Descubre Todo Sobre Sociedades Tributarias: Historia, Definición y Ejemplos Clavepost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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La historia de la cultura occidental comienza en el Cercano Oriente, específicamente en Mesopotamia y el valle del Nilo. Es en la cubeta de los ríos Tigris y Éufrates donde se origina la civilización sumeria, Sumer. Gracias a la durabilidad de las tablillas de arcilla, ha llegado una gran cantidad de información escrita sobre la sociedad en momentos muy antiguos desde Mesopotamia.

Las primeras aldeas dedicadas a la agricultura, ganadería, alfarería y los tejidos se erigieron en Mesopotamia desde 5500 a.C. Entre los años 4000 y 3740 a.C., Mesopotamia estaba dividida en pequeñas ciudades-Estado o ciudades-Templo. El suelo pertenecía en teoría al DIOS de la ciudad y lo administraban los sacerdotes del Templo. El Templo era centro de la vida religiosa, económica y comercial, era el lugar donde se almacenaban los granos, pernoctaban las caravanas comerciales, y se pagaban los tributos.

Fue en la Mesopotamia donde se inventó el primer sistema de escritura cuneiforme. Su objeto en primera instancia no era contar las historias de sus héroes, sino el de registrar el flujo de bienes y productos traídos por el florecimiento del comercio. Los sumerios fueron una de las primeras civilizaciones a nivel regional que, principalmente por motivos comerciales, inventaron la escritura cuneiforme en tablillas de arcilla. Estos motivos comerciales fueron las letras de cambio, los contratos, los registros para establecer la propiedad de la tierra y los derechos de riego, para fijar por escrito los impuestos y para registrar la contabilidad.

La Mesopotamia se considera el primer ejemplo de una verdadera civilización. Hubo cuatro grupos urbanos con escritura y con centros ceremoniales que surgieron independientemente en Eurasia: los sumerios de Mesopotamia, los egipcios del valle del Nilo, la civilización del valle del Río Indo (hoy Pakistán), y el pueblo de varios valles fluviales del norte de China, a partir del Río Amarillo. Sumeria es sin duda independiente, despertando el interés por las teorías sobre la difusión y conquista de los otros casos.

Los imperios sumerio, acadio, asirio y babilónico se asentaron desde el 3200 hasta el 1500 a.C. en el Tigris y sobre todo en el Éufrates. Un modelo de red de poder permite comprender mejor que se trata de civilizaciones con actores múltiples de poder, pues no eran sociedades unitarias, normalmente integradas por dos niveles de poder: varias unidades políticas pequeñas, a menudo ciudades-Estado, y un complejo de civilización <> más amplio. Una es relativamente pequeña, el Estado, y la otra relativamente amplia, la religión o la cultura.

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Para la civilización sumeria, el Templo es el centro alrededor del cual se desarrolla la economía, la política y la religión. Los sacerdotes del Templo organizaban el culto, gobernaban la ciudad, administraban los ingresos, ordenaban el ejército, vigilaban y hacían el mantenimiento de los canales de riego. Con la expansión de las ciudades-Estado sumerias y la caída de estos en manos de los acadios, producto de muchas guerras, en la administración de las ciudades se produce un cambio en las atribuciones de las personas del Templo, quienes se dedicarán en adelante exclusivamente al culto, pues las personas de Palacio, trasformados en reyes, desempeñarán las funciones de gobierno.

Los acadios unificaron el primer imperio de la Mesopotamia. Su organización política se diferencia de la de los sumerios, en el sentido que para los acadios el elemento más importante es el Palacio, y que el rey posee mayor poder que los sacerdotes del Templo. La organización económica de la Mesopotamia a similitud de la egipcia dependía de los impuestos, pues había una gran gama de impuestos tanto a las transacciones y actividades económicas como a los ritos y actividades religiosas.

El pueblo y la lengua sumeria fueron influenciados por los semitas en un proceso que termina al comenzar el segundo milenio cuando el sumerio desaparece como lengua hablada y los acadios heredan la literatura sumeria, en 2130 a.C. Los pueblos de origen persa y de origen bárbaro, impusieron los patesi a los cuales debían pagarles tributos, uno de los patesi más conocido fue Gudea de Lagash. El más grande de los reyes de Ur fue Sulgi también llamado Dondi quien hizo un censo de los dioses locales para construirles templos, siendo el principal Enlil en la ciudad de Nupur donde se encontraba el tesoro del Estado formado por productos en especie tales como trigo, animales y metales, que de hecho constituían los impuestos, los cuales oficialmente se pagaban a Enlil.

Urukagina y la Reforma Tributaria en Lagash

Urukagina fue el duodécimo y último rey de la primera dinastía sumeria en la ciudad-Estado de Lagash. Su reinado oscila entre las fechas 2378 - 2371 y 2351 - 2342 a.C. Urukagina llegó al poder mediante un golpe de Estado, por lo que para legitimarse y conservar el poder realizó reformas sociales, reformas que han llegado hasta nuestros días.

Cuando Urukagina llega al poder en la ciudad-Estado de Lagash, la situación de la población es de un total sometimiento económico tanto por parte de los funcionarios del Palacio como por parte de los funcionarios del Templo, al punto de tener a la población esclavizada. Los impuestos y contribuciones, sumado a los intereses de las deudas, y el abuso de los poderosos sobre los débiles, tienen a la población económicamente asfixiada. Es en este contexto de desolación y esclavitud económica de la población que aparece la figura del soberano Urukagina, quien para devolver la libertad a la población lleva a cabo una reforma social, que será recordada por ser una de las primeras reformas sociales y la primer reforma tributaria de la que se tengan datos.

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Urukagina se apoderó del trono mediante un golpe de estado y su reinado duró sólo ocho años. Sus reformas sociales, recogidas en sus inscripciones, constituyen un importante testimonio de la madurez política y el avanzado estadio de civilización alcanzado por los sumerios. Sus reformas parecen haber sido motivadas, en parte al menos, por un deseo de fortalecer su propia posición, asegurándose el apoyo de aquellos súbditos que debían rendir servicio militar. El vivo sentimiento de la justicia que le inspiraba le llevó a suprimir los privilegios que la casta sacerdotal se había arrogado indebidamente a expensas del pueblo; los inspectores fiscales, de triste reputación, fueron revocados.

En Lagash, 2350 a.C., el gobernante Lugalanda tomó el poder sobre los templos más importantes, los de los dioses Ningirsu y Shuuhag y la diosa Bau, colocándolos bajo la administración de un funcionario que había nombrado y que no era, como antes, un sacerdote, y nombrándose a sí mismo y a su esposa y otros miembros de su familia como administradores del templo. También Lugalanda se refirió a estos templos como la propiedad privada del ensi (gobernante), y ya no mencionó el nombre de las deidades en los documentos del templo. Es en este contexto que Urukagina llega al poder, promulgando reformas de impuestos, frenando el poder de los funcionarios corruptos, y gobernando los templos en nombre de los dioses.

Las llamadas reformas de Urukagina de Sumer establecían que los árboles frutales y alimentos cultivados en tierras del templo debían ser para los necesitados, y no, como había llegado a ser la costumbre, únicamente para los sacerdotes, y de cómo esta práctica se remontaba a la forma en que se hacían las cosas en tiempos pretéritos. Urukagina logró eliminar la opresión que los sacerdotes hacían pesar sobre el pueblo y restableció la libertad y las antiguas instituciones. Urukagina fue el primer rey sumerio con conciencia social.

Una serie de inscripciones del reinado de Urukagina describe el estado en el que la ciudad había caído por culpa de sacerdotes y ricos corruptos. Los débiles y los pobres vivían en el hambre y en el miedo. La tierra del Templo, que se suponía se utilizaba en nombre del pueblo de Lagash, había sido tomada por las personas sin escrúpulos del templo para su propio uso. Urukagina se deshizo de la mayoría de los recaudadores de impuestos y eliminó y bajó los impuestos, cortó la burocracia de Lagash, prohibió que el poderoso abusara del débil, entre otras.

Veinticuatro siglos antes de nuestra era ya hablaban de proteger a las viudas y a los huérfanos, de dar refugio al débil y de administrar justicia al pobre. Lagash fue una ciudad-Estado situada en la zona sur de lo que un día fuera Sumer, donde gobernó una dinastía de reyes que lo convirtieron en el centro político y militar del país durante el tercer milenio antes de nuestra era. La estrella de Lagash se apagó durante el reinado de Urukagina, el octavo rey de aquella dinastía.

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Hacia 2360 antes de nuestra era, Urukagina sufrió una derrota militar que terminó con su poder y con el del Estado que gobernó con verdadera sabiduría, después de liberarlo del poder del partido clerical que lo había oprimido durante mucho tiempo, porque ya en el tiempo de la primera civilización surgida en la tierra, la de Sumer, los sacerdotes habían conseguido un poder prácticamente ilimitado al que nadie ponía veto, hasta que se formó un partido legitimista anticlerical que elevó a Urukagina al trono de Lagash.

Los documentos de Nippur aseguran que Urukagina liberó a las gentes de Lagash de la sequía, del robo y del asesinato, introdujo la libertad y estableció que el poderoso no debía de abusar del pobre, de las viudas ni de los huérfanos. Urukagina suprimió derechos, cortó de raíz el exceso de ganancias y puso fin a la arbitrariedad, a la injusticia...

Tributación en las Sociedades Mesoamericanas

En las sociedades mesoamericanas, la tributación consistía en la entrega obligatoria de bienes o servicios por una entidad política dominada a una entidad política dominante. Generalmente, se lograba esta imposición de pago de bienes o servicios a través del sometimiento militar o la alianza matrimonial. De la Triple Alianza, se sabe que controlaba militar y económicamente una vasta región del territorio mexicano a través del sistema tributario. Esto era en beneficio de su élite gobernante que se diferenciaba de la gente común por medio de la acumulación de bienes de prestigio obtenidos por medio del tributo. Sin embargo, en los palacios de los gobernantes se almacenaban, también, los productos para su repartición entre el pueblo.

El sometimiento militar a la Triple Alianza implicaba, en primer lugar, una subordinación económica (más que política o religiosa). En casi todos los casos se obligaba a los pueblos sometidos a entregar de manera regular algún producto local, o el servicio en forma de mano de obra. El tributo podía variar desde materias primas, productos comunes o alimentos básicos como maíz, frijoles, chiles, calabazas, etc., hasta bienes lujosos que requerían de especialistas artesanales para ser trabajados, o bienes regionales o exóticos que solamente se obtenían en ciertas partes del territorio. La mercancía se transportaba, o por vía marítima, o por medio de cargadores o “tamemes”.

Conforme fue creciendo el poder de la Triple Alianza, todo el mecanismo de recolección, transporte y almacenamiento de tributos requirió de un grupo creciente de funcionarios, cobradores, administradores y custodios, para una mayor organización y eficacia. Para el registro de los bienes, se contaban con inventarios en donde se registraba, de manera detallada y dividida por “provincias”, la cantidad o el peso del bien, y el lugar de origen de su producción o recolección.

Algunos ejemplos de esta recaudación han sobrevivido hasta nuestros días, como el Códice Mendocino o la Matrícula de Tributos. Se trata de documentos pictográficos de la época colonial temprana, pero elaboradas en la tradición de los escribanos (“tlacuilos”) indígenas. Para la cuantificación de los productos, se usaba el sistema vigésimal, representado por el signo de una bandera (“pantli”), el símbolo de 20. Veinte unidades de 20, o 400 piezas de algo, se simbolizaba con un trocito de pelo (“tzontli”), mientras su multiplicación por 20, es decir, 8000 unidades, era representado por una bolsita (“xiquipilli”). Esta manera de representar la mercancía tuvo cierta continuidad durante la época colonial, como atestiguan varias fuentes menos conocidas como la Nómina de tributos de los pueblos Otlazpan y Tepexic.

Una parte considerable de estos bienes se guardaba para ser distribuidos entre la población. Los alimentos básicos que se conservaban para su repartición en tiempos de hambruna o para abastecer las expediciones bélicas, ya que el tlatoani estaba moralmente obligado a alimentar al pueblo. Con el excedente económico, el tlatoani cubría los gastos públicos y los servicios administrativos. Otros productos -como plumas, escudos, armas y mantas- servían para recompensar a los más destacados en la guerra; por su parte, los banquetes en las fiestas y ceremonias se caracterizaban por un consumo ostensible como fuente de prestigio.

El sistema tributario, en combinación con el comercio, favoreció a la élite en la obtención de fuerzas anímicas a través de los objetos que tenían poderes mágicos. La exclusividad de muchos productos se manifestaba de tal manera en una diferenciación corporal y una carga anímica desigual.

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