En 2014 se convocó a un grupo de expertos para diseñar una política de recuperación salarial para México, ya que el estancamiento de los salarios se prolongaba por más de tres décadas debido a la política de mantener el salario fijo en términos reales. Dicha política consistía en remediar la pérdida de poder de compra ocasionada por la inflación. El salario mínimo (SM), definido como el límite inferior legal de la distribución salarial, busca satisfacer las necesidades básicas de los trabajadores y sus familias, pero también impulsar la equidad social y económica. El cambio de política salarial, reflejado en aumentos anuales con magnitudes variables, ofrece un contexto único para explorar cómo estos ajustes afectan al ingreso laboral en México.
Objetivos e Hipótesis de la Investigación
Esta investigación tiene como objetivo identificar los efectos de los aumentos en el salario mínimo sobre el ingreso laboral de los trabajadores mexicanos de 18 a 65 años, empleando datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo. Dada la importancia del SM en la estructura económica y social, esta investigación se enfoca en analizar la evolución de los efectos derivados de sus incrementos sobre el ingreso laboral de los trabajadores mexicanos de entre 18 y 65 años desde 2018 y hasta 2023. Para ello, se plantea verificar dos hipótesis principales, H1: aumentos en el SM afectan en mayor medida a las personas de menores ingresos y H2: incrementar el SM produce un efecto positivo en la estructura salarial de la economía mexicana, es decir, existe un efecto faro.
Marco Teórico y Canales de Impacto del Salario Mínimo
Los trabajos teóricos sobre la relación entre el SM y diversas variables parten, en gran medida, del modelo competitivo neoclásico. Este modelo predice que un aumento del SM por encima del salario de equilibrio reduce el nivel de empleo de quienes perciben ese ingreso. Así, un incremento en el salario reduce la demanda de trabajo y aumenta su oferta, explicando de esta manera la disminución en el nivel de empleo. Sin embargo, diversos estudios presentan evidencia empírica que cuestiona dicha predicción, uno de los más influyentes es el conjunto de resultados presentados en el trabajo de Card y Krueger (2022). Kaplan y Pérez (2006) argumentan que el modelo neoclásico no puede explicar los efectos de las variaciones del SM sobre los distintos ingresos laborales porque en este enfoque los salarios están determinados por el producto marginal del trabajo. De ahí que trabajadores similares en productividad reciban salarios equivalentes; entonces, las modificaciones al SM únicamente afectarían a los trabajadores que perciben ingresos cerca de ese umbral. Con la misma postura, Stigler (1946) plantea que un aumento en el SM puede generar dos efectos en los trabajadores con ingresos inferiores al nuevo SM: 1) pueden ser despedidos o 2) su productividad puede aumentar, ya sea debido al temor de perder su empleo o por cambios en las técnicas de producción adoptadas por los empleadores.
Otro aspecto teórico encontrado en la bibliografía plantea que los efectos del SM en los ingresos laborales operan a través de dos canales principales: uno directo y otro indirecto. El canal directo corresponde al aumento de los ingresos de quienes ganan menos del nuevo SM; y el indirecto, en el incremento de los que ganan más.
El Efecto Faro y sus Implicaciones
El efecto faro se refiere al impacto que este incremento tiene en otros niveles salariales dentro de la economía. Es importante porque aumentar el salario mínimo eleva el ingreso disponible de los empleados más vulnerables, quienes suelen gastar una mayor proporción de sus ingresos, impulsando el consumo interno, especialmente durante una crisis. Existen diversas organizaciones que le conceden el nombre de “Efecto faro” a las consecuencias derivadas del incremento del salario mínimo en un país. Este efecto tiene diversas consecuencias y, al estar ligado al salario mínimo, es indivisible de la inflación del país. Si bien algunas de estas consecuencias tienen una connotación negativa, la realidad es que el impulso en el crecimiento del salario mínimo no está pensado para “perjudicar” a las empresas, sino para mejorar la Calidad de Vida de los colaboradores y fortalecer su capacidad adquisitiva.
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Según Campolieti (2015), los efectos indirectos pueden ocurrir por dos razones: la primera ocurre cuando el aumento del SM incrementa el ingreso de los trabajadores menos calificados, lo que los hace más costosos para los empleadores. Esto puede llevar a su sustitución, en la medida de lo posible, por trabajadores más calificados, aumentando así la demanda e ingresos de estos últimos. La segunda razón se relaciona con la preservación de los diferenciales salariales entre los trabajadores calificados y los no calificados. Los empleadores, para mantener la estructura salarial, pueden ajustar al alza los salarios de los trabajadores calificados (Campolieti, 2015; Alinaghi, Creedy y Gemmell, 2020). En esta línea, Vargas (2017) argumenta que la estructura salarial tiene su base en un salario de referencia y los cambios en éste producen ajustes en el resto de la estructura. Por otro lado, Flinn (2010), con un modelo de búsqueda laboral, sostiene que el SM funciona como mecanismo compensatorio para los trabajadores con bajo poder de negociación.
Metodología de la Investigación
Para ello, se utilizan modelos de diferencias en diferencias con datos de panel y efectos fijos. A fin de evaluar las hipótesis, se utilizan datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) y se aplican modelos de diferencias en diferencias con datos longitudinales, controlando por efectos fijos individuales. Para verificar la hipótesis H1, se comparan a las personas que ganaban menos del nuevo SM antes del aumento con aquellas que ganaban ligeramente más, ya que se espera que el incremento afecte principalmente a las primeras. Para estimar el efecto promedio de los aumentos ocurridos en cada año, se construyen seis bases de datos tipo panel a nivel individual. Con el fin de corroborar la hipótesis H2, es necesario identificar cómo se ve afectado el resto de la distribución de ingresos por los aumentos en el SM, para lo cual se estima un modelo análogo al de diferencias en diferencias. Esta aproximación nos permite comparar el efecto en todas las personas con ingresos por encima del nuevo SM en relación con aquellas que recibían ingresos por debajo de ese salario. Para ello, se generan ocho grupos de comparación según el nivel de ingreso laboral recibido por las personas antes de que ocurriera el incremento en el SM. La ENOE es la principal fuente de información laboral en México; se realiza trimestralmente mediante una estructura de panel rotativo, esto significa que cada vivienda se encuesta durante cinco trimestres consecutivos y al término de su ciclo se sustituye con una nueva vivienda. Lo anterior garantiza que en cada trimestre permanezca el 80% de la muestra y al mismo tiempo sea posible estudiar la trayectoria laboral de las personas que conforman el 20% de la muestra de cada trimestre durante 15 meses. Se construyen seis bases de datos tipo panel con cinco rondas cada una, excepto en 2020, ya que en su segundo trimestre la ENOE se reemplazó por la Encuesta Telefónica de Ocupación y Empleo (ETOE) debido a la pandemia de la COVID-19.
Evolución y Efectos Empíricos del Salario Mínimo en México
Entre 2018 y 2023 el salario mínimo en México registró incrementos anuales diferenciados en términos reales, con variaciones que fluctuaron entre el 5.15% y el 16.24%. Los resultados indican que los incrementos en el salario mínimo generaron un mayor impacto en los grupos de menores ingresos, con efectos más pronunciados en el ingreso por hora que en el ingreso mensual. Los resultados de la investigación muestran que tanto los ingresos laborales mensuales como por hora aumentaron después de los incrementos del SM. Los aumentos del SM beneficiaron principalmente a los trabajadores con menores ingresos. También hay evidencia de efecto faro que se diluye para aquellos con ingresos más altos.
Incrementos Anuales del Salario Mínimo General (excluyendo ZLFN)
En el Cuadro 1 se muestra el SM que se implementó en México en los últimos años, exceptuando la ZLFN. La política de incrementos al SM cobró mayor impulso en diciembre de 2017 con un aumento del 5.15% en términos reales; al año siguiente, el incremento fue de 11.35%. En enero de 2020 el salario pasó de 129.58 a 150.62 pesos diarios, es decir, ascendió un 16.24% en términos reales. En enero de 2023 hubo un aumento de 11.2%.
| Período | Salario Mínimo Diario (MXN) | Incremento Real (%) |
|---|---|---|
| Diciembre 2017 | N/A | 5.15% |
| 2018 | N/A | 11.35% |
| Enero 2020 | 150.62 (desde 129.58) | 16.24% |
| Enero 2023 | N/A | 11.2% |
Nota: N/A indica que el valor exacto del salario base no está provisto en el borrador, solo el porcentaje de incremento o el valor final para 2020. Salarios diarios en pesos mexicanos. Datos para el Área de Salarios Mínimos Generales, excluyendo la Zona Libre de la Frontera Norte.
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Contexto Histórico y Comparación con el Ingreso Laboral Per Cápita
En la Gráfica 1 se observa la evolución histórica del SM en términos reales. El valor máximo histórico del SM ocurre en 1977, posteriormente empieza su caída. A partir de 1982 empieza a aumentar la velocidad de la reducción y esta se detiene en 1996. Después, se puede notar que el SM se mantuvo constante porque las modificaciones que se le hacían sólo eran para conservar estable su poder adquisitivo. Se pensaba en la literatura neoclásica tradicional que, si se incrementaba el SM, aumentaría la inflación o el desempleo.
La Gráfica 2 presenta la evolución del salario mínimo, así como del ingreso laboral per cápita junto con el valor de las canastas alimentaria y no alimentaria de las zonas rural y urbana ajustadas por la inflación de septiembre de 2023. En 2018, el SM se ubicaba por debajo del valor de la canasta urbana y apenas $477 por encima del valor de la canasta rural. Entre 2018 y 2023 el ingreso laboral mensual per cápita promedio se mantuvo relativamente estable oscilando entre $3 000 y $3 700 pesos. Entre 2005 y 2009 el ingreso laboral per cápita fue ligeramente mayor que el SM, después se mantuvieron ambas medidas en niveles similares y el incremento del SM no se ha visto reflejado en un crecimiento acelerado del ingreso laboral per cápita. Entre 2005 y 2023 el ingreso laboral per cápita aumentó en 17% y el SM en 110%. Esto sugiere que los incrementos en el SM pueden no estar beneficiando a toda la población, ya que no se observa un crecimiento proporcional en el ingreso laboral respecto al SM.
Evidencia de Casos Específicos y Experimentos Naturales
Para el caso mexicano, Bell (1997) estima el resultado de la caída del SM sobre el empleo y el salario con datos longitudinales de empresas mexicanas del sector formal manufacturero y no encuentra efectos significativos para ninguna de las variables. Argumenta Bell que la razón de lo anterior es que el SM está muy a la izquierda de la distribución de los salarios de los trabajadores no calificados. A principios de 2012, la distribución de los salarios mínimos generales y profesionales en México se organizaba en tres áreas geográficas: A, B y C. La zona A era la zona con el SM más alto y la zona C con el más bajo; en noviembre de dicho año, la zona B se unificó con la zona A y la zona C quedó sin cambios (CONASAMI, 2023). Campos-Vázquez, Esquivel y Santillán (2017) analizan el incremento en el SM debido a la reducción de las áreas geográficas, ya que hubo un aumento automático en el SM de 3.1% en términos reales en la zona B. Campos-Vázquez, Esquivel y Santillán (2017) muestran que, con el aumento en el SM y debido a la homologación de las zonas, para el caso de los trabajadores de bajos ingresos se incrementaron los salarios mensuales; no hubo efectos negativos en el nivel de empleo y aumentó la propensión hacia la formalidad.
En 2015 se conforma una sola área geográfica en el país, pero a finales de 2018 se vuelve a modificar la distribución de las áreas geográficas de los salarios mínimos generales y profesionales regresando a dos: Área Geográfica de la Zona Libre de la Frontera Norte (ZLFN) y Área de Salarios Mínimos Generales (CONASAMI, 2023). El área de la ZLFN contiene a 43 municipios. En 2019, en los municipios de la ZLFN se incrementó el SM en 100%, se disminuyó a la mitad el impuesto al valor agregado y para algunos trabajadores se estableció en 20% el impuesto sobre la renta. De la misma forma que en 2012, los incrementos del SM de 2019 configuraron un experimento natural que Alvarado, Orraca y Cabrera-Hernández (2023) emplean para identificar que el aumento del SM en la ZLFN repercutió de forma positiva, en mayor medida, en las mujeres y los trabajadores de bajos ingresos. Otros trabajos que estudian el experimento natural de finales de 2018 debido al aumento del SM en la ZLFN son los de: Arón et al. (2020), Campos-Vázquez, Delgado y Rodas (2020) y Gerhard et al. Campos-Vázquez y Rodas (2020). En el primer trabajo referido, los autores encuentran un aumento de 2.9% sobre la inflación y una reducción de menos de 2% en el personal ocupado; además, observan un incremento de 6.8% sobre el salario en la industria maquiladora y de 9.7% en el resto de los sectores. Campos-Vázquez, Delgado y Rodas (2020) sostienen que el ingreso laboral aumentó en 9% en los municipios de la ZLFN, mientras que en los niveles de empleo no encuentran efectos significativos. Gerhard et al. Campos-Vázquez y Rodas (2020) aprovechan la variación regional de los incrementos del SM ocurridos en 2012, 2015 y 2019 para estimar el impacto sobre el salario y el empleo. Identifican que el aumento del SM se relaciona positivamente con las remuneraciones de los trabajadores que reciben los menores ingresos en 2012 hasta el percentil cinco, y en 2015 hasta el decil diez, sin efecto en el resto de la distribución de salarios y sin efectos en el empleo. En 2019 se observa un efecto faro hasta el percentil 77 de la distribución. Por último, Gómez y Munguía (2023) estiman que el incremento real del 65% en el SM entre 2018 y 2022 redujo la pobreza multidimensional en 23.7%.
Implicaciones Económicas y Desafíos para las Empresas
México ha logrado reducir la pobreza por ingresos gracias a los aumentos sostenidos al salario mínimo desde 2018. Aumentar el salario mínimo es un mecanismo clave para preservar el poder adquisitivo de las personas con menores ingresos. Sin embargo, estos incrementos han superado el crecimiento de la productividad, lo que genera riesgos para la competitividad y la estabilidad de precios. Cuando los salarios crecen por encima de la eficiencia productiva, las empresas enfrentan mayores costos que suelen trasladarse al consumidor final, afectando márgenes de ganancia, precios y la calidad del empleo. Por otro lado, el alza salarial ha limitado la flexibilidad de las empresas y concentrado a más trabajadores en niveles de hasta un salario mínimo. Esta dinámica presiona los costos, especialmente cuando los salarios nominales crecen a tasas superiores al 10% mientras la productividad se mantiene estancada.
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Las inquietudes más usuales alrededor del salario mínimo (SM) giran alrededor de que pueda generar desempleo, informalidad o inflación. En su propuesta de fijación de salarios mínimos 2025, la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami) hace un recorrido sobre los impactos de la política de incrementos implementada en los últimos años, que en los municipios fronterizos del norte se acompañó con una reducción de impuestos. La presidenta Sheinbaum estableció como meta que el SM cubra 2.5 veces la canasta alimentaria y no alimentaria.
Otra cuestión para tener en cuenta es el impacto en costos para las empresas que representan los incrementos al salario mínimo. En promedio, el costo laboral se incrementará 1.4%, de acuerdo con la Conasami. A nivel agregado eso todavía no representa un problema, principalmente porque las grandes emplean a muchas más personas, pero la presión sobre las empresas más vulnerables sigue al alza. La diferencia entre el tamaño de las empresas no es lo único relevante. El sector en el que se encuentran también importa. Tal vez el contraste que mejor lo ejemplifica está en las industrias de la transformación y la construcción. En la primera, el incremento al SM implicará una carga laboral de 0.8% adicional, sin distinción de la zona. Al igual que con el tamaño de las empresas, visto por sectores esto no parece representar un problema agregado, pues mientras la construcción (seguimos hablando del sector formal, únicamente) representa un 8.7% del empleo generado, la industria de la transformación emplea al 24.4%, y la diferencia en la frontera norte es todavía más grande (5.1% vs 50.5%).
El efecto faro puede generar presiones en las estructuras salariales y en los costos empresariales. Una forma es ofrecer beneficios no monetarios que complementen la compensación de los empleados sin incrementar directamente los salarios. En México, las empresas pueden aprovechar deducciones fiscales o incentivos relacionados con prestaciones sociales. Es fundamental mantener una comunicación abierta y transparente con los colaboradores para evitar malentendidos. Los beneficios laborales son una herramienta estratégica para enfrentar los desafíos derivados del efecto faro. La situación actual es complicada e incierta para todas las empresas, pero no ofrecer un sueldo competitivo puede ocasionar que tus mejores elementos busquen otras opciones. Pluxee Tienda te asegura las mejores promociones, gran aceptación y mayor seguridad en cada una de sus compras. De la mano de estos beneficios, tu empresa puede acceder a los beneficios fiscales. Esto significa que una parte significativa de los vales otorgados puede deducirse de tu Impuesto Sobre la Renta. Para conservar los avances en bienestar social sin poner en riesgo la estabilidad económica, México necesita apostar con mayor fuerza por la innovación, la capacitación y una mayor productividad por hora trabajada. La política de incrementos al salario mínimo de los últimos años ha sido exitosa en su búsqueda por mejorar los ingresos de los trabajadores sin provocar desbalances mayores en los mercados de trabajo, a pesar de los límites obvios que presenta, como el hecho de que la mayoría de los trabajadores de ingresos bajos están en la informalidad.
