En el corazón de la densa selva del Petén, en Guatemala, se encuentra uno de los sitios arqueológicos más impresionantes del mundo: Tikal. Este lugar no solo es una maravilla arquitectónica, sino también un testimonio vivo de la avanzada civilización maya que floreció hace más de mil años.
La civilización maya floreció entre el siglo V a.C. y el siglo XVI d.C. en un extenso territorio que abarca casi 300.000 kilómetros cuadrados y que en la actualidad se reparten México, Guatemala, Honduras y Belice. En un medio hostil, cubierto de densos bosques tropicales y pantanos, los mayas levantaron centenares de espléndidas ciudades de piedra, cuyas altas pirámides todavía hoy desafían a la voraz vegetación alzándose soberbias por encima del océano verde. De todas esas urbes -que tienen nombres sonoros, en su mayoría modernos, como Palenque, Copán, Oxkintok, Calakmul, Uxmal o Yaxchilán-, la más grande, la que reúne algunos de los monumentos más extraordinarios creados por el hombre precolombino, es, sin duda, Tikal.
Situado en el corazón de una selva de vegetación lujuriante, Tikal es uno de los sitios más importantes de la civilización maya. Fue habitado desde el siglo VI a.C. hasta el siglo X d.C. El nombre de Tikal significa «Ciudad de las Voces».
El Auge y la Consolidación de Tikal
La historia de Tikal comienza alrededor del siglo IV a.C. cuando se establecieron las primeras aldeas. Los primeros indicios acerca de la existencia de reyes nos sitúan en la época predinástica, que arranca en el siglo V a.C. y llega hasta 292 d.C. En realidad, de esa época no se conservan testimonios irrefutables de un sistema político centralizado en una persona o un linaje, del tipo de las monarquías hereditarias posteriores. Las inscripciones jeroglíficas señalan como posible fundador de la primera dinastía de Tikal, en el siglo I d.C., a Yax Eb Xook, quizás enterrado en la tumba 85, del que no tenemos otros testimonios.
Si exceptuamos a este dudoso soberano, el primer ajau de Tikal se llamaba algo así como Chak Tok Ichaak, nombre que se deduce de sus adornos en la Estela 29, erigida en el año 292. Siguieron varios reyes de los que no se sabe prácticamente nada, hasta llegar a Siyaj Chan Kawil I, que gobernó alrededor del año 307. Le siguió una mujer con nombre de diosa, Une Balam, y otro rey llamado Kinich Muwan Jol.
Lea también: ¿Cómo tramitar la Constancia de Situación Fiscal?
La llegada de los teotihuacanos, a finales del siglo IV, inauguró una nueva etapa en el devenir de Tikal, marcada por la profunda influencia -e incluso dominación- de Teotihuacán, una poderosa metrópoli situada en las cercanías de la actual Ciudad de México, a más de mil kilómetros de Tikal. Es muy probable que la sede del poder teotihuacano en la ciudad se localizase en la zona de Mundo Perdido, donde se alza una pirámide de 30 metros de altura que presenta innegables características teotihuacanas, como son los muros en los que se alternan planos inclinados (taludes) y verticales (tableros).
La Segunda Dinastía y el Período del Hiato
En la segunda dinastía de Tikal -que podemos denominar, hasta cierto punto, «teotihuacana»- destaca Siyaj Chan Kawil II, quien mandó erigir la magnífica Estela 31, en la que se cuentan algunos sucesos relacionados con su derecho a gobernar. Las estelas mayas eran monolitos de diverso tamaño que servían de propaganda política y de objeto para el culto a los monarcas; se labraban y erigían cada vez que finalizaba un período de 7.200 días (katún), y a veces cada 3.600 días (lajuntún) o cada 1.800 días (jotún). Los reyes expresaban en ellas su legitimidad, daban cuenta de su valentía en la guerra, de sus vínculos con el cosmos y con los dioses, hablaban de sus parientes más cercanos y conmemoraban las fechas de ascenso al trono y de su muerte.
A Kan Chitam, hijo de Siyaj Chan Kawil II, le sucedieron su hijo, Chak Tok Ichaak II, y después unos cuantos gobernantes de los que no se sabe casi nada debido a que, alrededor del año 508, Tikal se sumergió en una fase de disturbios políticos, tal vez relacionados con el fin de una dinastía y con enfrentamientos entre facciones deseosas de alzarse con el poder. Se han conservado algunas estelas de los gobernantes de este turbulento período, entre las que destacan las dedicadas a una mujer que heredó el trono cuando era apenas una niña.
Pero los verdaderos problemas llegaron en el año 562, momento en que cesan las inscripciones. El gigantesco Imperio teotihuacano, que había dejado su huella cultural en toda Mesoamérica (la inmensa región histórica formada por México y América Central), inició entonces su decadencia y se fue retirando de esferas de influencia en tierras lejanas, como las selvas del norte de Guatemala. Hay dos hechos que prueban la existencia de graves problemas en una ciudad maya: la interrupción de la actividad constructiva -incesante en tiempos normales- y que dejen de labrarse estelas con fechas y textos jeroglíficos. Esto es lo que ocurrió en Tikal durante la segunda mitad del siglo VI y casi todo el siglo VII, un período conocido como Hiato, sobre el que la información disponible es muy escasa.
Esplendor, Hegemonía y Decadencia Final
Fue entre los siglos III y IX d.C. cuando Tikal alcanzó su apogeo. En la última fase de su historia, Tikal recuperó su total independencia, después del hundimiento del Imperio teotihuacano, hacia el siglo VII, y vivió un esplendor sin precedentes. Fue en esta etapa cuando se construyeron los monumentos más importantes de la ciudad. En efecto, cuando el Estado de Tikal logró sobreponerse, ya casi en el año 700 d.C., se inició una época de florecimiento que se refleja en la arquitectura y todas las demás artes; la ciudad creció hasta sus límites máximos y definitivos, y los templos piramidales alcanzaron alturas y volúmenes extraordinarios.
Lea también: Tu CSF del SAT paso a paso
Dos fueron los reyes que condujeron a Tikal al predominio en toda el área, superando a su rival Calakmul, que había sido la potencia enemiga desde hacía siglos. El primero de estos soberanos fue Jasaw Chan Kawil, artífice de la victoria militar en 695 contra este poderoso reino del norte, y personaje que inspiró la construcción de los templos I y II, en el primero de los cuales fue enterrado. Su hijo se llamaba Yikin Chan Kawil, y de él se conmemoraron sus victorias sobre Calakmul, Yaxhá y Wak Kabnal, reinos extendidos hacia todos los rumbos.
A partir del siglo IX, Tikal comenzó a declinar. A pesar de su renovado poder, Tikal no pudo escapar a la fatal crisis -el llamado «colapso»- que atenazó al mundo maya clásico entre los siglos IX y X. Las razones exactas de este declive no están completamente claras, pero se cree que factores como las guerras, el agotamiento de recursos y posiblemente una severa sequía contribuyeron a su caída. Esta crisis fue el dramático resultado de diversos factores: las tensiones entre un sistema monárquico despótico y muy centralizado y una ambiciosa aristocracia que no cesaba de crecer; el crecimiento demográfico y la consiguiente sobreexplotación de los suelos, acompañada de duras sequías; la fuerte presión tributaria sobre los campesinos; y las guerras, cada vez más frecuentes. Tikal fue abandonada y la selva engulló pirámides y palacios; la última estela labrada en la ciudad es la Estela 11, del año 869.
Arquitectura Monumental y Urbanismo de Tikal
En su época de esplendor, Tikal contaba con una población de decenas de miles de habitantes y una gran cantidad de estructuras monumentales. El centro ceremonial de Tikal comprende templos y palacios soberbios, así como plazas públicas a las que se accedía por rampas. Tikal se caracteriza por la monumentalidad de sus edificios, los cuales han sido objeto de numerosos estudios arqueológicos.
Tikal es un verdadero modelo del papel que edificios y espacios abiertos desempeñaron en el mundo maya clásico. Lo primero que hay que poner de relieve es que en Tikal, al igual que en las demás ciudades mayas, las plazas son el principal elemento ordenador del espacio urbano. La ciudad se divide en sectores o grupos arquitectónicos, y entre ellos hay plazas y dentro de ellos, patios. La plaza organiza la circulación de los peatones y es el lugar de reunión de las muchedumbres que acuden a las ceremonias; además, garantiza la perspectiva adecuada para la contemplación de los grandes edificios o las esculturas, cuya majestuosidad queda realzada por estos grandes espacios abiertos.
Los patios, cerrados por los edificios que forman parte de un grupo, son un lugar de tránsito, pero, sobre todo, de descanso, de sosegado paseo o de conversaciones entre personajes de la política y de la guerra. La Gran Plaza de Tikal acogería a cientos de personas llegadas de todo el reino para asistir a las celebraciones conmemorativas del rey Jasaw Chan Kawil, enterrado en el altísimo templo I que la limita por el este. Los patios de la Acrópolis Central, uno de los mayores complejos palaciegos mayas que se conocen, fueron testigos de trascendentales decisiones políticas como las relativas a la guerra con Calakmul, y por ellos pasaron los embajadores de los más importantes reinos de la península de Yucatán.
Lea también: Tramitar Constancia de Situación Fiscal
Los templos y pirámides de Tikal no solo son impresionantes por su tamaño, sino también por su complejidad y simbolismo. El Templo del Gran Jaguar, también conocido como Templo I, es quizás el más icónico, elevándose a 47 metros de altura. Es el icono preferido de muchos amantes de la civilización maya, por su estilizado perfil y su altura airosa, de casi 50 metros.
El nombre de Yikin Chan Kawil se asocia también con la pirámide más grande de Tikal: el templo IV, de 65 metros de altura, cuyo basamento no ha sido liberado todavía de la vegetación tropical, por lo que se alza como una gigantesca montaña en el corazón de la vieja urbe. Es el mayor templo de toda el área maya (contiene 228.000 metros cúbicos de materiales de relleno) y uno de los tres verdaderamente colosales que levantaron los nativos americanos, junto con la pirámide de Cholula y la inmensa pirámide del Sol de Teotihuacán.
Tikal es el mejor ejemplo de aquello que a los arqueólogos les costó tantas dudas y tanto tiempo demostrar: que las pirámides mayas son, ante todo, templos funerarios, mausoleos para los reyes y monumentos conmemorativos de sus linajes. Ya desde antes de la llegada de los teotihuacanos, los gobernantes eran depositados en las entrañas de estos enormes basamentos, en la Acrópolis del Norte, en Mundo Perdido y en otros templos de la zona central.
Sociedad, Economía y Logros Culturales
La sociedad de Tikal estaba altamente estratificada. En la cima de la jerarquía estaban los nobles y los sacerdotes, quienes tenían acceso a la educación y el poder. Los artesanos, comerciantes y agricultores formaban las clases medias y bajas. Las gentes que allí vivían habitualmente eran miembros del linaje gobernante, y funcionarios, sacerdotes, guerreros, artesanos, mercaderes, sirvientes y esclavos, es decir, las minorías necesarias para la buena marcha del Estado.
Los campesinos se instalaban en la periferia, donde tenían los campos que cultivaban, y trabajaban en la remodelación de pirámides y palacios, erigían estelas y monumentos, talaban madera para las hogueras en las que se producía la cal con la que se hacía el estuco que cubría suelos y muros, y extraían piedra y cascajo calizo en las canteras.
La economía de Tikal se basaba en la agricultura, particularmente en el cultivo de maíz, frijoles y calabazas. Además, Tikal era un importante centro comercial, con rutas que conectaban a la ciudad con otras regiones de Mesoamérica. Los mayas de Tikal eran expertos en astronomía y matemáticas. Construyeron observatorios y desarrollaron un complejo calendario basado en sus observaciones del cielo. El juego de pelota mesoamericano era una parte integral de la cultura maya, y Tikal no es una excepción.
Tikal Hoy: Patrimonio de la Humanidad
Aunque Tikal fue abandonado hace más de mil años, no fue redescubierto por el mundo moderno hasta mediados del siglo XIX. Las ruinas fueron descubiertas por Modesto Méndez en 1848. Las excavaciones sistemáticas comenzaron en la década de 1950, y desde entonces, Tikal ha sido objeto de numerosos estudios arqueológicos.
Hoy en día, Tikal es parte del Parque Nacional Tikal, que fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979. Tikal es uno de los destinos turísticos más populares de Guatemala. Miles de visitantes de todo el mundo vienen cada año para maravillarse con las antiguas estructuras y sumergirse en la rica historia y cultura maya. Hoy en día, de aquella inmensa urbe los visitantes contemplan solamente la pequeña extensión que se ha excavado y restaurado, donde los imponentes edificios se alzan entre árboles y plantas de un vasto parque natural protegido.
La antigua ciudad Maya de Tikal, ubicada en el municipio de Flores, departamento de Petén, constituye el asentamiento prehispánico más extenso en Guatemala, cuya población pudo haber alcanzado los 100,000 habitantes durante su época de mayor esplendor. Con 16 km², la antigua ciudad Maya de Tikal es debido a sus riquezas culturales y naturales de un valor universal excepcional y fue declarado como el primer sitio Patrimonio Mundial Cultural y Natural de la humanidad en 1979 por la UNESCO.
Datos Relevantes de Tikal
| Característica | Detalle |
|---|---|
| Extensión de la ciudad | Aproximadamente 16 km² |
| Edificios prehispánicos | Alrededor de 5,000 |
| Porcentaje restaurado | Únicamente el 5% |
| Población máxima estimada | Hasta 100,000 habitantes |
| Ocupación continua | 1,500 años (600 a.C. - 900 d.C.) |
| Precio de entrada (Nacionales) | Q.25.00 |
| Precio de entrada (Internacionales) | Q.150.00 |
Es recomendable llevar ropa ligera, protector solar, repelente de insectos y agua al visitar el sitio. Tikal no es solo un conjunto de ruinas antiguas; es un portal a la asombrosa civilización maya. Desde sus majestuosos templos hasta su rica historia cultural, Tikal sigue siendo una fuente de fascinación y admiración.
tags: #situacion #financiera #tikal #información
