Descubre el Sistema de Contabilidad Ambiental y Económica Integrada: Concepto y Componentes Clavepost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Vivimos en un mundo cada vez más consciente de la interconexión entre la economía y el medio ambiente. El interés por elaborar cuentas ambientales surge en los inicios de los años noventa ante la necesidad de describir y cuantificar en forma explícita y coherente las interrelaciones entre el medio ambiente y la economía. Requiere fundamentalmente de la creación de un sistema de datos estadísticos siguiendo un patrón de comparabilidad, que permita analizar de manera eficiente, esas relaciones.

La contabilidad ambiental es un área de conocimiento que se encuentra aún en construcción. Este escrito tiene por finalidad presentar una aproximación al concepto de contabilidad ambiental que integre sus componentes esenciales como punto de partida para la utilización eficaz de este instrumento económico de política y de gestión ambiental.

El Sistema de Contabilidad Ambiental y Económica Integrada (SCAEI)

El Sistema de Contabilidad Ambiental y Económica Integrada (SCAEI) de la Organización de Naciones Unidas (1994) y su versión revisada en el año 2002, han sido elaborados en conformidad con el Sistema de Cuentas Nacionales (SCN) de la ONU (1993) y sus respectivas cuentas ambientales satélites, que pretenden analizar el comportamiento total de una economía de mercado en función de un ideal de sostenibilidad económica y ecológica. El SEEA ofrece un marco para medir y registrar tanto los flujos como los stocks de recursos naturales y los impactos ambientales generados por las actividades económicas. El SEEA complementa las cuentas nacionales al añadir una dimensión ambiental a los datos económicos.

Para abordar esta perspectiva contable, es necesario definir los conceptos fundamentales. La contabilidad, como cuerpo de conocimientos, es una ciencia empírica, de naturaleza económica, cuyo objeto es la descripción y predicción, cualitativa y cuantitativa, del estado, la evolución económica de una entidad específica, realizada a través de métodos propios de captación, medida, valoración, representación e interpretación, con el fin de poder comunicar a sus usuarios información, económica y social, objetiva, relevante y válida para la toma de decisiones. La contabilidad corriente imputa sólo las amortizaciones de los activos tangibles reproducibles o los bienes duraderos y no los bienes patrimoniales naturales, aunque éstos puedan ser evaluados económicamente. Estas definiciones base permiten centrarse en la materia de tratamiento desde la contabilidad tradicionalmente considerada hacia la contabilidad ambiental.

Definiciones y Propósitos de la Contabilidad Ambiental

  • Para González Santos et al., "La contabilidad ambiental permite valorar los servicios del capital natural, así como registrar la degradación de los recursos naturales para propiciar el cambio de pensamiento respecto al uso que se le dan a los recursos y el impacto que genera al entorno".
  • Para CEPAL "El propósito de la contabilidad ambiental es llevar cuenta de la utilización de los recursos del medio ambiente en forma sistemática, en particular del agotamiento de los recursos y la degradación ambiental en un período dado…".
  • Fernández Cuesta entiende que "La Contabilidad ambiental puede definirse como la parte de la Contabilidad aplicada cuyo objeto son las relaciones entre una entidad y su medio ambiente, lo cual requiere precisar tanto el concepto de entidad como el de medio ambiente".
  • Según Souza Ribeiro, la Contabilidad ambiental, "está constituida por la identificación, la medición y evidencia de los bienes, los derechos, obligaciones y consumos de la naturaleza ambiental".
  • Otros autores señalan que "La contabilidad ambiental es un área o división de la contabilidad que se encarga de estudiar y analizar los procesos de medición, valoración y control de los recursos naturales y del medio ambiente desde la óptica contable, con el fin de contribuir en la construcción de diversos conceptos que amplíen su campo de acción en la contabilidad de las empresas, para lo cual se utilizan una serie de elementos o instrumentos adecuados que le permitan realizar labores de evaluación y control sobre el grado de sensibilidad o susceptibilidad y de igual forma se presentan las operaciones realizadas por el ente".

La contabilidad ambiental aparece vinculada a políticas públicas, ya que reconoce su fuente en las mismas; utiliza el derecho ambiental como guía del cumplimiento de normativas ambientales y se enmarca en una gestión, lo que la sitúa en un tipo de instrumento de gestión ambiental.

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El Capital Natural y la Sostenibilidad Ambiental

El capital es uno de los elementos más importantes del proceso de crecimiento económico, dónde y cómo acumular y acrecentar el capital es fundamental, tanto para las organizaciones como organismos e instituciones públicas. Parte del capital, también lo integran el capital humano y el capital natural, este último es de particular interés en la contabilidad ambiental debido al capital natural que no es renovable. Los recursos naturales son esenciales en el desarrollo sostenible de largo plazo, debido a la función que cumplen en la economía, en la sociedad y en otros seres vivientes.

Funciones y Valor del Capital Natural

El capital natural en forma de vertedero cumple la función de absorción y dilución de contaminantes no deseados, como el agotamiento de los gases provenientes de la combustión o procesos químicos, el agua utilizada para limpiar productos o personas, o bien los paquetes y productos desechados que son generados por la producción y el consumo. El capital natural comprende además los servicios ambientales que son producidos por los ecosistemas e incluyen los ciclos bióticos y materiales, suministran el hábitat de todos los seres vivientes de la tierra, incluidos los humanos. Algunos aspectos del hábitat son esenciales, como el aire y el agua, su función es de sobrevivencia, de modo que, si la calidad o cantidad disminuye, la biodiversidad se encuentra amenazada. El informe del Banco Mundial estima que los bosques tropicales de América Latina (incluido Brasil) tienen un valor anual de servicios ecosistémicos de aproximadamente $2.2 billones de dólares a nivel mundial.

Desafíos en la Medición del Capital Natural

A pesar de existir acuerdo sobre la importancia de medir el capital natural, las metodologías diseñadas varían tanto en complejidad como en su capacidad de ser una herramienta eficiente y oportuna para la toma de decisiones. Además, en la mayoría de los países de la región no se dispone información sobre las dinámicas ambientales, situación distinta a lo que sucede con los temas económicos y en menor medida los sociales. La medición del capital natural presenta serias dificultades metodológicas pues se compone de múltiples dinámicas distintas, heterogéneas y complejas.

Principios de Sostenibilidad y el Capital

De acuerdo con el enfoque del capital, la sostenibilidad del desarrollo de largo plazo depende del mantenimiento del capital natural. Si los acervos de capital natural disminuyen a un punto donde ya no sean capaces de proveer adecuadamente las funciones señaladas, cualquier patrón de desarrollo que dependa de ellos no será sostenible. En la comunidad científica, existen controversias en cuanto al desarrollo sostenible pues requiere mantener el capital natural y definir su relación con otros tipos de capital, producido y humano, como sustituto o como complemento, y el grado de sustitución. Asimismo, otro grupo argumenta, que la producción tiene valor sólo en combinación con otros tipos de capital, como las actividades de pesca y en banco de peces (artificial, natural) que son un claro ejemplo de su función complementaria.

La sostenibilidad débil busca el mantenimiento anual del ingreso generado por el total del acervo de capital disponible, sin considerar el cambio en la composición de este acervo, supone además que las distintas formas de capital son sustitutas. La sostenibilidad débil permite que los acervos de recursos naturales se puedan agotar y degradar el sistema ambiental, siempre y cuando estas pérdidas sean compensadas por aumentos equivalentes o mayores de otras formas de capital, como el pago de regalías por el agotamiento del recurso natural, lo que se conoce como internalización de la externalidad. Por otro lado, la sostenibilidad fuerte requiere que todas las formas de capital se mantengan intactas. El supuesto implícito es que las distintas formas de capital son complementarias y sus acervos no sólo deben permanecer constantes, sino crecer al menos a la misma tasa que lo hace la población, para mantener el ingreso per cápita constante.

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En la práctica, se requiere considerar algunos principios precautorios para el uso del capital natural: los recursos renovables no deben usarse más allá de su capacidad de auto regeneración. Los recursos no renovables deben ser usados con prudencia y eficientemente, tomando en consideración de que se encuentren disponibles para generaciones futuras. Cuando tiene la función de vertedero no se deben usar, más allá de sus capacidades de asimilación. El mismo principio básico se encuentra presente en ambas interpretaciones de sostenibilidad: el desarrollo debe ser compatible con el mantenimiento de largo plazo de los acervos de capital. Si se acepta que el acervo total de capital debe ser conservado, todas las formas de capital deben evaluarse usando la misma medida.

Componentes y Tipos de Cuentas Ambientales

La información que describen las cuentas medio ambientales relacionan la explotación de los recursos naturales, los gastos medio ambientales y el flujo de emisiones en vertederos. El diagrama 1 muestra la relación entre flujos físicos de insumos naturales, productos y residuos internamente, pero cuando los flujos son entre las actividades económicas y el medio ambiente se cruza la frontera de producción.

Cuentas de Activos de Recursos Naturales

Las Cuentas de Activos de Recursos Naturales se concentran en el acervo de los recursos naturales considerando el stock inicial, final y la variación de los activos. Uno de los objetivos de la contabilidad de activos ambientales es evaluar si las tendencias actuales de la actividad económica están agotando y degradando los activos ambientales disponibles, mediante los indicadores de sustentabilidad ecológica y se muestra en las cuentas de activo físicas.

Cuentas de Flujo Físico Materiales y Contaminación

Las Cuentas de Flujo Físico Materiales y Contaminación proveen a las organizaciones información sobre la cantidad de recursos energéticos, hídricos potables y materiales que utilizan para su producción, así como la cantidad de desechos sólidos, emisiones y recursos hídricos residuales que generan por su actividad. Estas cuentas muestran también información sobre el intercambio de contaminación y flujos materiales con otros países. Su análisis incluye el origen, el destino y la transformación de los ingresos en otros productos, contaminación y desperdicios. Consideran series de tiempo para las emisiones de dióxido de carbono y el uso de recursos energéticos que permitan rastrear la tendencia en el tiempo. La información originada en estas cuentas puede utilizarse para identificar las fuentes de degradación medioambiental y evaluar alternativas para aliviar el impacto.

Cuentas Monetarias e Híbridas

Las Cuentas Monetarias e Híbridas son aquellas que reflejan los gastos e impuestos relacionados con la protección y administración del medio ambiente, también muestran la contribución económica de las industrias de servicios medio ambientales. Estas cuentas, monetarias e híbridas, incluyen los impuestos verdes y los derechos de uso del recurso, como los gravámenes por la explotación minera, forestal o ictícola y los fondos aplicados al tratamiento de los recursos hídricos y el tratamiento de desechos sólidos.

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Marcos Normativos y Aplicación Internacional

Las primeras cuentas medio ambientales fueron creadas en Noruega en 1970 y en 1972 la comunidad internacional puso en la mesa de discusión la relación “desarrollo económico-degradación medioambiental”, en la Conferencia sobre el Ambiente Humano de las Organización de las Naciones Unidas (ONU). En 1983, la ONU crea la Comisión Mundial sobre en Medio ambiente y el Desarrollo, integrada por un grupo de personalidades del ámbito científico, político y social, representativo de la comunidad internacional. El primer manual del SCAEI se publica en 1993, y han continuado con la mejora de métodos, conceptos y definiciones, así como conducir a la estandarización.

Las Cumbres de la Tierra fueron fundamentales en este desarrollo. En la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano, celebrada en 1972 en Estocolmo, el ambiente se convierte en un tema vertebral, adoptándose una serie de principios que se enmarcan en la relación desarrollo-sociedad y desarrollo-bienestar de las personas. En la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo de Río 1992 se centra la atención en el impacto de las actividades socioeconómicas humanas sobre el ambiente. La preocupación sobre cómo garantizar la sostenibilidad del desarrollo (en base al modo de producción y de consumo imperantes) fueron temáticas eje. La inclusión del concepto de desarrollo sostenible como objetivo meta, marcó un importante hito en torno a políticas de gestión ambiental. Ya en Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible de 2002 en Johannesburgo se adoptó una Declaración Política y un Plan de Implementación que incluyó disposiciones que abarcan un conjunto de actividades y medidas orientadas al logro de un desarrollo que tenga en cuenta el ambiente.

En 1998, el Grupo de Trabajo sobre Auditoría Medio Ambiental de la Organización Internacional de las Entidades Fiscalizadoras Superiores publica “Contabilidad de los Recursos Naturales: Un Inventario de Posibilidades para las Entidades Fiscalizadoras Superiores (EFS)” sobre el estado de arte de la contabilidad medio ambiental y fomentar el debate con respecto a las oportunidades disponibles para las EFS en este campo.

Normas Internacionales y Certificaciones

  • La norma ISO 14001 Sistema de Gestión del Medio Ambiente surge como respuesta a la preocupación mundial del medio ambiente ante la necesidad de un indicador universal para evaluar los esfuerzos de las organizaciones para alcanzar una protección ambiental confiable y adecuada. La promueve la generalización de la norma ISO 14001 obliga a las organizaciones a implantar un sistema de gestión ambiental basado en la normativa, por lo que requerirá de servicios de consultoría y servicios de certificación que conducirán a considerar sus costos.
  • La norma ISO 14064 Gases de efecto invernadero detalla los principios y requisitos de diseño, desarrollo y gestión de inventarios de GEI para compañías y organizaciones. También cuantifica las emisiones y remociones de GEI de la organización e identifica las actividades o acciones de la misma para mejorar la gestión de los GEI. El protocolo de gases de efecto invernadero es un método ampliamente utilizado como estándar que establece cómo contabilizar las emisiones de GEI. Es importante usar métodos consistentes para asegurar datos precisos. El protocolo GEI es el más usado, pero pueden usarse por ejemplos las normas ISO 14064.
  • La norma ISO 50001 Gestión de la energía, desarrollada a petición de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (UNIDO), se publica en 2011, como respuesta al cambio climático y gestión de energía.
  • La serie de normas de AccountAbility 1000 (AA1000) AS 2008, es la segunda edición publicada, contienen los requisitos más actualizados basados en la experiencia práctica de aseguramiento de la sostenibilidad.
  • La norma internacional ISO 26000, guía sobre la responsabilidad social, publicada en 2012 ayuda a las organizaciones a contribuir al desarrollo sostenible.

La certificación del cálculo de la huella de carbono o “totalidad de GEI emitidos por efecto directo e indirecto de un individuo, organización, evento o producto” se mide en términos de toneladas de dióxido de carbono equivalente (tCO.e). La contabilidad de las emisiones de carbono puede ser compleja e incluye las principales fuentes de emisiones. La certificación forestal garantiza el origen sostenible de los recursos forestales y va más allá de los bosques continuando en la manufactura en lo denominado cadena de custodia.

En el ámbito internacional-regional, el Acuerdo de Escazú, Acuerdo Regional sobre el Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe, adoptado el 4 de marzo de 2018 en Escazú, Costa Rica, consagra el objetivo de garantizar la implementación plena y efectiva de los derechos de acceso a la información ambiental, participación pública en los procesos de toma de decisiones ambientales y acceso a la justicia en asuntos ambientales, así como también la creación y el fortalecimiento de las capacidades y la cooperación, contribuyendo a la protección del derecho de cada persona, de las generaciones presentes y futuras a vivir en un ambiente sano y al desarrollo sostenible. Constituyendo este acuerdo la instancia necesaria de viabilización del principio 10 de Rio92 en los Estados parte y un importante avance en torno a los derechos humanos.

Aplicación del SCAEI: El Caso de México

México es un país que se ha preocupado por normar y seguir los estándares internacionales para la compilación y estimación de un sistema de cuentas. En México el Sistema de Cuentas Nacionales tiene integradas las Cuentas Económicas y Ecológicas, presenta la estimación de la oferta y utilización global de bienes y servicios netos ajustados ambientalmente, agregando a la oferta los costos por agotamiento y degradación ambiental, formando entonces parte de los costos de producción. Este sistema considera las actividades económicas en su totalidad, es decir la producción y consumo, de las organizaciones privadas y el sector público, así como el consumo de los hogares. Las actividades económicas están clasificadas por el “Sistema de Clasificación Industrial de América del Norte (SCIAN), que contempla dentro de sus sectores las actividades extractivas e industria de la transformación. Sus costos de producción, pagos a los factores e ingresos por ventas son recolectados a través de los Censos Económicos que se levantan cada cinco años con información del año anterior del levantamiento, lo que permitió tener las estimaciones de 2003, 2008, 2013 y la próxima entrega del 2018 del levantamiento realizado en 2019.

Las Normas Mexicanas (NMX) son regulaciones técnicas de aplicación voluntaria expedidas por la Secretaría de Economía. Promueven el fomento y Calidad Ambiental, Potabilización de Agua, Protección de Flora y Fauna, Residuos, Ruido y Suelo. La Ley General de Cambio Climático (LGCC) se publicó el 6 de junio de 2012 y colocó a México en la vanguardia de los países en desarrollo al contar con una ley en la materia. Los sectores productivos obligados al reporte cuando sus emisiones excedan 25.000 tCO.e (toneladas de CO. equivalente) son el energético, la manufactura, el transporte, el agropecuario, los residuos y, el comercio y servicios. Los gases o compuestos de efecto invernadero a reportar son: el dióxido de carbono, el metano, el óxido nitroso, el carbono negro u hollín, gases fluorados, hexafloruro de azufre, trifluoruro de nitrógeno, éteres halogenados, halocarbonos, mezclas de estos gases y otros gases identificadas por el IPCC y designados por la SEMARNAT.

Las organizaciones involucradas en las normas ISO y certificaciones de “responsabilidad social empresarial” se han registrado en organismos como Alianza por la Responsabilidad Social Empresarial en México (AliaRSE), que agrupa a 19 organizaciones, con el objetivo de lograr que la empresa sea y se perciba como creadora de valor y generadora de bienestar que promueva el bien común, mediante el ejercicio de la responsabilidad social. Los principios que pregona, han sido reconocidos y adoptados como propios por otras organizaciones regionales como el Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi) quienes han establecido convenios para replicar su Programa de Responsabilidad Social de forma local. Dentro de sus objetivos están la promoción entre las empresas a la generación de utilidades, pero tomando en consideración cómo sus actividades afectan, positiva o negativamente, la calidad de vida de sus empleados y de las comunidades en las que realizan sus operaciones. Entre las ventajas y beneficios en lo general, se encuentran la actuación ética en los negocios, reducción de riesgos, protección del medio ambiente, desarrollo social y económico de la comunidad.

The Carbon Trust comenzó a proporcionar asistencia estructurada continua a los gobiernos estatales de Jalisco y Tabasco sobre la gestión del carbono en 2014/15, como parte del programa piloto de Estados de bajo carbono de México, creado con fondos de la Oficina de Asuntos Exteriores y de la Commonwealth del gobierno del Reino Unido, trabajando en colaboración con socios clave en el gobierno federal mexicano. El soporte se brindó desde la oficina de Carbon Trust en la Ciudad de México, junto con el soporte remoto del equipo del sector público de Carbon Trust en el Reino Unido.

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