La Reforma de la Jornada Laboral en México: Un Cambio Inminente
La reducción de la jornada laboral en México ya no es una propuesta: es una reforma publicada en el Diario Oficial de la Federación el 1 de mayo de 2026. México pretende dar un paso importante hacia la modernización de sus condiciones laborales con la propuesta de reducir la jornada laboral máxima desde las actuales 48 horas, una de las más altas del mundo, hasta las 40 horas. Este cambio establece la transición hacia una semana laboral de 40 horas, con un plan gradual que se llevará a cabo hasta 2030. Así, en el Artículo 123 constitucional se fija en 40 horas la semana laboral, es decir, ocho horas menos que el máximo actualmente permitido. Aunque la reducción de la jornada laboral tiene como objetivo mejorar la calidad de vida de los trabajadores, también plantea desafíos para las empresas, especialmente las pequeñas y medianas empresas (PyMES).
Contexto Histórico y Tendencias Internacionales de la Jornada Laboral
Desde la Revolución Industrial, las jornadas de trabajo fueron excesivamente duraderas, llegando a registrarse entre 12 y 16 horas diarias laborales en fábricas americanas y europeas (Moretti, 2015). Fue la rebelión de los movimientos obreros la que propició la regulación y estandarización de la jornada en 8 horas diarias, con el lema 8 horas de trabajo, 8 de descanso y 8 para el ocio (Thompson, 2017). El convenio “001” de la ILO aprobado en 1919 limitaba las horas laborales a una jornada límite de 8 horas diarias y hasta 48 horas máximas semanales.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE, 2025) determina que el tiempo de trabajo se refiere a la media anual de horas laboradas y se definen como el total de horas efectivas de trabajo en un año, divididas entre el promedio de individuos activos durante el mismo período. México es una de las naciones con mayor número de horas trabajadas al año, según la OCDE. En países como Alemania o Dinamarca los trabajadores laboran entre 1.300 y 1.400 horas anuales; por el contrario, en México el promedio supera las 2.200 horas. En el caso de México, el artículo 123 constitucional establece jornadas de 8 horas diarias y hasta seis días laborales, lo que resulta en jornadas semanales de hasta 48 horas (DOF, 2025).
Esta es una conquista laboral que Francia, quizás el país que más ha avanzado en esta innovación laboral, concretó hace casi un siglo, en 1936, al reducir la jornada laboral máxima desde 48 a 40 horas. La reforma ya acumula más de 2 décadas de implementada, y si bien ha sido objeto de debate y algunos retrocesos, ha demostrado ser sostenible en términos de productividad. Este cambio está en sintonía con las preferencias globales que buscan equilibrar la calidad de vida de los trabajadores, impulsar el empleo y fomentar la productividad. La propuesta está alineada con las tendencias internacionales, incluyendo las recomendaciones de la Organización Internacional del Trabajo que promueve la jornada laboral de 40 horas. El proyecto también está sincronizado con las trayectorias regionales, como es el caso de Chile, que en 2023 redujo de 45 a 40 horas semanales la jornada laboral o con Colombia, que prevé una reducción gradual desde las 48 horas vigentes en 2023 a 42 horas en 2026.
Beneficios para los Trabajadores y la Productividad
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha señalado que la reducción de la jornada laboral puede contribuir a la disminución de enfermedades relacionadas con el trabajo. Trabajar menos horas a la semana les permite conciliar de manera más eficiente su vida personal y laboral. Una jornada mejor distribuida puede favorecer el descanso, reducir errores y mejorar el desempeño del equipo. En México es muy común escuchar “vives para trabajar”. Cuando la jornada laboral se extiende, se intensifica el trabajo realizado. “La intensificación del trabajo es un riesgo psicosocial en aumento en las últimas décadas, acentuado tras la pandemia de COVID‑19. Se ha asociado significativamente con síntomas de estrés, ansiedad y depresión en trabajadores, sin diferencias sustanciales de género” (Blanco‑Donoso et al., 2023). En los orígenes del derecho del trabajo se reconoce que regular la jornada laboral garantiza el derecho a la salud, el descanso y el esparcimiento (Madrid, 2012).
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De Spiegelaere & Piasna (2017) indican que la reducción del tiempo de trabajo ha demostrado efectos positivos en países como Alemania y los Países Bajos, ya que esta medida busca distribuir el trabajo existente entre una mayor población, aumentando el empleo y la calidad de vida. Acevedo et al., (2022) se suman a esta postura, afirmando que la disminución de la jornada de trabajo promovería la generación de nuevos empleos, traducidos en mayores ingresos para la población, que a su vez favorecerían el consumo y la productividad nacional. Este consumo creciente puede generar una mayor absorción de los costos generados por el incremento de empleos al distribuir la carga laboral entre más personas y por tanto mayores sueldos.
Estudios globales han mostrado resultados prometedores sobre los efectos de reducir la jornada laboral en sectores industriales y de manufacturas. En las fábricas, jornadas más cortas han mejorado la productividad por hora trabajada, reducido el desgaste físico y mental de los empleados y disminuido la rotación laboral. En Islandia, como resultado de experimentos realizados entre 2015 y 2019 donde se testeaba el efecto de una semana laboral de 4 días (35-36 horas) encontraron que la productividad se mantuvo constante o incluso aumentó, mientras los trabajadores reportaron mejor salud y equilibrio personal. Los estudios demuestran que, al tener menos horas de trabajo, los colaboradores tienden a ser más eficientes y productivos, ya que cuentan con más tiempo para descansar y recargar energías o superar el estrés y la ansiedad, mejorando así la salud mental y disminuyendo el ausentismo. La menor carga laboral contribuye a equilibrar la relación entre la vida laboral y familiar, haciendo que los trabajadores estén más motivados y comprometidos con su trabajo, a la vez que pueden aprovechar el tiempo para aumentar su formación, su dedicación a otras actividades no remuneradas pero productivas, todo lo cual, redunda en más productividad en el trabajo y una mayor en calidad de vida y bienestar.
Desafíos para las Empresas y Preparación para la Transición
Para las empresas, este cambio implica ajustes operativos, administrativos y de gestión del tiempo. La reducción de la jornada laboral en México impacta directamente a las empresas con turnos rotativos, que deberán reorganizar sus horarios y, en algunos casos, contratar personal adicional para mantener la cobertura. La fuerza laboral en México está compuesta principalmente por trabajadores en la manufactura, agricultura y servicios, sectores donde la organización de turnos suele ser más compleja. A su vez, gestionar el trabajo en México exige más digitalización.
Prepararse para la reducción de la jornada laboral en México es más que una estrategia preventiva. El primer paso es tener claridad sobre cómo se estructuran actualmente las jornadas en tu empresa. Contar con estos datos desde ahora te permitirá adaptarte con mayor rapidez a la nueva jornada de 40 horas semanales. Con base en esto, las empresas podrán reorganizar equipos y redistribuir tareas. La reforma para reducir la jornada laboral en México se implementará por etapas hasta alcanzar las 40 horas semanales en 2030. Este cronograma permite que las empresas ajusten turnos, cargas de trabajo, procesos internos y herramientas de gestión antes de completar la transición. Con este cronograma, las empresas pueden comenzar el ajuste gradual en su operación. También conviene avanzar en la digitalización de procesos como control de asistencia, turnos, ausencias y gestión de nómina. Sí. Las PyMES deberán revisar turnos, cargas de trabajo, costos laborales y procesos internos. La STPS deberá emitir disposiciones para definir el alcance, aplicación y posibles excepciones.
Impacto Económico y Simulaciones de la Reforma
En este artículo analizamos la variación existente en el número de horas laboradas en México durante un periodo de doce años para evaluar el impacto que tienen sobre la población ocupada. Observamos de manera significativa que a medida que aumenta el número de horas trabajadas, disminuye la tasa neta de participación al empleo nacional. En nuestro caso de estudio, se manifiesta un coeficiente de correlación negativo equivalente a r= -0.72, lo que se interpreta como un grado de asociación fuerte con dirección negativa entre el aumento de la jornada laboral y la disminución de la tasa neta de participación al empleo en México. De tal modo que podemos interpretar que la jornada laboral explica de manera sustancial la variabilidad del empleo en México debido a nuestro R² equivalente al 52.26%. Por lo que implementar políticas públicas relacionadas con la reducción de la jornada laboral en el país, causaría un efecto positivo.
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Simulaciones sobre el Impacto de la Reforma
La actual Ley Federal del Trabajo indica cómo deben remunerarse las horas extras: las primeras 9 horas extras trabajadas semanalmente se pagarán el doble que la hora regular, mientras que las horas trabajadas que excedan las 9 horas extras semanales, se pagarán al triple de su valor regular. Con base en esta normativa, realizamos tres simulaciones utilizando los microdatos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE, II trimestre de 2024) para obtener tres escenarios posibles de resultados en términos de creación de empleos, cambios en la masa salarial y crecimiento económico.
Primera Simulación: Sin Cambios en la Conducta Empresarial
En este escenario, se supone que las empresas no modificarán su comportamiento en términos de contratación o tiempos de trabajo. El único cambio sería la aplicación de la nueva normativa en la duración de la jornada laboral, lo que impacta en la remuneración de horas extras. Los trabajadores subordinados y remunerados en el sector formal que trabajan más de 40 horas semanales recibirán: su salario normal por las primeras 40 horas de trabajo semanal; el doble del salario por hora por las horas trabajadas entre las 41 y 49 horas; y el triple del salario por hora por las horas trabajadas que excedan las 49 horas. Este escenario no considera cambios en el sector informal ni la creación de nuevos empleos, por lo que se espera un aumento en los ingresos de los trabajadores formales con horas extras, pero no se proyectan impactos en el mercado laboral general.
Segunda Simulación: Ajuste Empresarial con Límite de Horas Extras
Aquí se asume que las empresas adaptarán su comportamiento para minimizar los costos asociados a las horas extras remuneradas al triple. Los trabajadores que laboran entre 41 y 49 horas semanales recibirán una remuneración ajustada al doble del salario por hora según la normativa y las empresas evitarán contratar trabajadores para realizar más de 49 horas semanales (es decir, horas remuneradas al triple). Para cubrir sus necesidades operativas, contratarán nuevos trabajadores provenientes del sector informal, quienes recibirán una remuneración equivalente al salario de un trabajador formal, mientras que sus antiguos puestos en el sector informal serán ocupados por desempleados que pasarán a recibir remuneraciones características del sector informal. Este escenario proyecta un aumento en la formalidad laboral y una reducción en el desempleo, impulsados por una redistribución de las horas de trabajo hacia nuevos contratados, pero con implicaciones en la transición entre sectores.
Tercera Simulación: Ajuste Empresarial con Proporcionalidad en Horas Extras
En este escenario, las empresas modificarían su comportamiento ajustándose a la nueva normativa, pero mantendrían las proporciones actuales de contratación de horas normales y extras. Actualmente, el 6% de las horas trabajadas por trabajadores subordinados y remunerados del sector formal, son horas extra, variando entre un 4% en el sector industrial y un 8% en la construcción y el sector agropecuario. El nuevo límite de 40 horas semanales como jornada normal generará una mayor necesidad de contratar horas extras, pero siguiendo las prácticas actuales, solo contratarán las horas extras más costosas, en la misma proporción de horas que actualmente contratan. Las horas extra requeridas para satisfacer las demandas operativas se cubrirán contratando nuevos trabajadores provenientes del sector informal, quienes recibirán una remuneración simple equivalente a la de un trabajador formal y los nuevos empleos creados en el sector formal desplazarán trabajadores informales, mientras que sus antiguos puestos en el sector informal serán ocupados por desempleados. Este escenario generaría un impacto significativo en la formalización del empleo y una reducción en el desempleo, manteniendo las proporciones actuales de contratación de horas extras.
Resultados de las Simulaciones
En primer lugar, las simulaciones realizadas permitieron cuantificar tres escenarios de impacto de la reducción de la jornada laboral sobre la masa salarial, que estimamos variará 6.6% en el primer escenario, 10% en el segundo y 4.7% en el tercero.
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| Escenario de Simulación | Variación de la Masa Salarial |
|---|---|
| Primera Simulación (Sin cambios en conducta empresarial) | 6.6% |
| Segunda Simulación (Ajuste empresarial con límite de horas extras) | 10% |
| Tercera Simulación (Ajuste empresarial con proporcionalidad en horas extras) | 4.7% |
En segundo lugar, el aumento de la masa salarial puede generar dos efectos contrapuestos sobre el crecimiento de las economías. Por un lado, puede estimular el consumo, generando mayor demanda agregada que estimula el crecimiento económico. Por otro lado, como la masa salarial es un costo de la producción, su aumento podría reducir las ganancias empresariales frenando la inversión y, por tanto, la actividad económica. En México, estudios empíricos recientes han encontrado que la economía sigue un régimen liderado por salarios, esto es, el aumento de la masa salarial termina estimulado el crecimiento por la vía del consumo. Estos estudios indican que, por cada aumento porcentual en la masa salarial, el PIB podría crecer entre 0.09% y 0.12%. Aplicando esta elasticidad, estimamos un impacto positivo en el PIB que podría variar entre 0.4% y 1.2%, dependiendo del alcance de nueva normativa. Tercero, la elasticidad empleo del producto indica cuánto aumentará el empleo cuando hay crecimiento de la actividad económica. Sobre la base de todas estas estimaciones, se calcula que se podrán generar entre 140.000 y 500.000 nuevos puestos de trabajo.
Consideraciones Legales sobre la Reducción Salarial
¿Se puede bajar el sueldo a un trabajador? Es una pregunta que muchos empleadores se hacen, especialmente en momentos de crisis, reestructuración o ajustes financieros. La respuesta no es tan simple como un "sí" o un "no". La legislación laboral en México establece reglas claras sobre este tema, y cualquier cambio en las condiciones salariales debe cumplir con ciertos requisitos para ser válido. En México, la Ley Federal del Trabajo es clara respecto a las condiciones laborales, y la reducción salarial no es una excepción.
Sin embargo, hay ciertos escenarios en los que bajar el sueldo de un trabajador podría ser posible. Por ejemplo, en situaciones donde haya un acuerdo mutuo entre ambas partes o en casos de reestructuración empresarial debido a dificultades económicas. Un mito común es que los empleadores pueden bajar el sueldo de un trabajador sin consecuencias, si consideran que el rendimiento o el mercado lo justifica. Esto es incorrecto. La Ley Federal del Trabajo permite la reducción salarial en ciertos contextos, pero debe estar justificada y ser acordada entre empleador y trabajador. El empleador y el trabajador pueden llegar a un acuerdo sobre una disminución salarial. Cuando un empleador propone una reducción salarial, el trabajador tiene ciertos derechos que lo protegen. Primero, es importante que la empresa respete el derecho del trabajador a conocer claramente los motivos de la reducción y las condiciones de la misma. El trabajador debe dar su consentimiento por escrito.
Si un empleador realiza una reducción salarial sin justificación adecuada o sin el consentimiento del trabajador, las consecuencias legales pueden ser graves. Si un trabajador sufre una reducción salarial injustificada, puede considerar esto como una rescisión del contrato y demandar una indemnización por despido injustificado. La empresa tendría que pagar los salarios caídos y otras prestaciones legales, como vacaciones, aguinaldo y prima de antigüedad. La autoridad laboral, como la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), puede imponer sanciones a la empresa si se comprueba que la reducción salarial fue realizada de manera ilegal. Las acciones como esta también afectan la confianza de los colaboradores en la empresa, lo que puede generar un entorno laboral negativo. Los trabajadores que perciben que no se respetan sus derechos pueden sentirse menos comprometidos, lo que afecta la productividad y puede generar un aumento en la rotación de personal. Es por ello que siempre es recomendable que los empleadores consulten con un abogado o experto en derecho laboral antes de tomar decisiones que puedan afectar las condiciones salariales de sus trabajadores. Gestionar los recursos humanos de manera eficiente y legal es clave para evitar conflictos como la reducción salarial injustificada.
¿La reducción de jornada implica una disminución salarial?
La fuerza trabajadora se encuentra en uno de los momentos más significativos de los últimos años: primero, se duplican las vacaciones de seis a doce días en el primer año, segundo, el presidente anunció a principios de diciembre que había llegado a acuerdos con los empresarios para conceder el aumento del 20% al salario mínimo. Lo cierto es que todos estos proyectos de mejora hacia los trabajadores son proyectos unilaterales, es decir, sería muy razonable que los legisladores puedan ver los pro y los contra de cada iniciativa, donde exista un equilibrio real entre los trabajadores y los empleadores.
Haciendo la interpretación de Slim contra la disminución de la jornada laboral contra el aumento al salario mínimo, dará un resultado engañoso, ejemplo: si un trabajador cobra al mes 12 mil pesos, el pago por hora-semana-mes es de 250 pesos; con el ajuste de la jornada laboral, el pago por hora-semana-mes sigue siendo el mismo, pero no el pago mensual, siendo de la siguiente forma: 250 pesos por hora por 40 horas-mes por la jornada dando un total de 10 mil pesos, más el aumento al salario del 20% daría como resultado sería de 12 mil pesos al mes; en otras palabras, el salario no tendrá cambio, sin embargo, se verá afectada por la inflación, misma que se calcula en 4.85%, por lo que el poder adquisitivo afectará al salario y lo que se compraba con 12 mil pesos, en 2024 se comprará con 12 mil 582 pesos. Estaremos pendientes de los resultados en la Cámara baja y de las discusiones, sobre todo si se ordena blindar los salarios sin ajuste de pago por hora, que afecte los salarios actuales; al mismo tiempo, conocer la postura de los empresarios en torno a las reformas de ley.
La Transición Gradual y la Remuneración de Horas Extraordinarias
Esta reducción se implementará de forma gradual, comenzando en 2027 con una disminución progresiva de horas hasta alcanzar las 40 horas semanales en 2030. La reforma para reducir la jornada laboral en México se implementará por etapas hasta alcanzar las 40 horas semanales en 2030. La transición será gradual para permitir la adaptación ordenada de los centros de trabajo: 46 horas en 2027, 44 en 2028, 42 en 2029 y 40 en 2030.
En materia de horas extraordinarias, la reforma introduce cambios sustantivos para fortalecer la protección laboral. Actualmente la legislación permite 48 horas ordinarias semanales, hasta 9 horas extraordinarias pagadas al doble y, posteriormente, horas pagadas al triple sin límite máximo. Con la reforma se establece un modelo distinto. Las horas extraordinarias continuarán siendo voluntarias, pero tendrán un límite claro: hasta 12 horas pagadas al doble y cuatro al triple, sin posibilidad de exceder ese máximo. De esta forma, se pasa de un régimen sin límite efectivo a un tope máximo de 56 horas semanales. Este modelo garantiza que la propuesta no significa la prohibición de trabajar más de 40 horas semanales, sino que, en caso de hacerlo, el exceso de horas por sobre las 40 serán remuneradas como horas extraordinarias.
