El Miércoles de Ceniza es el primer día del tiempo litúrgico de Cuaresma. Es un día santo cristiano de oración y ayuno. Está precedido por el Martes de Carnaval y es el primer día de Cuaresma, el periodo de seis semanas de penitencia antes de Pascua. El Miércoles de Ceniza es una celebración litúrgica móvil, ya que tiene lugar en diferente fecha cada año, siempre relacionada con la también móvil celebración de la Pascua. Como primer día de Cuaresma, el Miércoles de Ceniza nos despierta a la entrada de Jesús en el desierto que precedió a su muerte. Antes de la Pascua, sin embargo, debemos preparar nuestros corazones para su Resurrección. Comenzamos nuestra temporada de preparación de nuestros corazones para la Pascua reconociendo nuestro quebrantamiento y necesidad de conversión, un giro de nuestros corazones hacia Dios.
Origen e Historia
El Miércoles de Ceniza se remonta al siglo XI. Sin embargo, la tradición de recibir cenizas tiene raíces aún más antiguas: la costumbre hebrea de vestirse de cilicio y empolvarse con cenizas en señal de penitencia. En la Iglesia cristiana primitiva, la penitencia pública para las personas que habían pecado incluía vestirse con ceniza y cilicio. A medida que la Iglesia crecía y evolucionaba, esta práctica disminuyó. Esta larga tradición -de reconocernos externamente pecadores en busca de una renovación con Dios- se transformó finalmente en lo que hoy conocemos como Miércoles de Ceniza, el primer día de Cuaresma.
En el siglo IV se fijó la duración de la Cuaresma en cuarenta días, esta comenzaba seis semanas antes de la Pascua en domingo, el llamado domingo de "Cuaresma". Pero en los siglos VI-VII cobró gran importancia el ayuno como práctica cuaresmal. Sin embargo, surgió un inconveniente: desde los orígenes de la liturgia cristiana nunca se ayunó en día domingo por ser "día de fiesta", la celebración del día del Señor.
Los cristianos continuaron con la práctica de utilizar la ceniza como signo externo de arrepentimiento. John W. Fenton escribe que "a finales del siglo X, era costumbre en Europa occidental (pero aún no en Roma) que todos los fieles recibieran la ceniza el primer día del ayuno cuaresmal." En 1091, el Papa Urbano II ordenó en el concilio de Benevento que esta costumbre se extendiera a la iglesia de Roma.
El Simbolismo de las Cenizas y su Imposición
En muchas tradiciones religiosas, las cenizas significan la mortalidad de nuestros cuerpos humanos. Las cenizas simbolizan nuestra mortalidad. Son un recordatorio físico de que nuestros cuerpos se pudrirán, pero nuestras almas vivirán en la vida eterna. También describe nuestra condición humana: dice que estamos rotos y necesitamos reparación; que somos pecadores y necesitamos redención. La cruz de ceniza significa que nos comprometemos, que emprendemos la Cuaresma como un tiempo de oración y penitencia, de muerte a nosotros mismos.
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En la tradición católica, las palmas sobrantes del Domingo de Ramos, que han sido bendecidas, se queman y se guardan para el siguiente tiempo de Cuaresma. Es típico recibir la ceniza en la frente en la Señal de la Cruz. Al igual que cuando se comulga en misa, se suele ir hacia el altar para recibir la ceniza. El sacerdote deja caer la ceniza en la cabeza, o bien traza una cruz de ceniza en la frente de quien la recibe, según la costumbre. En la Iglesia latina se utilizan varias formas de colocar las cenizas sobre la cabeza de los fieles, las dos más comunes son utilizar las cenizas para hacer una cruz en la frente y esparcir las cenizas sobre la coronilla.
Las palabras utilizadas tradicionalmente para acompañar este gesto son: "Memento, homo, quia pulvis es, et in pulverem reverteris." ("Recuerda, hombre, que polvo eres, y en polvo te convertirás"). Otras frases que se pueden emplear son "Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás" o "Convertíos y creed en el Evangelio". Mientras se impone la ceniza, el coro entona el salmo 50 u otros cantos apropiados.
Las cenizas se utilizaban en la antigüedad para expresar dolor. El gesto también se utilizaba para expresar el dolor por los pecados y las faltas. Las cenizas podían simbolizar la muerte del viejo yo pecador y su retorno al polvo. En la Biblia es un símbolo característico de penitencia interior o duelo. Los ninivitas usaban la ceniza como gesto de arrepentimiento profundo. El profeta Jeremías llama al arrepentimiento diciendo: "Hija de mi pueblo, cíñete de cilicio, revuélcate en la ceniza" (Jer 6,26). El profeta Daniel relató su súplica a Dios: "Me dirigí a Dios, el Señor, suplicando con oración, ayuno, cilicio y ceniza" (Daniel 9:3). Ejemplos de la práctica entre los judíos se encuentran en varios otros libros de la Biblia, incluyendo Números 19:9, 19:17, Jonás 3:6, Libro de Ester 4:1, y Hebreos.
Ayuno y Abstinencia
El Miércoles de Ceniza, junto con el Viernes Santo, son los dos únicos días obligatorios de ayuno y abstinencia en la Iglesia católica. Los católicos también deben abstenerse de comer carne todos los viernes de Cuaresma. La Iglesia católica exige a sus fieles de 18 a 59 años que ayunen el Miércoles de Ceniza. La obligación de abstenerse de comer carne se aplica a los mayores de 14 años.
El ayuno permite una comida completa y dos comidas más pequeñas (que combinadas no equivalen a una comida completa), con la expectativa de abstenerse de comer carne el Miércoles de Ceniza. El ayuno es un signo de arrepentimiento y nos ayuda a encarnar nuestra hambre espiritual de Cristo, que ayunó en el desierto durante cuarenta días antes de su muerte y resurrección. Hay una sólida base bíblica para el ayuno, particularmente durante los 40 días de Cuaresma que conducen a la celebración de la Pascua.
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Algunos católicos van más allá de las obligaciones mínimas establecidas por la Iglesia y emprenderán un ayuno completo o un ayuno de pan y agua hasta el atardecer. Muchas denominaciones cristianas enfatizan el ayuno, así como la abstinencia durante la temporada de Cuaresma y, en particular, en su primer día, Miércoles de Ceniza. En la Iglesia de Inglaterra, y en gran parte de la Comunión Anglicana Mundial, los cuarenta días completos de Cuaresma se designan como días de ayuno. Los viernes se designan como días de abstinencia en el 1662 Book of Common Prayer.
Celebración Litúrgica y Participación
La mayoría de las parroquias católicas ofrecen la misa del Miércoles de Ceniza y, en algunos lugares, es posible recibir la ceniza sin asistir a misa. No es necesario ser católico para recibir la ceniza el Miércoles de Ceniza. Varias otras tradiciones dentro del cristianismo también comparten este acto de arrepentimiento. El Miércoles de Ceniza no es un Día de Obligación para los católicos romanos, pero recibir la ceniza es una práctica universal entre los cristianos para comenzar su camino cuaresmal. La mayoría de las iglesias católicas ampliarán su horario litúrgico el Miércoles de Ceniza.
La celebración de este día puede iniciarse con una procesión penitencial desde el exterior del templo, desde una capilla vecina, o por lo menos una entrada procesional del sacerdote celebrante y los ministros sagrados. Una vez llegados al altar, omitiendo los ritos iniciales y el rito penitencial, el celebrante reza inmediatamente la oración colecta. En seguida se proclaman las lecturas (Joel 2, 12-18; Salmo 50, 3-6.12-14.17; 2ª Corintios 5, 20 - 6, 2) que recuerdan el sentido de penitencia, conversión y arrepentimiento de los pecados. El evangelio es proclamado por el diácono o el sacerdote celebrante (S. Mateo 6, 1-6). Luego de la homilía, se procede a la bendición de la ceniza con una breve oración pronunciada por el sacerdote celebrante, quien asperja las vasijas que contienen la ceniza. Seguidamente, el sacerdote, que puede ser ayudado por sus ministros, realiza la imposición de la ceniza sobre los fieles.
En la oración, se considera escuchar el Evangelio diario o dedicarse a la Escritura espiritual para discernir en qué se desea centrarse en la relación con Cristo esta Cuaresma.
Diversidad en la Observancia
El Miércoles de Ceniza es observado por la religión cristiana occidental. Sin embargo, aunque la mayoría de los católicos de ritos latinos lo hacen, no todos los creyentes observan el Miércoles de Ceniza. Las Iglesias católicas orientales, por ejemplo, que no cuentan la Semana Santa como parte de la Cuaresma, inician la temporada de penitencia el «Lunes Limpio», el lunes antes del Miércoles de Ceniza, y los católicos que siguen el Rito Ambrosiano, por su parte, lo comienzan el primer domingo de Cuaresma.
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Las cenizas se bendicen y se distribuyen ceremoniosamente al principio de la Cuaresma en la Iglesia Latina, en la Iglesia Católica Maronita y la Iglesia Católica Siro-Malabar. Monte Canfield y Blair Meeks afirman que tras la Reforma Protestante, luteranos y anglicanos mantuvieron el rito de bendecir y repartir ceniza a los fieles el Miércoles de Ceniza, y que las confesiones protestantes que no lo mantuvieron, como los metodistas, fomentaron su uso "durante y después de la era ecuménica que desembocó en las proclamaciones del Vaticano II".
Anglicanos y católicos de algunas partes del Reino Unido, como Sunderland, ofrecen juntos la ofrenda de Cenizas para llevar, en un esfuerzo ecuménico que es un "tremendo testimonio en nuestra ciudad, con católicos y anglicanos trabajando juntos para comenzar la temporada de Cuaresma". En los Estados Unidos, varias iglesias han participado en iniciativas como "Ashes to Go", ofreciendo cenizas a universitarios o a creyentes cuyos horarios dificultan la asistencia a un servicio tradicional. En 2013, iglesias en Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Sudáfrica participaron en "Ashes to Go". En los propios Estados Unidos participaron 34 estados y el Distrito de Columbia con al menos una iglesia.
Subsidios y Recomendaciones Especiales
El Miércoles de Ceniza es una celebración muy arraigada en la religiosidad popular, lo que suele propiciar aglomeraciones en los templos. En el contexto de la pandemia de Covid-19, la Provincia de México recomendó a los sacerdotes repartir porciones individuales de ceniza, para que los fieles pudieran llevarlas a sus hogares o imponérsela a sí mismos después de un momento de reflexión personal.
Para orientar este momento de reflexión, la Dimensión de Liturgia de la Arquidiócesis de México, en conjunto con la Dimensión de Adultos y Familia, dio a conocer un subsidio para la Celebración de la Palabra e Imposición de la Ceniza el Miércoles de Ceniza. Por su parte, la Comisión Episcopal para la Pastoral Litúrgica de la Conferencia del Episcopado mexicano, también dio a conocer un subsidio para orar en familia el Miércoles de Ceniza durante la emergencia sanitaria. En enero de 2021, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, con sede en la Ciudad del Vaticano, emitió una nota con respecto a la liturgia del Miércoles de Ceniza en el marco de la pandemia de COVID-19.
