Descubre las Principales Alteraciones Físicas en Personas: Definición, Causas y Cómo Identificarlaspost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Las alteraciones físicas en una persona pueden manifestarse de diversas maneras, abarcando desde condiciones de salud mental que distorsionan la percepción del propio cuerpo hasta cambios estructurales y funcionales reales. Comprender estas alteraciones es crucial para su identificación y abordaje adecuado.

Trastorno Dismórfico Corporal (TDC): Cuando la Percepción se Distorsiona

La dismorfia corporal o dismorfofobia, denominada clínicamente como trastorno dismórfico corporal (TDC), es un trastorno mental que puede llevar a una persona a preocuparse en exceso por supuestos defectos físicos (que no suelen ser tales). El trastorno dismórfico corporal (TDC) o dismorfia corporal, en inglés conocido como body dysmorphia, es un trastorno mental que suele presentarse con mayor frecuencia en la adolescencia y lleva a la persona a sentir una preocupación obsesiva por algún defecto percibido, aunque este sea mínimo o incluso no llegue a ser notado por el resto.

Cuando tienes un trastorno dismórfico corporal, te enfocas intensamente en tu apariencia e imagen corporal, y revisas repetidamente el espejo, te aseas o buscas tranquilidad, algunas veces durante muchas horas al día. Es posible que te enfoques excesivamente en una o más partes del cuerpo. Es posible que la característica física en la que te enfocas cambie con el tiempo. La comprensión acerca del trastorno dismórfico corporal varía; puedes reconocer que tus creencias acerca de los defectos percibidos pueden ser excesivas o no ser ciertas, pensar que probablemente son ciertas, o estar absolutamente convencido de que son ciertas.

Causas del Trastorno Dismórfico Corporal

La dismorfia corporal puede presentarse como un desafío complejo, ya que suele originarse a partir de la interacción de diversos factores. Las causas del trastorno dismórfico corporal no están claras, pudiendo ser resultado de la influencia de diversos factores.

  • Factores biológicos: La genética puede desempeñar un papel en la aparición de la dismorfia corporal, especialmente cuando existen antecedentes familiares de trastornos obsesivo-compulsivos o de ansiedad. Además, algunas alteraciones en los niveles de neurotransmisores, como la serotonina, pueden influir en el desarrollo de los síntomas. El encéfalo necesita serotonina (una sustancia química asociada con el estado de ánimo y la energía) para funcionar correctamente, y la aparición del trastorno puede deberse a un bajo nivel de esta sustancia química. Los estudios han demostrado que algunas áreas del cerebro son diferentes y funcionan de una forma diferente en las personas con este trastorno. Es relevante señalar que pacientes con condiciones dermatológicas como hiperhidrosis, alopecia y vitiligo presentan más de 11 veces mayor probabilidad (OR ajustada > 11) de manifestar síntomas de dismorfia corporal en comparación con controles sanos (Schut et al., 2022).
  • Factores psicológicos: La autoestima baja, la tendencia al perfeccionismo y la presencia de condiciones como la ansiedad o la depresión pueden aumentar la vulnerabilidad a experimentar dismorfia corporal. Muchas personas que viven con este trastorno pueden tener una autoimagen negativa y encontrar dificultades para aceptar sus características físicas. Es importante recordar que el trastorno dismórfico corporal no se debe a nada que una persona o un padre hayan hecho. Nadie es culpable de este trastorno.
  • Factores socioculturales: La presión social para ajustarse a determinados estándares de belleza, la exposición frecuente a imágenes idealizadas en redes sociales y medios de comunicación, así como experiencias de acoso o burlas relacionadas con la apariencia física, pueden influir de manera significativa en el desarrollo de la dismorfia corporal, en especial durante la adolescencia y la juventud. Actualmente, los jóvenes tienen acceso ilimitado a multitud de información y medios, y en la mayoría de los casos se impone cómo debería ser el prototipo de imagen perfecta que debemos mostrar, existiendo una competición cada vez mayor por la apariencia física y el reconocimiento y aprobación a nivel social.

Estos factores suelen interactuar y potenciarse entre sí, creando un entorno que favorece la aparición y el mantenimiento de este trastorno.

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Síntomas y Criterios Diagnósticos del TDC

Los síntomas del TDC se centran en una preocupación desmedida por el defecto que la persona percibe en su apariencia física (distorsión de la imagen corporal), que puede no ser observable para los demás o no tener la importancia que la persona le atribuye. Las personas con este trastorno de salud mental pasan horas preocupadas porque hay algo malo en su aspecto físico, llegando a sentir que ese defecto les hace poco atractivos. Se concentran de manera excesiva en su apariencia y les cuesta mucho dejar de pensar en las partes de su cuerpo que les disgustan.

Pueden centrarse en cosas específicas: como una espinilla, la forma o el tamaño de su nariz, ojos, labios, orejas o manos. Es posible que busquen tratamientos drásticos, como una cirugía plástica. Esta preocupación constante por esos “defectos” puede llegar a ser muy incapacitante y hace que algunas personas que lo experimentan terminen pensando incluso en realizarse cirugías y otros procedimientos estéticos repetidos de riesgo. De hecho, se ha encontrado que la prevalencia de dismorfia corporal en personas que solicitan cirugía estética es del 19,2 %, según el análisis de 48 estudios con un total de 14.913 participantes (Salari et al., 2022), lo que evidencia la magnitud del impacto psicológico en esta población clínica. Los tratamientos cosméticos o quirúrgicos no tienen impacto positivo en la remisión a largo plazo del trastorno dismórfico corporal y pueden incluso empeorar la preocupación por el defecto corporal (Siegfried et al., 2018).

Otros comportamientos incluyen el intento de enmascarar o disimular a toda costa el defecto percibido, tapándolo con maquillaje, ropa u otras alternativas para que la gente no se fije en ello; esto puede hacer que piensen que cuando la gente les mira, solo ven ese defecto. Miran o arreglan una parte del cuerpo con frecuencia, sintiendo la necesidad imperiosa de controlar su aspecto una y otra vez. También muestran la tendencia a compararse constantemente con los demás, necesitando la aprobación de quienes les rodean e incurriendo en patrones perfeccionistas, además de evitar situaciones sociales. Intentan pasar desapercibidas, quedándose en casa o solas, o evitan mirarse en el espejo porque les resulta muy estresante. Tienen ideas falsas sobre su aspecto físico; una persona con trastorno dismórfico corporal no ve su cuerpo como en realidad es o como lo ven los demás. Las "imperfecciones" en las que se centran son cosas que otros difícilmente noten, las exageran y entonces todo parece peor en su mente.

El DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) describe criterios específicos para identificar la dismorfia corporal:

  1. Preocupación persistente por uno o más defectos percibidos en la apariencia física: por ejemplo, una persona puede sentir que su nariz es "demasiado grande" o que su piel presenta imperfecciones notables, aunque estas características no resulten evidentes para quienes la rodean.

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  2. Comportamientos repetitivos o actos mentales en respuesta a la preocupación: esto puede incluir mirarse con frecuencia en el espejo, buscar la aprobación de otras personas sobre el aspecto físico o comparar de manera constante la propia apariencia con la de los demás.

  3. Malestar clínicamente significativo o dificultades en áreas importantes de la vida: la preocupación por el defecto percibido puede influir en el trabajo, las relaciones sociales o la vida familiar. En algunos casos, la persona puede evitar situaciones sociales por temor a ser juzgada.

  4. No se explica mejor por otro trastorno, como los trastornos de la conducta alimentaria: por ejemplo, si la preocupación principal se centra en el peso o la forma corporal y cumple criterios de anorexia o bulimia, el diagnóstico principal sería un trastorno alimentario.

Estos criterios ayudan a los profesionales de la salud mental a diferenciar la dismorfia corporal de otras condiciones y a orientar el tratamiento de forma adecuada y personalizada. En el manual también se reconocen ciertos especificadores que tienen que ver con el grado de introspección. Una persona con buena introspección reconoce que sus creencias sobre el trastorno dismórfico pueden no ser ciertas, mientras que alguien con ausencia de introspección está totalmente convencido de la veracidad de sus creencias.

Desarrollo, Comorbilidad y Consecuencias

Este trastorno tiene un inicio temprano, siendo más frecuente su aparición en menores sobre los 12-13 años de edad. En la mayoría de los casos el trastorno se inicia antes de los 18 años. Por lo general, estas preocupaciones sobre el aspecto físico y la apariencia van evolucionando gradualmente, aunque en algunas ocasiones el trastorno puede aparecer de manera brusca. El malestar que sienten puede ser tan intenso que actualmente es el trastorno con la tasa de suicidio más alta. Asimismo, dado que con frecuencia tiene un inicio temprano, este trastorno lleva asociado un riesgo de suicidio y comorbilidad muy altos, pues comienza a desarrollarse en una etapa vital en la que se producen una serie de cambios en la adolescencia que incluyen la búsqueda de identidad personal y formación de nuestra propia imagen y valoración personal.

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Es relevante destacar que el 53,7 % de los jóvenes con trastorno dismórfico corporal expresan actualmente el deseo de someterse a procedimientos cosméticos (Rautio et al., 2022), lo que evidencia la magnitud del impacto que las preocupaciones sobre la apariencia pueden tener en esta población. Teniendo en cuenta el avance, la dismorfia corporal se contempla como un trastorno crónico que la persona puede arrastrar durante mucho tiempo; sin embargo, gracias a la intervención adecuada se obtienen notables mejorías.

Dentro de los trastornos comórbidos al trastorno dismórfico corporal, encontramos:

  • el trastorno depresivo mayor -el más común de entre los diferentes tipos de depresión-, el cual suele iniciar su desarrollo después del trastorno dismórfico corporal;
  • el trastorno de ansiedad social;
  • el trastorno obsesivo compulsivo;
  • la vigorexia;
  • trastornos relacionados con el consumo de sustancias.

La dismorfia corporal puede influir de manera significativa en la vida cotidiana de las personas que la experimentan, y afectar tanto su bienestar emocional como su funcionamiento social y profesional. Muchas personas optan por evitar actividades sociales, laborales o familiares debido al temor de ser observadas o juzgadas por su apariencia, lo que puede favorecer un aislamiento progresivo. La preocupación constante por el defecto percibido también puede dificultar la comunicación y la intimidad, lo que suele generar conflictos o distanciamiento con amistades, pareja o familiares. Además, el foco excesivo en los defectos percibidos suele acompañarse de una autovaloración negativa, lo que incrementa el riesgo de experimentar otras condiciones como depresión o ansiedad. En situaciones más graves, la frustración y el malestar pueden llevar a conductas autolesivas o a intentos de modificar el cuerpo mediante procedimientos médicos innecesarios o potencialmente peligrosos.

De modo que reconocer estas posibles consecuencias resulta fundamental para buscar ayuda de manera temprana y así evitar que este trastorno limite la calidad de vida de la persona.

Diferencias con Condiciones Similares

Es importante diferenciar el trastorno dismórfico corporal de otras condiciones relacionadas con la imagen corporal. Existen otros trastornos relacionados con la obsesión con el cuerpo que no son tan conocidos y no son exactamente un trastorno dismórfico corporal.

Condición Definición Principal
Trastorno Dismórfico Corporal (TDC) Obsesión con defectos percibidos en la apariencia física, que otros ven como menores o inexistentes. La persona se centra en un defecto físico que puede variar (cara, brazos, piernas, pecho, etc.).
Dismorfia Muscular Preocupación obsesiva con la percepción de no tener suficiente masa muscular o definición.
Disforia Corporal Malestar que siente una persona por la incongruencia entre su género asignado al nacer y su identidad de género, a menudo relacionado con características físicas.
Fatorexia Término coloquial que se utiliza para describir a las personas que tienen una percepción distorsionada de su cuerpo, creyendo que son más delgadas de lo que realmente son.

Tratamiento y Ayuda Profesional

El tratamiento psicológico -y, en ocasiones, el farmacológico- se considera necesario para mejorar el curso de este trastorno y las consecuencias de la dismorfia corporal. Entre las intervenciones que han demostrado mayor eficacia se encuentran la terapia cognitivo-conductual (TCC) y los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (Rück et al., 2024).

  • La terapia cognitivo-conductual (TCC) se centra en trabajar con la persona la reestructuración cognitiva o la defusión cognitiva (una técnica que sirve para desligarse de los pensamientos para verlos como meros objetos, en vez de hechos inalterables y reales), además de realizar desensibilización sistemática de aquellas situaciones que más se están evitando y se intenta prevenir o eliminar el hábito que se ha instaurado. Este tipo de terapia ayuda a aprender a manejar el miedo, las preocupaciones y la ansiedad, y a cambiar la manera en la que se ve el propio cuerpo. Lentamente y con mucho apoyo, se puede centrarse menos en las imperfecciones y dejar de estar tan pendientes del aspecto físico para corregirlo.

  • Los fármacos ISRS (Inhibidores Selectivos de la Recaptación de la Serotonina) son medicamentos antidepresivos que pueden ayudar durante el proceso terapéutico; no obstante, es fundamental considerar que pueden generar efectos secundarios y deben ser supervisados por un profesional. La mayoría de las veces, los medicamentos y la terapia cognitivo-conductual se usan conjuntamente para tratar el trastorno dismórfico corporal.

Es necesario mucho tiempo y esfuerzo para que la terapia y los medicamentos funcionen; por lo tanto, se debe ser paciente. Acudir a todas las visitas, trabajar arduamente en la terapia y ser honesto y abierto con el profesional de la salud mental son pasos clave. Asimismo, también existen estrategias que pueden resultar útiles para abordar la dismorfia corporal como: evitar la comparación constante (limitando el tiempo en redes sociales y centrándose en actividades que generen bienestar), practicar la autocompasión (aprendiendo a tratarse con amabilidad y comprensión, en lugar de recurrir a la autocrítica) y buscar apoyo (compartiendo las preocupaciones con personas de confianza o participando en grupos de apoyo para aliviar el sentimiento de soledad).

Más allá de los criterios diagnósticos, si se tienen sospechas y se cree que se podría estar experimentando este trastorno, es recomendable consultar a un profesional de la salud mental, como un psicólogo clínico. El trastorno dismórfico corporal no mejora por sí solo. Llama a la línea directa para prevención del suicidio, ya que los pensamientos y la conducta suicidas son frecuentes en el trastorno dismórfico corporal.

Otras Alteraciones Físicas Reales

Además de las alteraciones en la percepción del cuerpo, existen condiciones que implican cambios físicos concretos y medibles en el organismo, afectando su estructura o función.

Atrofia Muscular

La atrofia muscular es la pérdida de masa y fuerza en los músculos. Se produce por un desequilibrio entre la síntesis de proteínas y su degradación y como consecuencia, se deterioran las células nerviosas de los músculos esqueléticos. La atrofia muscular en las piernas es una de las formas más frecuentes de este trastorno, ya que las extremidades inferiores suelen verse afectadas por la falta de actividad, lesiones o enfermedades neurológicas.

Existen diferentes tipos de atrofia muscular:

  • Atrofia fisiológica: Es la atrofia muscular por inactividad, por la falta de uso de ciertos músculos como consecuencia, por ejemplo, de llevar una vida muy sedentaria.
  • Atrofia neurogénica: Es la clase de atrofia muscular más grave y que suele manifestarse de manera más repentina. Se produce por una enfermedad o lesión en los nervios que conectan los músculos. La persona siente que su fuerza va disminuyendo y también su capacidad de movimiento.

En muchos casos es posible recuperar masa muscular mediante fisioterapia, ejercicio progresivo y una alimentación adecuada. El tiempo de recuperación depende de la causa y la gravedad, pero puede variar desde semanas hasta varios meses con tratamiento constante. Se recomiendan ejercicios de fortalecimiento progresivo, movilidad y resistencia supervisados por un profesional de la salud. La atrofia muscular no siempre causa dolor, pero puede estar acompañada de molestias si hay inflamación o lesiones asociadas.

Alteraciones Posturales

Las alteraciones posturales pueden surgir a lo largo de la vida y suelen estar relacionadas con los trastornos temporomandibulares debido a la conexión de los músculos que ayudan a la masticación y el cuello dorsal. Cuando las alteraciones posturales no se corrigen, pueden generar lesiones posturales, es decir, daños en músculos, articulaciones o ligamentos derivados del uso repetitivo y desbalanceado del cuerpo.

Para el diagnóstico de una alteración postural se parte de un análisis detallado del cuerpo en bipedestación (erguido en las extremidades inferiores), en sedestación (al estar sentado) y en movimiento. Una vez se ha identificado el tipo y la causa de la alteración postural, se establece un plan de tratamiento personalizado. Cuando la causa tiene un origen funcional, se suelen indicar programas de ejercicio terapéuticos orientados a fortalecer los músculos débiles, elongar los acortados y mejorar la conciencia corporal.

Alteraciones Deportivas y Lesiones

Las alteraciones deportivas son lesiones que ocurren durante la práctica del ejercicio físico; algunas ocurren accidentalmente y otras pueden ser el resultado de malas prácticas de entrenamiento. Por tal razón, antes de realizar cualquier actividad el cuerpo debe entrar en calor a través del calentamiento, que es un conjunto de actividades realizadas en la parte inicial de una sesión física, de forma que el organismo pase de un estado de reposo a un estado de actividad y prepara al organismo para posteriores esfuerzos, evitando posibles lesiones en el organismo, permitiendo la adaptación del corazón, la circulación sanguínea, el aparato respiratorio, así como del trabajo a nivel tendinoso y muscular.

Los datos obtenidos gracias a la aplicación de encuestas a participantes de una carrera atlética binacional permitieron evidenciar algunas alteraciones o lesiones en el organismo por no realizar calentamiento antes de un esfuerzo físico de gran intensidad, en el cual el organismo humano no se ha sometido a un precalentamiento. Esto puede traer consigo la potencial afectación que causa dolor, trastornos e incluso afectaciones de larga duración y de consecuencias impredecibles.

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