Descubre Cómo la Actualidad Económica Mexicana Revoluciona el Derecho Social, Fiscal y Mercantilpost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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El derecho social es una rama del derecho que se enfoca en proteger y garantizar los derechos y el bienestar de los grupos más vulnerables de la sociedad. Este campo jurídico abarca áreas fundamentales como el derecho laboral, el derecho de la seguridad social y el derecho agrario. Su objetivo es promover la justicia social, la equidad y la inclusión, proporcionando un marco legal que proteja a los individuos frente a posibles abusos y desigualdades estructurales.

En México, los derechos sociales se encuentran contenidos principalmente en los artículos 3°, 4°, 27 y 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Desde la promulgación de la Carta Magna el 5 de febrero de 1917, se dio origen al constitucionalismo social, colocando al país a la vanguardia mundial al constitucionalizar por primera vez estos derechos. Estos principios políticos, sociales y económicos, bandera de la Revolución, se consignaron como ley suprema para garantizar niveles básicos de satisfacción de las necesidades económicas, sociales y culturales.

Evolución y desafíos de la política económica y social

La relación entre la política económica y la política social ha sufrido transformaciones profundas. Durante el periodo de industrialización por sustitución de importaciones (años cuarenta a setenta), el Estado intervino activamente para fortalecer el mercado interno, garantizando seguridad social y servicios básicos. Sin embargo, a finales de los setenta, este modelo se agotó, dando paso a una nueva etapa marcada por la apertura económica y el ajuste estructural.

En el periodo de economía abierta, el mayor costo para el bienestar proviene del cambio en la conducción de la política económica y las limitaciones del Estado para contrarrestar las desigualdades. Actualmente, la política social se rige bajo parámetros de focalización de apoyos para la asistencia, con el objeto de hacer más eficiente el gasto público. Este tránsito de un Estado Benefactor a un Estado mínimo ha implicado la racionalización de recursos y el abandono de la supervisión sobre lo social.

Indicadores económicos recientes (2026)

La actualidad económica mexicana muestra un panorama de incertidumbre y debilidad. Según la Estimación Oportuna del PIB del INEGI, la economía mexicana creció apenas 0.2% anual en el primer trimestre de 2026 y se contrajo (-)0.8% frente al trimestre anterior. El crecimiento reciente es insuficiente para cumplir la meta de 4.5% anual de forma sostenida.

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Actividad económica Variación trimestral (1T2026)
Actividades primarias (-) 1.4%
Actividades secundarias (-) 1.1%
Actividades terciarias (-) 0.6%

Esta contracción generalizada resalta la debilidad de las actividades secundarias, que incluyen sectores clave como la construcción, la energía eléctrica y las industrias manufactureras. En 2026, continúa la incertidumbre tanto nacional como internacional, exacerbada por la presión sobre los energéticos y fertilizantes, lo que podría profundizar la contracción de la inversión.

El papel del Estado y el marco internacional

El Estado social es aquel fundado en el respeto de la dignidad humana, el trabajo y la solidaridad, donde prevalece el interés general. A nivel internacional, los derechos sociales están recogidos en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC), tratado vinculante que establece obligaciones jurídicas para los Estados parte. En el plano nacional, el sistema jurídico mexicano cuenta con mecanismos de protección de derechos humanos que pueden ser jurisdiccionales, como el juicio de amparo, y no jurisdiccionales, como la queja ante la CNDH.

Para que México tenga un desarrollo social y económico, el crecimiento de la economía debe ser sostenido. En un contexto de incertidumbre exterior, resulta fundamental generar condiciones de certidumbre interna, así como políticas que conduzcan a México a ser una economía más productiva y competitiva, reorientando el gasto público y fortaleciendo el marco legal que garantiza los derechos fundamentales de los ciudadanos.

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