Descubre el Manual Definitivo para un Nuevo Periodismo con Raymundo Riva Palaciopost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Raymundo Riva Palacio, nacido en la Ciudad de México, ha dedicado su vida al periodismo. Desde temprana edad, el romance de Raymundo con la tinta se manifestó de manera peculiar: armó su primer periódico a los ocho años de edad. Todos los días, Raymundo recogía el periódico en las mañanas para leerlo, recortarlo y reordenarlo bajo la caótica línea editorial de su mente infantil. Sus familiares, desesperados por no poder leer nunca el diario en su formato original, terminaron por convertirse en sus primeros censores.

Durante ya más de tres décadas, Riva Palacio ha sido reportero, corresponsal, columnista, editor y director de varios de los medios más importantes de México, como Notimex, Reforma, Milenio y El Universal, entre otros. Fue corresponsal en Washington, París, Madrid, Buenos Aires y Centroamérica, y la primera parte de su carrera se enfocó en asuntos internacionales, con coberturas en más de 90 países y 12 guerras. A finales de los ochenta, Raymundo Riva Palacio dirigió Notimex, y de ahí pasó a ser coordinador económico en El Financiero. En Reforma creó el departamento de investigación y encuestas, y, años después, fundó Milenio Diario y El Independiente. Trabajó en El Universal, que dirigió en 2007 y 2008. Además de su destacada carrera práctica, se formó como becario de la Fundación Nieman, hizo estudios de posgrado en la Universidad de Harvard y dio clases en la Universidad Iberoamericana durante 15 años. Su trayectoria ha sido condecorada con cuatro premios nacionales de periodismo y tres internacionales de la Society for News Design.

En meses recientes, Riva Palacio lanzó Ejecentral.com.mx, un agregador de información al estilo de The Huffington Post que busca llenar los vacíos de información periodística online del país. Con énfasis en el rigor y la ética, Raymundo Riva Palacio acaba de publicar, ahora en Grijalbo, una versión actualizada de su Manual para un nuevo periodismo.

El Fundamento del Nuevo Periodismo

La edición corregida, aumentada y actualizada de este clásico del periodismo contemporáneo ofrece a los estudiantes y profesionales las herramientas básicas para ejercer el oficio con efectividad, así como una reflexión profunda sobre la responsabilidad social de los trabajadores de los medios de comunicación en la presente revolución digital. En esta edición actualizada, Raymundo Riva Palacio corrobora la idea de que regresar a lo esencial es indispensable para ejercer el periodismo. Raymundo ratifica en la Introducción de su Manual que, en periodismo, "regresar a lo básico es fundamental para aprovechar mejor y a plenitud la maravilla de la comunicación horizontal y de las tecnologías que vuelven nómadas a los ciudadanos, sin olvidar que el qué, quién, cuándo, dónde, cómo y por qué (las preguntas trazadas por Rudyard Kipling) seguirán siendo herramientas claves en un mundo donde quien busca la información la quiere en el momento que desea, con la jerarquía que escoja, en la plataforma de su conveniencia pero, siempre, en espera de que la calidad de la información sea mejor."

En síntesis, de eso trata su libro: de cómo el periodista debe retornar a lo esencial de su oficio (investigar, informar, escribir con pulcritud) para seguir siendo un personaje clave en el mundo de la información, sin que las nuevas tecnologías alteren esa sustancia. A pesar de que la expansión desmesurada de las tecnologías digitales ha cambiado la práctica de la profesión, sus principios esenciales no se han modificado, sino que se han potenciado: solo aquel que conoce los fundamentos de la noticia, el reportaje, la crónica y la investigación contará con los elementos para producir un trabajo de calidad, sea el formato que sea. El libro es esencial para quienes ejercen el periodismo y para quienes aspiran a hacerlo, siendo una herramienta invaluable tanto para los profesionales de la información como para los aspirantes que desean desarrollarse en el oficio. A partir de una reflexión sobre cuestiones primordiales como la ética, la independencia y el compromiso personal, el libro ofrece las herramientas básicas para acceder a los entretelones de una actividad tan fascinante como exigente.

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Crítica al Periodismo Actual

Raymundo Riva Palacio, en entrevista, habla sin tapujos de los vicios que aquejan al periodismo actual. Muchos piensan que el periodismo de hoy es incisivo y libre, a diferencia del que se practicaba durante la era clásica del PRI, que era considerado acrítico y servil. Sin embargo, Riva Palacio ofrece una perspectiva diferente. "¿Antes había un periodismo acrítico? La respuesta es no. Lo que había eran medios acríticos, que es muy distinto. Esa diferencia es fundamental."

Autocomplacencia y Falta de Crítica

El autor señala que hace algunas décadas, los periodistas se preguntaban cómo transmitir las cosas que eran importantes sin pasar por la autocensura que se imponían los mismos medios en función de su relación con el gobierno. Era muy común que escribieran una nota en un periódico y en el cuarto o quinto párrafo insertaran la información de valor, para que entrara suavecito y sin llamar la atención de los censores. Eso no era una actitud acrítica, sino una dinámica creativa y de supervivencia.

Actualmente, el problema es una enorme autocomplacencia: "como ya no cuesta trabajo investigar ni formarse un contexto gracias a los avances tecnológicos, los periodistas se han vuelto apáticos y conformistas. Si a eso le sumas que actualmente los reporteros se involucran más en términos emotivos con las fuentes y los funcionarios a los que deben reportear, la distancia necesaria para crear una visión crítica se recorta aún más. El periodista actual es perezoso." También hay mucha impunidad, cualquiera dice lo que sea y no pasa nada. Tampoco hay que confundirse: la postura crítica de varios periodistas es falsa. Por ejemplo, "¿por qué casi nunca se ataca a los empresarios? ¿Quiénes atacan en los medios a Carlos Slim? ¿Quiénes son los que dicen que es el dirigente de un monopolio con muchos expedientes abiertos?"

Riva Palacio analiza cómo los medios compraron la visión de Felipe Calderón en el sentido de que el problema toral del país es el narco, algo difícil de justificar cuando la economía enfrentaba una caída significativa. Esto es un asunto de comunicación política, donde el gobierno busca construir consenso. "¿De quién es la culpa de que los medios no hayan argumentado que el problema principal no era la seguridad, sino la economía? Pues de esta visión acrítica de la realidad de la que hablábamos." Señala que a Felipe Calderón le ha tocado una de las prensas más dóciles que recuerde, con pocos casos de actitudes críticas sostenidas en las posturas editoriales de los medios.

La "Comentocracia" y la "Declaracionitis"

Sobre el panorama de las opiniones, Riva Palacio distingue entre dos grupos: "los articulistas y columnistas que cuentan con una escuela periodística, y los que no la tienen." Argumenta que los segundos, a menudo académicos o intelectuales de renombre, tienen una incidencia muy reducida en la gente, mientras que los primeros "producen reacciones en la opinión pública y causan tensión entre grupos de poder." La razón es que "la escuela periodística te crea el hábito de insertar elementos noticiosos que vuelven más valiosa la información, lo que le permite al lector común y corriente vincular acontecimientos y detalles de una manera más profunda que la mera opinión de uno de estos personajes que pasan como analistas."

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La "comentocracia" es un asunto de copias y modas. Cuando Reforma inició operaciones en 1993, sacó la chequera y contrató a todas aquellas plumas con nombre que representaban algo frente a diversos grupos de interés a nivel intelectual. El impacto fue fuerte, lo que llevó a otros periódicos a imitarlos y a la proliferación de la "comentocracia" que hoy domina los medios. Otro aspecto que el autor menciona es la "declaracionitis," una tendencia nociva que inventó Julio Scherer en los 70 a partir de una declaración de banqueta. El impacto de esto es efímero, pero es muy popular y redituable, ya que no requiere invertir recursos en grandes investigaciones.

Falta de Ética y Conflicto de Interés

Un aspecto oscuro y recurrente es la falta de confiabilidad, ligada a la ausencia de una noción clara del conflicto de interés en México. "El periodismo mexicano no tiene ética. Esto no es nuevo. Antes, la ética del periodismo mexicano se centraba en quién recibía un sobre con dinero y quién no. Sin embargo, los métodos de compra se fueron sofisticando, y entonces comenzamos a ver a directores de periódicos que recibían cuadros de Siqueiros del presidente en turno y que, lejos de considerarlo como un soborno, lo veían como una atención del ejecutivo." El autor no cree que las cosas vayan a cambiar, pues "existen muchos incentivos para realizar estas prácticas." Incluso, varios directores o dueños de publicaciones dicen: "yo les pago mal a mis empleados, pero cierro los ojos frente a lo que hacen afuera." Para muchos periodistas, "la práctica de recibir regalos es un principio asumido de la profesión. Lo ven como una compensación a su bajo sueldo."

La Influencia de la Televisión y la Memoria Histórica

La televisión juega un papel significativo en esta dinámica, ya que "las televisoras han absorbido a varios columnistas y articulistas de los periódicos para sus espacios de opinión. Los ha convertido en parte del star system." Muchos de estos periodistas quedan seducidos por la televisión y su reconocimiento público. "En teoría, estas figuras deberían ser los interlocutores de la sociedad frente al gobierno, pero desde el sexenio de Carlos Salinas muchos de estos interlocutores se volvieron locutores, y en algunos casos, megáfonos del poder. La agenda de las televisoras se vuelve la de ellos, tanto en sus espacios televisivos como en los que tienen en periódicos y radio, y esto contribuye a que, en lo general, la prensa sea ahora mucho más dócil."

Riva Palacio enfatiza la preocupante falta de memoria histórica en México. "No existe memoria histórica en México. No es posible que individuos como Jacobo Zabludovsky o Ramón Alberto Garza, personajes que tienen toda una historia de servicio al poder, ahora pasen como vanguardistas y adalides de la libertad de expresión. Los periodistas mexicanos somos tropicales y terriblemente hipócritas." El autor recuerda el caso de Howell Raines, un laureado periodista estadounidense que renunció al cargo de editor ejecutivo del New York Times cuando se descubrió un plagio, a pesar de no estar consciente de ello. Sin embargo, en México, "no renuncian ni siquiera los plagiarios directos," ejemplificando con el caso de Guadalupe Loaeza, a quien se le detectó plagio en varias ocasiones sin enfrentar sanciones o dejar de escribir en los medios.

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