Belisario Domínguez nació en Comitán, Chiapas, el 25 de abril de 1863, en el seno de una familia acomodada, lo que le permitió estudiar medicina en París, donde obtuvo el título de médico cirujano y partero. En 1902 se mudó a Ciudad de México y en 1903 comenzó a involucrarse en los asuntos públicos. En 1905 regresó a Comitán, donde organizó un club democrático y, en 1909, ganó la elección a presidente municipal del pueblo que lo vio nacer.
Domínguez llegó al Senado cuando los acontecimientos de febrero de 1913, que trajeron como consecuencia el asesinato del presidente Francisco I. Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez, acababan de ocurrir. Con todo, se mantuvo fiel a los principios de legalidad que enarbolara Madero. Su resistencia a reconocer el gobierno del general Huerta no se hizo esperar.
La denuncia contra el régimen usurpador
Para responder al informe que Huerta rindió ante el Congreso el 16 de septiembre, Domínguez redactó un discurso que significaba un duro golpe político para el general, pues afirmaba que el texto contenía un tropel de falsedades y pintaba un panorama distinto de la realidad nacional:
“Lo primero que se nota al examinar nuestro estado de cosas, es la profunda debilidad del gobierno, que teniendo por primer magistrado a un antiguo soldado sin los conocimientos políticos y sociales indispensables para gobernar la nación, se hace la ilusión de que aparecerá fuerte por medio de actos que repugnan la civilización y la moral universal. [...] ¿No pensáis, que esa debilidad de carácter, ésa constante vacilación demuestra un cerebro desequilibrado y que esto es sumamente grave para el país?”
En su crítica, el senador señalaba la soberbia y la incapacidad del dictador: “Victoriano Huerta cree que es él es el único capaz de gobernar a México y de remediar sus males... el pueblo y aún algunos miembros de las cámaras están desempeñando el papel de Sancho...”.
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Contexto de represión y violencia
El clima político bajo el mando de Huerta se caracterizaba por la eliminación sistemática de opositores. La historia documenta diversos actos de barbarie:
- Dr. Gabriel Hernández: Jefe revolucionario, amigo de Madero y comandante de rurales, fue aprehendido y fusilado arbitrariamente.
- Edmundo Pastelín: Diputado suplente por Tuxtepec, se le acusó de conspirar contra el gobierno, por lo que fue fusilado, sin formación de causa, en junio de 1913.
- Caso de los cuatro implicados: Mariano Salgado, Néstor E. Monroy, Jesús A. Vázquez y Trinidad Zapa Castillo fueron fusilados el 16 de julio por imputárseles que estaban conspirando contra el gobierno. Sin previo juicio, sin siquiera oírseles en debida forma, fueron ejecutados.
El desenlace y legado de un patriota
Irreductible, el 29 de septiembre Belisario Domínguez exhortó a los legisladores, en un discurso aún más radical que los anteriores, a cumplir con su deber de implantar el orden y para ello solicitaba ser comisionado para pedir la renuncia de Huerta mediante un escrito firmado por todos los senadores. Estos discursos, días más tarde, le costarán la vida.
La noche del 7 de octubre (algunas fuentes señalan que en la madrugada del 8), dos hombres lo sacaron del Hotel Jardín donde se hospedaba. Ya no se supo de su paradero hasta unos días después, cuando su cadáver fue encontrado en una fosa, a la orilla del cementerio de Coyoacán. Este artero crimen provocó un gran clamor público.
El discurso de Belisario, que el oficialismo de la época quiso silenciar, se ha convertido en timbre de gloria para México, en ejemplo de valor civil, y se ha reproducido muchísimas veces. En su honor, el Senado establecerá la Medalla Belisario Domínguez que es otorgada a ciudadanos dedicados a la ciencia, artes o que se señalan como patriotas eminentes.
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