AMLO Desata Controversia: Acusaciones Explosivas y Batalla Intensa contra la Corrupción y sus Críticospost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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En algún momento, el nuevo gobierno de López Obrador deberá entregar buenos resultados en los temas que más preocupan al electorado: Inseguridad, corrupción y economía. Ayer argumentaba por qué me parecían positivas las primeras señales sobre la política económica. Hoy, por el contrario, argüiré que los anuncios relacionados con la corrupción son negativos. López Obrador, el primer presidente mexicano de izquierda desde la transición del país a una democracia competitiva, generó grandes expectativas en 2018 al prometer la reducción de la desigualdad y la corrupción. Sin embargo, su estilo confrontacional y sus declaraciones han marcado una pauta particular en la relación con sus críticos y la implementación de sus promesas.

La Promesa Inquebrantable de Combatir la Corrupción

AMLO entendió a la perfección el enojo y la indignación por la corrupción existente. Cuando se le preguntaba cómo pensaba resolver algún problema, siempre contestaba que combatiendo la corrupción. Nunca se salió del guion. Ni siquiera el primero de julio por la noche, en su primer discurso como candidato ganador, dijo: “La transformación que llevaremos a cabo consistirá, básicamente, en desterrar la corrupción de nuestro país […] La corrupción no es un fenómeno cultural, sino el resultado de un régimen político en decadencia. Estamos absolutamente seguros de que este mal es la causa principal de la desigualdad social y económica y de la violencia que padecemos. En consecuencia, erradicar la corrupción y la impunidad será la misión principal del nuevo gobierno”.

Un buen mensaje fue acompañado de una promesa clara: “Bajo ninguna circunstancia, el próximo Presidente de la República permitirá la corrupción ni la impunidad. Sobre aviso no hay engaño: Sea quien sea, será castigado. Incluyo a compañeros de lucha, funcionarios, amigos y familiares. Un buen juez por la casa empieza”. Nadie podría estar en contra de este tipo de declaraciones.

De las Declaraciones a los Hechos: Contradicciones y el "Fiscal Carnal"

Pero, en algún momento, habrá que pasar de los dichos a los hechos. Por lo pronto, las señales no son positivas. Parecería que, contra lo declarado por AMLO, existe tolerancia de corruptos dentro de la coalición lopezobradorista. Sabida es la presencia de varios rufianes. Los han cachado con las manos en la masa y, sin embargo, no sólo han quedado impunes sus actos de corrupción, sino que además son defendidos por sus “compañeros de lucha”. Esta actitud es percibida como hipócrita y hasta arrogante: “Sí, son corruptos, pero son nuestros corruptos”.

AMLO ya los amenazó verbalmente. Falta que los castigue en la realidad. Muchos de ellos, de hecho, serán funcionarios públicos. ¿Habrá borrón y cuenta nueva con esos truhanes? Hasta ahora, todo ha sido miel y hojuelas con uno de los gobiernos más corruptos del que se tenga memoria, el de Peña Nieto, a quien López Obrador le ha aplaudido por no haberse, según él, inmiscuido en las elecciones, lo cual es falso, ya que el Presidente sí utilizó la fuerza del Estado para atacar, con éxito, al candidato que iba en segundo lugar: Ricardo Anaya. Pues todo parece indicar que los múltiples y notorios casos de corrupción del gobierno actual quedarán impunes. No habrá castigo a los que se robaron el dinero de los contribuyentes. Esta es una pésima señal.

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Pero la peor de todas es el anuncio de que no apoyará la reforma al Artículo 102 constitucional para desarrollar una auténtica fiscalía autónoma y capaz. AMLO tenía la oportunidad histórica de combatir la decadencia del régimen político que, según él, es la causa principal de la corrupción. No. En su lugar, apoyará el statu quo, es decir, que el nuevo Presidente designe a un candidato a fiscal que será ratificado por el Senado, donde la coalición lopezobradorista tendrá mayoría. Habrá, por tanto, un fiscal a modo o un “fiscal carnal”, como dicen las asociaciones civiles que estaban a favor de la reforma al 102. El fiscal seguirá siendo un subordinado del Presidente quien, en la práctica, decidirá a quién sí perseguir judicialmente por corrupción y a quién no. Esta es la misma tara institucional con la que se ha operado desde hace lustros y que tanto daño le ha hecho al país.

López Obrador desperdició la oportunidad de cambiar de raíz la fiscalía, tal y como lo recomendaban varias organizaciones no gubernamentales expertas en el tema del Estado de derecho. La idea era reformar el Artículo 102 para cambiar el procedimiento de nombramiento del fiscal con un mayor acompañamiento ciudadano y, además, diseñar una nueva ley orgánica de la fiscalía que asegurara una mayor autonomía y capacidad de operación a fin de evitar la herencia de los vicios que actualmente tiene la Procuraduría General de la República. No quiso AMLO. Prefirió el statu quo, donde el Presidente seguirá manteniendo el control de los procesos judiciales relacionados con la corrupción. Previsiblemente, se castigará a los adversarios políticos y se perdonará a los aliados.

Acusaciones sin Pruebas y Defensas Controversiales

Según el presidente Andrés Manuel López Obrador, acusar sin pruebas es algo “vulgar y bajo”. Sin embargo, él mismo ha incurrido en esta práctica. En 2020, también dijo que eran corruptos quienes se oponían a la eliminación de decenas de fideicomisos, de áreas de salud, deporte, ciencia y tecnología, y prometió dar un informe que probaría los malos manejos. En respuesta a una solicitud de información, en 2021, la Oficina de la Presidencia remitió a un documento donde en más de 200 páginas se detallan características de los fideicomisos existentes. Sin embargo, no se enlistaron irregularidades. “De eso no se habla, se hacían hasta cirugía plástica a costillas del erario, hasta se estiraban, por eso parecían que estaban más jóvenes. Se pagaba del presupuesto”. Sin embargo, las pruebas no aparecieron.

Así fue también con Félix Salgado Macedonio, denunciado por abuso sexual. En este caso, el presidente comentó: “Es interesante el fenómeno de Guerrero, toda una campaña en contra ¿no?”. Del mismo modo defendió a Manuel Bartlett, cuando se le señaló por presunto conflicto de interés y corrupción, en 2019, afirmando: “No se puede solo acusar sin pruebas”.

La Confrontación con Medios y Críticos: "Conmigo o Contra Mí"

El presidente Andrés Manuel López Obrador continúa con la pelea contra periodistas y ahora lanzó una advertencia al diario estadounidense The New York Times (NYT). Desde Mazatlán, Sinaloa, reafirmó su rechazo a la intervención de gobiernos extranjeros en México. “Cada país tiene su gobierno y cada gobierno es constituido en las democracias de manera libre. Yo fui electo por el pueblo de México en elecciones legales y legítimas”, fue parte del mensaje de AMLO en redes sociales. Agregó que no se puede calumniar al presidente de México y por eso no aceptarán ofensas de medios de comunicación que “manipulan información en los contextos electorales de México y EU”. “Vamos a defender nuestra soberanía; llámese New York Times, llámese Univision, que entraron de oficiosos al debate”, añadió López Obrador.

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En su conferencia matutina del viernes, AMLO se ‘lanzó’ nuevamente contra los periodistas de NYT y contra una reportera de Univision. López Obrador justificó haber mostrado el número telefónico de la periodista del New York Times, quien envió un cuestionario previo a la publicación de un reportaje sobre una investigación realizada por EU que señala supuestos nexos del narcotráfico con el Gobierno de AMLO. Jessica Zermeño, periodista de Univision, cuestionó a López Obrador si se trató de un error haber dado el número de su colega. El presidente respondió que no se trató de un error: “Ella nos está calumniando y si está muy preocupada, entonces que cambie su número de teléfono”. Al iniciar su participación, Zermeño leyó una de las normas para quienes participan en la conferencia matutina del presidente, en el cual habla sobre la protección de datos personales. “Por encima de la ley de protección de datos personales, está la dignidad del presidente”, añadió López Obrador sobre los reporteros.

AMLO juzga casi todo de acuerdo con cómo afecta su imagen. Él se reserva el derecho de decidir quién pertenece al auténtico pueblo y quién es parte de la élite egoísta. En su lógica de «conmigo o contra mí», se presenta a los críticos -incluidos no solo académicos sino también periodistas y activistas de varias causas- como motivados por la defensa de sus privilegios y del viejo régimen. Estos temores están relacionados con otros ataques al ámbito académico. En 2021, el gobierno mexicano fue criticado en medios internacionales por su manejo de un caso de corrupción contra algunos científicos que habían recibido apoyo estatal: rechazó decisiones de la Corte que favorecían a los científicos y los amenazó con aplicar leyes muy severas que normalmente se utilizan contra narcotraficantes.

Mientras sus partidarios celebraban y el presidente proclamaba su respeto por la Constitución, un grupo mucho más pequeño se reunía a unos 16 kilómetros del centro de la ciudad. Puertas afuera del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), los estudiantes habían organizado una ocupación para protestar contra el rector designado por el gobierno al frente de la institución en noviembre de ese año. A muchos les preocupa que, en un contexto en el que AMLO tiende a equiparar el servicio público con el apoyo a su gobierno, haya un riesgo real para la libertad académica de quienes se involucran en investigación o defensa de causas que difieren de los planes y las políticas del gobierno.

Aunque a algunos les preocupaban sus rasgos «populistas», los movimientos populistas no son totalmente enemigos de la democracia: pueden sumar nuevas voces a la política, dar poder e integrar a grupos marginados y desmantelar redes de privilegio. Pero estos movimientos también pueden imbuir a líderes carismáticos de poder simbólico, atacar a las instituciones independientes y a los movimientos sociales, y construir nuevas redes de privilegio basadas en la lealtad. En los años transcurridos desde su elección, estas tendencias opuestas del populismo han coexistido en el México de AMLO.

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