituyó su misión.

Lea también: Hermanos Díaz Rubín en Puebla

El Evangelio según San Mateo

Junto con su vocación, en la vida de Mateo destaca su empeño por dejar escrita la historia de Jesús. Es el primer evangelista -de los cuatro- que se dedica a esta tarea. San Mateo escribió el Evangelio que lleva su nombre pensando en los cristianos de origen judío: en el texto enfatiza que Jesús es el Mesías que cumple las promesas del Antiguo Testamento. Se puede decir casi con certeza que escribió en arameo. «Lo que ocurre es que lo que conocemos como texto canónico está escrito en griego», matiza el profesor de Teología. Además de la lengua, es reseñable a quién va dirigido. Según Ricardo Aldana, «está escrito para israelitas; para judíos que abrazan la fe cristiana». Por eso, aclara el experto, «hay tantas referencias al Antiguo Testamento. El Evangelio de San Mateo está dividido en 28 capítulos y consta de 50 páginas. La Liturgia aplica a San Mateo las siguientes palabras del Antiguo Testamento: “Este maestro, muy instruido en la Ley dada a Moisés por Yahveh, Dios de Israel (…) sobre él estaba la bondadosa mano de su Dios. (…) se había dedicado con todo su corazón a poner por obra la Ley de Yahveh y a enseñar a Israel sus mandamientos y preceptos.” (cfr. Esdras).

Simbolismo y Representación

El evangelista San Mateo es representado por el rostro humano, según la visión de los “cuatro vivientes” de Ezequiel (1, 5 ss) retomada por el Apocalipsis (4, 6-11). En la descripción de los cuatro seres del Apocalipsis (águila, toro, león y hombre), San Mateo es asociado con el de aspecto humano. A San Marcos lo representa el león, a San Lucas el buey y a San Juan el águila, por el alto vuelo teológico de su escrito.

El Legado de San Mateo

Su Muerte y Reliquias

Al final, fue martirizado como todos los apóstoles, en su caso por oponerse al matrimonio del rey Hirciaco con su sobrina Ifigenia, que se había convertido al cristianismo por obra del apóstol. Hay autores que dicen que llegó hasta Etiopía, donde fue decapitado por oponerse al matrimonio del rey Hirciaco con su sobrina Ifigenia. El Vaticano, sin embargo, considera estas fuentes poco fiables y ve más plausible que muriera de forma natural. Según algunas fuentes, murió por causas naturales, mientras que según otras tradiciones -consideradas poco fiables- su vida terminó en Etiopía. Sus reliquias se encuentran en la cripta de la Catedral de Salerno (Italia), donde se le festeja el 21 de septiembre con una solemne procesión.

San Mateo en el Arte y la Espiritualidad

Su figura ha sido ampliamente retratada por los artistas. La figura de San Mateo es muy querida por la iconografía. La obra más famosa es la Vocación de san Mateo, pintada por Caravaggio entre 1599 y 1600. Particularmente conocida es la obra “Vocación de San Mateo”, pintada por Caravaggio entre 1599 y 1600, que se puede admirar en la Iglesia de San Luis de los Franceses en Roma. En esta sugestiva pintura, la luz, símbolo de la gracia, juega un papel fundamental. La escena implica una acción dramática: el dedo de Jesús apunta a Mateo, que aún tiene las monedas en la mano. La historia de San Mateo y la pintura de Caravaggio han marcado la vida del Papa Francisco. Lo cuenta él mismo en una entrevista de 2013 realizada por el P. Antonio Spadaro para “La Civilización Católica”, en la cual, comparándose a la figura de Mateo, el Pontífice se define "un pecador en quien el Señor ha puesto sus ojos”.

Lea también: Historia bíblica de Mateo

tags: #san #mateo #recaudador #de #impuestos