Guía Definitiva para Enfrentar Abuso y Problemas Legales con Padres: ¡Protege tus Derechos YA!post-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Creamos este contenido para orientar a las personas que necesiten saber más sobre este tema. Casi todas las madres y los padres pueden señalar incidentes en los que no llenaron sus expectativas como padres; quizá un momento de frustración en el que creyeron que se portaron un tanto abusadores con sus hijos, cuando -al analizar en retrospectiva- realmente no lo fueron. Sin embargo, el abuso infantil es un fenómeno grave que requiere atención y acción.

Definición y Tipos de Abuso Infantil

Por definición, el abuso infantil incluye una serie de formas de maltrato grave, que abarca abuso físico, descuido físico, abuso verbal, abuso emocional y abuso sexual. Algunos infortunados niños experimentan varios tipos de abuso. Por ejemplo, un niño que experimenta repetidos episodios de abuso emocional podría también resultar víctima de violencia física ocasional e intencional. El descuido por parte de los padres, como cuando un niño recibe poca o ninguna supervisión en o alrededor de su casa, puede tener consecuencias trágicas en caso de ocurrir lesiones.

La cantidad de casos de abuso infantil está aumentando, con un incremento drástico de denuncias de abuso ante las agencias de protección de menores en años recientes. De acuerdo con un estudio, solo en 1985 hubo tres denuncias de abuso infantil por cada cien niños en los Estados Unidos. La mayoría de abusadores son miembros de la familia del menor; si no es uno de los padres, entonces es un pariente cercano o un integrante del hogar.

Factores Contribuyentes al Abuso Parental

Una serie de factores pueden contribuir al abuso que hagan de los menores. Las presiones en la familia, tanto interna como externa, pueden tener impacto. Cuando los padres sienten tensiones de tipo financiero, estrés por trabajo o tienen problemas maritales, su ira y frustración puede predisponerlos a golpear a sus hijos. En ciertos momentos del día, quizá cuando inicia la noche luego de un arduo día en el trabajo, a los padres puede costarles controlar sus temperamentos cuando los chicos se comportan mal o simplemente ponen a prueba su paciencia.

El uso de alcohol y de otras drogas por parte de los padres constituye a menudo un factor contribuyente al abuso infantil. Por medio de reducir las inhibiciones, el consumo de alcohol con frecuencia permite que la ira explote en un padre o madre que se ve confrontado/a por el mal comportamiento de su hijo. Algunas drogas, como las anfetaminas, pueden aumentar la agitación y, de este modo, pueden contribuir a una situación abusiva en el hogar. El uso de la fuerza, especialmente de la violencia hacia otras personas, es un comportamiento aprendido de los padres y que se provoca a los hijos. Y cuando existen tensiones en la vida -desde pobreza, pasando por enfermedades hasta alcoholismo- esto puede incrementar el riesgo de abuso.

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Cómo Identificar y Actuar Ante el Abuso

Si sospecha que un niño a quien conoce sufre abuso (quizá una sobrina o un sobrino, un niño del vecindario o un compañero de clase de su hijo), usted tiene la responsabilidad de involucrarse. Los maestros son a menudo los primeros en observar los cambios en la apariencia física de un niño, su condición emocional y comportamiento, cambios que sugieren que se le está lastimando o se encuentra en problemas.

Use el sentido común en tratar de determinar si un niño efectivamente está siendo víctima de abuso físico. Por ejemplo, los niños normales y activos presentan algunos moretones y golpes que se originan del juego cotidiano. Sin embargo, estos moretones tienden a ocurrir sobre áreas que recubren huesos, tales como rodillas, codos y barbilla. Si usted ve a un niño que presenta lesiones en otras partes del cuerpo (el estómago, las mejillas, las orejas, las nalgas, la boca o los muslos) esto debería hacerle entrar en sospecha. Un signo adicional de alerta es si el padre o la madre no está dispuesto a hablar sobre las lesiones de su hijo o su ansiedad es muy notoria cuando lo hace.

En la inmensa mayoría de casos de abuso infantil, los padres no pretenden conscientemente lesionar a sus hijos. La mayoría de episodios de abuso surgen cuando los adultos tienen dificultad para lidiar con situaciones de la vida y pierden el control. Sin embargo, aún si sus intenciones no son maliciosas, un padre que abusa de un niño puede volverlo a hacer, especialmente si no maneja las tensiones que originan su conducta.

Si usted es un padre que abusa o cree que podría hacerlo:

Si ha abusado de su propio hijo o siente que pueda ocurrir tal comportamiento, hable con una persona de confianza, tal como un médico o un religioso. Esa persona puede remitirlo a un profesional o a una agencia donde pueda obtener ayuda, que incluye asistencia en abordar sus propios temores y culpa. Tanto padres como hijos pueden beneficiarse de alguna guía y orientación, individualmente o en conjunto, quizá en albergues por violencia doméstica que puedan ayudar a romper el ciclo. Se le guiará para que lidie con sus emociones sin tener que recurrir a la violencia. Tendrá la oportunidad de conversar sobre sus propias experiencias como padre y las tensiones que enfrenta actualmente en su vida. Se le mostrarán formas de lidiar eficazmente con las tensiones, de modo que no llegue a lesionar a su hijo. Si siente que se encuentra pasando por una crisis, llame a una línea directa de ayuda en casos de crisis, que puedan proporcionarle alguna clase de apoyo inmediato.

El Abuso Emocional

No todo el abuso es de tipo físico. Descuidar las necesidades de su hijo en cuanto a apoyo emocional, amor y cuidado también constituyen formas de abuso. El abuso emocional es una de las formas más profundas y dañinas de abuso infantil. Denigrar, ridiculizar, poner apodos y ser irrespetuoso e irrazonablemente crítico hacia su hijo puede tener serias consecuencias emocionales y repercusiones a largo plazo.

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Como las formas más violentas de abuso, el abuso emocional puede perjudicar la imagen que tenga su hijo de sí mismo y su autoestima, e interferir con su habilidad de funcionar bien en la sociedad. Es posible que su hijo tenga dificultad para hacer amistades y relacionarse con compañeros de su edad. De hecho, es posible que evite participar en actividades con otros niños y estar en situaciones en las que se le solicite dar y recibir afecto. En lugar de ello, puede que esté predispuesto a ser agresivo y reacio. También podría desarrollar dificultades de aprendizaje o hiperactividad, o bien, tener problemas como mojar la cama.

Cuando se produce este abuso emocional, especialmente por un período de tiempo prolongado y de forma repetitiva, puede tener un impacto de por vida que afecte la felicidad, las relaciones y el éxito de su hijo. Es posible que se vuelva un muchacho sombrío, incapaz de disfrutar de sí mismo y predispuesto a comportamientos contraproducentes. Como con otros tipos de abuso, son los padres quienes a menudo causan el abuso emocional, pues ellos mismos fueron criados en un entorno en donde experimentaron maltrato emocional por parte de sus propias madres y padres. El hecho de que se les haga conciencia de la forma en que están tratando a sus hijos constituye un importante primer paso para que estos padres les pongan un alto a su comportamiento abusador. Visitar a un médico o a un religioso es una buena forma de comenzar a buscar ayuda para el abuso emocional.

Proceso de Denuncia de Abuso o Maltrato

Cuando las agencias sociales y de aplicación de la ley investigan un caso, las oficinas de servicio social de la localidad pueden instituir varias formas de servicios y tratamiento para ayudar a la familia. Sin embargo, la seguridad y protección del niño constituyen la primera prioridad, y en consecuencia a los niños se les retira algunas veces de su familia y se les coloca en un hogar de crianza temporal, por lo menos provisionalmente. Al mismo tiempo, se hacen esfuerzos por trabajar con los padres para abordar los problemas de origen y enseñarles a lidiar con destrezas para garantizar que no se repitan los episodios de abuso.

Si aún no pasan más de 72 horas desde que ocurrió la situación de violencia, acuda inmediatamente al Ministerio Público (MP) para realizar la denuncia. Si ya han pasado más de 72 horas lo más recomendable es que acudas a interponer la denuncia y esperes a que el Ministerio Público te designe una fecha para presentar al niño, niña o adolescente para que declare. Para interponer la denuncia sólo tienes que narrar en orden cronológico los hechos que constituyen el delito. Procura sólo contar los hechos que te consten o de los cuales puedas tener alguna prueba.

Es indispensable que antes de cualquier diligencia en la que tengas que presentar al niño, niña o adolescente que ha sido víctima, trates de explicarle que es por su bien y que es para que no le vuelva a ocurrir. El niño, niña o adolescente tiene derecho a que durante su declaración esté presente su padre, madre, tutor o alguna persona que él o ella considere de su confianza.

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Si la denuncia se realizó antes de que se cumplieran 72 horas de que se cometió el delito, entonces el Ministerio Público tendrá 48 horas para emitir una determinación. El MP debe tomar la declaración del denunciante por escrito. El MP deberá citar, en los próximos días, al presunto agresor o agresora para que rinda su declaración. En el caso de que exista una posible situación de riesgo para el niño, la niña o el adolescente el MP Deberá DICTAR MEDIDAS CAUTELARES pertinentes para poder garantizar la integridad física y psico-emocional del niño, niña o adolescente.

¿Qué es el Secuestro Parental?

El secuestro parental es un crimen. Cada estado y territorio tiene su propia definición del crimen. En algunos estados, puede ser ilegal sacar menores del estado solo si hacerlo viola una orden de custodia o hay un caso activo de custodia pendiente. Dado que las leyes pueden ser tan diferentes, es importante entender qué leyes estatales le aplican a su situación. Si quiere leer las leyes de su estado, puede buscar las leyes de su estado, buscando el crimen llamado interferencia de custodia o algún nombre parecido; el nombre del crimen es un enlace a la propia ley (estatuto).

Antes de mudarse, hable con un/a abogado/a que tenga conocimiento sobre el secuestro parental en el estado del que piensa irse. Dependiendo de su situación, es posible que quiera solicitar una orden de custodia temporal de emergencia.

Proceso de Reconocimiento de Paternidad o Maternidad

Debe acudir primero al Centro Zonal del ICBF del lugar donde se encuentre su hijo(a) y solicitar al Defensor de Familia se cite al presunto padre o madre, según sea el caso, para tratar de manera voluntaria que se reconozca al niño(a) o adolescente. Si se hace el reconocimiento de manera voluntaria por parte del padre, se levanta un acta y se envía copia a la Registraduría Nacional del Estado Civil para dejar sentado el reconocimiento. Si el padre o la madre no asiste o no reconoce al niño(a), el Defensor de Familia dará inicio al proceso de investigación de paternidad o maternidad ante el Juez de Familia y solicitará como una de las pruebas principales la de ADN.

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