La década de los sesenta del siglo XX fue un periodo de ebullición política y social a nivel global, caracterizado por confrontaciones internacionales y una ciudadanía cada vez más crítica con las acciones de sus gobernantes. En México, medio siglo después del desenlace de la Revolución Mexicana, la rebelión irrumpió de nuevo con las generaciones jóvenes, herederas de las promesas incumplidas y de los agravios continuados por el régimen posrevolucionario priísta.
Un Mundo en Tensión: La Guerra Fría y Conflictos Globales
En los años 1960 se asiste a los momentos de mayor conflicto político entre los bloques formados por Estados Unidos y la Unión Soviética, en la Guerra Fría. Hubo momentos de enorme tensión a partir del derribo del avión espía estadounidense «U2» sobre territorio soviético, y durante la conocida como la «Crisis de los misiles de 1962», que, según consideran los analistas, puso al mundo al borde del inicio de una tercera guerra. Estados Unidos comenzó una intervención abierta en Vietnam apoyando al régimen de Vietnam del Sur, en guerra contra Vietnam del norte, a su vez apoyado por la Unión Soviética. El líder soviético Nikita Jrushchov fue expulsado de su cargo debido a su comportamiento cada vez más errático y autoritario.
Este comienzo de la década es representativo de un periodo caracterizado por las confrontaciones internacionales y las protestas de una ciudadanía más crítica. Se dieron movimientos de protesta contra la Guerra de Vietnam, contra la invasión de las tropas soviéticas en Checoslovaquia en la Primavera de Praga, y en Mayo del 68 contra el orden establecido, durante las revueltas estudiantiles y sindicales que se inician en Francia y se extienden a otros países. Los efectos socioculturales de estos movimientos de protesta aún se sienten. Fue una década con cantidad de asesinatos políticos, incluyendo los de John F. Kennedy, Malcolm X, Martin Luther King y Robert F. Kennedy.
La «carrera espacial» mantuvo en cabeza a la Unión Soviética, con notables éxitos como el de haber conseguido poner al primer ser humano en órbita: el cosmonauta Yuri Gagarin. Los Estados Unidos consiguieron una importante victoria de esa carrera al lograr colocar al primer ser humano sobre la superficie lunar en 1969. En Europa, se consolidó la reconciliación franco-alemana, sobre las que en gran medida se basaría la construcción de la Unión Europea (UE). Alemania se afianzó como tercera potencia económica mundial detrás de Estados Unidos y Japón. En Oriente Medio se había vivido una trascendental transformación, debido a la instauración del Estado de Israel en 1948. La China de Mao Zedong vivió en esta década la «Revolución cultural», que supuso una transformación de su milenaria sociedad.
Grandes Transformaciones Sociales y Culturales
La década de 1960 fue también un periodo de profundos cambios sociales y culturales. En 1960, la Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos (FDA) aprobó la comercialización de la primera pastilla para el control de embarazos Enovid-10, lo que provocaría una revolución sexual en todo el mundo y causaría la libertad sexual. Antes de los años 1960, la mujer estaba limitada en numerosos aspectos, pero en 1963, la escritora estadounidense Betty Friedan publicó La mística de la feminidad, obra que describe la frustración de una generación de amas de casa con estudios universitarios que se sentían atrapadas e insatisfechas, marcando el inicio de la segunda ola del feminismo.
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En el ámbito de los derechos civiles, en 1960, lo ocurrido en Greensboro marcó el comienzo de activismo político y cambio social cuando algunos afroestadounidenses desafiaron las políticas de segregación. El 28 de agosto de 1963, Martin Luther King, Jr. pronunció su memorable discurso «I have a dream» ante una multitud de aproximadamente 250,000 personas, llevando el movimiento de afroamericanos por sus derechos ciudadanos a su máxima expresión. Un año después, el Acta de los Derechos Civiles sería aprobada, sirviendo de apertura a la legislación de los derechos civiles de la nación.
Apareció el movimiento hippie al amparo del mítico concierto por “la paz y el amor” de Woodstock, Nueva York. La subcultura hippie comenzó su desarrollo como un movimiento juvenil en los Estados Unidos y luego se desarrolló por el mundo. El rock se consolidó como forma de protesta hacia la guerra, los conflictos raciales y la censura. En el ámbito religioso, entre 1962 y 1965 se celebró el Concilio Vaticano II, convocado por el papa Juan XXIII y clausurado por Pablo VI, para promover el desarrollo de la fe católica y adaptar la disciplina eclesiástica a las necesidades del momento.
México: Represión, Radicalización y la Búsqueda de un Ciclo Político
En la historia reciente de México, el 23 de septiembre de 1965 es considerado el inicio de la insurgencia contemporánea. Un pequeño grupo de jóvenes, campesinos, maestros y estudiantes normalistas, el Grupo Popular Guerrillero (GPG), se dirigió al cuartel de Ciudad Madera, Chihuahua, con el propósito de golpear moralmente al ejército y publicitar los motivos de su lucha. Tras un enfrentamiento, murieron ocho insurgentes. Sucedió lo contrario: con el GPG se inició un nuevo periodo de radicalización política como respuesta al neolatifundismo forestal y ganadero, y a la explotación y despojo de tierras comunales por guardias blancas y autoridades corruptas. El gobierno de Díaz Ordaz debió emprender en 1967 un reparto agrario para beneficiar a cerca de cincuenta mil campesinos norteños sin tierra, cuando la nación se enteró que las mejores tierras en Chihuahua -tres millones setecientas mil hectáreas- eran propiedad de 145 familias.
El Movimiento Estudiantil de 1968
Las movilizaciones estudiantiles fueron una constante en la historia del siglo XX en México. El Distrito Federal, sede de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Instituto Politécnico Nacional (IPN), fue el epicentro. Las causas eran diversas: demandas económicas como becas, casas de estudiantes y subsidios, oposición al alza del transporte, participación en decisiones de los centros de estudio y la denuncia de la violencia de porros, cadetes y paramilitares. Lo que inició como una riña entre estudiantes desembocó en una convocatoria de organización estudiantil capitalina sin precedentes.
Se conformó un Consejo Nacional de Huelga que exigió reconocer la responsabilidad del Estado por la represión, indemnización a víctimas, castigo a culpables y la desaparición del cuerpo de granaderos. La UNAM y el Politécnico se declararon en huelga y miles de brigadistas salieron a compartir con la sociedad los motivos de su indignación. En ese otoño, la juventud movilizada llegó hasta el Zócalo. La respuesta del gobierno de Gustavo Díaz Ordaz fue ocupar con el ejército la UNAM el 18 de septiembre, y seis días después, el Politécnico. Tlatelolco era uno de esos barrios que albergaba la Vocacional 7, que fue asaltada por el ejército. El 2 de octubre de 1968, el Consejo Nacional de Huelga convocó a una concentración en Tlatelolco.
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Nadie imaginó que un pequeño grupo de élite cercano al Presidente había acordado un plan de ataque armado. En la parte superior del edificio de la Secretaría de Relaciones Exteriores se apostaron francotiradores del Estado Mayor Presidencial. El poder presidencial no reparó en aniquilar a infantes, jóvenes e incluso a sus propios agentes. Contrario a la obligación de esclarecer la cantidad de víctimas y su identidad, las autoridades afirmaron que los sucesos se derivaron de un enfrentamiento entre estudiantes rivales. Los testimonios de sobrevivientes contradijeron desde el primer día la versión oficial. En su último informe de gobierno, el 1 de septiembre de 1969, el presidente homicida asumió su amplia responsabilidad en la masacre frente a los poderes de la nación.
La Radicalización y la Contrainsurgencia
Lo sucedido el 2 de octubre de 1968 fue un mensaje contundente para la juventud: el poder les advirtió que la disidencia no estaba permitida en la política nacional. Tras lo ocurrido en Tlatelolco, diversos grupos políticos optaron por la instrucción armada y la política radical, reconociendo la imposibilidad de transformar el país por vías legales y pacíficas. Después de 1965 surgieron diferentes organizaciones políticas-armadas, como el Grupo Popular Guerrillero Arturo Gámiz, el Movimiento 23 de Septiembre, el Partido de los Pobres y la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria. A partir de 1968 se conformaron el Comando Lacandones, el Movimiento de Acción Revolucionaria (MAR), los Comandos Armados del Pueblo (CAP), las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN), Los Procesos, Los Guajiros, el Frente Urbano Zapatista (FUZ), entre otras.
Tres años después de Tlatelolco, la movilización estudiantil de Monterrey, Nuevo León, convocó a la solidaridad de sus contemporáneos, irrumpiendo de nueva cuenta en el escenario público nacional. La juventud capitalina reorganizada en la UNAM y el Politécnico convocaron a marchar el 10 de junio de 1971. Durante tres horas, la policía capitalina y el ejército observaron como un grupo paramilitar golpeó, hirió, ejecutó, aprehendió y aterrorizó a miles de estudiantes. Para miles de jóvenes fue la confirmación de que la transformación del país era imposible a través de la organización democrática, legal y pacífica.
La Liga fue la organización insurgente más amplia y duradera del pasado reciente de nuestro país. En el transcurso de casi diez años, entre 1973 y 1982, participaron en la Liga por lo menos tres generaciones militantes comunistas. Cuando la segunda generación de la Liga fue encabezada por la brigada roja en 1975, los cuerpos de seguridad nacional del Estado mexicano crearon la brigada especial mejor conocida como brigada blanca, que reunió a diferentes corporaciones civiles y militares con el propósito de eliminar a la militancia insurgente. Además de las prácticas habituales de detenciones arbitrarias, prisión política, tortura física, sexual y psicológica, y ejecuciones extrajudiciales, se sistematizó la desaparición forzada de personas. Fue así que la contrainsurgencia perpetró aproximadamente un millar de detenciones y desapariciones en instalaciones militares.
La Teoría de los Ciclos Políticos en la Economía Mexicana
La teoría de los ciclos políticos es una rama de la teoría de la elección pública que define al ciclo económico como político porque las fluctuaciones de la economía son provocadas por los gestores de la política económica cuando influyen en algunas variables como el gasto público y la oferta monetaria, entre otras, con la intención de apaciguar temporalmente a la sociedad en tiempos de elecciones y hacerle creer que realizan un buen trabajo en pro de ella y así conseguir que los ciudadanos voten por su reelección o la permanencia del partido político en el poder. En el caso de México, el sobreendeudamiento de algunos estados y municipios ha sido cuestionado, ya que muchos de sus recursos han sido utilizados con fines electorales, reavivando la discusión sobre el uso del gasto público con objetivos partidarios. Los gobiernos en turno buscan influir en variables económicas estratégicas como el gasto público y la base monetaria para incentivar el crecimiento del producto interno bruto (PIB) durante los procesos electorales e incidir en la decisión de los ciudadanos para mantener el poder.
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