Este artículo presenta un análisis comparativo de la codificación morfosintáctica de la contabilidad nominal en español y bribri, dos idiomas hablados en Costa Rica y Panamá. A pesar de la convivencia actual en estos países, se trata, desde luego, de lenguas tipológicamente muy distintas, originadas en dos continentes mutuamente alejados y pertenecientes a dos familias genéticas diferentes: la indoeuropea y la chibchense, respectivamente.
El término contabilidad nominal alude a una dicotomía conformada por sustantivos (o sintagmas nominales) contables e incontables, un fenómeno ligado con la posibilidad de un referente nominal de ser cuantificado directamente como entidades discretas. La marcación morfosintáctica de la contabilidad se da como un reflejo de la manera que el hablante conceptualice y presente gramaticalmente al referente del sintagma nominal; como entidades individualizadas (contable) o como un concepto continuo (incontable). Evidentemente, los rasgos tipológicos más relevantes para este análisis se vinculan con las estrategias empleadas en cada lengua para cuantificar a un referente nominal.
En lo que concierne a las dos variedades lingüísticas estudiadas, ambas presentan una marcación morfológica del número gramatical correspondiente a la distinción entre singular y plural. Sin embargo, la indicación explícita de plural es más frecuente en español, dado que se encuentra sometida a mayores restricciones semánticas y sintácticas en bribri. Además, ambas lenguas se diferencian en un punto importante relativo al uso de numerales: mientras que el español permite la cuantificación directa de un sustantivo por un numeral, el bribri requiere el empleo de un clasificador numeral, por lo que los numerales en la última lengua nunca se asocian directamente con un nombre.
Como veremos en este artículo, la hipótesis más influyente en la actualidad afirma que esta diferencia se debe al hecho de que en las lenguas que presentan clasificadores numerales, todos los sustantivos siempre son incontables.
En lo que respecta a la Gramática Funcional Tipológica, esta consiste en una redefinición "de los conceptos saussureanos de diacronía y sincronía por medio de la comparación y la generalización interlingüística" (Martín 1997: 281), dado que parte de la suposición de que existe un vínculo entre la forma lingüística y la función, tanto a nivel diacrónico como sincrónico. La gramática y la representación cognitiva constituyen los dos subsistemas básicos del lenguaje. A este respecto, un concepto fundamental es la iconicidad: la GFT presupone que la función expresada se refleja icónicamente en la gramática, lo cual quiere decir la gramática no es arbitraria (Givón 2001a: 34). Aun así, la iconicidad no es absoluta, sino gradual; una función puede ser expresada mediante más de una forma, y viceversa. Justamente estas elecciones por parte de los hablantes constituyen la base del cambio lingüístico. Además, la gramática cumple dos papeles en la GFT; aparte de codificar la semántica, también establece la coherencia discursiva (Givón 2001a: 399).
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En resumen, con el presente artículo pretendemos exponer, de manera clara y concisa, la forma en que las estructuras lingüísticas en español y bribri proyectan gramaticalmente la conceptualización de la naturaleza del referente por parte del hablante.
Semántica de Sustantivos Contables e Incontables
Como hemos adelantado, en este artículo nos basamos en la premisa de que la distinción entre sustantivos contables e incontables a nivel morfosintáctico icónicamente refleja una diferencia de significado, una perspectiva apoyada por autores como Wierzbicka (1988), Borer (2005), Bale y Barner (2007), y Pelletier (2012). Por lo tanto, con el fin de dar cuenta de los factores que favorecen las distintas marcaciones gramaticales de la contabilidad, debemos empezar por examinar la semántica del fenómeno. La dicotomía semántica entre sustantivos contables e incontables se basa, en primera instancia, en la naturaleza del referente, como sustancias o materias (un poco de café, demasiada testarudez, mucho tiempo).
Aunque lo contable no es en realidad el nombre, sino las entidades que denota, el término nombre contable constituye una convención aceptada. Está, además, bien fundamentada, puesto que los nombres son contables no solo por la naturaleza de lo que designan, sino en función de su comportamiento gramatical. Similarmente, de acuerdo con la gramática cognitiva de Langacker (1987, 1991), un sustantivo incontable es aquel que tenga un referente que se conceptualiza como una realidad continua e ilimitada, típicamente un líquido, una materia o un polvo.
Pelletier (2012: 455) señala que la diferencia básica entre los dos tipos de referentes radica en dos propiedades estrechamente vinculadas. La primera es que los incontables, a diferencia de los contables, poseen la característica de referencia cumulativa, una noción establecida por Quine (1960). Formalmente, quiere decir que si dos o más referentes del mismo tipo se combinan, la suma se conceptualiza como exactamente lo mismo de lo que eran sus componentes. Esto se ilustra en el ejemplo (1), donde observamos que agua denota un referente incontable, ya que dos porciones de agua (de dos recipientes diferentes) que se echan en un mismo vaso se interpretan como una sola porción de agua. Lo mismo ocurre con ropa, por lo que ese referente también es codificado mediante un sustantivo incontable.
La segunda característica principal de los referentes incontables es la de referencia divisiva. En estos términos, una entidad incontable puede segmentarse en un número arbitrario de porciones, y cada porción se va a considerar como lo mismo que la totalidad. Por ejemplo, si el contenido de una jarra es cerveza, y esta se sirve en varios vasos, el contenido de cada vaso también es cerveza. Según señala Chierchia (1998), se suele hablar de la "atomicidad" del referente para aludir a su divisibilidad: un sustantivo contable denota un concepto atómico, o elemento mínimo de la extensión de la palabra, ya que la denotación de la palabra no incluye las partes constituyentes del referente, por ejemplo los componentes de un perro o el hecho de que una rama o una hoja de un árbol no es un árbol.
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Sin embargo, la referencia divisiva como criterio para discernir los referentes incontables de los contables también ha sido criticada, entre otros por Quine (1960: 98), quien detalla que existen "parts of water, sugar, and furniture too small to count as water, sugar, furniture" (tres sustantivos típicamente incontables en inglés). También Chierchia (1998: 68) recalca que debemos admitir que los sustantivos incontables, técnicamente, denotan conceptos atómicos cuando bajamos a un nivel muy detallado: un átomo de hidrógeno que forma parte de una molécula de agua no es agua, y un grano de arena no suele considerarse arena. Asimismo, el referente de un sustantivo incontable como ropa definitivamente posee partes mínimas que no son ropa. No obstante, como hablantes ignoramos este tipo de detalles ontológicos, ya que son irrelevantes para lo que queremos comunicar.
Finalmente, mencionaremos la perspectiva de Jackendoff (1991), que también será relevante para nuestro análisis. Este lingüista sostiene que la estructura interna no es el rasgo relevante para discernir entre los dos tipos de referentes. En cambio, afirma que la diferencia reside en el rasgo semántico que llama "boundedness", que aquí denominaremos delimitabilidad en español.
Manifestación Morfosintáctica en Español
En esta sección nos centraremos en la manifestación morfosintáctica de la contabilidad nominal en español.
Estrategias para Expresar Contabilidad
El español posee varias estrategias morfosintácticas diferentes para expresar que un sintagma nominal alude a una entidad conceptualizada como contable. También la marcación morfológica de plural constituye una marca del valor ENT#91;+contableENT#93;, puesto que solamente un referente discreto puede expresarse como plural en español. Adicionalmente, muchos de los cuantificadores indefinidos cumplen la misma función. Esto ocurre, entre otros, con muchos, pocos, algunos y varios (en su forma plural), además de ambos y cada; todos implican que el referente es constituido por varias entidades individualizadas y, por lo tanto, es contable. De este modo, dichos cuantificadores, así como todos los números cardinales, funcionan como marcadores sintácticos del valor ENT#91;+contableENT#93;. Allan (1980) se refiere a este conjunto de palabras como denumeradores (ing. En cambio, al igual que muchas otras lenguas (Allan 1980: 545), el español no presenta marcadores morfosintácticos de la "incontabilidad", es decir, del valor ENT#91;- contableENT#93;. Como apreciaremos más adelante, la ausencia de marcación explícita de ENT#91;+contableENT#93; no necesariamente significa que el referente sea ENT#91;-contableENT#93; a nivel semántico, ya que el contexto físico o discursivo también influye en la interpretación de este rasgo.
Como otro ejemplo concreto de la especificación morfosintáctica de la contabilidad, consideraremos el sustantivo carros en (3a), que es codificado como ENT#91;+contableENT#93; por medio de la -s de plural y cualquiera de los cuantificadores entre los corchetes. Dada la presencia del plural morfológico, ni siquiera hace falta un denumerador para interpretar el referente como ENT#91;+contableENT#93;.
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No solo las construcciones en plural poseen el valor ENT#91;+contableENT#93;; también el numeral uno y los artículos indefinidos cumplen la función de denumeradores, puesto que algo que se puede expresar como una unidad, necesariamente es contable. En lo que concierne al determinante cada, el sustantivo al que se añade siempre aparece en singular, como se ilustra con día en (5).
La Flexibilidad de los Sustantivos en Español
Tradicionalmente, las gramáticas del español tratan los sustantivos como si fueran inherentemente contables o incontables, es decir, con un valor específico del rasgo ENT#91;contableENT#93; codificado en el lexicón. Sin embargo, como vamos a apreciar, es muy inconveniente postular que la división se dé a ese nivel. Para ilustrar este punto, consideremos los sustantivos agua y arena. Pese a su función prototípica de incontables, existen varias estrategias por medio de las cuales se les puede especificar la cantidad. Aquí, agua y arena no son cuantificados directamente por el numeral. El valor ENT#91;-contableENT#93; de estos últimos sustantivos, el cual representa la idea de materias continuas con referencia cumulativa y divisiva, es evidente ya que no reciben marcación de plural.
No obstante, los sustantivos prototípicamente incontables también pueden cuantificarse sin la presencia de un término mensurativo; una variedad de este fenómeno es conocido como el Empacador Universal (ing. Universal Packager), término establecido por Bach (1986). En estos casos, los sustantivos café y agua sí son enumerados directamente y, además, aparecen en plural si la cantidad es superior a uno. Un fenómeno muy similar es conocido como el Organizador Universal (ing. Universal Sorter) (Bunt 1985). También se puede dar el efecto contrario, mediante un fenómeno denominado Picadora Universal (ing. Universal Grinder) (Pelletier 1975). Esto sucede cuando un sustantivo prototípicamente contable se emplea como incontable.
En (10a), tomates es cuantificado y lleva un sufijo de plural, por lo que es contable. Lo mismo sucede con carro (nuevo) en el siguiente ejemplo, donde es contable en (12a) e incontable en (12b). De los ejemplos anteriores podemos concluir que una gran cantidad de los sustantivos españoles pueden ser tanto contables como incontables, dependiendo de cómo el hablante conceptualice al referente. De hecho, probablemente todos podrían utilizarse en ambos sentidos, dado el contexto adecuado. A este respecto, Pelletier (2012) señala que cualquier objeto podría pasarse por una picadora enorme (la Picadora Universal): si lo hiciéramos con un sombrero, el piso podría llenarse de sombrero; con un elefante, habría elefante por todas partes.
En consecuencia, clasificar a los nombres como contables o incontables a nivel léxico resultaría, prácticamente, en una duplicación del número de entradas léxicas. Por eso, debemos postular que el rasgo ENT#91;contableENT#93; se especifica a la hora de usar el sustantivo en un enunciado. The mass/count distinction can only be explained in terms of how the expressions refer, and not in terms of the things they refer to. Dado que el valor del rasgo ENT#91;contableENT#93; es determinado por la presencia de una flexión plural o un denumerador, cuyo alcance comprende todo el sintagma nominal, debemos reconocer, al igual que autores como Bunt (1976) y Allan (1980), que dicho valor se les especifica a los sustantivos a nivel sintagmático. De este modo, el núcleo de un sintagma nominal es contable si el sintagma en sí es contable, y viceversa. Por lo mismo, hablamos en este artículo de la "contabilidad nominal" en vez de la "contabilidad de sustantivos", aunque el último es el término más recurrente en la literatura sobre el tema.
A este respecto, es importante recordar que un sintagma nominal puede estar subordinado a otro, con el valor contrario del rasgo ENT#91;contableENT#93;. Por ejemplo, el sintagma nominal una botella de agua que vimos en (6a) es contable, lo cual es indicado por la palabra una, que alude al núcleo, botella. Existen varias teorías recientes que abogan por evitar la especificación del rasgo ENT#91;contableENT#93; a nivel léxico, de modo que este se especifique a la hora de formar un sintagma nominal, tal como argumentamos en el este artículo; entre ellos se encuentran Borer (2005), Bale y Barner (2007) y Pelletier (2012). Las diferencias entre estos autores radican en el rol que le conceden a la semántica. Mientras la teoría de Borer (2005) es puramente sintáctica, sin ningún aspecto semántico, los otros dos distinguen entre la contabilidad semántica y sintáctica, igual que hacemos en el presente trabajo. De estos, Pelletier considera que todos los sustantivos llevan ambos rasgos ENT#91;+contableENT#93; y ENT#91;+masaENT#93; (lo equivalente a ENT#91;-contableENT#93;) en el lexicón, y que uno de estos se elide al usar la palabra en una oración.
