Descubre Todo Sobre el Envejecimiento: Claves Fisiológicas, Demográficas y Sociales que Cambiarán tu Perspectivapost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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El envejecimiento es un fenómeno presente a lo largo del ciclo vital desde el mismo proceso de la concepción hasta la muerte. Este proceso se encuentra influenciado por aspectos biológicos, psicológicos y sociales. Para la OMS, el envejecimiento desde una perspectiva biológica consiste en una combinación de procesos de deterioro molecular y celular que llevan a un descenso gradual de las funciones físicas y cognitivas, lo que puede aumentar la probabilidad de adquirir enfermedades, seguidas de la muerte. Este proceso fisiológico que comienza en la concepción y ocasiona cambios en las características de las especies durante todo el ciclo de la vida; esos cambios producen una limitación de la adaptabilidad del organismo en relación con el medio.

El envejecimiento, como proceso natural, hace parte del ciclo de vida y comprende un amplio conjunto de procesos biológicos, psicológicos y sociales. A pesar de ser un fenómeno natural conocido por todos, es difícil aceptarlo como una realidad innata a todo ser. Cada cultura intenta encontrar su propio significado de envejecimiento, asumiendo como ciertas concepciones basadas desde el imaginario social, lo que ha promovido interpretaciones erróneas y con esto un temor a envejecer. Como resultado de estas interpretaciones surgen los mitos y estereotipos negativos frente a lo que significa este proceso normal que hace parte del ciclo vital.

El término senescencia se refiere a cuando una célula deja de dividirse.

Transformación Demográfica y el Desafío del Envejecimiento Poblacional

El envejecimiento es uno de los más grandes retos del siglo XXI, ya que el descenso de la tasa de natalidad y el aumento de la esperanza de vida son una realidad en la mayoría de los países, debido a que existe una inversión en la pirámide poblacional. El envejecimiento demográfico es resultado de un proceso de transición caracterizado por un incremento tanto en números porcentuales como absolutos del grupo poblacional de 60 años o más, producto de la disminución en las tasas de fecundidad y mortalidad, y con ello el incremento en la esperanza de vida gracias a los adelantos tecnológicos en medicina y al mayor acceso a los servicios de salud que han implementado los gobiernos desde hace décadas.

El mundo está experimentando una transformación demográfica: para el 2050, el número de personas de más 60 años aumentará de 600 millones a casi 2000 millones, y se prevé que el porcentaje de personas de 60 años o más se duplique, pasando de un 10 % a un 21 %. Se espera que el número total de personas de 60 años o más aumentará de 900 millones en 2015 a 1400 millones para 2030 y a 2100 millones para 2050. Este incremento será mayor y más rápido en los países en desarrollo, donde se prevé que la población anciana se multiplique por cuatro en los próximos 50 años. Según las Perspectivas de la población mundial de 2019, para 2050, una de cada seis personas en el mundo tendrá más de 65 años, frente a una de cada 11 en 2019. Para finales de la década de 2070, se prevé que la población mundial de 65 años o más alcance los 2.200 millones, y supere en número a los menores de 18 años. A mediados de la década de 2030, habrá 265 millones de personas mayores de 80 años, más que niños. En el período de 1990-2019 la trayectoria de la esperanza de vida mantuvo una tendencia creciente en todas las subregiones que componen la región de las Américas; siendo América del Norte la subregión que influyó con mayor peso en este comportamiento. En 2024, la esperanza de vida al nacer alcanzó los 73,3 años.

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Los cambios en la distribución por edades que se prevén en los próximos años incidirán en la formación de nuevos comportamientos, demandas y necesidades. La población envejecida exigirá en mayor medida atención médica y psicológica de calidad. En el ámbito económico, la población activa deberá mantener a un número creciente de adultos mayores dependientes, garantizándoles un ingreso básico y con ello una vida digna.

Índices y Proyecciones Demográficas

El Índice de envejecimiento expresa la relación entre la cantidad de personas mayores y la cantidad de personas menores de 15 años que viven en un país. Cuando el valor de este índice es superior a 100, el país tiene una población envejecida. En la región de las Américas hay 10 países clasificados así. Otro indicador es el de dependencia, que relaciona a la población inactiva o económicamente dependiente con la activa. Por ejemplo, se pronostica que habrá 63 personas en este rango por cada 100 menores de 15 años. Asimismo, en cuanto al índice de dependencia se esperan 24 adultos mayores por cada 100 en edad económicamente activa.

En Colombia, según el Censo poblacional de 2018, la población con 65 años o más representa el 9,1% (cerca de 4,3 millones). Datos del informe Misión Colombia Envejece indican que en 1985 la población mayor de 60 años fue de 2.2 millones y mayores de 80, 180 000 (correspondiendo al 7 y 8 %, respectivamente, del total poblacional en Colombia); en 2015 la población en Colombia con edad mayor a 60 años fue de 5.2 millones y mayores de 80 años, 670 000 (correspondiendo al 10 y 13 %, respectivamente); y se proyecta que en el año 2050 la población en Colombia mayor a 60 años será de 14 millones y mayores de 80 años, 3.1 millones, correspondiendo al 23 y 22 %, respectivamente.

Cambios Fisiológicos y Carga de Enfermedades en el Envejecimiento

El organismo cambia con la edad a causa de las transformaciones que se producen en las células de forma individual y en los órganos en conjunto. Estos cambios dan lugar a modificaciones en las funciones internas y en el aspecto. Las células viejas funcionan peor. Además, en algunos órganos, las células mueren y no son reemplazadas; por lo tanto, el número de células disminuye. La mayor parte de las funciones corporales alcanzan su valor más alto poco antes de los 30 años, y a partir de ahí empieza un descenso gradual pero constante.

Mecanismos Celulares del Envejecimiento

A medida que las células envejecen, funcionan con dificultad. Con el tiempo, las células viejas morirán, algo que es normal en el funcionamiento del organismo. Muchas células mueren porque están programadas para ello. Sus genes tienen un proceso que, cuando se activa, provoca la muerte celular. Esta muerte programada, llamada apoptosis, es un tipo de suicidio celular. La edad de la célula es un desencadenante de este proceso; las células viejas deben morir para dejar sitio a las nuevas. Las células viejas también mueren porque solo se pueden dividir un número limitado de veces. Este límite está programado por los genes. Cuando una célula no puede seguir dividiéndose, se agranda y sobrevive durante un tiempo, pero luego muere. El mecanismo que pone límite a la división celular está relacionado con una estructura denominada telómero. Cada vez que se divide una célula, los telómeros se acortan un poco. Con el tiempo, los telómeros se vuelven tan cortos que la célula no puede dividirse más.

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En algunos casos, la lesión en las células provoca directamente su muerte. Las células pueden lesionarse por sustancias nocivas, como la radiación, la luz solar y los medicamentos de quimioterapia. También por ciertos subproductos que resultan de sus propias actividades normales. Estos productos, llamados radicales libres, se liberan cuando las células producen energía.

Envejecimiento Orgánico y Sistemas Corporales

El buen funcionamiento de los órganos depende del buen funcionamiento de sus células. El número de células en los testículos, los ovarios, el hígado y los riñones disminuye de forma notable con la edad. Cuando el número de células llega a ser demasiado bajo, el órgano no funciona con normalidad. Por ello, la mayor parte de los órganos funcionan peor con la edad. Sin embargo, no todos los órganos pierden el mismo número de células. Las personas mayores sanas no pierden muchas neuronas. Las pérdidas sustanciales ocurren principalmente en personas que han tenido un accidente cerebrovascular o que sufren un trastorno que causa la pérdida progresiva de neuronas (trastornos neurodegenerativos), tales como la enfermedad de Alzheimer o la enfermedad de Parkinson.

Aunque la mayoría de las funciones continúen siendo adecuadas, una disminución de la función significa que las personas mayores tienen menor capacidad para controlar diferentes tipos de estrés, incluidos la actividad física extenuante, los cambios extremos en la temperatura ambiental y las enfermedades. Esta disminución también significa que las personas mayores son más propensas a sufrir los efectos secundarios de los medicamentos. Algunos órganos son más propensos que otros a funcionar de forma inadecuada bajo estrés. Dichos órganos incluyen el corazón y los vasos sanguíneos, los órganos urinarios (tales como los riñones), y el cerebro.

Sistema Musculoesquelético

Los huesos tienden a volverse menos densos. La pérdida moderada de densidad ósea se denomina osteopenia y la pérdida grave (incluida la aparición de una fractura debida a la pérdida de densidad de enlace) se denomina osteoporosis. Con la osteoporosis, también son más débiles y más propensos a fracturarse. Los huesos se hacen menos densos en parte porque contienen menos calcio (que confiere la dureza al hueso). La cantidad de calcio disminuye debido a que el cuerpo absorbe menos calcio de los alimentos; además, los niveles de vitamina D, que ayuda al cuerpo a usar el calcio, disminuyen ligeramente. Los más afectados son el fémur (a la altura de la cadera), los extremos de los huesos del brazo (radio y cúbito) en la muñeca y los huesos de la columna vertebral (vértebras).

Los cambios en las vértebras de la parte superior de la columna hacen que la cabeza bascule hacia delante, comprimiendo la garganta. Las vértebras se vuelven menos densas, y las almohadillas de tejido (discos) entre ellas pierden fluido y se vuelven finas, haciendo que la columna vertebral se acorte. Por lo tanto, la estatura de las personas de edad avanzada disminuye. Se puede perder un total de 1 a 3 pulgadas (2.5 a 7.5 centímetros) de estatura a medida que se envejece. La pérdida de estatura está relacionada con los cambios por el envejecimiento en los huesos, los músculos y las articulaciones. Los discos tipo gel entre las vértebras de la columna se secan y se aplanan. Esto acorta los espacios entre las vértebras.

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El cartílago que reviste las articulaciones también se vuelve más fino, en parte por el desgaste provocado por años de movimiento. Las lesiones debidas a traumatismos repetidos o al empleo de las articulaciones durante toda la vida conducen, a menudo, a la artrosis, uno de los trastornos más frecuentes de la edad avanzada. Los ligamentos, que unen las articulaciones, y los tendones, que unen los músculos a los huesos, se vuelven menos elásticos, por lo que las articulaciones se notan rígidas o duras. Por consiguiente, la mayoría de las personas pierden flexibilidad.

Músculos y Grasa Corporal

La cantidad de tejido muscular (masa muscular) y la fuerza muscular tienden a disminuir a partir, aproximadamente, de los 30 años; dicha disminución continúa durante toda la vida. Parte de esta reducción está causada por la inactividad física y el descenso en las concentraciones de la hormona del crecimiento y de testosterona, que estimulan el desarrollo muscular. Hacia los 75 años, el porcentaje de grasa corporal suele duplicarse en comparación con el de la adolescencia. El exceso de grasa corporal puede aumentar el riesgo de padecer problemas de salud, como la diabetes. La distribución de la grasa también cambia, lo que provoca cambios en la forma del torso.

El ejercicio físico regular puede mejorar parcialmente, o al menos retardar significativamente, la pérdida de masa muscular (entrenamiento de resistencia) y de su potencia. Los ejercicios de fortalecimiento muscular se basan en la contracción muscular para contrarrestar la fuerza de la gravedad (como en los ejercicios abdominales y las flexiones), el trabajo con pesas o con gomas elásticas. Para compensar la pérdida de masa muscular de cada día de reposo absoluto en cama, las personas mayores pueden necesitar hacer ejercicio incluso durante 2 semanas.

Ojos

La visión es una de las funciones que muestra cambios significativos con la edad. A medida que las personas envejecen, el cristalino adquiere rigidez, por lo que se hace más difícil enfocar objetos de cerca. El cristalino se vuelve más denso, lo que dificulta la visión cuando no hay suficiente luz. El cristalino se vuelve amarillo y modifica el modo en que se perciben los colores y causa pérdida de percepción de contraste. El número de células nerviosas disminuye, afectando la percepción de profundidad. Los ojos producen menos líquido y en consecuencia se notan secos.

Entre los 40 y los 50 años de edad, la mayoría de las personas notan que les resulta difícil ver objetos a una distancia inferior a 60 cm. Este cambio en la visión, denominado presbicia, se produce porque el cristalino se vuelve rígido. La pupila reacciona más lentamente a los cambios de luz. Las personas de edad avanzada pueden no ser capaces de ver cuando entran en una habitación oscura, o pueden quedar temporalmente cegadas al entrar en una zona con iluminación intensa. Dichas personas también suelen ser más sensibles al deslumbramiento. La capacidad para ver las diferencias de matices y de tonos y para reconocer los detalles más finos disminuye.

Mortalidad y Carga de Enfermedades

Como resultado de la transición epidemiológica, las enfermedades crónicas no transmisibles han reemplazado a las enfermedades transmisibles (condiciones transmisibles, maternas, perinatales) convirtiéndose en la principal causa de muerte (87.2%) de las personas mayores, independientemente del grupo etario, país, o sexo.

Las enfermedades, y no el envejecimiento, suelen ser la causa de la mayor parte de la pérdida funcional. En una población envejecida aparecerán con mayor prevalencia las denominadas patologías edad-dependientes, es decir, enfermedades cuya incidencia se incrementa con la edad, como es el caso de las crónico-degenerativas y por ello la importancia de garantizar la existencia y acceso a servicios de atención médica adecuados que atiendan sus demandas. Actualmente, las principales causas de muerte en esta población son las enfermedades cardiacas, pulmonares crónicas y los accidentes cerebrovasculares.

Causa de Muerte (Personas Mayores, Américas 2019) Porcentaje
Enfermedad isquémica del corazón 20.87%
Accidente cerebro vascular 9.15%
Enfermedad de Alzheimer y otras demencias 8.55%

Los años de vida perdidos ajustados por discapacidad (DALYs), son una medida que permite representar la pérdida equivalente a un año de vida saludable. Esta medida es considerada como un indicador sintético de la salud, ya que se calculan como la sumatoria de los Años de Vida Perdidos por Muerte Prematura (AVMP) más los Años Vividos con Discapacidad (AVD). En la medida en que crece la tasa de DALYs por país, mayor será la pérdida de años de vida saludable del grupo poblacional al cual se esté analizando. Por tanto, un mayor DALY significa una peor condición de salud. En la región de las Américas (2019), los países con mayor DALYs son Guyana, Haití y Surinam; mientras que Canadá ostenta el menor DALY, lo cual significa que en este país es donde menos años de vida saludable se pierden por muerte prematura o por discapacidad en la región de las Américas.

Discapacidad y Calidad de Vida en la Vejez

La discapacidad es un término genérico que comprende las deficiencias en las funciones y estructuras corporales, las limitaciones en la capacidad de llevar a cabo actividades y las restricciones en la participación social de una persona con una condición de salud. Mundialmente, la prevalencia de discapacidad es cercana al 15 %, según el informe mundial de discapacidad del año 2011, dicha prevalencia se puede explicar por dos grandes fenómenos: envejecimiento de la población e incremento de las enfermedades crónicas no transmisibles, entre las cuales sobresalen las neurológicas. El envejecimiento mundial está modificando la prevalencia de la discapacidad, ya que el riesgo de adquirir una deficiencia permanente que potencialmente genere discapacidad aumenta cada vez con los años.

En el Informe Mundial de la Discapacidad se reporta que según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, la principal enfermedad asociada a discapacidad en mayores de 65 años fue el reumatismo (30 % de los adultos mayores con discapacidad), seguido de las cardiopatías (23 %), hipertensión, diabetes y enfermedad cerebrovascular, entre otros. La discapacidad en los adultos mayores tiene como consecuencia una mayor acumulación de riesgos a la salud. Además, la discapacidad afectará la facultad del adulto mayor para realizar las actividades diarias. Las principales causas de discapacidad son el déficit visual, demencia, pérdida auditiva y artrosis.

El envejecimiento patológico (llamado también envejecimiento secundario) se produce a partir de un proceso de envejecimiento prematuro generalmente específico de un tejido por enfermedades crónicas. Este envejecimiento patológico se explica por cambios producidos como consecuencia de enfermedades añadidas al proceso de envejecimiento normal e interfieren con el funcionamiento social y laboral de la persona, incluso generando discapacidad. Es un hecho que el aumento de las patologías a edades avanzadas, junto con otros factores (en los que se incluyen las barreras ambientales, familiares, situaciones de abandono, maltrato del adulto mayor, entre otras), generan situaciones de dependencia y discapacidad, provocando estados carenciales y situaciones de necesidad.

El Concepto de Calidad de Vida en la Vejez

La calidad de vida se relaciona con diferentes propósitos como la evaluación de las necesidades de las personas y sus niveles de satisfacción, la evaluación de resultados de programas y servicios, la dirección y guía en la provisión de estos servicios y en la formulación de políticas nacionales e internacionales dirigidas a la población en general y a otras más específicas. De acuerdo con el Grupo para la Valoración de la Calidad de Vida de la Organización Mundial de la Salud, “la calidad de vida se considera como la percepción del individuo sobre su posición en la vida dentro del contexto cultural y del sistema de valores en el que vive y con respecto a sus metas, expectativas, normas y preocupaciones”.

La seguridad económica se entiende como la capacidad de disponer y usar de forma independiente una determinada cantidad de recursos económicos, suficiente para asegurar una buena calidad de vida. La calidad de vida también resulta de la unión de diferentes factores como la vivienda, los bienes, el ingreso, el vestido, la alimentación, la educación, el apoyo social percibido e incluso variables sociodemográficas como la edad y el sexo. Los adelantos tecnológicos y en medicina para prolongar la vida deben ir acompañados por una mejor calidad de esa vida.

El envejecimiento saludable es el proceso mediante el cual las personas adultas mayores fortalecen estilos de vida que les permiten lograr el máximo de bienestar, salud y calidad de vida por medio del autocuidado, ayuda mutua y autogestión. El Informe Mundial sobre Envejecimiento y Salud amplió el concepto de envejecimiento saludable como un proceso que fomenta y mantiene la capacidad funcional del adulto mayor en pro del bienestar en la vejez, por lo tanto, envejecer de manera saludable no es sinónimo de envejecer sin enfermedades. En un envejecimiento saludable, el envejecimiento fisiológico presenta un proceso lento de deterioro o disminución funcional equilibrado en varios órganos y sistemas de manera coordinada.

La OMS, desde una visión política e intersectorial, habla del envejecimiento activo como el proceso que optimiza las oportunidades de salud, participación y seguridad a fin de mejorar la calidad de vida de las personas a medida que envejecen. Se reportan seis determinantes del envejecimiento activo: determinantes económicos, conductuales, personales, sociales, relacionados con los sistemas sanitarios y sociales, y los relacionados con el entorno físico.

Opciones de Cuidado y Apoyo para el Adulto Mayor

Una opción para brindar cuidado integral de los adultos mayores son los centros día, los cuales son una alternativa intermedia entre conservar su ambiente habitual/familiar y casos de institucionalización. Los centros día son una opción para no institucionalizar al adulto mayor dependiente, y en el adulto mayor sano, una opción de actividad, recreación y dignificación. Además, tienen objetivos dirigidos al cuidador. Los centros día, también llamados estancias diurnas, tienen como objetivos generales incrementar y mantener el mejor nivel posible de autonomía personal y apoyar a las familias o cuidadores. Asimismo, permiten un respiro para los cuidadores.

Los objetivos que tienen los centros día para los adultos mayores con condiciones de salud (envejecimiento patológico o presencia de discapacidad) son los siguientes:

  • terapias de estimulación para retrasar el avance de procesos neurodegenerativos
  • fomentar la autonomía de la persona
  • potenciar las capacidades físicas, cognitivas y funcionales
  • estimular y entrenar las actividades de la vida diaria
  • fortalecer relaciones sociales para evitar el aislamiento social y progresión de cuadros demenciales
  • prestar apoyo por parte de un equipo multidisciplinario como médicos, psicólogos, fisiatras, entre otros

Actualmente existe el modelo de centro día para mayores en situación de dependencia, en el que las condiciones de salud requieren de tratamientos y respuestas diferentes dependiendo de necesidades particulares. Este modelo debe contar con infraestructura y personal calificado para poder atender de la mejor manera a esta población con sus limitaciones. Existe una modalidad de asistencia continua, en la que las personas asisten al centro día todos los días en horario completo. Esta modalidad se enfoca en el apoyo a los cuidadores a fin de no generar cansancio y estrés (síndrome de sobrecarga del cuidador).

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