En México, no todo ingreso se maneja igual ante el SAT. Hoy es cada vez más común trabajar por proyectos, colaborar con varias empresas o tener ingresos fuera de una nómina tradicional. En ese escenario, hay dos esquemas que suelen generar dudas: honorarios y asimilados a salarios. A simple vista pueden parecer lo mismo, pero en la práctica no lo son.
Diferencias fundamentales entre esquemas de contratación
Cuando te pagan por honorarios, estás prestando un servicio de manera independiente. Esto implica que tú te haces responsable de tu relación con el SAT: debes emitir CFDI por cada ingreso, gestionar el IVA (que suele ser el 16%) y presentar tus declaraciones. Por otro lado, bajo el esquema de asimilados a salarios, el ingreso se trata, para efectos fiscales, de forma similar a un salario, aunque no exista una relación laboral subordinada. La diferencia principal es que quien te paga se encarga de retener el ISR por ti, no necesitas emitir factura y no se traslada IVA.
Tabla comparativa: Honorarios vs. Asimilados a salarios
- Facturación: En honorarios tú emites el CFDI; en asimilados quien te paga emite el CFDI de nómina.
- IVA: Generalmente aplica en honorarios; no aplica en asimilados a salarios.
- Deducciones: Puedes deducir gastos relacionados con tu actividad en honorarios; no funciona como esquema de deducción en asimilados.
- Prestaciones: Ninguno de los dos esquemas, por sí mismo, equivale a una relación laboral con prestaciones.
El esquema de asimilados a salarios: ¿cuándo es conveniente?
El régimen de ingresos asimilados al salario es una opción fiscal para personas físicas que ofrecen sus servicios profesionales de forma esporádica o temporal. Para la empresa, significa simplificar la contratación de personal temporal sin generar compromisos laborales a largo plazo, lo que reduce costos operativos al prescindir del pago de seguridad social o cuotas al IMSS. Es ideal para contratar talento especializado, como desarrolladores de software, agencias de marketing o consultores, sin necesidad de procesos extensos de alta o contratos laborales complejos.
Ventajas clave
- Para la empresa: Menor carga administrativa, agilidad en la contratación y flexibilidad por proyecto.
- Para el trabajador: No necesita emitir facturas ni hacer declaraciones provisionales, ya que la retención se hace en origen.
Riesgos e inconvenientes
El problema no es elegir uno u otro esquema, sino aceptar un pago sin entender qué implica. Si se utilizan de forma incorrecta, pueden generar complicaciones fiscales tanto para quien paga como para quien recibe. Un riesgo mayor ocurre si la autoridad detecta que existe una relación laboral subordinada (horarios fijos, tareas recurrentes, supervisión directa), caso en el cual no debería aplicarse este esquema. El abuso de esta figura para evitar pagar seguridad social puede derivar en problemas legales y sanciones.
Desde el lado del colaborador, la principal desventaja es que no cotiza al IMSS ni al Infonavit, lo que implica no tener acceso a seguridad social, incapacidad ni semanas acumuladas para el retiro. Además, no genera antigüedad ni prestaciones como aguinaldo, vacaciones o reparto de utilidades.
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Remuneración a socios y accionistas
Uno de los temas que frecuentemente causa incertidumbre es cómo remunerar a los socios o accionistas que, además de aportar capital, también prestan servicios o desempeñan funciones directivas dentro de la sociedad. La LISR permite pagar a los socios que colaboran en la empresa, pero exige claridad y límites. Por ejemplo, la modalidad de asimilados a salarios para miembros de órganos de dirección (fracción III del artículo 94) está sujeta a tres limitaciones: que no excedan el salario anual del funcionario de mayor jerarquía, que no superen los sueldos anuales del personal y que no rebasen el 10% del total de deducciones autorizadas.
Elegir el esquema adecuado para tributar por los ingresos derivados de la prestación de servicios dentro de una sociedad requiere un análisis cuidadoso. La clave no es pagar menos impuestos, sino estructurarlo sin comprometer el crecimiento del negocio. Un socio informado no solo piensa en cuánto retirar, sino en cómo hacerlo sin descapitalizar la operación ni poner en riesgo la nómina.
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