La Gran Guerra Europea, que luego se llamó Primera Guerra Mundial, fue uno de los conflictos armados más mortíferos de la historia. La Gran Guerra fue el primer gran conflicto bélico que asoló Europa en la primera mitad del siglo XX, iniciando el 28 de julio de 1914 y finalizando en noviembre de 1918. Con el final de la contienda desaparecieron cuatro imperios: el alemán, el ruso, el austrohúngaro y el otomano. El mapa de Europa y sus fronteras cambió totalmente, y tras la Primera Guerra Mundial el planeta se llenó de nuevas fronteras. Las comunidades nacionales que habían formado aquellos grandes imperios aspiraron a que se les reconociese el derecho a tener su propio estado.
El colapso de los imperios y la búsqueda de soberanía
Los imperios Austrohúngaro y Otomano se desintegraron tras la derrota. También desapareció el Imperio Ruso, a cuya caída siguió una larga y caótica guerra civil. Muchas naciones no consiguieron su reconocimiento, mientras que otras alcanzaron la independencia de facto pero sin lograr el respaldo internacional. Básicamente se dividieron en dos grupos: territorios que proclamaron su independencia para oponerse a las ambiciones imperialistas de una potencia, y aquellos que lo hicieron bajo la protección de una potencia para servir a sus intereses geoestratégicos.
Ejemplos de estados efímeros tras la Gran Guerra
Tras la desmembración de los grandes imperios, surgieron varios estados que tuvieron una corta existencia:
- República del Rif: En septiembre de 1921, Abd el-Krim convocó a los representantes de las cabilas para la proclamación de la independencia del Estado Republicano Rifeño. En mayo de 1926, la República del Rif fue disuelta.
- Estado Libre de Fiume: Tras el Tratado de Trianon, un alzamiento nacionalista italiano encabezado por el poeta Gabrielle D'Annunzio se hizo con la ciudad. En 1924, Fiume fue ocupada por las tropas fascistas y anexionada a Italia.
- República de Lemko: Fue proclamada el 5 de diciembre de 1918. En marzo de 1920, durante la guerra polaco-soviética, los polacos se anexionaron la República de Lemko, poniendo fin a su breve historia.
- República de los Montañeses: Tras su declaración de independencia, el 11 de mayo de 1918, la República fue reconocida por Alemania, el Imperio Otomano, Azerbaiyán y Georgia.
- República del Lejano Oriente: Fue proclamada en Chitá el 6 de abril de 1920 como un estado tampón entre la Rusia soviética y el Imperio Japonés.
La perspectiva de la neutralidad: El caso de España
Cuando estalla la Primera Guerra Mundial, la mayoría de la clase política española estimaba que no había ni motivos ni recursos suficientes para entrar en el conflicto. El 7 de agosto de 1914, la Gaceta de Madrid publicaba un real decreto por el que el gobierno del conservador Eduardo Dato se declaraba neutral. España declaraba así, con total solemnidad, su intención de mantenerse al margen de la Gran Guerra tan solo 10 días después de que el Imperio austrohúngaro declarase la guerra a Serbia.
En realidad, a principios del siglo XX, España era un país que contaba muy poco en Europa. En 1914, España era un país que aún no se había recuperado de las heridas abiertas desde el "Desastre de 1898", que comportó la pérdida de las colonias en ultramar. El 11 de noviembre de 1918 finalizó la Primera Guerra Mundial y España no había cambiado en ningún momento su postura de neutralidad.
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