Descubre el Increíble Mundo del Sistema Óseo Humano: Funciones, Estructura y Sorprendentes Similitudes con Otros Vertebradospost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Todo el mundo tiene un esqueleto formado por muchos huesos. Los huesos le dan a nuestro organismo la forma y el soporte, además de proteger nuestros órganos y sistemas. El sistema óseo, también llamado sistema esquelético, forma el aparato locomotor junto con el sistema muscular.

Los huesos forman el sistema esquelético. Si alguna vez te has preguntado cuántos huesos tiene el cuerpo humano, la respuesta es que un esqueleto humano adulto cuenta con 206 huesos. En la infancia, el número de huesos es superior, pues algunos se sueldan durante el proceso del desarrollo. Cuando nace un bebé, su cuerpo contiene aproximadamente 300 huesos. A la larga, estos se acaban fusionando (se unen al crecer) para pasar a formar el esqueleto de 206 huesos de una persona adulta.

Los huesos se unen entre sí mediante articulaciones y están estrechamente unidos a ligamentos, tendones y músculos. El esqueleto humano es el conjunto de huesos que proporciona al cuerpo humano su estructura. Representa alrededor del 12 % del peso total del cuerpo humano, por lo tanto, el esqueleto de una persona de 75 kilogramos pesa 9 kilogramos.

Composición y Tipos de Tejido Óseo

Un hueso es un órgano constituido de tejido conectivo calcificado. Su sustancia fundamental y las fibras de colágeno son capaces de crear una matriz que contiene osteocitos. El hueso está compuesto de proteínas, colágeno y minerales, especialmente calcio. El colágeno suministra un marco para la incorporación de minerales, principalmente el fosfato de calcio. La matriz ósea se compone de un 25 % de agua, 25 % de proteínas y 50 % de sales minerales, principalmente sales de calcio (hidroxiapatita cálcica y fosfato cálcico). El componente más característico del hueso es su matriz extracelular inorgánica mineralizada con cristales de hidroxiapatita. Esta composición confiere al tejido óseo una gran consistencia, dureza, resistencia a la compresión y cierta elasticidad debida a la parte orgánica.

El hueso está formado por tejido vivo que está cambiando constantemente. En los niños y los adolescentes, el cuerpo añade más hueso del que quita. Los osteoblastos sintetizan hueso y se convierten en osteocitos, que constituyen el hueso maduro. Las células encargadas de destruir o degradar hueso se denominan osteoclastos.

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Cada hueso tiene dos tipos de tejido óseo para asegurar que haya resistencia:

  • Hueso compacto (duro o cortical): Este tipo de hueso es fuerte, sólido y de color blanquecino. Se encuentra en la diáfisis de los huesos largos, en el exterior e interior de los huesos planos y en distintas zonas del resto de los huesos. Está constituido por capas concéntricas de laminillas óseas que forman estructuras cilíndricas llamadas osteonas (o sistema de Havers), las cuales contienen vasos sanguíneos y nervios. No posee cavidades vasculares.
  • Hueso canceloso (esponjoso o trabecular): Este tipo de hueso está ubicado en el interior del hueso compacto. Se parece bastante a una esponja. Se encuentra en las epífisis de los huesos largos y la región interior de la mayor parte de los demás huesos, incluyendo los huesos planos. Posee grandes espacios denominados cavidades vasculares, ocupados por vasos sanguíneos y células hematopoyéticas.

La superficie externa del hueso se llama periostio. Las superficies interiores o medulares del hueso compacto, así como las cavidades vasculares del hueso esponjoso, están recubiertas por el denominado endostio.

Clasificación de los Huesos

Existen distintos tipos de huesos que se clasifican de acuerdo con sus características generales, tales como su forma, ubicación y propiedades adicionales:

  • Huesos largos: En los huesos largos, un cuerpo o diáfisis conecta los dos extremos conocidos como epífisis. La cavidad o canal medular está encapsulada por el cuerpo, que está formado por hueso grueso y compacto. La epífisis es principalmente hueso esponjoso, cubierto por una capa fina de hueso compacto. El fémur es un ejemplo de hueso largo.
  • Huesos cortos: No predomina ninguna de las dimensiones sobre las restantes, su forma es más o menos cúbica. En los huesos cortos, una capa fina externa de hueso compacto cubre al hueso esponjoso y a la médula, dándole una forma generalmente cuboide. Los huesos del carpo son un ejemplo.
  • Huesos planos: Su función principal es proporcionar protección a los órganos internos, como el cerebro, el corazón y los órganos pélvicos. En los huesos planos, las dos capas de hueso compacto cubren tanto al hueso esponjoso como al espacio de la médula ósea. El parietal es un ejemplo de hueso plano.
  • Huesos irregulares: Debido a su forma y estructura variable e irregular, los huesos irregulares no pueden ser clasificados dentro de otra categoría. En los huesos irregulares, una capa fina de hueso compacto cubre una masa irregular de hueso esponjoso. La forma compleja de estos huesos les ayuda a proteger a estructuras internas. Por ejemplo, los huesos irregulares de la pelvis protegen el contenido que encontramos dentro de la misma. Las vértebras son un ejemplo.
  • Huesos sesamoideos: Son pequeños huesos accesorios que se desarrollan y por tanto se encuentran incluidos dentro de algunos tendones. Muchos de estos huesos son pequeños y de forma ovalada, y deben su nombre a su similitud con una semilla de sésamo. La rótula o patela es un sesamoideo constante.

Funciones del Esqueleto Humano

Los huesos del cuerpo humano tienen muchas funciones importantes:

  • Rigidez somática y soporte: Principalmente, son los responsables de la rigidez somática, el contorno estructural y la postura erguida o bipedestación. Los huesos aportan principalmente estabilidad estructural al cuerpo humano.
  • Protección: Debido a su estructura rígida, los huesos son clave en la protección de los órganos internos y de otras estructuras internas. Por ejemplo, el cráneo protege el cerebro, la caja torácica protege el corazón y los pulmones, y la pelvis protege los órganos pélvicos.
  • Movimiento: En conjunto con los tendones y la musculatura, el esqueleto actúa como una palanca que dirige la fuerza del movimiento generado por los músculos.
  • Producción de células sanguíneas: Los huesos también contienen médula ósea, la cual es crucial para la producción de células sanguíneas en los adultos. El esqueleto funciona como una "fábrica de células" produciendo, solo para dar un ejemplo, más de dos millones de glóbulos rojos cada segundo.

Divisiones del Esqueleto

El esqueleto se divide en dos partes principales:

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  • Esqueleto axial: Forma el núcleo central del cuerpo e incluye el cráneo, la columna vertebral, las costillas y el esternón.
  • Esqueleto apendicular: Está formado por los huesos de los miembros superiores e inferiores junto con las cinturas escapular y pelviana. Los huesos situados en las cinturas unen el esqueleto axial con el apendicular, es decir, el tronco con las extremidades.

Cráneo

El cráneo protege la parte más importante del cuerpo: el cerebro. Puedes notar el cráneo palpándote la cabeza, sobre todo por la parte posterior. El cráneo está formado por varios huesos diferentes. Algunos de estos huesos protegen el cerebro, mientras que otros conforman la estructura de la cara. El hueso más pequeño de todo el cuerpo también se encuentra en la cabeza: el estribo, ubicado detrás del tímpano, solo mide de 2,5 a 3,3 mm. El único hueso de la cabeza que puedes mover es la mandíbula inferior.

Todos los bebés nacen con espacios entre los huesos del cráneo, llamados fontanelas. Esto permite que los huesos se muevan, se acerquen entre sí y hasta se superpongan mientras el bebé atraviesa el canal del parto.

Columna Vertebral

La columna vertebral te permite girarte y doblarte, y mantiene tu cuerpo recto y erguido. También protege a la médula espinal, un gran haz de nervios que transmite información entre el cerebro y el resto del cuerpo. La columna vertebral es especial porque no está compuesta solo por uno o dos huesos, sino que ¡está formada por un total de 33 huesos!

Las vértebras de la columna se dividen en:

  • Vértebras cervicales: Las siete vértebras superiores se encuentran en la parte posterior del cuello, justo debajo del cerebro, y sostienen la cabeza y el cuello. Los seres humanos tenemos las mismas siete vértebras en nuestro cuello que tiene la jirafa.
  • Vértebras dorsales (o torácicas): Debajo de las vértebras cervicales se encuentran las 12 vértebras dorsales. Estas se encargan de anclar las costillas en su sitio.
  • Vértebras lumbares: Debajo de las vértebras dorsales, hay cinco vértebras lumbares.
  • Sacro y coxis: Finalmente, en la parte más baja de la espalda se encuentra el coxis, un hueso que está formado por cuatro vértebras fusionadas. El sacro y el coxis, junto con las vértebras lumbares, son importantes para soportar el peso del cuerpo y para proporcionarle un buen centro de gravedad.

Entre cada par de vértebras adyacentes hay unos pequeños discos compuestos por cartílago. Estos discos evitan que las vértebras rocen entre sí y actúan también como los amortiguadores naturales de la columna.

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Caja Torácica (Costillas y Esternón)

El corazón, los pulmones y el hígado son todos muy importantes y, afortunadamente, cuentas con las costillas para protegerlos. Las costillas actúan como una caja ósea alrededor del pecho. Los 12 pares de costillas se unen por detrás gracias a la columna vertebral, donde las vértebras dorsales las sostienen en su sitio. Los primeros siete pares de costillas se unen por delante al esternón, un hueso muy fuerte y robusto ubicado en el centro del pecho que mantiene esas costillas en su sitio. Los últimos dos pares de costillas se conocen como las costillas flotantes, porque no están conectadas al esternón ni a las costillas superiores mediante cartílago.

Huesos de las Extremidades Superiores

Cada brazo está unido a una escápula, u omóplato, un hueso grande y triangular situado en la esquina superior y posterior de cada lado de la caja torácica. Al final del radio y el cúbito, hay ocho huesos más pequeños que conforman la muñeca. La parte central de la mano está formada por cinco huesos diferentes. Cada dedo de la mano está compuesto por tres huesos, salvo el pulgar, que solo consta de dos. Los 27 huesos de la mano, de forma individual, sostienen con precisión el aparato con el que me dispongo a iniciar el relato. Los huesos de la mano son tan delicados para sostener un bolígrafo, pero lo suficientemente resistentes para escalar una montaña.

Huesos de las Extremidades Inferiores

Las piernas están unidas a un grupo circular de huesos llamando pelvis. La pelvis es una estructura en forma de cuenco que sostiene la columna vertebral. Está compuesta por los dos huesos grandes de la cadera en la parte anterior y por el sacro y el coxis en la parte posterior. Los huesos de las piernas son muy grandes y fuertes para ayudar a sostener el peso corporal.

El hueso que va desde la pelvis hasta la rodilla se llama fémur y es el hueso más largo de todo el cuerpo. En la rodilla, hay un hueso de forma triangular llamado rótula, que protege la articulación. Debajo de la rodilla hay otros dos huesos: la tibia y el peroné. La estructura del tobillo es un poco diferente a la de la muñeca; aquí es donde los huesos inferiores de la pierna conectan con el hueso de mayor tamaño del pie, llamado astrágalo. Cerca del astrágalo hay otros seis huesos. Pero la parte principal del pie es similar a la de la mano, con cinco huesos diferentes. Cada dedo del pie está compuesto por tres huesos diminutos, salvo el dedo gordo, que solo consta de dos. Los huesos de los pies están estructurados para que estos sean casi planos y un poco anchos, lo que nos ayuda a mantenernos de pie. Si no colaboraran todos los huesos del pie, sería imposible mantener el equilibrio.

Articulaciones

El punto de unión entre dos huesos adyacentes recibe el nombre de articulación. A excepción del hioides, los huesos están conectados entre sí a través de estructuras conocidas como articulaciones. Existen varios tipos de articulaciones:

  • Articulaciones fijas o inmóviles: Están fijas en su sitio y no se mueven en absoluto. El cráneo tiene algunas articulaciones de este tipo (llamadas suturas), que cierran los huesos que protegen al cerebro.
  • Articulaciones móviles (o sinoviales/diartrosis): Son aquellas que te permiten girarte, doblarte y desplazar distintas partes de tu cuerpo. Se caracterizan porque los extremos de los huesos están firmemente unidos mediante una cápsula articular. En el interior de la articulación existe un espacio libre que está relleno por el líquido sinovial, que las ayuda a moverse libremente.

Algunos tipos de articulaciones móviles incluyen:

  • Articulaciones en bisagra: Los codos y las rodillas son articulaciones en bisagra, y permiten doblar y estirar brazos y piernas. Del mismo modo que la mayoría de las puertas solo pueden abrirse en un sentido, tú solo puedes doblar los brazos y las piernas en un sentido.
  • Articulaciones esféricas: Las puedes encontrar en los hombros y las caderas. Están formadas por el extremo redondeado de un hueso que encaja en el hueco de otro hueso. Las articulaciones esféricas permiten una amplia gama de movimientos en todas direcciones.

Crecimiento y Desarrollo de los Huesos

El proceso de formación y desarrollo de un hueso es conocido como osteogénesis. En el caso de los humanos, este proceso culmina con la osificación. Algunos de los huesos del bebé están compuestos exclusivamente por un material especial llamado cartílago. Otros huesos del recién nacido solo están compuestos parcialmente por cartílago. El cartílago es blando y flexible. Cuando tengas aproximadamente 25 años, este proceso se habrá completado. Después de que esto suceda, no podrá haber más crecimiento: los huesos habrán alcanzado su tamaño máximo.

La osteogénesis puede ocurrir de dos maneras:

  • Osificación intramembranosa: En este tipo de formación de hueso las células mesenquimáticas indiferenciadas se transforman directamente en hueso. Esto ocurre en los huesos de la bóveda del cráneo, de la cara y de las clavículas, además de otros huesos planos.
  • Osificación endocondral: En este tipo de osificación las células mesenquimáticas se diferencian primero en condrocitos, los cuales son posteriormente sustituidos por células óseas. Los extremos de los huesos largos quedarán restos de cartílago que permitirán el crecimiento en longitud del hueso durante las etapas de crecimiento juvenil y desaparecerán en los huesos maduros.

Los huesos no solo necesitan calcio para el crecimiento y la salud, sino que también requieren otros factores y nutrientes, como la vitamina D, para funcionar normalmente. La vitamina D estimula el transporte activo de calcio y de fósforo a través del intestino.

Similitudes del Sistema Óseo en Vertebrados

Siempre he tenido una fascinación por los huesos, pero sobre todo, lo que más me ha llamado la atención es lo habitual que un hueso de cualquier especie se parece a otro. Los esqueletos comparten el mismo origen de muchas maneras y la mayoría de ellos funciona bajo el mismo parámetro: el plan universal del cuerpo. Los esqueletos (como los entendemos hoy) aparecieron en la escena de la naturaleza hace 420 millones de años. Esta inexorable invasión de los esqueletos aseguró para siempre los factores comunes entre todos los seres vertebrados. Cráneos y columnas vertebrales son, por definición, inevitables. Y estructuras como el limbo pentadáctilo siguen un antiguo plan del cuerpo para asegurar que los vertebrados no tengan más de cinco dedos.

El hueso es el principal tejido de sostén y protección en los animales vertebrados. Desde un perro hasta una rana que mide 7mm, los vertebrados comparten un sistema de soporte que ha evolucionado según el ambiente, pero guardando el mismo plan orgánico. Por ejemplo, los seres humanos tenemos las mismas siete vértebras en nuestro cuello que tiene la jirafa. Ambos tenemos siete vértebras cervicales, pero la jirafa para cumplir con la evolución y el plan de su cuerpo, estiró el espacio entre cada vertebra un poco más, creando ese maravilloso cuello largo que exhiben en la sabana africana.

Incluso el esqueleto de la ballena azul, el vertebrado más grande del mundo, y el esqueleto de la Paedophryne amauensis, una rana de 7 mm considerada el vertebrado más pequeño del planeta, comparten muchas similitudes. Aquí, realmente, el tamaño no importa.

Enfermedades y Cuidado de los Huesos

Existe una gran cantidad y diferentes tipos de enfermedades óseas. Las enfermedades óseas comunes por lo general afectan la densidad de los huesos. Algunas de estas enfermedades incluyen:

  • Raquitismo: Es una anomalía ósea que se puede visualizar en niños pequeños que tienen un déficit de vitamina D. Sus piernas se deforman y tienen problemas al caminar. Si afecta a niños en periodo de crecimiento se llama raquitismo.
  • Osteomalacia: Es la mineralización inadecuada del hueso debido a la falta de calcio y fosfato. La densidad ósea disminuye y los huesos se vuelven blandos. Se observa principalmente en la edad adulta.
  • Osteoporosis: La disminución progresiva de la densidad ósea aumenta el riesgo de fracturas. Se ha evidenciado en todas las edades, pero principalmente en mujeres posmenopáusicas y de la tercera edad.
  • Osteomielitis: Infección que afecta al tejido óseo.
  • Osteogénesis imperfecta: Enfermedad congénita que provoca huesos propensos a las fracturas y de escasa resistencia.

Los huesos te ayudan día tras día, o sea que asegúrate de cuidártelos bien. Protégete los huesos del cráneo (¡y el cerebro que llevas dentro!) llevando casco para montar en bicicleta y para practicar otros deportes. Refuerza tu esqueleto bebiendo leche y comiendo otros productos lácteos (como el queso de bajo contenido en grasas o el yogur helado). El ejercicio también es muy importante para el crecimiento normal de los huesos y para la salud ósea en los adultos. ¡Mantente activo!

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