El 20 de noviembre es una fecha fundamental para la protección de la infancia a nivel global. El objetivo de este día es promover el bienestar de los niños y niñas, establecido en las leyes internacionales como la Declaración Universal, la cual sostiene que el menor debe gozar de una protección especial y disponer de oportunidades y servicios para desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente en condiciones de libertad y dignidad.
Origen histórico y evolución de los derechos infantiles
El camino hacia el reconocimiento de los derechos de la infancia comenzó en 1924, cuando la Sociedad de Naciones aprobó la Declaración de Ginebra. Este documento fue histórico, ya que por primera vez se reconocía la existencia de derechos específicos para los niños y la responsabilidad de los adultos hacia ellos. Tras la Segunda Guerra Mundial, la creación de las Naciones Unidas y la aprobación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948 revelaron ciertas deficiencias en el texto de Ginebra, propiciando la necesidad de una actualización.
Fue entonces cuando se decidió elaborar una segunda Declaración de los Derechos del Niño, bajo la premisa de que la humanidad le debe al niño lo mejor que puede ofrecerle. El 20 de noviembre de 1959, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó esta nueva Declaración mediante la resolución 1386 (XIV), logrando un consenso unánime entre los 78 Estados miembros de la ONU.
Los diez principios fundamentales
La Declaración de los Derechos del Niño establece diez principios básicos que sirven como pilar para la protección infantil:
- Igualdad: Derecho a la igualdad sin distinción de raza, religión o nacionalidad.
- Protección: Derecho a una protección especial para el desarrollo físico, mental y social.
- Identidad: Derecho a un nombre y a una nacionalidad desde el nacimiento.
- Bienestar básico: Derecho a una alimentación, vivienda y atención médica adecuadas.
- Inclusión: Derecho a la educación y tratamiento especial para niños con discapacidad.
- Amor: Derecho a la comprensión y al afecto de los padres y de la sociedad.
- Recreación: Derecho a actividades recreativas y a una educación gratuita.
- Prioridad: Derecho a estar entre los primeros en recibir ayuda en cualquier circunstancia.
- Seguridad: Derecho a la protección contra el abandono, la crueldad y la explotación.
- Derechos universales: Derecho a la salud y protección, independientemente del lugar de nacimiento.
La Convención de 1989 y el papel de UNICEF
En 1989, en un contexto de cambio en el orden mundial, líderes de numerosos países asumieron un compromiso histórico al adoptar la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño. Este marco jurídico internacional es fundamental, ya que los derechos de la infancia son derechos humanos innegociables y universales.
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En este sentido, el Día Mundial de la Infancia es una jornada que UNICEF dedica a la acción por y para los niños y niñas a escala internacional, conmemorando la adopción de dicha Convención. Es una oportunidad para que todos los órdenes de gobierno asuman su responsabilidad de proteger y garantizar los derechos de niñas, niños y adolescentes. Actualmente, el Día Mundial de la Infancia nos invita a escuchar al futuro; si prestamos atención a lo que los niños tienen que decir, podremos hacer realidad su derecho a expresarse y construir un mundo mejor.
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