Las subastas de Hacienda, gestionadas por la Agencia Tributaria en España, son un proceso mediante el cual se venden bienes embargados a contribuyentes que no han cumplido con sus obligaciones fiscales. Aunque participar en estas subastas no está exento de riesgos, descubrir las claves para una participación exitosa permite aprovechar al máximo esta oportunidad.
¿Qué son las subastas de Hacienda y por qué interesan?
Las subastas de Hacienda son las preferidas por los novatos por varias razones: salen a subasta muchas plazas de garaje y trasteros, en cuyas subastas el capital requerido es muy exiguo, y muchos confían casi ciegamente en que Hacienda no puede cometer errores. Sin embargo, existen cuatro características fundamentales que todo interesado debe conocer:
- La AEAT no entrega la posesión de los bienes subastados.
- El porcentaje de subastas de Hacienda que terminan en una tercería de dominio es abrumador.
- La inferioridad del título ejecutivo (anotación de embargo) frente al hipotecario.
- En estos procedimientos de apremio, Hacienda es juez y parte.
La problemática de la posesión y los títulos ejecutivos
Es vital recordar que, en España, ni Hacienda, ni la Seguridad Social, ni los Ayuntamientos tienen jurisdicción para forzar el desahucio de nadie. Los únicos órganos con facultad para entregar posesiones son los juzgados. El único procedimiento legal a seguir para obtener la posesión es negociarla con el ocupante o iniciar un procedimiento judicial de desahucio por precario. Por otro lado, aunque los embargos no son títulos débiles, el título hipotecario es excepcionalmente robusto en comparación, por lo que los novatos harían bien en realizar prácticas iniciales con subastas hipotecarias, que resultan más sencillas.
Cómo y dónde pujar en las subastas de la AEAT
Desde la entrada en vigor del nuevo Reglamento General de Recaudación en 2018, todas las subastas de la AEAT se realizan de forma telemática en el Portal de Subastas del BOE, junto a las subastas judiciales y notariales. Los anuncios publicados en dicho portal detallan las condiciones, descripción de los bienes, cargas subsistentes y la obligación de constituir un depósito del 5% del tipo de subasta para inmuebles o del 10% para bienes muebles.
Normas clave del proceso online
- La subasta comienza en la fecha señalada y permite la presentación de ofertas durante veinte días naturales.
- Todo licitador debe constituir el depósito correspondiente para ser admitido.
- Al realizar una puja, el licitador debe declarar si desea que su depósito quede reservado para el caso de que el mejor postor quiebre la subasta.
- A diferencia de las subastas judiciales, en las de Hacienda la Mesa de Subasta decide si adjudica el lote al siguiente mejor postor con reserva de postura o si declara la subasta desierta.
- El adjudicatario debe pagar el precio del remate dentro de los 15 días desde la notificación de la adjudicación.
Trámites tras la adjudicación
Es importante tener en cuenta que, incluso tras haber rematado el precio, la subasta puede suspenderse si el deudor paga su deuda antes de que se emita la certificación del acta de adjudicación. Este documento suele tardar unos dos meses en emitirse. Respecto al pago, existe la opción de demorarlo hasta la fecha de otorgamiento de la escritura pública, lo cual ayuda a evitar tener el capital inmovilizado en caso de una suspensión inesperada del proceso.
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A pesar de estos desafíos, las subastas de Hacienda ofrecen una gran variedad de bienes que van desde activos inmobiliarios, plazas de garaje y trasteros, hasta coches, embarcaciones, arte y joyas, constituyendo un mercado dinámico para quienes comprenden su funcionamiento y riesgos asociados.
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