¡Alerta Fiscal! Descubre Todo lo Que Debes Saber Sobre el Nuevo Aumento de Impuestospost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Aunque parezca obvio, el primer paso para pagar tributos es que estos impuestos existan previamente. El que tiene la capacidad para establecer tributos es el Estado. En los estados modernos existen diversos niveles de descentralización. Por ejemplo, en España hay otras administraciones además de la central. Existen comunidades autónomas y entidades locales, como municipios y diputaciones provinciales. Clarificada la competencia de cada nivel, para que el Estado pueda exigir impuestos y otros tributos lo primero es establecerlos. Pero la complejidad de la vida moderna hace que solamente con la ley, sea muy complicado determinar cómo se tienen que exigir los tributos.

El Hecho Imponible: El origen de la obligación tributaria

Dentro de la ley se establece una pieza clave que se denomina hecho imponible. Se trata de un hecho que, una vez realizado, genera el nacimiento de la obligación del pago del tributo. Es decir, algunos de los hechos del ciudadano generan la obligación de pagar impuestos, o cualquier otro tributo. Los hechos imponibles pueden ser de diverso tipo.

Los Múltiples Fines de los Impuestos

La primera razón para la existencia de los impuestos es el sostenimiento de los gastos públicos. La principal fuente de ingresos públicos son los tributos, y dentro de estos los impuestos. Otro fin importante es la redistribución de la renta. Para ello se debe establecer una obligación de pagar en función de la capacidad económica. Los impuestos son proporcionales a la renta generada por cada ciudadano. Un tercer objetivo es buscar una mayor eficiencia en la economía. Por ejemplo, los impuestos pueden gravar actividades que generan perjuicios en personas que no participan de la decisión de llevar a cabo esa actividad. El cuarto es suavizar las crisis. La política fiscal puede ser un instrumento de política económica. Eso sí, una cosa es que esos sean los principales objetivos y otra muy diferente, es que se consigan siempre. Puede haber situaciones de falta de recursos para sostener los gastos públicos que lleven a un importante endeudamiento, puede haber deficiencias en la progresividad del sistema tributario, los impuestos se pueden mostrar incapaces de aportar eficiencia o las políticas fiscales incapaces de resolver las crisis.

Diferencias entre Impuestos, Tasas y Cotizaciones

Es fundamental entender las distinciones entre los diferentes tipos de tributos:

  • Impuestos: En el caso de los impuestos, se pagan sin que se reciba nada concreto a cambio. En concreto porque los impuestos contribuyen al sostenimiento general de los gastos públicos, pero el ciudadano no recibe ninguna prestación concreta a cambio de esos impuestos que paga. Sin embargo, los impuestos sirven para el mantenimiento del Estado del bienestar: pensiones, sanidad, educación, seguridad, infraestructuras.
  • Tasas: El caso de las tasas es diferente: las tasas son tributos que se pagan a cambio de una contraprestación directa y su pago es voluntario. La contraprestación puede ser la utilización privativa de algún servicio público o de algún aprovechamiento del dominio público.
  • Cotizaciones: Las cotizaciones quedan, en cierto modo, en una categoría intermedia. Es cierto que las cotizaciones a la Seguridad Social se pagan para poder percibir prestaciones contributivas de la Seguridad Social. Pero también es cierto que el pago de las cotizaciones no implica que el ciudadano pueda reclamar una prestación concreta por parte del Estado. Por ejemplo, un ciudadano puede cotizar y, después, caer en desempleo.

Niveles de Imposición en el Sistema Tributario

Sea cual sea el régimen fiscal en el que tributes y sin importar si eres persona física o moral, del pago de impuestos nadie queda libre. En otras palabras, el perfil de tus actividades económicas define tu régimen y, por lo tanto, los pagos y contribuciones que debes hacer.

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Impuestos Federales

Los impuestos federales son los tributos básicos aplicables en todo el territorio nacional, con los que debe cumplir de forma obligatoria la mayoría de los contribuyentes mexicanos y de los residentes extranjeros que ejerzan una actividad económica dentro del país. De todos ellos, el ISR es la principal contribución federal y tiene como condición la generación de ganancias.

Impuestos Estatales

Los impuestos estatales son particulares de cada estado y no se trasladan entre uno y otro. Es decir, cada entidad federativa posee su propia norma tributaria o Ley de Hacienda que refiere cuáles son los gravámenes que cobran a sus ciudadanos. Los impuestos estatales serán variables dependiendo del estado en el que vivas.

Impuestos Municipales

La Tesorería Municipal es la encargada de elaborar el proyecto para la recaudación de ingresos municipales. También estos impuestos varían según cada municipio. El impuesto predial es el de mayor relevancia en todos los municipios y es un tributo que grava una propiedad o posesión inmobiliaria.

Cumplimiento y Desafíos de la Recaudación

Pero una cosa es que surja esa obligación de pagar impuestos y otra cosa es que se pague. Puede haber personas que decidan que no van a pagar impuestos. Por ello, la ley prevé mecanismos para evitar que los ciudadanos dejen de pagar los tributos que les corresponda. Una vez clarificado lo que debe ser según la ley, el contribuyente debe cumplir con lo que dicta la Administración. Pero, no obstante, puede discrepar. Existen mecanismos para ello.

Si bien el pago de impuestos es una obligación para la mayoría de los contribuyentes en México, existen ciertos casos en los que la ley otorga exenciones o beneficios fiscales. Comparar los impuestos de México con otras economías ayuda a entender por qué aquí se habla tanto de ampliar la base y mejorar la recaudación. México capta alrededor del 17.7% del PIB y países como Canadá, Alemania o España superan el 30%, eso ayuda a sus ciudadanos a tener mejores servicios públicos. Para personas físicas, el máximo mexicano del 35% que se considera moderado frente a países europeos que pueden llegar incluso al 45%. En general, México no destaca por tener tasas altas, sino por una recaudación relativamente baja, muchas personas deciden no hacer el pago de sus contribuciones por lo que se ve reflejado en los sistemas públicos. Con la ayuda de Facturama, tu aliada para la facturación electrónica y el cumplimiento de tus actividades hacendarias, podrás actualizar tus obligaciones fiscales ante el SAT.

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