La obesidad infantil es una enfermedad neurometabólica crónica, progresiva y recurrente, de origen multifactorial, caracterizada por una acumulación anormal (excesiva y/o disfuncional) de tejido adiposo. A nivel global, este padecimiento constituye uno de los mayores desafíos de salud de este siglo, afectando la calidad de vida y la economía de los sistemas de salud debido a su impacto en enfermedades crónicas no transmisibles. En México, la Encuesta de Salud y Nutrición de Medio Camino 2016 ha reportado una prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad en la población escolar del 33,2%.
Factores genéticos y su influencia en el metabolismo
La obesidad se define de manera general como una condición donde existe un desequilibrio entre la ingesta energética y el gasto calórico, involucrando factores genéticos y ambientales. A pesar de que los factores ambientales pueden explicar de manera global el incremento en la prevalencia, la variación individual del índice de masa corporal (IMC) en relación a los factores hereditarios influye entre un 40 y un 70%.
Se ha encontrado que en niños mexicanos existe la presencia de SNP (polimorfismos de nucleótido único) en genes clave:
- MC4R y FTO: Genes asociados directamente con la regulación del gasto energético y el apetito.
- ADRB1: El polimorfismo ADRB1-Arg389Gly presenta mayor riesgo de desarrollar obesidad.
- PON1: El genotipo RR del gen PON1-192 está asociado con un riesgo incrementado de padecer resistencia a la insulina.
- ADIPOR2: La variante (rs11061971) protege a los niños mexicanos contra la obesidad.
Adicionalmente, el número de copias del gen AMY es de gran importancia: se ha encontrado que un mayor número de copias de este gen se presenta en niños con peso normal. Dado que la dieta actual es rica en carbohidratos, se ha propuesto que a mayor producción de amilasa salival, se reduce el riesgo de obesidad en niños mexicanos.
Transición nutricional y microbiota intestinal
El panorama del sobrepeso y la obesidad en México se explica en parte por la transición nutricional, caracterizada por la occidentalización de la dieta. Esto incluye una alta disponibilidad de alimentos procesados ricos en grasa, azúcares y sal, junto con una disminución importante en la actividad física. El consumo de determinados alimentos provoca cambios significativos en la microbiota intestinal, contribuyendo al desarrollo de la obesidad y la resistencia a la insulina. Se ha observado que niños mexicanos con obesidad presentan una mayor abundancia de bacterias del phylum Firmicutes y de la especie B. eggerhii.
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Prevalencia de patrones alimentarios en México
Se han identificado diversos patrones dietéticos que impactan directamente en el estado nutricional de los escolares:
| Patrón alimentario | Características principales |
|---|---|
| Patrón rural | Tortilla y leguminosas. |
| Patrón de cereales dulces | Preparaciones con maíz y cereales endulzados. |
| Patrón occidental | Bebidas endulzadas, frituras, pastelillos y cereales dulces. |
Consecuencias para la salud y el sistema sanitario
La epidemia de obesidad infantil ha conducido a un incremento paralelo en la prevalencia de formas pediátricas de enfermedades crónicas, como la diabetes tipo 2 y la presión arterial elevada, que anteriormente eran exclusivas de los adultos. Esta condición favorece complicaciones metabólicas como hiperglicemia, hipertrigliceridemia, bajos niveles de lipoproteínas de alta densidad (HDL) e hipertensión. Además, la obesidad está fuertemente ligada a consecuencias psicosociales, como la depresión y la discriminación. Al ser un tema tan diverso, es indispensable diversificar el tratamiento involucrando a autoridades gubernamentales, padres de familia e instancias sanitarias para revertir estas cifras.
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