A pesar de que están estrechamente relacionadas, existen al menos 6 diferencias entre la ética y la moral, y conviene no confundir entre sí estos conceptos. ¿Significa lo mismo ética que moral? No, aunque ambas disciplinas se refieren a la búsqueda del bien para el hombre que, en última instancia, le proporcionará la felicidad, desde perspectivas complementarias. La ética dirige la reflexión al mundo cognitivo para identificar los valores y pretende dar razón de las elecciones, mientras que la moral se concreta en las normas de comportamiento aplicadas a la vida cotidiana.
Nadie dudará del significado que tienen para sí mismo el bien y el mal, aplicado a su propio contexto, como fruto de sus experiencias y conocimientos. Sin embargo, es más difícil establecer el sentido del bien y el mal cuando se trata de los demás y cómo esa apreciación representa gran parte de nuestras relaciones sociales. En la pluralidad de significados posibles, se dibuja el marco moral donde se produce la vida del ser humano y donde más tarde o más temprano aparece una reflexión aún mayor sobre qué son el bien y el mal de una forma más atemporal y genérica.
Diferencias Fundamentales entre Ética y Moral
Para comprender la moralidad en el escenario personal, es crucial distinguir entre ética y moral:
- La ética es una rama de la filosofía que estudia y sistematiza los conceptos del bien y el mal, así como otros relacionados. Se sitúa en el nivel de la teoría, tratando de encontrar principios generales que favorezcan la armonía entre las personas.
- Las normas éticas son desarrolladas por personas concretas a través de la reflexión y la evaluación de lo que se entiende por la naturaleza humana.
- La ética se fundamenta en el valor intelectual y racional que los individuos otorgan a sus actitudes y creencias.
- La ética tiene la pretensión de ser universal, es decir, de poder ser aplicada en cualquier contexto, ya que idealmente parte del uso guiado del pensamiento, no de la obediencia ciega a normas rígidas. Esta disciplina busca establecer verdades absolutas que se mantengan como tales independientemente del contexto, siempre y cuando la persona tenga la capacidad de actuar de forma racional.
- Por otro lado, se suele relacionar el concepto de moral con la conformidad con las leyes implícitas y explícitas de un grupo social, que se transmiten a los individuos dentro del proceso de socialización a lo largo de su desarrollo.
- La moral surgió con toda probabilidad como una consecuencia natural de la organización de los seres humanos en grupos. Las religiones han tenido un gran peso histórico en el establecimiento de códigos morales.
- Las normas morales actúan en nosotros desde el exterior o bien desde el inconsciente, en el sentido de que las interiorizamos de forma no voluntaria a medida que nos desarrollamos dentro de un grupo social determinado. A diferencia de la ética, la moral viene determinada por la cultura y, por consiguiente, es de tipo más bien irracional e intuitivo.
- La moral varía en función de la sociedad; conductas que pueden estar aceptadas en algunos grupos sociales, como la violencia de género o la explotación infantil, serían consideradas inmorales por personas de otras sociedades, así como desde un punto de vista ético.
De forma sintética, podemos decir que la ética tiene un origen individual, mientras que la moral se deriva de las normas de nuestro grupo social, determinadas a su vez por un sistema ético previo. Una diferencia adicional se encuentra en el grado de internalización consciente de las normas. Muchas veces seguimos normas morales sin cuestionarlas, simplemente porque son las que "siempre se han seguido" en nuestro contexto, mientras que las decisiones éticas implican cuestionar esas mismas normas y asumir una postura crítica frente a ellas. La ética, por tanto, se desarrolla cuando nos preguntamos por qué algo es correcto o incorrecto, no solo si lo es o no.
Para mayor claridad, presentamos una tabla comparativa de las principales diferencias:
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| Característica | Ética | Moral |
|---|---|---|
| Origen | Individual, reflexión personal | Social, cultural, costumbres |
| Nivel de análisis | Teórico, principios generales | Práctico, normas de comportamiento |
| Naturaleza | Racional, consciente, voluntaria | Intuitiva, irracional (inicialmente), no voluntaria (en interiorización) |
| Alcance | Universal, busca verdades absolutas | Relativo a la sociedad y cultura |
| Función | Guía de la acción, elección consciente | Normas de conducta, socialización |
| Cambio | Más estable, basado en reflexión profunda | Tiende a transformarse de manera más rápida y evidente con la sociedad |
La Moralidad en el Ámbito Personal: Elección y Autonomía
La moral personal es el referente último, por supuesto. Se refiere a los máximos a los que aspira un individuo. La ética depende de elecciones voluntarias y conscientes, ya que este concepto define la identificación y el seguimiento de unas normas determinadas para actuar del modo que nos parezca correcto desde un punto de vista personal.
El origen de la moral, como costumbre, arranca de las pautas vinculadas al grupo social y a la tarea de supervivencia. Sin embargo, desde ahí los códigos de comportamiento han ido evolucionando y necesitando de la razón y el entendimiento como nueva fuente de la moral. Ahora podemos argüir que la ética siempre será una actividad teórica y la moral una práctica, más conectada a la acción. No obstante, cuando se mantiene un comportamiento moral no suele pensarse, en principio, en estos conceptos. Por lo general, actuamos de manera muy intuitiva y emocional, además de establecer una reflexión posterior al respecto. Gran parte de nuestro comportamiento está determinado por la cultura en la que vivimos.
La moral es un conjunto de normas y valores con los que personas y grupos identifican su proyecto de felicidad. Solo cuando la moral es algo impuesto desde fuera, es decir, cuando la normativa no responde a unos valores asumidos por la persona, es cuando las normas morales resultan opresivas. La moral sólo resulta opresiva cuando no responde a las necesidades de desarrollo de la persona y es impuesta desde fuera. Bergson diferencia entre moral cerrada, que actúa por presión y oprime a la persona, y moral abierta, que actúa por llamamiento y ayuda al desarrollo personal.
La Acción Humana como Escenario del Acto Moral
Las acciones humanas constituyen el escenario donde se produce el acto moral en sí, como acto racional sistemático que repercute en los niveles individual, social, antropológico y ontológico. Dicho acto se tiene como acto libre y consciente, de ahí lo de acto racional. En realidad, la ética tiene como centro de atención las acciones humanas y las características de las mismas. Solamente las acciones humanas, las que existen gracias a la libertad, pueden ser calificadas éticamente.
El Proceso de Elección Moral
El proceso de elección, que es la concretización de la elección, se describe en varias etapas:
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- La primera etapa es la "intención": la inteligencia capta algo como bueno, y la voluntad tiende naturalmente hacia tal objeto.
- La segunda etapa se denomina "consejo": consiste en la búsqueda de más información que lleva a cabo el individuo y la tarea de encontrar los medios para alcanzar aquel proyecto.
- La tercera etapa es la "elección": es el resultado de todo lo anterior. El agente elige el objeto previamente conocido y deseado, y elegir es un acto de libertad. Por eso, lo que se elige es, a final de cuentas, un acto humano.
- La última etapa es el "uso": es realizar lo que se ha elegido.
Evaluación del Acto Moral
Para evaluar el acto moral o acto humano, se sigue la clásica distinción del objeto, el fin y la circunstancia de la acción:
- El objeto es aquello que se realiza (por ejemplo, robar).
- El fin es el propósito que persigue el agente moral (ayudar a los pobres).
- La circunstancia incluye tanto el entorno en que se da la acción como los medios de los que se vale el que actúa, y los instrumentos o las acciones físicas.
Cuando se evalúa una acción, es necesario revisar estos tres aspectos, aunque la carga valorativa primordial se encuentra en el objeto, es decir, en aquello que se hace (robar, matar, ayudar al prójimo, etcétera). La calificación básica viene dada por el objeto, pero el mérito y la culpa pueden ser alterados por el fin subjetivo y, también, por la circunstancia o los medios con los cuales se realiza el objeto.
La Moral Personal y la Ética Cívica: Mínimos Compartidos en la Sociedad
Todas las sociedades democráticas son pluralistas. Por tanto, en todas ellas es necesaria una reflexión ética para identificar unos mínimos morales compartidos, que constituirán su ética cívica. Estos mínimos compartidos, por una parte, orientan la convivencia pacífica en una sociedad, como la actual, que tiende a la globalización.
Una ética centrada en el valor del ser humano, tendría que fomentar el diálogo con las diferentes culturas, desde el respeto mutuo. Un valor ético muy importante es la capacidad de diálogo. Mediante la actitud dialógica nos abrimos al encuentro con la otra persona (o grupo humano) con sus peculiaridades que la hacen única, con su dignidad igual a la nuestra que nos exige respetar su autonomía, y con necesidades básicas que es de justicia procuremos respetar. Así pues, la actitud personal dialogante facilita el encuentro compartido, entre diferentes culturas, de normas morales básicas.
Desafíos a la Moral Personal y la Dignidad Humana
En el ámbito personal, se enfrentan desafíos como el nihilismo y el relativismo ético. El principal de estos problemas es el nihilismo, que puede entenderse como equivocismo ético. Es "Una actitud para la que no hay nada por lo que valga la pena luchar, ni valores que puedan servir de guías valiosas para la vida, ni asideros desde los cuales sostenerse, sino que todo es posible incluso lo que cualquiera rechazaría por inhumano".
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El relativismo es un equivocismo que pretende la inexistencia de valores absolutos (e incluso de maldades absolutas). Para el relativismo o equivocismo ético no hay valores universales y, en consecuencia, cualquier cosa es considerada válida. El problema que conlleva esta postura es mayúsculo en el orden práctico: puede eliminarse, por considerarse relativa, la dignidad de la persona humana.
Las personas no pueden ser cosificadas porque tienen una dignidad especial; es decir, la persona no debe ser tomada como una cosa, como algo intercambiable, como medio. "Las personas, por su dignidad, sólo pueden ser fines en sí mismas y no medios para obtener algo más. Esa dignidad excede con mucho a los meros objetos, los desborda y sus cualidades son infinitamente superiores a ellos". La dignidad humana es una realidad objetiva, reconocible por todo el mundo. Por eso no se debería someter a nadie a normas en cuya elaboración no haya participado de algún modo. El relativismo a ultranza es inadmisible en ética. Es éticamente inadmisible una cultura que permita el infanticidio o el geronticidio; que agravie a las mujeres o admita la esclavitud.
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