¿Cómo ves a las personas que tienen iniciativa? ¿Seguras de sí mismas, valientes, fuertes, capaces de hacerle frente a todo? ¡Exacto! Como siempre decimos, si no tienes innata una cualidad determinada, ¡no te preocupes! Con un poco de práctica podrás adquirirla. Tomar la iniciativa se refiere a tomar acción sin necesitar la dirección de otros. La iniciativa podemos conceptualizarla como la actitud y el acto de anticiparse proactivamente a los acontecimientos, de plantear soluciones, de ser propositivo con comportamientos iniciados y orientados hacia el futuro, cuyo objetivo es cambiar y mejorar la situación o a uno mismo.
Diferencias entre actitud y aptitud
Para desarrollar este sentido de la iniciativa personal, es fundamental distinguir entre lo que es querer hacer algo y poder hacerlo. Lo primero tiene que ver con la actitud, que es de naturaleza volitivo-cultural; mientras que lo segundo es una cuestión de aptitud, de saber cómo conseguirlo.
Competencias clave para la iniciativa
- Autonomía y pensamiento crítico: Aprender a tomar decisiones de forma autónoma, a partir de referencias propias y no de un guion predeterminado.
- Capacidad ejecutiva: Pasar a la acción transformando ideas en proyectos con rapidez.
- Constancia y perseverancia: Mantener el foco y sentir responsabilidad y compromiso con los proyectos a largo plazo.
- Tolerancia al error: Entender los errores como una oportunidad de aprendizaje dentro de un proceso de iteración infinito.
- Creatividad e innovación: Aprender a pensar fuera de la caja, siendo fiel a uno mismo y evitando simplemente seguir los pasos de los demás.
La importancia de la originalidad en el trabajo
Demuestra tu creatividad, muéstrate como alguien único y no trates de seguir el mismo camino que ya han realizado otros. Adquirir una actitud con iniciativa en el trabajo permite desarrollar una gran seguridad, además de potenciar tu marca personal. En el mundo laboral encontramos a dos grupos de profesionales: los que mejoran rápidamente y adquieren importancia, y los que siempre se mantienen en el mismo nivel porque carecen de iniciativa personal.
¿Por qué no copiar a otros?
Aquellos que no tienen la capacidad para expresar su opinión sienten miedo al rechazo, al qué dirán, o a no tener nada interesante que decir. Sin embargo, las personas con iniciativa utilizan un lenguaje verbal positivo y proactivo, definen su círculo de influencia y actúan sobre ella. Si tienes la suerte de encontrarte con un compañero de trabajo que cumpla con estos requisitos, aprovecha la situación para acercarte a él, guíate por el conocimiento, sé coherente y propón soluciones propias.
Tabla comparativa de perfiles profesionales
| Característica | Perfil con iniciativa | Perfil pasivo |
|---|---|---|
| Aportación | Comunican ideas y mejoras | Cumplen con lo básico |
| Mentalidad | Nunca dejan de crecer | Miedo al qué dirán |
| Resultado | Destacan en la empresa | Se estancan en su nivel |
Pasos para poner en práctica la iniciativa
Lo más importante es olvidarnos de nuestros miedos y pensar que esas barreras mentales están solamente en nuestra cabeza. Comienza practicando algo sencillo, inicia una conversación con un desconocido. Cuando tengas superado esto, da un paso más: ten iniciativa en algo que realmente quieras conseguir. Debes intentar aprovecharte de la situación o del contexto y sacarle el máximo partido, evitando culpar a agentes externos. Recuerda que no esperes que el cambio suceda de la noche a la mañana; proponer la iniciativa de tal forma que vayas tanteando las reacciones y llega hasta donde sientas comodidad.
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