Durante el siglo XV ocurrieron acontecimientos que impactaron fuertemente a la técnica contable, por lo que se considera que en este período se gestaron las bases de lo que se conoce hoy como Contabilidad. En esa época se le atribuyó la paternidad de la Contabilidad a un monje llamado Luca Paccioli, quien formalizó un esquema muy rudimentario para registrar las escasas operaciones mercantiles que realizaba la congregación de la cual él formaba parte.
En la época de la conquista, en 1519 cuando se fundó el ayuntamiento de Veracruz, se nombro contador a Don Alfonso de Ávila. Se sabe que los aztecas llevaban un adecuado control de sus transacciones mercantiles, demostrado en la ordenada cuenta y razón que llevaban los tributos que recibían de los pueblos a los que sojuzgaban, según lo refiere el Códice Mendosita. Mediante sus mayordomos, recibían los tributos y se encargaban de distribuirlos adecuadamente entre os guerreros, los sacerdotes de culto y demás personajes importantes.
En México, la enseñanza de las cuestiones contables estuvo ligada en su inicio a la Escuela Superior de Comercio y Administración que se funda en 1845 para hacerse cargo de la enseñanza superior mercantil. El 25 de mayo de 1907 Fernando Diez Barroso presentó el primer examen profesional para obtener el diploma de Contador de Comercio. El 11 de septiembre de 1917 quedó constituida la Asociación de Contadores Titulados, entre los que se encontraba Fernando Diez Barroso. El 20 de diciembre de 1925, la Secretaría de Educación Pública revalidó el título de Fernando Diez Barroso al otorgarle el primer título de Contador Público.
En la actualidad, las empresas dedicadas a la contaduría pública son organizaciones que ofrecen una variedad de servicios de contabilidad al público. Estas empresas varían en tamaño; desde una persona hasta grandes organizaciones internacionales. El contador público ahora esta certificado para que esta sea su licencia para practicar, conferida por el estado a partir de rigurosos exámenes y evidencia de experiencia práctica.
A principios del siglo XXI, se han incorporado conceptos nuevos en el mundo de los negocios, tales como globalización, competitividad, calidad, productividad, alianzas estratégicas, empresas de clase mundial, libre comercio, valor agregado y reingeniería de procesos administrativos, los cuales han incrementado el grado de dificultad en la operación de las empresas. Aplicar métodos de análisis de información financiera para determinar las mejores alternativas de inversión y financiamiento.
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El Enfoque en Competencias en la Formación Contable
Si bien existen diferentes formas de abordar la diferenciación de las competencias, se deben entender como algo más que un simple concepto, que puede encontrar su definición desde las diferentes escuelas del pensamiento donde los enfoque más destacados han sido el conductista en el que corresponden a características del individuo, el funcionalista donde la competencia habla sobre la capacidad de desempeño para la consecución de resultados en una actividad productiva y el enfoque constructivista en la que ésta se asocia con el logro de objetivos, reconociendo a la persona, sus objetivos y sus posibilidades (Rodríguez, 2007). Buena parte de la actual discusión, reconoce varios tipos de competencia que pasan por aquellas que se centran en el individuo (actitudes, conducta, valores, ciudadanía, etc.) denominadas competencias personales hasta aquellas que demuestran desempeño o conocimiento de un área específica o sus técnicas o que son la base del ejercicio profesional (uso de herramientas, lectura de instrumentos, operación de sistemas o protocolos, etc.) llamadas competencias específicas o técnicas.
Tanto Aristóteles como Platón en sus obras usan el concepto de dinámis asociado para el primero a las potencias o posibilidades que el ser humano posee en términos de facultad, capacidad, habilidad poder u talento a partir del desarrollo de las tres funciones vitales de ser. Para Plantón este término, el dinámis, se asocia a las cualidades o poderes para tener una cosa, para actuar sobre ella o para ser afectado por ella. Pero es hasta 1956 que el concepto es desarrollado en términos de la educación, a partir de los trabajos de Benjamín Bloom y posteriormente por los lingüistas Ferdinand de Saussure y Noam Chomsky (1970). Bloom parte de la caracterización del lenguaje, para desarrollar su taxonomía de Objetivos Educativos. Esta taxonomía se ha utilizado desde lo teórico y lo instrumental para estructurar y comprender el proceso de aprendizaje, incluso en la actualidad existen varias propuestas pedagógicas basadas en la taxonomía original de Bloom, (Churches, 2007; Anderson & Krathwohl, 2001).
La clasificación en dos tipos de habilidades busca claramente establecer el proceso de evolución del pensamiento desde el punto de vista cognitivo, parte de la estructura cognitiva básica que es la acción de recordar, hasta el estadio más alto, el proceso de crear. Para Noam Chomsky (1970) en su libro Aspectos de la teoría de la sintaxis, la definición de competencia está centrada en la capacidad, donde esta, es la concreción de los conocimientos del individuo en una o muchas destrezas que le permiten enfrentar una situación y estas destrezas se desarrollan desde su experiencia. Otra visión en la evolución del concepto según Hernández (2007) es la psicológica, dentro de la que se desarrollan tendencias como la conductista, estructuralista, funcionalista, cognitiva, constructivista, computacional entre otras, para este autor estas tendencias hacen más complejo el entendimiento de las competencias pues abordan visiones divergentes en relación con el aprendizaje, la inteligencia, la mente, la personalidad y las competencias mismas, todos aspectos que inciden en el proceso formativo del individuo.
Otra perspectiva, al respecto nos la ofrece Tobón (2006), pues el estudio y diseño de competencias, nos remite a un enfoque para la educación y no necesariamente a un modelo pedagógico. Distinción muy útil en la medida que la mayoría de programas académicos en educación superior (al menos en Colombia) están utilizando el llamado enfoque por competencias de una manera un tanto confusa y extensiva bajo el cual se cobijan diversos conceptos y modelos pedagógicos disfrazados de competencias para el trabajo, que se plantean sin discusión disciplinar ni mucho menos pedagógica. En este mismo sentido Tobón (2006) expone cómo las competencias desde la psicología laboral hacen parte de la forma como las organizaciones determinan las características que deben poseer sus colaboradores y que les permitirán alcanzar altos niveles de productividad y competitividad. Dentro de las posturas más humanísticas del concepto competencia y de los problemas que trae esta conceptualización, destacan las de Amartya Sen y Martha Nussbaum. Ahora bien para para Nussbaum (1997), el modelo de desarrollo de las capacidades en educación tiene en cuenta aspectos del enfoque de las capacidades de Amartya Sen.
En Colombia el concepto de competencia evoluciona en el marco del Sistema de Aseguramiento de la Calidad en la educación superior y se desarrolla a partir del trabajo de instituciones como la Asociación Colombiana de Universidades ASCUN como parte del proyecto Tuning América Latina y su extensión, el proyecto 6X4 para América Latina y el Caribe. El trabajo de ASCUN se orientó al marco común de educación superior dentro de la política internacional y las políticas para la educación superior vigentes en su momento (Ley 115 de 1994 y la Ley 30 de 1992). Siguiendo esta línea, Navío (2006) considera que los elementos constitutivos de la competencia si bien son diversos, se pueden caracterizar en dos conceptos: “atributos personales y elementos propios del contexto de trabajo” donde la competencia se desarrolla a partir de la capacidad del individuo para adaptarse a un contexto dinámico, es decir en constante cambio. En este marco se desarrollan trabajos sobre competencias desde diversos organismos, esto plantea una percepción del concepto del orden institucional donde organismos como la Organización Internacional del trabajo OIT, la Unión Europea UE, el Centro Interamericano de Investigación y Documentación sobre Formación Profesional CINTERFOR, el Centro Nacional de Evaluación de la Educación Superior CENEVAL de México, además del Proyectos Tuning (2002) en Europa y más tarde para a América Latina (2004-2008).
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Taxonomía de las Competencias de Formación en los Contadores
La profesión contable no escapa a la discusión sobre competencias, dados los procesos de internacionalizacion y estandarizacion no solo de las normas de presentacion de informacion financiera, sino de los procesos de formacion en educacion superior para disciplinas como la contabilidad. En este contexto el trabajo más destacado se ha desarrolldo desde el ambito profesional, por parte de la Federación Internacional de Contadores (de ahora en adelante IFAC), que en el año 1991 y revisado posteriormente en 1996, 2008 y 2015 emite su manual de pronunciamientos internaciones de formación.
“conjunto de capacidades exigidas a los contadores profesionales para demostrar competencia profesional. Estas capacidades incluyen el conocimiento, las destrezas, los valores, ética y actitud profesionales. Las capacidades son una indicación de la capacidad potencial que se puede transferir a través de diferentes entornos. Es importante asegurarseprogramas profesionales de formación en contaduría integren el desarrollo del conocimiento, de las habilidades, de los valores, ética y actitud profesionales” y la competencia como “ejecutar un trabajo cumpliendo con un determinado estándar en entornos profesionales reales… se refiere a la aptitud demostrada para cumplir con papeles o tareas pertinentes cumpliendo con estándares definidos.
En Colombia el Ministerio de educación (MEN, 2010) ha concluido que la pertinencia y calidad de la educación superior dependen en gran medida de la implementación de las cuatro competencias genéricas, lo cual le permitirá al futuro profesional aprender durante toda su vida. Estas competencias han sido evaluadas de varias maneras en los últimos 15 años en Colombia a través de pruebas de egreso a las diferentes carreras profesionales por el ICFES (Instituto Colombiano de Fomento a la Educación Superior), entidad que ha propuesto acciones tendientes a la formulación de competencias genéricas o transversales a todos los núcleos de formación en educación superior. Pero es claro que en el campo de la Contabilidad este debate se inició en Estados Unidos en los años 80 en la International Federation of Accountants (IFAC), pero es en el año 2008 cuando este organismo presenta las Normas Internacionales de Educación (IFAC, 2008), en las que introduce las competencias y la educación general que debe poseer un profesional contable y de auditoría.
Esta postura ya ha sido cuestionada desde la literatura en educación contable, como lo muestran Arias (2011), Maldonado (2010) y Roncancio, Mira & Camargo (2014) quienes manifiestan que ya desde hace al menos una década, la formación del contador y en general en contabilidad adolece de varios elementos comunes, “una aparente crisis educativa en la contabilidad y un estado de cosas preocupante en términos del ejercicio docente en el campo disciplinar contable; un ejemplo de ello es la creciente preocupación que sobre el tema han tenido organizaciones gremiales internacionales y también instituciones universitarias de contextos tan variados como complejos. Según (Sack & Albrecht, 2001, p.
Si bien en Colombia la formación por competencias, no es un tema nuevo, es el Decreto 1295 de 2010 el que hace explicito el uso del modelo de competencias en la educación superior como requisito para la obtención de registro calificado de los programas de formación técnica, tecnológica y profesional, y por supuesto para la presentación de los contenidos curriculares desde sus propósitos de formación. En el caso colombiano, el Ministerio de Educación Nacional fija las características específicas de calidad para cada programa académico, con el apoyo de las instituciones de educación superior, las asociaciones de facultades o profesionales o de pares académicos. Esta disposicion normativa menciona también cuales son las áreas del conocimiento y prácticas (entendidas como hacia donde se dirigen las competencias) que a pesar de lo que sugiere la norma, se han tomado en el caso de muchos programas de contaduria pública como agrupaciones y hasta listados de asignaturas.
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En cuanto a los componentes de la formación profesional, el componente de ciencias contables y financieras, esta orientado a formar al estudiante en los procedimientos y técnicas para el registro y representación de las transacciones económicas: la preparación de estados financieros, el análisis de las operaciones de negocios; el análisis y las proyecciones financieras. Se enfoca en el saber hacer, algo frecuentemente cuestionado desde la misma disciplina, pero funcional dentro de una lógica utilitarista de la profesión. Proporciona la fundamentación teórica y la ejercitación práctica necesaria para el manejo contable y financiero, la comprensión de situaciones de riesgo y la operación de mercados de capitales. Por su parte el área o componente de formación organizacional, está dirigido a “formar en la comprensión de las organizaciones como sistemas dinámicos”, que desde la normatividad se entiende como los multiples y complejos sistemas organizacionales.
El tercer componente de informacion, está dirigido a formar al estudiante en las competencias necesarias para la búsqueda, el análisis y divulgación de la información contable; así como para la evaluación y gerencia de sistemas de información con fines financieros y contables. El cuarto componente del área de formacion profesional, el de regulación, se dirige a formar a los estudiantes en los diferentes modelos de regulación, la normalización y armonización que se dan a partir de la definición de políticas económicas y sociales (Ministerio de Educación, 2003). Con respecto al área de formación socio-humanistica, encontramos que es la más subestimada y una de las más críticas en la formacion profesional de los contadores, como lo mencionan autores como Marulanda, Piedrahita & Quintero (2011), Montoya & Farias (2013) y Rojas (2002) entre otros.
¿Cuáles son las razones para que las asignaturas de ciencias sociales y humanas se mantengan en el pensum de estudio de contaduría pública? Y sobre todo, ¿Por qué resulta fundamental articular las ciencias sociales y humanas en el proceso formativo de la contaduría pública? Por ultimo cabe aclararar que algunos de los elementos más cuestionados en la formación contable es el relacionado con las competencias básicas que ya deben traer los estudiantes antes de iniciar su formacion universitaria, temas poco mencionados en la mayoría de los tra...
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