Uno de los movimientos políticos, económicos y sociales ocurridos en América entre 1910 y 1920 es, sin lugar a dudas, la Revolución Mexicana. Este conflicto armado transformó las estructuras políticas y sociales de México, impulsado inicialmente por el levantamiento de Francisco I. Madero. La Revolución Mexicana fue una respuesta al descontento generalizado hacia el régimen autoritario de Porfirio Díaz, quien había mantenido el poder por más de tres décadas. No hay evento en la historia que no surja de otros que lo hayan precedido y que no llegue a ser origen de otros más o menos importantes. Se puede marcar su inicio en 1906, cuando la organización del Partido Liberal y la Huelga de Cananea irrumpieron en el escenario nacional como movimientos que marcaron el ocaso del Porfiriato.
El Ocaso del Porfiriato y el Levantamiento Maderista
Si bien las políticas económicas del General Porfirio Díaz trajeron consigo la modernización y crecimiento de la economía mexicana, el porfiriato se caracterizó por ser un régimen represivo que recurría a la fuerza para imponerse, cuando no funcionaban las prácticas de conciliación. Bajo el lema de “baja política y mucha administración”, la dictadura porfirista pensaba que lo único que importaba era el progreso material, en base al capital extranjero, ignorando la existencia de la masa trabajadora. Con tal propósito abrió las puertas a las empresas norteamericanas e inglesas, que se apropiaron prácticamente de la riqueza nacional.
La pirámide social mexicana estaba conformada por diversas clases sociales, entre las cuales había una marcada diferencia. En los rangos más altos estaban los grandes latifundistas, los caudillos políticos, los miembros del alto clero y los empresarios extranjeros y nacionales. Durante el gobierno de Porfirio Díaz, el 40 por ciento del territorio azteca era propiedad tan sólo de 840 hacendados, lo que provocó la decadencia de la agricultura. Además, no existía una legislación que protegiera a los obreros y campesinos. Las huelgas estaban prohibidas y se sancionaban severamente a quienes osaban pedir mejores salarios o la reducción de la jornada inhumana de trabajo que, en muchos casos, alcanzaba a las 12 horas. Los trabajadores ganaban miserables salarios de 25 centavos diarios y sufrían la expoliación en las “tiendas de raya”.
Porfirio Díaz llego al poder por primera vez en 1876, alcanzando la bandera de la no reelección. En mas de 30 años de tiranía y centralismo porfirista los poderes legislativo y judicial estuvieron subordinados al ejecutivo. Díaz había manifestado la inauguración de un gobierno democrático en 1910 y que él dejaría el poder. Sin embargo, contradiciendo esta promesa, sus partidarios le propusieron como candidato a la presidencia. Fue entonces cuando Francisco I. Madero decidió salir al frente, para contener las ambiciones del dictador. Madero era un terrateniente de Coahuila, de espíritu progresista. Francisco Madero empezó a recorrer el país, alentando al pueblo a luchar contra la tiranía y organizó el partido Antirreeleccionista. En las elecciones del 26 de junio de 1910, Porfirio Díaz se hizo elegir por séptima vez. Poco después Madero obtenía su libertad y lanzó el Plan de San Luis de Potosí donde declaraba nulas las elecciones, desconocía el gobierno del General Díaz, enarbolaba el principio de no reelección del Presidente de la República y llamaba al pueblo a una rebelión nacional, para arrojar del poder a las autoridades gobernantes. El pueblo, apoyando este llamado, se levantó en varios puntos del país, el 20 de noviembre de 1910. Lo respaldaba Francisco «Pancho» Villa en nombre de los aldeanos y Emiliano Zapata, en representación de los campesinos y otros líderes populares.
A finales de mayo de 1911, los generales Pascual Orozco y Francisco Villa tomaron Ciudad Juárez, Chihuahua, lo que representó el triunfo de los rebeldes. Díaz, convencido de que su poder se desmoronaba inevitablemente y contemplando que todo el pueblo estaba levantado en armas, se resignó a dimitir el mando, el 25 de mayo de 1911, firmando un pacto con Madero en la ciudad de Juárez.
Lea también: Conclusión: Sistemas Contables
De Madero a la Constitución de 1917
Triunfante, Madero pretendió cambiar el rumbo de la nación mexicana: restauró la constitución de 1857, estableció el sufragio popular, prohibió la reelección, etc. Sin embargo, Madero no fue un verdadero revolucionario. Logró derrocar al anterior presidente, pero tenía proyectado dejar que el gobierno, la sociedad y la economía siguieran su curso acostumbrado, con la única excepción de introducir la democracia. No bastaban estas reformas, meramente políticas. El pueblo tenía hambre y quería un cambio de régimen, de estructura. En estas circunstancias Emiliano Zapata, jefe guerrillero del Sur, propuso el Plan de Ayala, dando la idea de distribuir la tierra entre los campesinos. La mayoría de los historiadores especialistas del tema coinciden en este punto: para entender el zapatismo, se debe analizar y explicar este documento.
Asesinado Madero, sucedió una lucha terrible y sin rumbos, en la que participaron facciones maderistas contra carrancistas y constitucionalistas contra convencionistas, zapatistas, villistas, orozquistas, obregonistas, callistas, etc. Este periodo también incluyó la invasión de los marinos norteamericanos al Puerto de Veracruz en 1914 y la gran huelga de los obreros en la Ciudad de México en 1916. Este conflicto armado concluyó con la promulgación de la Constitución de 1917, que consignó como normas fundamentales todos los principios políticos, sociales y económicos que fueron la bandera de la Revolución. Esta Constitución puso las bases para consagrar los ideales de la revolución, como la jornada de 8 horas de trabajo, el salario mínimo, la indemnización por accidentes de trabajo, la reforma agraria y la nacionalización del petróleo.
Después de muchas batallas y varios gobiernos, el 20 de noviembre de 1920, se conmemoró la Revolución, por primera vez en forma oficial, y se proclamó el triunfo de La Revolución Mexicana. Cada tercer lunes de noviembre, se conmemora el inicio de la Revolución Mexicana con un día de asueto obligatorio.
La Consolidación Postrevolucionaria y el Legado de Cárdenas
Desaparecido Venustiano Carranza, gobernaron México 4 presidentes. El responsable de la marcha del movimiento renovador fue el Partido Nacional Revolucionario o PRI (Partido Revolucionario Institucional), a partir de 1940. Uno de sus grandes figuras fue Lázaro Cárdenas (1934 - 1940). El mismo Cárdenas aprovechó la crisis por la que pasaba la revolución política para emprender la restructuración social de México. No solamente reorientó la economía alejándola del sistema agrícola de haciendas, sino que se propuso cambiar el sistema de educación y a la vez integrar rápidamente la población mexicana para convertirla en una nación, programa que quedó postergado desde la Independencia de México en 1821.
Cárdenas, teniendo como pilares de su gobierno a la clase trabajadora, los campesinos y el ejército, llevó adelante el programa de la revolución con una rapidez sin precedentes. Algunas de las obras emprendidas por Lázaro Cárdenas fueron las siguientes:
Lea también: Conclusión sobre el IVA
- Fomentó la distribución de tierras. Unas 18 millones de hectáreas fueron distribuidas (dos veces más que todos los gobiernos anteriores), a 750 mil familias. Asimismo, fueron organizadas grandes granjas cooperativas para la producción de productos comerciales.
- Amparó la organización de sindicatos, con el propósito de buscar las reivindicaciones sociales de los obreros. De acuerdo a su plan Sexenal tendía a unificar la organización de los trabajadores de todo el país, fortalecerla y dignificarla.
- Expropió los yacimientos petrolíferos, acto que fue el más sensacional del gobierno de Cárdenas, en 1938, en cumplimiento de lo prescrito en la constitución de 1937; reivindicó la propiedad del estado sobre las fuentes petroleras, desalojando a 17 compañías imperialistas compensándolos con 400 millones de dólares. Las compañías expropiadas, organizaron en respuesta, un boicot en contra del petróleo mexicano y pusieron obstáculos para la adquisición de buques petroleros.
Cárdenas reanimó los ideales sociales de la Constitución de 1917 y logró que las masas se organizaran en grupos políticos que no podrían seguir siendo pasados por alto. Él fue el verdadero progenitor de la intervención del Estado activo en todas las fases de la vida nacional. La Revolución Mexicana dejó un legado importante que resuena en los derechos y libertades actuales.
Interpretaciones y Consecuencias Económicas de la Revolución
El presente artículo examina las diversas interpretaciones de la Revolución Mexicana de 1910. Se centra en particular en el debate sobre las consecuencias económicas de la Revolución, uno de los aspectos menos tratados. Pese al acuerdo nacional respecto al triunfo de la Revolución, pocos fueron los que convinieron en su significado. A 60 años de distancia, aún se sigue discutiendo el significado de la Revolución. La historia positivista no tiene respuestas para muchas de estas preguntas, ya que bajo la influencia de Comte, casi todos los historiadores se han negado a pensar que sin "orden" puede haber "progreso", que sin paz puede haber producción. Quienes han considerado la década revolucionaria casi siempre han supuesto que, desde el punto de vista económico, no debe haber habido más que destrucción, desorganización y desolación.
Aun así, analizada críticamente, la literatura histórica y económica contiene lo suficiente para sugerir varias tesis interesantes:
- Independientemente del desorden y la violencia, de 1910 a 1920 funcionó una economía mexicana. Era una economía predominantemente capitalista, aunque no estable, sus regiones se desarrollaban en forma desigual: las más desarrolladas eran el noroeste, el noreste, el Distrito Federal y el Golfo. Y la menos desarrollada el lejano sur: la producción del petróleo y el henequén floreció durante toda la década.
- Las circunstancias del ramo productivo, durante la Revolución, eran muy diferentes en cada región y año con año. En general, eran más violentas en las regiones centrales del norte y del sur, en particular en las áreas de ferrocarriles, minería, ganadería, algodón y azúcar; no eran tan violentas en las de la costa oeste ni en las del lejano sur; eran todavía menos violentas las del Golfo y Yucatán; y las menos violentas eran las de la Ciudad de México. La violencia llegó a su cúspide en 1915, casi en todas partes. Al principio de la década, muchas minas pequeñas se cerraron por todo el periodo. Pero la Guerra Mundial aumentó tanto la demanda del exterior, que las compañías mineras más grandes podían cubrir los costos más elevados y mantuvieron sus operaciones durante los peores combates.
- La población no pudo crecer durante esa década. Su distribución cambió ligeramente mediante emigraciones a las regiones del noroeste y del Golfo y a las ciudades, sobre todo a la Ciudad de México. La emigración a los Estados Unidos aumentó en forma considerable, sobre todo de la región del centro norte, particularmente después de que Estados Unidos entró a la Guerra en Europa.
- La muerte, la emigración, el reclutamiento y el recogimiento a niveles de subsistencia redujeron todas las ofertas del trabajo. Pero, en los grandes centros fabriles aumentó la oferta y la demanda.
- En la mayor parte de las regiones, cambiaron de manos algunas de las propiedades rurales y urbanas, pero esta redistribución cambió muy poco el patrón de la concentración, salvo durante un tiempo, en unas cuantas regiones del centro del sur. En este sentido, el patrón se amplió particularmente en Morelos. En 1917, la nueva Constitución transfirió la propiedad "original" de los recursos naturales del país a la "nación". Sin embargo, el control particular quedó intacto.
- Los cambios en el uso de la tierra ocurrieron más extensamente en las regiones del centro norte, donde la sierra se devolvió a los lagartos y a los halcones, y se desarrollaron granjas en las malezas; en el noroeste, donde se cambió fuertemente a las cosechas comerciales de algodón y garbanzo; y en las regiones del centro sur, donde las cosechas comerciales retrocedieron en parte a las malezas y en parte cedieron su lugar al maíz, los frijoles y el chile para la subsistencia. La producción agrícola de 1915 fue la más baja a nivel nacional, ya que se redujo prácticamente a la mitad de su volumen normal. Las mayores pérdidas de exportación fueron en azúcar y arroz. El ganado vacuno, las ovejas y las cabras se agotaron.
- La destrucción y el deterioro físico de los ferrocarriles fueron graves después de 1913. Les resultó más costoso usar el ferrocarril a las facciones militares y políticas, lo que estimuló los mercados negros y la extorsión. Se duplicó, durante esa década, la cantidad de mulas y burros. Empezaron a usarse los camiones y los aeroplanos.
- Debido a la guerra, en algunos lugares se cerraron muchos talleres de artesanías, pero se abrieron muchos otros en otras partes. Fue poco el daño físico que se produjo en las plantas manufactureras, en ocasiones perdieron a sus clientes distantes pero ampliaron sus mercados inmediatos. Los problemas de transporte provocaron grandes desplomes en la mayoría de los centros manufactureros de las provincias del norte y del centro en 1913 y en la Ciudad de México en 1914-1915. Sin embargo, los centros importantes aumentaron constantemente su producción desde 1916.
Legado Social y Cultural de la Revolución
Varios son los resultados positivos de la revolución mexicana. Destacan entre ellos:
- El cambio de la propiedad de la tierra. A principios de la década del 40, más de la mitad de la población rural pertenecía a los ejidos (aldeas) y poseía más de la mitad, de la totalidad de las tierras cultivables. También hubo un considerable aumento en el número de pequeños granjeros independientes.
- Las conquistas sociales. Se estableció, en 1915, el descanso dominical obligatorio, y la jornada máxima de 8 horas de trabajo. En 1916, se reconoció el derecho de huelga y se fijaron las nuevas relaciones de trabajo, entre patrones y obreros. En su época, estas disposiciones eran las más avanzadas del mundo. La constitución de 1917 estipuló la jornada de trabajo de 8 horas, como máximo. Quedaban prohibidas las labores insalubres o peligrosas para las mujeres en general y para los jóvenes, menores de 16 años. Quedó también prohibido el trabajo nocturno industrial. Los establecimientos comerciales no podían laborar después de las 10 de la noche.
- La expropiación de las compañías petroleras puede haber tenido poca justificación económica, pero fue de una gran importancia psicológica para ayudar a eliminar el sentido de inferioridad nacional.
- Produjo un cambio profundo y vigorizante en la conciencia nacional. Los mexicanos prerrevolucionarios habían encontrado sus valores en los elementos culturales europeos. La nueva conciencia nacional encontró expresión en la obra de artistas y escritores. México fue la escena de un renacimiento que tenía algo en común con el gran Renacimiento europeo. Sobresalieron particularmente en las artes visuales, la arquitectura y pintura de mayor importancia en el hemisferio occidental. Tres figuras sobresalen en pintura: David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera y José Clemente Orozco. Estos artistas infunden una fe positiva en el futuro de México, pues, describieron un mundo ideal en el que los campesinos araban su propia tierra y en el que los sueños de Morelos y de Zapata se hacen realidad.
Hemos examinado la política presidencial en épocas de revolución política, social, y económica, y los resultados sociales de la Revolución muestran claramente que ciertas ideas sostenidas por ciertas alas de la Familia Revolucionaria eran erróneas. La revolución política acabó con el antiguo orden institucional, pero no llegó a crear el estado democrático. La revolución social atacó las antiguas normas de la sociedad, pero no logró crear una nueva, ni económica ni socialmente. La revolución económica logró llevar la industrialización a un alto nivel, pero no logró un equilibrado crecimiento económico ni un mercado interno amplio.
Lea también: Conclusiones sobre Contabilidad de Proyectos
tags: #conclusion #del #regimen #en #la #revolucion
