Sin lugar a dudas, en este 2025 el SAT está ejerciendo mucha presión y el aumento de la fiscalización a los contribuyentes se mantiene como un foco rojo en el entorno empresarial. Como una práctica de transparencia proactiva y para brindar certidumbre jurídica a los contribuyentes, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) dio a conocer los criterios de programación de auditorías.
De acuerdo con la información difundida, el SAT únicamente realiza auditorías a contribuyentes identificados con conductas de alto riesgo. Una vez identificados estos patrones, el SAT prioriza las auditorías en función del nivel de riesgo asignado a cada contribuyente. El Servicio de Administración Tributaria (SAT) ha publicado los criterios que utiliza para la programación de auditorías fiscales, como parte de una práctica de transparencia proactiva. El SAT señaló que continuará aplicando mecanismos de auditoría rigurosos y en estricto apego al marco legal vigente, con el propósito de contrarrestar prácticas de evasión y elusión fiscal.
En ese sentido, procesar y analizar automáticamente la información de los CFDIs como lo hace el SAT, conocer y cuantificar el nivel de riesgo fiscal al que podemos enfrentarnos, es de vital importancia para la salud tributaria de cualquier negocio. Por estos motivos, y muchos más, el SAT puede requerirnos, sancionarnos y/o multarnos; lo cual siempre tendrá un impacto financiero.
Indicadores de Riesgo del SAT
En su lista, el SAT definió una serie de indicadores de riesgo que podrían colocar a un contribuyente dentro del programa de auditorías. Entre los principales supuestos se encuentran:
- Celebrar operaciones con factureras o nomineras.
- Presentar pérdidas fiscales recurrentes.
- Simular o abusar de deducciones.
- Obtener ingresos que no son declarados.
- Abusar de estímulos fiscales.
- Presentar inconsistencias entre lo que importan o compran y lo que venden.
- Importar productos con precios por debajo del mercado, e incumplen con regulaciones o restricciones no arancelarias.
- No pagar retenciones por sus empleados.
- Realizar operaciones con paraísos fiscales.
- Solicitar devoluciones improcedentes.
- Pagar menos impuestos en tasa efectiva comparado con su sector.
A partir de la identificación de dichas conductas, se priorizarán las auditorías a aquellos contribuyentes que presenten mayores calificaciones de riesgo. Para ello, se pretende abrir procesos para un promedio de 16 mil 200 contribuyentes en 2026.
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Proceso de Auditoría y Notificación por el SAT
El SAT enviará un mensaje a través del Buzón Tributario, ya sea en forma de carta de invitación o requerimiento con detalles del proceso. Entre los documentos que podrían solicitarse se encuentran:
- Facturas electrónicas emitidas y recibidas (CFDI).
- Declaraciones fiscales mensuales y anuales.
- Comprobantes de gastos y nóminas.
- Estados de cuenta bancarios.
- Contratos y otros documentos contables relacionados con las operaciones.
Si el SAT detecta alguna irregularidad, puede emitir observaciones, requerir aclaraciones o, en su caso, determinar créditos fiscales por impuestos no pagados, con sus respectivas actualizaciones, recargos o sanciones. Los contribuyentes pueden revisar si están en la lista de auditoría directamente en el portal del SAT o mediante su Constancia de Situación Fiscal.
Gestión de Riesgos en Administraciones Tributarias Globales
La gestión de riesgos de cumplimiento no solo se aplica a nivel nacional, sino que es una práctica extendida en administraciones tributarias a nivel internacional.
Segmentación de Contribuyentes y Regímenes Especiales
La segmentación de contribuyentes en las Administraciones Tributarias (AATT) es una estrategia clave para mejorar la gestión fiscal y optimizar la recaudación de impuestos. Las AATT suelen dividir a los contribuyentes en categorías como grandes empresas, pequeñas y medianas empresas, microemprendimientos y personas físicas.
Los esquemas para contribuyentes de patrimonio neto elevado (CPNE) están presentes en el 28,9% de los países de ISORA. En los países del CIAT, ese porcentaje se eleva hasta el 47,2%, mientras que para ALC la cifra es muy parecida (28,1%).
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Además, los regímenes simplificados son mucho más habituales a medida que baja el nivel de ingreso de los países. En los países del CIAT los porcentajes de aplicación de estos regímenes eran aún mayores (80,6% y 96,6%, respectivamente), mientras que en ALC eran ligeramente inferiores (71,9% y 91,3%, respectivamente).
Otras Estrategias y Herramientas Globales
En el ámbito de la fiscalización internacional, el 55,4% de los participantes en ISORA contaba con personal especializado en auditoría para tributación internacional y un porcentaje algo menor (48,8%) celebraba acuerdos anticipados de precios.
Las estimaciones periódicas de la brecha tributaria más frecuentes son las realizadas en el IVA (44,6% de las AT de ISORA), mientras que en el impuesto sobre la renta de personas naturales (IRPN), de personas jurídicas (IRPJ) y en otros impuestos la cifra baja hasta alrededor del 25%.
En cuanto a los tipos de auditorías, en ALC las más habituales son las auditorías de una cuestión concreta. Algo parecido sucede con las de alcance limitado, aplicada en el 85,5% de los países en ISORA y en el 77,8% de los del CIAT.
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