La realidad económica actual muestra una plétora de opiniones favorables respecto al retorno de una activa política industrial y de proteccionismo en las economías que suministran bienes destinados a un creciente ecosistema digital. Proteccionismo y subsidios se justifican por argumentos de seguridad nacional, hegemonía geopolítica o por motivos precautorios, dadas las experiencias recientes de la fragilidad en las cadenas globales de suministro de insumos críticos como semiconductores, paneles solares o baterías para vehículos eléctricos.
Herramientas del proteccionismo
Las naciones emplean diversas medidas para intervenir en el mercado y favorecer la producción interna:
- Aranceles: Este método grava a las importaciones directamente, elevando de inmediato el precio de los productos importados. Un ejemplo de libro de texto es la Ley de Aranceles Smoot-Hawley de 1930 en Estados Unidos.
- Subsidios: Estos los ofrecen los gobiernos a las industrias locales a través de créditos fiscales o pagos directos, reduciendo así el precio de los bienes y servicios producidos localmente.
- Estándares: En ocasiones, las limitaciones obedecen a otras razones más allá de las comerciales, como puede ser la seguridad de los productos y sus componentes para la salud del consumidor.
El auge de la nueva política industrial
Las actuales justificaciones para una política industrial proteccionista son semejantes a aquellas del mercantilismo dominante en Europa desde el siglo XVI hasta el siglo XVIII. Al mercantilismo lo caracterizó suponer que una nación debe maximizar las exportaciones y minimizar las importaciones para mantener una balanza comercial positiva. Sin embargo, todavía se promueve la idea de que el comercio internacional es un juego de suma cero, concepto económicamente erróneo que se opone a la ciencia económica, la cual explica las ventajas del libre comercio, la especialización y la distribución global de la producción.
La Ley CHIPS y la competencia por semiconductores
La Ley de Creación de Incentivos Útiles para Producir Semiconductores (CHIPS, por sus siglas en inglés) y Ciencia fue promulgada por el presidente Biden en agosto de 2022. Su objetivo es reducir la dependencia de los fabricantes extranjeros mediante subsidios e incentivos fiscales para fomentar la investigación y producción dentro de Estados Unidos.
Resumen de disposiciones de la Ley CHIPS
| Concepto | Detalle |
|---|---|
| Inversión directa | 52.7 mil millones de dólares en subsidios para modernizar instalaciones. |
| Créditos fiscales | 25% de crédito para empresas que inviertan en equipos o construcción de plantas. |
| Objetivo estratégico | Asegurar la cadena de suministro frente a riesgos geopolíticos en Asia. |
La administración Biden-Harris inauguró esta era de política industrial, pero al mismo tiempo impulsó un enfoque proteccionista. Los anuncios de inversiones extranjeras nuevas en Estados Unidos aumentaron en los primeros tres años del mandato de Biden, pero muchos de estos compromisos fueron intentos de las empresas por obtener dinero público y nunca se materializaron. La falta de competencia termina por debilitar a la industria, y el giro de Estados Unidos hacia el proteccionismo tiene como efecto colateral ser una amenaza para los fabricantes del resto de Asia.
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Desafíos y riesgos del proteccionismo
La posible transferencia de plantas está causando que, en respuesta a la Ley CHIPS, la Unión Europea, Taiwán, Japón y Corea del Sur hayan iniciado sus propios programas de subsidios. Esto aumenta la posibilidad de un exceso de oferta global y la pérdida de rentabilidad de la industria. Intentar modificar cadenas enteras de suministro fuera de los incentivos del mercado es ineficiente. La generalización de políticas proteccionistas hace difícil la reversión de la fragmentación geoeconómica, donde la política se ve influida por intereses sectoriales, creando un entorno de persistente dependencia.
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