Los precios de la energía están disparados en todo el planeta. A los desajustes creados por la pandemia se ha sumado durante el último año el conflicto en Ucrania, que ha tensionado el mercado del gas y el petróleo en Europa y, como consecuencia, en el resto del mundo. La situación energética no parece que vaya a mejorar en los próximos meses. Si bien muchos gobiernos están estableciendo medidas correctoras para contener el alza de los precios, lo cierto es que los costes de la luz y la calefacción se han multiplicado respecto al año pasado. Saber cómo ahorrar energía en casa es la mejor alternativa para reducir tus gastos de facturas mensuales. Las estrategias son más fáciles de lo que piensas: solo debes adoptar ciertas prácticas e inculcarlas a tu familia y comunidad. En este artículo exploramos diferentes estrategias y consejos para que sepas cómo ahorrar energía en casa de manera efectiva y sostenible.
1. Entender tu Consumo y Contrato
El primer paso para ahorrar es conocer cómo es nuestro consumo y cuáles son los detalles de la tarifa contratada con nuestro proveedor de electricidad y/o gas natural. La electricidad es un servicio esencial en cualquier hogar y, por ello, ocupa un lugar destacado en el presupuesto mensual. No es extraño que, cuando buscamos reducir gastos, la factura de la luz sea una de las primeras en recibir nuestra atención. Teniendo esto en cuenta, el primer paso para solucionar el problema de cómo ahorrar en la factura de la luz no es implementar medidas físicas en nuestro hogar. En su lugar, tenemos que revisar nuestro contrato para asegurarnos de que la opción que hemos elegido es realmente la que más nos conviene.
Revisar la Tarifa y Potencia Contratada
Los precios pueden variar mucho en función de si estamos en el mercado regulado (en España, el Gobierno actualiza la tarifa diariamente y esta se puede consultar en Red Eléctrica) o en el mercado libre, donde la tarifa será la que hayamos pactado con la compañía comercializadora. Además, la tarifa final de la luz y la calefacción no solo depende de lo que consumamos. En el caso de la electricidad, por ejemplo, es importante tener en cuenta la potencia eléctrica contratada. Cuanto más alta sea, más pagaremos a final de mes. Muchos hogares tienen contratada más potencia de la que realmente necesitan, lo que implica pagar un término fijo en la factura más elevado de lo necesario. La potencia eléctrica marca cuántos aparatos puedes usar al mismo tiempo sin que salten los plomos.
Ajustar la potencia contratada: comprueba de que no sea superior a la que realmente necesitas. En tu factura, consulta el apartado de los ‘datos del contrato’, donde encontrarás los kilovatios (kW) que se te suministran. Después, revisa tus picos de consumo, porque si nunca saltan los plomos (ICP) es muy posible que puedas ajustar algo el suministro para ajustar tu gasto. ¿Cómo puede saber sin pagas más potencia de la que necesitas para tus hábitos? Si nunca te salta el ICP (interruptor de control de potencia) que los nuevos contadores ya llevan integrados para controlar que no utilizas más potencia que la tienes contratada, es probable que puedas contratar algo menos de potencia. Lo bueno es que los nuevos contadores te permiten saber cuáles son los picos de potencia que el contador ha registrado durante los últimos 12 meses. En tu factura, podrás localizar, el pico máximo alcanzado en el último año, tanto en horario punta como valle. Ajusta la potencia punta, pero no la potencia valle. La potencia valle (salvo excepciones con algunas compañías) tiene un coste muy reducido, y por eso no suele interesar ajustarla a la baja. Es más interesante ajustar todo los que se pueda la potencia punta (según los picos históricos) y si con el tiempo necesitamos subir la potencia, podremos hacerlo sin problemas (y con un coste reducido) siempre y cuando la nueva potencia sea igual o inferior a la que ya tenemos en el horario valle.
Mediante un estudio sencillo podemos sumar potencias y en base a ello, contratar el factor de potencia. “Al final, lo más recomendable es llamar a la empresa distribuidora para que nos confirmen nuestro plan. Con la factura delante, podemos consultar qué elementos son susceptibles de ajuste o ahorro”, añade. “Ahora mismo todas ofrecen múltiples soluciones de facturación eficiente”. En este sentido, es importante que sepas que puedes cambiar la potencia contratada a través de tu comercializadora de forma sencilla, contactando con la misma a través de sus canales de atención al cliente. Además, siempre podemos cambiar de comercializadora.
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Comparar Ofertas y el Bono Social
El precio del kWh es importante, pero no es el único criterio. Decide si te conviene una tarifa de discriminación horaria: ¿pasas gran parte del día fuera de casa y habitualmente enciendes los electrodomésticos a la misma hora? Las tarifas de electricidad en las que se paga un único precio las 24 horas del día son atractivas para los consumidores porque no tienen que pensar en qué tramo horario concentran su consumo. Sin embargo, estas tarifas no tienen por qué ser las más interesantes ya que las tarifas con tres tramos horarios al respectar la estructura de las tarifas de peajes y cargos, poder ser más ajustadas y simplemente desplazando aquellos consumos más sencillos (lavadoras, lavavajillas….) al horario valle, suponen una oportunidad de ahorro adicional. Solo es necesario un 30% del consumo en horario valle para empezar a ahorrar luz con una tarifa con discriminación horaria.
Hacer una buena elección supone un ahorro determinante pero la confusión del mercado, la falta de transparencia, la información confusa que reciben los consumidores hace que en realidad muchos de nosotros no tengamos claro ni cuánto pagamos, ni a quién, ni por qué conceptos y elijas la tarifa que más se ajuste a tu perfil de consumo. No seas conformista y elijas la primera compañía que encuentres. El mercado energético es competitivo, y en muchas ocasiones pagamos de más por inercia. Para encontrar los mejores precios, usa comparadores como el de la CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia) para localizar ofertas más baratas de luz y gas. Si tienes dudas, opta por la tarifa regulada (PVPC) en electricidad, que suele ser más económica cuando se trate de consumos bajos. Y si llevas muchos años con la misma compañía, pide una rebaja o infórmate de las alternativas. El comparador te permite calcular exactamente cuánto ahorrarás con las mejores tarifas del mercado y los detalles de cada una de ella. Las dificultades para entender el mercado de la energía han facilitado muchas prácticas comerciales agresivas cuya consecuencia ha sido que muchos hogares tengan una tarifa de gas y electricidad muy caras. Desconfía de las llamadas de teléfono aunque la gestión que te propongan (aplicar un descuento, corregir un problema del contador, rectificar una factura…) aparentemente no suponga una contratación.
Si puedes acceder al bono social, no lo dudes. Se pueden beneficiar de él las familias numerosas y hogares con bajos ingresos económicos. Estos límites económicos dependen del número de menores que vivan en el hogar y hay situaciones concretas que permiten ampliar esos límites económicos (personas con dependencia, familias monoparentales…). También tienen condiciones especiales los pensionistas que tengan una pensión mínima. Para solicitar el bono social, hay que dirigirse a algunas de las comercializadoras de referencia y presentar la documentación solicitada. Una de las ventajas de tener activado el bono social, que es cada año te beneficias de forma adicional del bono térmico. Este bono consiste en una ayuda anual, que varía en función de la zona climática en la que se ubica la vivienda y el tipo de consumidor vulnerable (severo o no). Esta ayuda se entrega durante el primer trimestre de cada año, a todos los beneficiarios del bono social eléctrico que lo tuvieran activo a fecha 31 de diciembre. Al igual que lo que ocurre con la luz y electricidad, comparar las tarifas de gas y agua también puede generar un sensible ahorro. Algunas comunidades autónomas tienen compañías municipales con precios más bajos.
2. Optimizar el Consumo de Energía en el Hogar
Calefacción y Aire Acondicionado
Medidas Preventivas y Mantenimiento
De cara a mejorar el ahorro en calefacción (funcione con electricidad o con algún combustible) lo mejor es empezar por tomar una serie de medidas preventivas. Es importante que seamos eficientes para no perder la energía que consumimos. Gestos sencillos como cambiar los burletes que ayudan a aislar la puerta de la calle y las ventanas pueden tener un impacto significativo en la factura y, sobre todo, en el confort de los usuarios de la vivienda. Otra de las medidas preventivas más importantes es revisar el estado de la caldera (en el caso de que exista) y de la instalación de radiadores y agua caliente. Esto no solo es recomendable por el ahorro, sino también por cuestiones de seguridad. Acciones como limpiar el polvo de los radiadores y asegurarse de que no hay aire en su interior (si son de los de agua), mantenerlos despejados (sin objetos ni cobertores) y asegurarse de que las tuberías que les llevan el agua caliente están en buen estado son gestos muy efectivos a la hora de aumentar la eficiencia de un sistema de calefacción. Los cubre-radiadores o cualquier otro elemento que obstaculice la salida de calor (como muebles o ropa secándose), impiden que la estancia alcance la temperatura deseada de manera eficiente. La caldera es uno de los equipos que más energía consume en el hogar, especialmente durante los meses de invierno. Mantén los electrodomésticos en buen estado y realiza un mantenimiento regular para asegurarte de que funcionen de manera eficiente.
Regulación de la Temperatura
Es algo que escuchamos a menudo: regular la temperatura con un termostato reduce el gasto energético, ya sea con calor o con aire acondicionado. Pero ¿realmente funciona? “El nivel de consumo se incrementa en cada grado que añadimos o reducimos. En el caso de la calefacción, por ejemplo, el consumo de una caldera puede aumentar entre un 7 % y un 9 % por grado. Además, el uso de la calefacción deberá ajustarse al uso de la vivienda. Lo más eficiente es mantener una temperatura constante, pero en función de la actividad. No necesito calentar estancias que no voy a usar durante un tiempo prolongado, del mismo modo que, durante la noche, no necesito una temperatura muy elevada, ya que cuento con mantas y protecciones”, añade el experto. Establecer una temperatura estable en el hogar es clave para la eficiencia energética. Lo recomendable es mantener tu hogar entre 19º y 21º en invierno y entre 24º y 26º en verano. La temperatura ideal para un hogar oscila entre los 20-23º durante el día y los 15-17º por la noche. Programa el tiempo para que la calefacción salte un poco antes de levantarte o de llegar a casa. Y para los frioleros, es mejor ponerse algo más de ropa que aumentar un par de grados la temperatura. A todos nos gusta estar en casa calentitos en invierno y fresquitos en verano. Mantén una temperatura media: En invierno, 19-21ºC son más que suficientes; en verano, 24-26ºC. Estar en pleno invierno en camiseta te sale tan caro como ponerte jersey en casa en julio. Estás tirando el dinero, además de que tu confort y tu salud pueden resentirse. También puedes programar el termostato para que se ajuste automáticamente a una temperatura más baja durante la noche o cuando no estés en casa. El aire acondicionado es uno de los grandes responsables del aumento de consumo en verano.
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Iluminación
La iluminación es parte importante de este gasto. Encender luces es mucho más sencillo que apagarlas. Al caer la noche, cuando entramos en una habitación lo primero que hacemos es buscar el interruptor, pero no siempre hacemos lo mismo al salir. De esta forma, para tener éxito en nuestra estrategia sobre cómo ahorrar en la factura de la luz, es clave que nos mentalicemos de la importancia de apagarla si realmente no la usamos. No te olvides de apagar la luz una vez salgas de una habitación, baño o cocina. Es un consumo de luz innecesario y fácil de evitar. Fake News: destierra para siempre ese bulo de que cuesta más dinero encender y apagar las luces que dejarlas todo el rato encendidas. Si quieres ahorrar en tu factura, debes reducir las horas innecesarias de luz.
De igual manera, tenemos la opción de sustituir las bombillas incandescentes por LED, ya que estas pueden llegar a reducir hasta en un 80 % el consumo. Las bombillas tradicionales consumen hasta un 80% más que las LED. Los avances de la tecnología han conseguido que el uso de bombillas LED se presente como una gran alternativa. Igualmente, debes saber que son más ecológicas. De este modo, si te preocupa el medio ambiente y quieres aportar tu granito de arena para que la situación mejore, no debes dudar en esta elección. Las bombillas LED consumen hasta un 80% menos de energía que las tradicionales y tienen una vida útil mucho más larga. Aprovechar la luz natural es una forma sostenible y económica de iluminar tu hogar. Mantén las cortinas abiertas durante el día para permitir que entre la luz natural y reducir la necesidad de encender las luces artificiales. Siempre que la orientación de tu casa lo permita intenta sacar el máximo rendimiento a esta fuente inagotable de luz. También puedes colocar espejos dentro de casa para aprovechar al máximo la luz del día. Utiliza temporizadores o sensores de movimiento para encender y apagar luces automáticamente. Además, asegúrate de mantener limpias las lámparas y pantallas para maximizar la claridad.
Electrodomésticos
Uso Eficiente de Electrodomésticos Grandes
Los grandes electrodomésticos suponen un consumo importante, desde las neveras o los congeladores, que están siempre enchufados, a lavavajillas o lavadoras, cuyo uso es más puntual, pero consumen mucha más energía. En este sentido, contar con electrodomésticos que dispongan de una calificación energética de bajo consumo genera importantes ahorros. Si tienes que cambiar algún electrodoméstico, elige aquellos con etiquetas energéticas más eficientes, como las A+, A++ o A+++. Pero si no se puede acometer el gasto, lo mejor es usar los que ya tenemos de forma eficiente, como poner la lavadora o el lavavajillas solo cuando estén llenos u organizar los alimentos en el frigorífico para optimizar el consumo. Estos aparatos son vitales en cualquier estrategia para ahorrar en la factura de la luz, porque por sí solos representan aproximadamente el 50 % del gasto energético de una vivienda. Así, es vital darles el mejor uso posible para que no acaben consumiendo más energía de la necesaria.
Lava en frío: Sabías que aproximadamente el 90% de la energía de la lavadora se usa para calentar el agua. Otra opción es lavar habitualmente con agua fría, porque se calcula que el 90 % de la energía que utiliza una lavadora es precisamente para calentarla. Cuando necesites agua para cocinar, calienta solo la cantidad que necesites. A la hora de cocinar, cuanto más pequeño sea el recipiente sobre el que lo vas a hacer, mejor. Es importante aprovechar el calor residual que pueden desprender las cocinas. A la hora de utilizar el horno, no lo precalientes si no es necesario. Utilizar ollas y sartenes con el diámetro adecuado para cada fuego mejora evita que se derroche el calor. También podemos optimizar el calor poniendo la tapa de las ollas o cocinando con la olla a presión. Sustituye los electrodomésticos antiguos por modelos más modernos y energéticamente eficientes.
Eliminar el Consumo Vampiro (Stand-by)
Muchos de los aparatos que tenemos en casa no tienen un gran consumo de electricidad, pero aun así pueden gastar más de lo que deberían. Cuando hablamos del consumo de electricidad que hacen algunos dispositivos cuando pensamos que están apagados, pero siguen usando energía, hablamos del consumo vampiro. “Los aparatos que podemos desenchufar como cargadores, lámparas o pequeños equipos tienen un consumo pequeño, pero pueden ahorrarnos entre un 5 % y 8 % de la factura anual”, explica Martínez Moronta. Además, los equipos potentes como el horno o la secadora representan consumos de más de un kilovatio hora, por lo que es sencillo calcular el ahorro si no los usamos. Pongamos que ponemos la secadora dos veces por semana, el horno tres y el lavavajillas cuatro. Puedes aplicar, por ejemplo, las recomendaciones que te dimos con anterioridad para evitar el gasto que supone tenerlos en stand-by. Durante la noche procura mantener el ordenador apagado, ni encendido, ni hibernando. Mantén enchufado el móvil solamente el tiempo necesario. Mantén desenchufados el resto de dispositivos que no estés utilizando. El 8% de la factura de electricidad de tu hogar proviene de aparatos en stand by. Cuando dejes de usar un aparato, apágalo del todo, no lo dejes en modo stand by, porque, aunque mucho menos, sigue consumiendo. Desconecta lo que no uses: Muchos no lo saben, pero la pequeña luz roja o stand-by de televisores, ordenadores y cargadores sigue consumiendo aunque no se usen los aparatos. Cada aparato en standby consume poca electricidad de forma individual, pero el problema aparece cuando se suman varios dispositivos funcionando las 24 horas del día: televisión, router, consola, decodificador, cargadores o equipos de sonido.
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Ahorro en el Trabajo Remoto
En los últimos dos años, el perfil de consumo energético de muchos hogares ha cambiado por completo. De pasarse vacías la mayor parte del día, muchas viviendas se han convertido en centros de trabajo en los que las luces, la calefacción y los dispositivos electrónicos están funcionando durante más de ocho horas seguidas. Para contener el consumo energético mientras trabajamos, la disciplina es importante. El tiempo de teletrabajo no debe exceder el del trabajo presencial. De acuerdo con el experto, si el trabajo va a estar limitado a una habitación concreta de la vivienda, no es necesario mantener la calefacción encendida en todo el espacio y puede salir más a cuenta contar con un punto de calor individual. Igualmente la vestimenta ayuda mucho a tener una sensación confortable.
3. Ahorro de Agua
Al encarecimiento de la energía, le hemos sumado además una situación de sequía persistente en el área del Mediterráneo. Aunque por ahora se descartan grandes cortes de suministro, cada vez más familias se plantean la posibilidad de ahorrar agua, tanto a modo preventivo como por compromiso medioambiental y social. El recibo del agua no es el que más ha subido en el último año. Sin embargo, el alza de los precios de la energía y la escasez de agua provocada por las bajas precipitaciones en los últimos meses han tenido también su impacto en esta factura, cuyo coste se prevé pueda incrementarse todavía más en 2023.
Hay distintas opciones para asegurarse de no despilfarrar agua en nuestra vida cotidiana: cerrar el grifo mientras nos enjabonamos, mientras nos lavamos los dientes, o fregamos los platos, sustituir el baño por la ducha, no enjuagar los platos antes de meterlos en el lavavajillas, esperar a cargar la lavadora o lavavajillas antes de ponerlos... todo eso está muy bien. Pero además, recortarás el consumo de agua con grifos con limitadores de caudal o cisternas con doble descarga.
- Higiene diaria: Una ducha gasta entre dos y cuatro veces menos que llenar la bañera. Duchas cortas: Porque lo de ducharse en lugar de bañarse lo damos por asumido.
- Saneamiento e inodoros: Las cisternas de los inodoros tienen, de media, 10 litros de capacidad.
- Lavar los platos: Usar el lavavajillas supone un ahorro importante de agua. Según la OCU, un lavado completo consume entre 10 y 12 litros. Pero, si no se dispone de este electrodoméstico, para lavar a mano es mejor usar un recipiente o llenar el fregadero.
4. Inversiones a Largo Plazo para la Eficiencia Energética
Cuando se trata de cómo ahorrar energía en casa a largo plazo, existen varias inversiones que puedes hacer. Tienen un impacto significativo en la reducción de tu consumo energético y en la creación de un hogar más eficiente energéticamente. La instalación de paneles solares es una inversión que puede generar energía limpia y renovable para tu hogar. Si bien la instalación inicial puede ser costosa, a largo plazo los paneles solares reducen o incluso eliminan tu factura de electricidad. Esto incluye mejorar la calidad de las ventanas, puertas y el aislamiento de paredes y techos. Considerar inversiones a largo plazo, como la instalación de paneles solares y la mejora del aislamiento térmico, puede resultar en ahorros significativos.
