La búsqueda de un orden global más estable y pacífico después de los estragos de la Segunda Guerra Mundial sentó las bases para la creación de las Naciones Unidas y, posteriormente, para la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Los orígenes de esta aspiración se remontan a los momentos más oscuros del conflicto.
Primeros Pasos hacia una Organización Internacional
En junio de 1941, hacía 22 meses que la capital británica sufría los efectos de la guerra, y en sus calles destrozadas por las bombas alemanas se oía aún, con demasiada frecuencia, el clamor de las sirenas de alarma. El Eje se había apoderado de casi toda Europa, y los barcos que atravesaban el Atlántico, cargados con artículos indispensables, se perdían en el mar con trágica regularidad. Pero la fe en la victoria final no se había extinguido ni en Londres ni entre los gobiernos y los pueblos aliados. Ya entonces se miraba más allá de la victoria militar en busca de un porvenir más estable para los años de la posguerra.
La Declaración del Palacio de St. James y la Carta del Atlántico
El 12 de junio de 1941, los representantes de Gran Bretaña, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y la Unión de Sudáfrica, junto con los gobiernos en el exilio de Bélgica, Checoslovaquia, Grecia, Luxemburgo, los Países Bajos, Noruega, Polonia, Yugoslavia y del General de Gaulle de Francia, se reunieron en el Palacio de St. James en Londres. En junio de 1941, nueve gobiernos en el exilio tenían sus sedes en Londres.
El origen de la Carta de las Naciones Unidas se remonta a la Carta del Atlántico, firmada el 14 de agosto de 1941. El concepto de paz y seguridad internacionales en la Carta de la ONU comenzó a desarrollarse con las ideas expresadas en la Carta del Atlántico en agosto de 1941. El Presidente Roosevelt y el Primer Ministro Churchill conversaron en la cubierta del barco HMS Prince of Wales después de los servicios religiosos durante la reunión de la Carta del Atlántico.
El Nombre de "Naciones Unidas" y la Declaración de 1942
El nombre de "Naciones Unidas" fue utilizado por primera vez por el Presidente de los Estados Unidos Franklin D. Roosevelt en la "Declaración de las Naciones Unidas" el 1 de enero de 1942. Esta Declaración de las Naciones Unidas fue emitida en Washington, DC, en la misma fecha.
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Conferencias Clave en el Camino a la ONU
La idea de establecer una organización internacional para mantener la paz después del término de la Segunda Guerra Mundial se mencionó expresamente en un documento oficial por primera vez tras la Conferencia de Moscú. Del 18 de octubre al 1° de noviembre de 1943, se celebró una conferencia en Moscú con la participación de los Estados Unidos, el Reino Unido, la URSS y China. Al término de la conferencia, los gobiernos participantes aprobaron una Declaración Conjunta de las Cuatro Potencias en la que, entre otras cosas, “reconocieron la necesidad de establecer, lo antes posible, una organización internacional general basada en el principio de la igualdad soberana de todos los Estados amantes de la paz, abierta a la participación, en calidad de miembros, de todos los Estados, grandes y pequeños para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales”.
Posteriormente, del 28 de noviembre al 1° de diciembre de 1943, el Presidente Roosevelt, el Primer Ministro Churchill y el Presidente de la URSS, José Stalin, se reunieron en una Conferencia en Teherán. En esta cumbre, volvieron a confirmar su política común, expresando su determinación de que sus países “deberán trabajar juntos en la guerra y en la paz que seguirá”, y reconociendo “la responsabilidad suprema que recae sobre nosotros y todas las Naciones Unidas de lograr una paz que consiga la buena voluntad de la mayoría de los pueblos del mundo y de poner fin al flagelo y terror de la guerra durante muchas generaciones siguientes”.
Conferencia de Dumbarton Oaks y Yalta
Del 21 de agosto al 7 de octubre de 1944, los representantes de los Estados Unidos y el Reino Unido se reunieron por separado con representantes de la URSS (del 21 de agosto al 28 de septiembre) y de China (del 29 de septiembre al 7 de octubre), en Dumbarton Oaks. Estas “Conversaciones de Washington sobre una organización internacional para el mantenimiento de la paz y la seguridad” (o Conferencia de Dumbarton Oaks) encargaron a un comité directivo la tarea de lograr un acuerdo sobre las principales cuestiones de fondo y a un grupo conjunto de formulación la redacción de un texto en forma de tratado.
Las negociaciones sobre la futura organización internacional continuaron en la Conferencia de Yalta, a la que asistieron el Presidente Roosevelt, el Primer Ministro Churchill y el Presidente Stalin, del 4 al 11 de febrero de 1945. Una brecha importante en las propuestas de Dumbarton Oaks aún no se había llenado: el procedimiento de votación en el Consejo de Seguridad. Esto se hizo en Yalta, donde Churchill, Roosevelt y Stalin, junto con sus ministros y jefes de Estado Mayor extranjeros, se reunieron en la conferencia.
Las actas de Yalta incluyeron una sección consagrada a la “Organización Mundial”, en la que figuró, entre otras cosas, la decisión de 25 de abril de 1945 de convocar en los Estados Unidos una “Conferencia de las Naciones Unidas sobre la organización mundial propuesta”. Poco después, en los primeros días de abril, murió súbitamente el presidente Roosevelt, cuya política había contribuido tanto a la proyección de la conferencia de San Francisco. El Sr. Johnson participó en la creación de las Naciones Unidas, atendiendo la Conferencia de Dumbarton Oaks (1944) y la Conferencia de San Francisco (1945).
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La Creación de la Carta de las Naciones Unidas
Cuando la Segunda Guerra Mundial estaba a punto de terminar en 1945, las naciones estaban en ruinas y el mundo quería la paz. Representantes de 50 países se reunieron en San Francisco en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Organización Internacional del 25 de abril al 26 de junio de 1945.
La Carta de la ONU fue firmada el 26 de junio de 1945 por representantes de los 50 países que asistieron a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Organización Internacional en San Francisco. Polonia, que no estuvo representada, la firmó más tarde, el 15 de octubre de 1945, y se convirtió así en uno de los 51 Estados Miembros originales de la ONU. Julián R. Cáceres, embajador en Estados Unidos y presidente de la delegación de Honduras, firmó la Carta de las Naciones Unidas en una ceremonia celebrada en el Edificio Conmemorativo a los Veteranos de Guerra en San Francisco, California, Estados Unidos, el 26 de junio. La Carta de las Naciones Unidas comenzó con una idea y terminó como un texto que ha sido tanto el fundamento jurídico como la inspiración de las Naciones Unidas.
Los miembros fundadores de la ONU fueron aquellos países invitados a participar en la Conferencia de San Francisco de 1945, donde se adoptaron la Carta de las Naciones Unidas y el Estatuto de la Corte Internacional de Justicia. Las Naciones Unidas comenzaron a existir oficialmente cuatro meses después, el 24 de octubre de 1945. De conformidad con el Artículo 110, la Carta de la ONU entró en vigor el 24 de octubre de 1945, tras la ratificación de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad y de la mayoría de los países. Veintidós países depositaron posteriormente sus instrumentos de ratificación.
La Organización de las Naciones Unidas
La ONU es un foro o lugar de reunión que proporciona mecanismos que ayudan a encontrar soluciones a las controversias o problemas entre países y a adoptar medidas en relación con casi todas las cuestiones que interesan a la humanidad. La ONU no es una entidad por encima de los Estados ni un gobierno de gobiernos, no cuenta con un ejército propio ni recauda impuestos.
Conforme a la Carta, los idiomas oficiales de las Naciones Unidas son el chino, el español, el francés, el inglés y el ruso. El sistema de las Naciones Unidas está formado por la propia Organización y numerosas organizaciones afiliadas conocidas como programas, fondos y agencias especializadas. Cada uno de ellos cuenta con su propia membresía, liderazgo y presupuesto. Así, por ejemplo, los programas y fondos -como el PNUD y UNICEF- se financian a través de contribuciones voluntarias, mientras las agencias especializadas, que son organizaciones internacionales independientes -como UNESCO, FAO y OIT-, lo hacen con cuotas obligatorias y aportaciones voluntarias.
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Al mismo tiempo, las Naciones Unidas están desempeñando una nueva labor que sus fundadores no habían previsto en 1945. La Organización se ha fijado objetivos de desarrollo sostenible para 2030, con el fin de lograr un futuro mejor y más sostenible para todos nosotros.
El Papel del Secretario General
La persona que ocupa el cargo de Secretario/a General es el símbolo de los ideales de las Naciones Unidas y portavoz de los intereses de los pueblos del mundo, en particular los pobres y vulnerables. El 18 de junio de 2021, Guterres fue reelegido Secretario General para un segundo mandato al frente de las Naciones Unidas.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos
La Declaración Universal de los Derechos Humanos es un documento que marca un hito en la historia de los derechos humanos. Elaborada por representantes de todas las regiones del mundo con diferentes antecedentes jurídicos y culturales, la Declaración fue proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en París, el 10 de diciembre de 1948 en su Resolución 217 A (III) como un ideal común para todos los pueblos y naciones.
Este documento fue una respuesta a las atrocidades de la Segunda Guerra Mundial y marcó un compromiso global con la dignidad humana, estableciendo principios que sirvieron como cimientos para tratados internacionales y legislaciones nacionales que buscan proteger la igualdad y la justicia. Consta de 30 artículos que abarcan derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales.
Proclama la presente Declaración Universal de los Derechos Humanos como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción.
Este documento histórico estableció un estándar universal para proteger la dignidad humana, así como para garantizar la igualdad de oportunidades de todas las personas, sin distinción de raza, género, religión, origen nacional u orientación política. Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley.
Entre los principios fundamentales, se afirma que la maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales, y toda persona tiene derecho a la educación, la cual debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental, siendo la instrucción elemental obligatoria.
Impacto y Compromiso Global
El impacto de la Declaración Universal de los Derechos Humanos se ha visto reflejado en la creación de instrumentos jurídicos internacionales vinculantes, como los Pactos Internacionales de Derechos Civiles y Políticos, y de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, adoptados en 1966.
En México, la Declaración Universal de los Derechos Humanos ha sido una referencia fundamental para la construcción de un marco jurídico e institucional que promueva y proteja los derechos fundamentales. Su implementación se ha visto reflejada en reformas constitucionales, como la de 2011, que reconoció la jerarquía de los tratados internacionales en materia de derechos humanos, así como en la creación de instituciones clave como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).
México ha demostrado un firme compromiso con la protección y promoción de los derechos humanos a través de la ratificación de diversos tratados internacionales. El país ratificó el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos en 1981, comprometiéndose a garantizar derechos fundamentales como la libertad de expresión, el derecho a un juicio justo y la participación política. Asimismo, en el mismo año, ratificó el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, enfocado en asegurar derechos como la educación, la salud y condiciones laborales justas. Además, en 2007, México ratificó la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, reafirmando su compromiso con la inclusión y la igualdad de oportunidades para todos.
La conmemoración del Día Internacional de los Derechos Humanos no solo es una oportunidad para reflexionar sobre los avances logrados, sino también un llamado a la acción para enfrentar los retos pendientes. En México, garantizar que los derechos humanos sean una realidad tangible para todas las personas sigue siendo una tarea fundamental, especialmente para aquellos grupos que enfrentan mayores niveles de vulnerabilidad, como las personas con discapacidad, las mujeres, las comunidades indígenas y la población migrante.
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