Descubre la Verdad Oculta Sobre Satanás Según la Biblia: Origen, Naturaleza y Su Destino Final Reveladospost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Con cierta frecuencia nos encontramos con que algún estudioso asegura que Satanás no es un ser real, sino que es fruto de la imaginación de los hombres. Pero estas polémicas afirmaciones no son nuevas. ¿Existirá de verdad Satanás? Las Escrituras señalan que Satanás es una persona real que vive en un ámbito invisible: el mundo espiritual (Job 1:6).

La Realidad de Satanás según las Escrituras

La Biblia describe a Satanás como un ángel enemigo de Dios y, por consiguiente, enemigo y adversario de los que siguen a Dios. Las Escrituras exponen su personalidad sádica y sus malvados actos (Job 1:13-19; 2:7, 8; 2 Timoteo 2:26). Es esencial aceptar la existencia de Satanás como algo muy real y permitir que Dios nos haga “firmes” y “fuertes”.

La Biblia nos advierte: “Mantengan su juicio, sean vigilantes”. ¿Por qué? Porque nuestro “adversario, el Diablo, anda en derredor como león rugiente, procurando devorar a alguien” (1 Pedro 5:8).

El Origen de Satanás: De Querubín a Adversario

Mucho antes de existir el hombre, Dios creó a su Hijo “primogénito”, a quien milenios más tarde se conocería como Jesús (Colosenses 1:15). Después de él fueron creados otros “hijos de Dios”, los ángeles (Job 38:4-7). Aprendemos de la Biblia que Satanás originalmente fue creado como un ángel llamado Lucifer. Este versículo enseña claramente el origen de Satanás. Satanás evidentemente fue creado como un miembro de la clase de seres espirituales conocida como los querubines. Estos eran los seres espirituales que estaban más cerca del trono de Dios. La descripción de Satanás como “querubín grande”, en el versículo 14, y “querubín protector” en el versículo 16 indican que antes de que Lucifer cayera, él era el guardián más grande de Dios. Era tan bello hasta donde es posible que una criatura lo sea, y estaba lleno de sabiduría, tan sabio como una criatura de Dios lo podía ser.

Aquel ángel no recibió el nombre de “Satanás” al momento de ser creado. Aunque todo lo que Dios creó era bueno (Génesis 1:31), Satanás eligió rebelarse contra el Señor. Su pecado fue el orgullo. Mientras este ángel poderoso consideraba cuán hermoso era, su corazón se llenaba de orgullo. ¡Lucifer simplemente se enamoró de sí mismo! Mientras se contemplaba, Lucifer se convenció de que no había otro ser tan grande, ni tan hermoso ni tan sabio como él; por eso, creyó que él debía ser Dios. Opuso su voluntad a la voluntad de Dios. Dios vio lo que había en el corazón de Lucifer y lo expulsó de su posición privilegiada. Su nombre fue cambiado de Lucifer (portador de luz) a Satanás, que quiere decir "adversario". Satanás fue el primer ángel que se rebeló contra Dios, pero muchos otros ángeles le siguieron en su rebelión (Ezequiel 28:15; Isaías 14:12-17). Satanás, en unión de estos ángeles caídos, estableció un reino opuesto a Dios. Es importante indicar que algunos estudiosos creen que la caída de Satanás y sus seguidores se describe en la representación del rey de Tiro en Ezequiel 28:11-19 y en la descripción del rey de Babilonia en Isaías 14:12-14.

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El Significado de "Satanás" y su Interpretación Bíblica

Satanás es la forma castellanizada de un vocablo que aparece 33 veces en el texto hebreo del Antiguo Testamento en la forma satán. Es importante reconocer que la palabra hebrea original satán no es un nombre propio, es decir, el nombre de una persona, sino sencillamente un vocablo común y corriente que significa adversario, enemigo, acusador o calumniador. En muchas ocasiones la palabra hebrea satán aparece traducida al castellano en nuestra Biblia, pero en otras ocasiones los traductores la han dejado sin traducir y con mayúscula, dando la falsa impresión de que se trata de un nombre propio. Para saber quién es el adversario o enemigo a que se refiere el vocablo satán en un versículo determinado es necesario leer todo el pasaje y estudiarlo en su contexto. La palabra satán en el Antiguo Testamento no es un nombre propio y debería ser traducida como adversario o enemigo en lugar de aparecer trasliterada (sin traducir) y con mayúscula como si se tratara del nombre de una persona. La mayoría de las traducciones modernas de la Biblia reconocen esta verdad, traduciendo la palabra en el texto o por lo menos añadiendo una nota en el margen de la Biblia para explicar que la palabra original satán significa, sencillamente, adversario.

Interpretaciones en el Antiguo Testamento

En el Antiguo Testamento, satán se usa en el sentido de “adversario” cuando se refiere a los humanos (1 R 11:14, 23, 25). Los acontecimientos que son importantes para comprender las enseñanzas bíblicas presentan a Satanás como una figura trascendente y sobrenatural. El «Satanás» más célebre del Antiguo Testamento es, sin duda alguna, el del libro de Job. En los capítulos 1 y 2 del libro aparece un individuo que pone en tela de juicio la piedad de Job, sugiriendo que obedece a Dios por interés. Este individuo persuade al Todopoderoso a que ponga a prueba la fe de Job. En Job 1:6 se lee de la siguiente manera: «Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás.» Sin embargo, el adversario de Job es simplemente un miembro de la congregación de adoradores de Dios de aquella localidad. La Biblia en ningún momento afirma que la conversación entre Jehová y el adversario de Job tuvo lugar en los cielos. Las tragedias que sobrevinieron a Job fueron producidas por el poder de Jehová mismo.

Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová, y Satanás estaba a su mano derecha para acusarle (Zacarías 3:1). En este contexto histórico, el satán que acusa al sumo sacerdote Jesúa en la visión de Zacarías simboliza la oposición de los samaritanos que estaban dispuestos a desafiar aun al sumo sacerdote del Dios viviente para impedir que los judíos realizaran su obra. La palabra satán que aparece en el Salmos 109:6 no se refiere a algo que no sea un ser humano. En 1 Crónicas 21:1, “Satanás se levantó contra Israel y provocó a David a hacer un censo de Israel”. En este caso, Dios mismo hizo el papel de adversario para con el pueblo y su rey, pues 2 Samuel 24:1 deja claro que, al igual que en Job, el tentador opera bajo la voluntad soberana de Yahvé.

El Antiguo Testamento cubre unos 1,500 años de la historia de Israel. La Biblia culpa clara y repetidamente a los seres humanos mismos por su dureza de corazón, absteniéndose totalmente de echar la culpa sobre un supuesto ángel rebelde cuya existencia en ningún momento menciona. Las enseñanzas del AT acerca de Satanás son algo limitadas.

El Desarrollo de la Doctrina en el Nuevo Testamento

Las enseñanzas del NT en relación a Satanás y los demonios están más desarrolladas que en el AT. Satanás (también referido como Beelzebú), es presentado como el gobernante del reino de la oscuridad, con poderes demoníacos en sumisión a él (ver Mt 9:34, 12:24, Mc 3:22, y Lc 11:15, donde se menciona como “el príncipe de los demonios”; cp. También Jn 12:31; 14:30, 16:11, donde se presenta como el “príncipe de este mundo”). Estos poderes demoníacos son nombrados de distintas maneras en el NT como “demonios”, “espíritus”, “espíritus malvados”, “espíritus inmundos” y “espíritus engañosos”.

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Naturaleza, Títulos y Funciones de Satanás

Este ángel "no permaneció firme en la verdad" (Juan 8:44). Dio a entender que Dios era mentiroso, cuando el mentiroso era él. Al sembrar la rebelión, este ángel -que hasta entonces había sido digno de confianza- se convirtió en el malvado Satanás, el enemigo de Dios y del hombre. También recibió la designación de “Diablo”, término de origen griego que significa “Calumniador”. La Biblia lo llama “el dios de este sistema de cosas” (2 Corintios 4:4). Es un asesino y el padre de la mentira. En el Nuevo Testamento, se describe a Satanás como el líder de mayor rango entre los ángeles caídos.

Satanás no es omnipresente. Sin embargo, supervisa una horda de demonios, llamados "gobernadores de las tinieblas de este siglo...huestes espirituales de maldad en las regiones celestes" (Efesios 6:12). En otras palabras, satanás no puede estar tentando a dos personas en distintos países al mismo tiempo. Sin embargo, podemos decir que él es responsable de la tentación ya que es el líder de los tentadores.

Las Estrategias de Oposición de Satanás

Como medio para engañar “a toda la tierra habitada”, usa magistralmente “el deseo de la carne y el deseo de los ojos y la exhibición ostentosa” (Revelación [Apocalipsis] 12:9; 1 Juan 2:16). A fin de conseguir que otros ángeles se unieran a su rebelión y desobedecieran a Dios, el promotor del pecado recurrió a engaños como los que había empleado con Eva (Génesis 6:1, 2; 1 Pedro 3:19, 20). Al igual que Eva, todos los que obedecen a Satanás lo están convirtiendo en dios suyo.

Su principal preocupación es evitar que los hombres y las mujeres respondan a la proclamación del evangelio poniendo su fe en Cristo. De hecho, en 2 Corintios 4:4 el apóstol Pablo escribe: “en los cuales el dios de este mundo ha cegado el entendimiento de los incrédulos, para que no vean el resplandor del evangelio de la gloria de Cristo, que es la imagen de Dios”. Esto es a lo que Jesús se refiere en la parábola del sembrador cuando dice: “Estos que están junto al camino donde se siembra la palabra, son aquellos que en cuanto la oyen, al instante viene Satanás y se lleva la palabra que se ha sembrado en ellos” (Mc 4:15). También está comprometido a oponerse al crecimiento espiritual y ministerial de las personas que ponen su fe en Cristo. Entre las estrategias mencionadas en las Escrituras, una de las más importantes es el engaño. Juan aún escribe en Apocalipsis 12:9, “Y fue arrojado el gran dragón, la serpiente antigua que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero”. A menudo emparejado con el engaño es la segunda estrategia, llamada tentación, que no es sorpresiva desde que Satanás es llamado como “el tentador” (ho peirazōn) en Mateo 4:3 y 1 Tesalonicenses 3:5. Adicionalmente a los datos en el AT mencionados aquí, las muchas referencias a la tentación en el NT también son instructivas. Además de tentador, Satanás es también "el acusador de nuestros hermanos" (Apocalipsis 12:10). Disfruta enumerando los muchos pecados de los creyentes. Intenta socavar a la familia al causar confusión en cuanto a la identidad sexual, al fomentar las relaciones sexuales fuera del matrimonio, al ridiculizar el matrimonio; y al desanimar a los adultos casados de tener hijos.

La Derrota de Satanás y su Destino Final

El NT enseña que Satanás y sus seguidores han sido y serán derrotados a través de cuatro eventos específicos o ministerios.

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  1. En primer lugar, fueron derrotados en la tentación de Jesús (Mt 4:1-11, Mc 1:12-13, Lc 4:1-13). Cuando Jesús venció las tentaciones al citar la Palabra de Dios, mantuvo su condición de no pecador y continuó caminando en obediencia a su Padre celestial.
  2. En el segundo evento, Jesús derrotó a Satanás y a sus seguidores cuando proclamó el evangelio del reino y permitió a hombres y mujeres seguirle y vivir sus vidas sometidas al reino de Dios al obedecer sus enseñanzas.
  3. En el tercer evento, Satanás y sus seguidores fueron derrotados definitivamente en la cruz y en la tumba vacía. Esta acción salvadora tuvo consecuencias para Satanás y sus seguidores: “Y habiendo despojado a los poderes y autoridades, hizo de ellos un espectáculo público, triunfando sobre ellos por medio de Él” (Colosenses 2:15).
  4. En cuarto lugar, el pueblo de Dios posee una esperanza viva y expectante: que el Reino de Dios vendrá completamente en un tiempo futuro, y el reino oscuro de Satanás será derrotado completamente.

Aunque Satanás tiene dominio sobre el mundo y su sistema (Juan 12:31; 1 Juan 5:19), su autoridad no durará para siempre. Durante la tribulación, el diablo engañará a las masas y levantará para sí al Anticristo, que gobernará durante siete años (Apocalipsis 13:5-8). También intentará destruir al remanente de Israel, pero no tendrá éxito (Apocalipsis 12:13-16). Al final de la tribulación, Jesús regresará, el Anticristo y el falso profeta serán arrojados al lago de fuego, y Satanás será encarcelado durante 1.000 años (Apocalipsis 19:19-20; 20:1-3). Después de ese tiempo, Satanás será liberado y dirigirá una última rebelión (Apocalipsis 20:7-9); entonces Satanás será finalmente arrojado al lago de fuego, para ser atormentado para siempre por su rebelión y sus obras de maldad (Apocalipsis 20:10). Tal y como Pablo escribió a la iglesia en Roma, “Y el Dios de paz aplastará pronto a Satanás debajo de los pies de ustedes” (Ro 16:20).

Cómo Resistir a Satanás

Unas décadas atrás, C. S. Lewis señaló que hay dos errores en los que puede caer nuestra raza humana con respecto a los demonios: uno es no creer en su existencia, el otro es creer y sentir un interés excesivo y malsano por ellos. Los creyentes deben resistirle sobria, vigilante y constantemente, conscientes de la realidad de sus planes para tentarnos y hacernos infructuosos para el Señor (2 Corintios 2:11). Podemos evitar ser engañados, conociendo la verdad de la Palabra de Dios. Dios es fiel, que no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que pueden soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que puedan resistirla (1 Corintios 10:13). Acercarse a Dios es suficiente para hacer que el diablo huya de él (Santiago 4:7-8). Dado el hecho que Satanás y las fuerzas espirituales que están bajo su autoridad priorizan la oposición a los esfuerzos por el evangelismo fructífero por parte de la Iglesia, no hay ninguna duda que los cristianos debemos cuidar la proclamación del evangelio como un punto crítico del conflicto espiritual. Nadie tiene por qué ceder a las tentaciones de Satanás. Toda persona tiene el poder de elegir lo bueno en vez de lo malo, y el Señor ha prometido que ayudará a todos los que le busquen mediante la oración sincera y la fidelidad.

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