Descubre Cómo el Régimen Socialista Transformó Vietnam: La Revolución del Doi Moi que Cambió Todopost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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Vietnam, un país del sudeste asiático, ha experimentado una profunda transformación desde el colapso económico que siguió a la guerra y la radical implantación de un modelo comunista en 1979. Este período de cambio, conocido como Doi Moi o Renovación, ha sido fundamental para la consolidación de su régimen socialista y su desarrollo económico y social.

El Partido Comunista de Vietnam y la Gobernanza Socialista

Algunos temores de quienes quieren viajar a Vietnam es su estabilidad política. Sin embargo, el país está en su mejor momento histórico en términos políticos. Desde 1976 se organiza como República Socialista con un único partido político: el Partido Comunista de Vietnam (PCV), que solía ser llamado el Partido de los Trabajadores de Vietnam. Sus políticas están guiadas por el Marxismo-Leninismo y la ideología de quien fue presidente, Ho Chi Minh. Este país cuenta con estabilidad tanto económica como social. No existen, a día de hoy, tensiones políticas que puedan perturbar la vida de la gente.

El PCV sigue teniendo el poder. Manteniendo sus raíces leninistas, es ahora una organización elitista e inteligente en búsqueda de su propia supervivencia. Un nuevo mandarinato que ha evolucionado de un poder centralizado presente en todos los aspectos de la vida pública y social a un control frágil y parcial; de un “insignificante sistema legal”, donde las decisiones se adoptaban directamente por el PCV y su adecuación a la ley era irrelevante, a un “Estado basado en la Ley”, donde las normas son la herramienta para supervisar a emprendedores e inversores, permitiéndoles crear riqueza y empleo pero simultáneamente cumplir con las expectativas del PCV.

Vietnam vive todavía bajo un “sistema natural de control”, el profundo sistema de vigilancia puesto en marcha por el régimen comunista para controlar los valores y el comportamiento de su pueblo. Un sistema en el que uno de cada seis vietnamitas acabó trabajando en las fuerzas de seguridad y que desembocó en un control de las “familias cultivadas”, aquellas que se comportan de acuerdo con los valores establecidos por el partido. Aunque ha probado su eficacia en crisis como la gripe aviar y en parte ahora en la del Covid-19, el sistema resulta hoy controvertido por la difusión de Internet y las redes sociales y de cambios sociales radicales que plantean la exigencia de más libertad.

La República Socialista de Vietnam es una de las pocas naciones en el mundo que se encuentra en el proceso de construcción del socialismo. Algunos consideran que el camino tomado con el proceso de Renovación -entiéndase como la reforma al modelo económico social emprendido en el año 1986- aleja al país del socialismo. Sin embargo, con el pasar de los años, no solo se profundiza el accionar teórico y práctico, sino también surgen nuevos elementos que aportan a la experiencia socialista mundial. La construcción de una nueva sociedad vietnamita está llena de dificultades y es que es inevitable que surjan errores y desaciertos. Lo más importante en los más de treinta años de transformación ha sido saber reconocerlos y encontrar la manera de corregirlos.

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La política de Vietnam divide al país en 58 provincias (llamadas tinh) que se agrupan en ocho grandes regiones. Estas regiones son: el Noroeste, el Noreste, el Delta del Río Rojo, la Costa Central del Norte, la Costa Central del Sur, las Tierras Altas Centrales, el Sureste y el Suroeste con el Delta del Río Mekong. Sin embargo, éstas no tienen importancia a efectos administrativos.

La Política de Renovación (Doi Moi): Orígenes y Desarrollo Económico

En el año 1986 Vietnam comenzó con la corriente Doi Moi, un proceso de "renovación". La transformación del modelo económico en Vietnam deriva formalmente de la decisión adoptada en el sexto congreso del PCV en diciembre de 1986 de abrir el país a la economía de mercado, pero sus raíces las encontramos antes, en la crisis económica que siguió a la guerra, en el colapso de la producción agrícola que la radical implantación de un modelo comunista provocó en 1979. Esta debacle obligó a permitir el comercio privado de cualquier excedente de producción que superara los objetivos establecidos por el Estado para las empresas o tierras públicas. Esta especie de capitalismo de Estado abonó el terreno para la liberalización que siguió al fallecimiento del líder estalinista, Le Duan, en 1986. La aprobación de la política de do-moi o renovación supuso el abandono de la planificación y la opción por el libre mercado. No fue una decisión ideológica sino instrumental.

El proceso de Renovación ha sido un éxito económico y social: la renta per cápita se ha incrementado radicalmente y la población bajo el umbral de la pobreza se ha reducido del 60 al 20 %. El embargo de Estados Unidos acabó en 1993 y en 1997 ambos países firmaron un nuevo acuerdo de comercio. En 2007 Vietnam fue admitido en la OMC.

Desde que se emprendió por primera vez la reforma al modelo económico y social vietnamita, el PCV y el Gobierno fueron modificándolo cada cierto tiempo. Por ello, resultó la separación en dos grandes etapas al incluir elementos nuevos acogidos a la realidad del momento:

  • Una Inicial y de Apertura (1986-2000)
  • Una segunda de Industrialización y Modernización (2001-2020)

El nuevo modelo en la segunda etapa de Renovación socialista tuvo en cuenta la existencia objetiva de las relaciones monetario-mercantiles (RMM), las que permiten el intercambio equivalente entre los diferentes componentes de la estructura económica multiforme, la vinculación de la producción a la demanda, la relación costo beneficio y el autofinanciamiento. Estas relaciones actúan estrechamente vinculadas a los principales instrumentos de planificación nacional, territorial, ramal y local, así como de regulación de la economía por parte del Estado.

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La reforma vietnamita es multifacética y utiliza los instrumentos metodológicos del marxismo-leninismo, ajustada a las características del país y unida al pensamiento de Ho Chi Minh. Está planteada en cinco sentidos: renovación del pensamiento, de la estructura y la gestión económica, del sistema político, de la política social, y de la política exterior. Su primera etapa se enfocó en la agricultura y sector empresarial y, la segunda en el desarrollo de la economía de mercado orientada al socialismo, con la renovación de la empresa estatal, el sistema financiero, la apertura al exterior y más recientemente la reforma de la administración pública.

Con respecto a la renovación del pensamiento, se hizo una profunda crítica al subjetivismo que despreció las leyes objetivas y condiciones concretas, así como se afirmó el compromiso y respeto a las exigencias de la realidad y lógica del desarrollo de la sociedad. En cuanto a la renovación de la estructura y gestión de la economía, se ha reconocido la existencia de múltiples formas de propiedad y de componentes económicos; así como se declaró necesario aplicar el modelo de economía de mercado orientado al socialismo.

La Economía de Mercado Orientada al Socialismo y las Formas de Propiedad

En este proceso se reconoce al mercado como espacio de confluencia intermediaria entre el Estado y las empresas. No obstante, para el buen funcionamiento de la política económica, el Gobierno vietnamita utiliza mecanismos de regulación y control macroeconómicos, a la vez que reconoce la acción de la Ley del valor como ley económica objetiva dentro del sistema de leyes económicas de la estructura socialista. El Estado mantiene su condición de propietario de los medios fundamentales de producción y ejecuta un control significativo sobre las actividades generales.

Según (Díaz, 2009), «lo nuevo que parece dejar las lecciones del socialismo agotado y del existente apunta al esclarecimiento de que el concepto de mercado no es identificable con el capitalismo. Más bien, constituye un conjunto de medios y métodos debidamente institucionalizados para la distribución y empleo de ciertos recursos».

El mercado no es una conquista de la burguesía. Cuando el capitalismo surgió ya estaba ahí y supo utilizarlo de manera eficiente. Tiene elementos positivos, pues potencia la competencia, la productividad, la estimulación de la actividad del comercio y la producción; pero, a su vez, genera desafíos y riesgos, por lo que provoca la diferenciación, el individualismo y la lucha sin piedad entre competidores. En términos concretos las características de la economía de mercado orientada al socialismo consisten en un modelo de organización económica que tiene en cuenta las leyes de la economía de mercado, pero al mismo tiempo se fundamenta sobre la base de la regulación estatal socialista. Esto se manifiesta en tres aspectos: posesión, organización de gestión y distribución.

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Como resultado de los acuerdos del IX Congreso del PCV, celebrado en el 2001, y posteriormente con las modificaciones realizadas a la Constitución en el 2002, los diferentes tipos de propiedad se transformaron en: estatal, colectiva, individual (entiéndase como pequeña propiedad), privada, capitalista de Estado y, formando parte de esta última, el capital de inversión extranjera (IED). La propiedad estatal representa el núcleo central y junto a la economía colectiva constituyen la base de su carácter socialista. En los últimos años, se ha observado la aplicación de un conjunto de decisiones y acciones encaminadas a fortalecer el componente privado de la economía nacional. Esta última desempeña un rol cada vez más importante en la economía nacional, aunque dirigida y regulada por la estatal.

En el caso del reconocimiento de la forma capitalista de Estado, esta puede ser contradictoria, pero en la experiencia vietnamita no ha sido incompatible con el proceso de transición. Según ( Lenin , 1985b) opinaba que «El socialismo no es otra cosa que el paso siguiente después del monopolio capitalista de Estado. O dicho en otros términos: el socialismo no es otra cosa que el monopolio capitalista de Estado puesto al servicio de todo el pueblo y por ello, ha dejado de ser monopolio capitalista» (p. 198). Por estas razones, en el período de Renovación vietnamita, el capitalismo de Estado significa la adecuación del pensamiento leninista de transitar al socialismo y poder enfrentar la grave crisis que afectó al país, desarrollando las fuerzas productivas nacionales con el reconocimiento de la heterogeneidad socioeconómica. Pese a los resultados positivos obtenidos por Vietnam, no puede desestimarse (Figueroa, 1996) que «el capitalismo de Estado (CE) en la transición es contradictorio y algo más, encierra un antagonismo de esencias. El CE impone un dualismo funcional en la economía que afecta inevitablemente a todo el sistema de nexos y categorías económicas y, finalmente, obra contradictoriamente en la conciencia de la gente».

El modelo de economía de mercado orientada al socialismo en Vietnam está enfocado en desarrollar las fuerzas productivas y transformar el país en «industrializado y moderno» para del 2020. Para ello, la nación se propuso desarrollar la economía del conocimiento, teniendo en cuenta la ciencia, la tecnología, el conocimiento y la fuerza laboral de alta calidad como fuerza motriz principal. Vietnam aún es un país que considera sus fuerzas productivas subdesarrolladas, pese a los logros obtenidos, pero con la gran amenaza de quedarse atrasado económicamente con respecto a sus vecinos. Por ello, centra todo su esfuerzo en el desarrollo de las fuerzas productivas con el propósito de convertirse en un país básicamente industrializado y moderno para el 2020.

La vía de desarrollo vietnamita es la de una evolución transitoria al socialismo sin pasar por la etapa capitalista, pero asimilando los avances científicos y tecnológicos obtenidos por la humanidad bajo el régimen capitalista. Por tanto, según (PCV, 2001), el país necesita transcurrir por «un largo período de transición dividido en diversas etapas y con diferentes formas de organización económico-social de carácter transitorio, para lo cual se ha de recurrir a algunas formas intermedias con la intercalación de la lucha decisiva entre lo nuevo y lo viejo, lo socialista y lo no socialista».

El modelo vietnamita ha enfocado la industrialización y la modernización en tres pasos: crear las premisas y condiciones para ese proceso, impulsarlas e incrementar su calidad. En los próximos años hacia el 2020 se continuará estimulando el avance hacia un estadio superior de desarrollo, se hará énfasis en el sector de la agricultura y de las zonas rurales, así como al desarrollo rápido y sostenido. En el sector industrial, se tiene en cuenta el incremento del contenido científico y tecnológico, de tal manera que permita un valor agregado a los productos nacionales. Es de significación estratégica para el desarrollo acelerado y sostenido de Vietnam, elevar el carácter independiente y soberano de la economía, contar con capacidad de participar de modo profundo y eficiente en la red de producción y distribución globales, así como potenciar la marca industrial nacional. En este proyecto, se le ha otorgado énfasis al desarrollo de las ramas con mayores ventajas competitivas.

Transformación Agrícola y Social

La agricultura ha evolucionado desde la súbita caída de producción que siguió a la colectivización comunista a la situación actual en la que Vietnam es el segundo mayor exportador de arroz en el mundo, cultivo que representa el 20% de sus exportaciones. La industrialización de la economía ha hecho que la agricultura, que era el 40% del PIB, sea hoy solo el 20%. La vida sigue dependiendo del cultivo del arroz, todavía la principal fuente de ingresos en los hogares rurales, donde vive la mitad de la población.

Se ha experimentado una intensa migración del campo a las grandes ciudades donde los salarios son cinco veces superiores. La presión en busca de la riqueza está convirtiendo la tierra agrícola en parcelas residenciales o industriales. Cada año se recalifican 10.000 nuevas hectáreas. La construcción de ciudades proletarias tras la guerra, bajo el programa comunista de vivienda, no ha impedido la superpoblación ni la continuidad de una vida comunal. Los emigrantes continúan llegando en búsqueda de trabajo, dinero y protección.

En la política social vietnamita se ha colocado al ser humano en el punto de partida y destino de todas las acciones socioeconómicas; así como se ha exigido combinar orgánicamente el crecimiento económico con la puesta en marcha de la equidad y el progreso social. Esto busca una sociedad donde el pueblo trabajador sea su propio dueño y tenga una economía altamente desarrollada sobre la base de las fuerzas productivas más modernas, con un régimen de propiedad común de los medios principales de producción, y de una cultura avanzada profundamente impregnada de los valores nacionales. El hombre se liberará de toda opresión, explotación e injusticia, su distribución será con arreglo al trabajo, vivirá bien nutrido y vestido, con libertad y felicidad, y disfrutará de las condiciones suficientes para desarrollarse multifacéticamente. Las distintas nacionalidades en el país convivirán en igualdad y solidariamente se ayudarán mutuamente para progresar de forma conjunta y tendrán relaciones de amistad y colaboración con los pueblos de todos los países del mundo.

En el programa de la construcción del país en el período de transición al socialismo (PCV, 1991) está plasmado: « […] Construir una sociedad democrática y civilizada por los legítimos intereses y la dignidad del hombre, todos los organismos y actividades del sistema político del país se empeñan en establecer y perfeccionar gradualmente la democracia socialista» (p. 8).

Debe tenerse en cuenta que la introducción de esta forma de economía también ha traído algunos problemas. La mercantilización de algunos de los progresos sociales del socialismo como la educación y la salud en las actuales condiciones, no solo ha afectado al acceso, sino también a su calidad. Por tal motivo, las direcciones del Partido y el Gobierno comenzaron a modificar las políticas sociales con una mayor atención a estos sectores, con vistas a reducir las problemáticas existentes.

Desafíos y Contexto Global

El dinamismo comercial y urbano se refleja en miles de negocios ilegales de venta de alimentos en la calle y pequeñas empresas, pioneras del capitalismo a menor escala, que hoy constituyen un símbolo turístico de Vietnam. Sin embargo, este desarrollo también trae consigo desafíos significativos.

Toneladas de desechos industriales siguen sin tratarse; los ríos alrededor de la ciudad de Ho Chi Min están biológicamente muertos y la polución en Hanói se sitúa muy por encima de los niveles internacionalmente aceptados. Vietnam es un país donde una maravilla natural como la Bahía de Ha Long, una de las imágenes icónicas del país, es simultáneamente una atracción turística y un desastre medioambiental. Es también una de las zonas más expuestas a los efectos del cambio climático, debido a su poca altura y su dependencia en la producción agrícola en el Delta de Mekong y al turismo.

Problemas como la prostitución, con más del 1 % de las mujeres trabajando en tráfico sexual ilícito, o los niños abandonados en las calles son una realidad. La sobrexplotación del entorno, la desigualdad, el atrincheramiento de las élites y, sobre todo, la incertidumbre sobre la evolución del Partido Comunista de Vietnam y del sistema político son aspectos que lastran las perspectivas.

La política exterior vietnamita trata de encontrar un equilibrio en sus relaciones con dos actores principales: Estados Unidos y China, con el contrapeso de un conjunto de alianzas con terceros países. Superar las heridas de guerra y establecer una cooperación confiada en materia de seguridad es el objetivo de la política de aproximación con Estados Unidos, que ya es un inversor significativo en el país.

El escenario mundial de hace tres décadas -incluso el actual- cataliza las posibilidades y limita el progreso pacífico, pero también normal de la transición extraordinaria. Según (Figueroa, 2002), «los países imperialistas y las transnacionales tratan de aplastar a estos proyectos de desarrollo, utilizando el embargo comercial, el bloqueo económico y las agresiones militares. Todas estas medidas están dirigidas a colapsar el aparato productivo nacional a un costo desproporcionado que ya forma parte de la “lógica histórica y económica” de la reproducción periférica» (p. 86). A principios de los ochenta, la nación del Sudeste Asiático siguió de cerca las transformaciones emprendidas por Singapur, la República de Corea, Japón y China. La Renovación tuvo en cuenta las experiencias anteriores para su propio proceso y fue a su vez punto de partida, especialmente la china por tener un modelo más cercano. La experiencia práctica vietnamita posterior a 1989 mostró un camino diferente al que fracasó en la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y Europa del Este. Tal vez sea la causa por la que Vietnam ha tenido detractores en su proyecto desde algunas facciones de la izquierda en el mundo, porque abandonó algunos postulados del llamado «socialismo real». Lo cierto es que por haber tomado ese rumbo, la nación de Ho Chi Minh es diez veces más hermosa y próspera.

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