La relación entre la inflación y el crecimiento económico ha sido un tema central en la economía macroeconómica durante décadas. La práctica convencional de la política macroeconómica desde la segunda mitad del siglo XX ha sido moldeada en buena medida por la convicción de que la inflación es un fenómeno monetario y que existe una relación inversa entre la inflación y el crecimiento de la economía en diferentes horizontes temporales. Sin embargo, este artículo examina, con base en regresiones de panel, la relación de largo plazo entre la inflación y el crecimiento económico a partir de información para 70 países y datos anuales para 1950-2010, revelando complejidades y diferentes perspectivas teóricas y empíricas.
¿Qué es la Inflación y Cómo se Mide?
En economía, la inflación es el aumento sostenido y generalizado de los precios de los bienes y servicios en un mercado durante un período de tiempo, expresado en una determinada unidad monetaria. Cuando el nivel general de precios se incrementa, el poder adquisitivo de la moneda disminuye, ya que con la misma cantidad de dinero pueden adquirirse menos bienes y servicios. Existen diversos indicadores para medir la inflación, siendo el más habitual el índice de precios al consumidor (IPC), que refleja la variación media de los precios de una canasta de bienes y servicios representativos del consumo de los hogares.
Otros indicadores relevantes son el deflactor del PIB y el índice de precios al productor. La influencia de las variaciones del precio de un determinado artículo en el IAPC (o en cualquier otro índice de este tipo) depende del gasto medio de las familias en él. Una variación negativa del nivel general de precios se denomina deflación, mientras que una desaceleración en el ritmo de crecimiento de los precios se conoce como desinflación. Por otro lado, incrementos muy elevados y rápidos en los precios reciben el nombre de hiperinflación.
Tipos de Inflación según su Intensidad
- Inflación moderada: La inflación moderada se refiere al incremento de forma lenta de los precios. Cuando los precios son relativamente estables, las personas se fían de este, colocando su dinero en cuentas de banco.
- Inflación galopante: La inflación galopante sucede cuando los precios incrementan las tasas de dos o tres dígitos de 30, 120 o 240 % en un plazo promedio de un año. Cuando se llega a establecer la inflación galopante surgen grandes cambios económicos.
- Hiperinflación: Se conoce como hiperinflación a una inflación anormal en la cual el índice de precios aumenta al menos en un 50 % mensual, esto es, una inflación anualizada de casi 13 000 %. Este tipo de inflación anuncia que un país está viviendo una severa crisis económica.
Causas y Tipos de Inflación
Las causas de la inflación son variadas y han sido objeto de debate entre diferentes escuelas de pensamiento económico. Entre las corrientes económicas monetaristas existe un amplio acuerdo en que las tasas de inflación muy elevadas y la hiperinflación son causadas por un crecimiento excesivo de la oferta de dinero.
- Inflación por consumo o demanda: obedece a la ley de oferta y demanda. Si la demanda de bienes excede la capacidad de producción o importación de bienes, los precios aumentan.
- Inflación por política monetaria: depende de las políticas que lleve a cabo el Banco Central. Una política en la cual se incremente la emisión de dinero por encima de su demanda real en la economía producirá una disminución del poder adquisitivo del dinero.
- Inflación de costos: Se produce cuando los costos se encarecen (por ejemplo, el precio del petróleo o la mano de obra) y en un intento de mantener la tasa de beneficio los productores incrementan los precios.
- Inflación autoconstruida: Se trata de inflación inducida por expectativas adaptativas, a menudo relacionadas con una espiral de ajustes de la relación precios-salarios.
- Inflación estructural: Autores como Kalecki (1955), López, Mántey y Quintana (2012), Noyola (1956), Prébisch (1973), Sunkel (1958) y Thirlwall (1974) concluyen que la inflación es resultado de la relación entre la estructura de la demanda con la distribución sectorial del desempleo a través de los mercados.
En el caso de los modelos de inflación por empuje de costos, Arestis y Sawyer (2013), Colacchio y Forges (2017), Kaldor (1981), Lavoie (1992, 2006, 2018) destacan que la inflación se debe a las actividades de grupos monopolistas en el mercado de trabajo y a los productores imperfectamente competitivos. En los modelos de inflación por empuje de costos, el dinero es endógeno al sistema y no inicia la inflación, solamente la propaga. En cuanto a los modelos de inflación estructural, un caso especial es la inflación estructural, característica de las economías maquiladoras en las que cualquier aceleración de precios sobre los insumos importados genera presiones inflacionarias, mediante el efecto pass-through (efecto traspaso) del tipo de cambio.
Lea también: Efectos de la inflación en el crecimiento
Visiones Teóricas sobre la Relación entre Inflación y Crecimiento Económico
Al respecto de esta relación, en la literatura se pueden identificar tres diferentes posturas.
Postura 1: Inflación Moderada Beneficiosa
La primera postura es que la inflación moderada puede tener un efecto favorable sobre la acumulación de capital debido al efecto de recomposición de cartera postulado por Tobin (1965). La idea básica de este enfoque, basada en el modelo de crecimiento de Solow (1956) y Swan (1956), es que los individuos mantienen dinero como un activo, por lo que incrementos en la inflación, al erosionar más rápido su valor, inducen una recomposición de cartera hacia la compra de activos físicos, maquinaria y equipo para actividades productivas. Dicha mayor acumulación de capital repercute en un aumento de la tasa de crecimiento económico en el corto plazo.
Una conclusión en dirección similar se puede derivar de la noción de que el crecimiento requiere una transformación de la estructura productiva. Dicha transformación se acompaña de cambios favorables en los precios o rentabilidades relativas de diferentes industrias para atraer recursos -trabajo y capital- a actividades seleccionadas. Estas modificaciones en los precios relativos pueden empujar a un alza en el nivel de precios.
Anthony Thirlwall (1974) exploró la importancia de las políticas expansionistas en los países emergentes como parte esencial en la aceleración de su proceso de desarrollo, motivo por el cual dentro de ciertos límites la inflación es necesaria para el crecimiento, de esta manera propone una relación positiva entre el crecimiento y la inflación que puede llegar a un nivel óptimo. Para que una economía crezca a su nivel natural se requiere aumentar la disponibilidad de recursos de inversión. La flexibilidad de la expansión monetaria y la inflación tienen un papel importante en la elevación de la tasa de crecimiento de los países que en circunstancias tales que la tasa de crecimiento económico real y garantizada se encuentran por debajo de la tasa natural (Thirlwall, 1974).
Postura 2: Neutralidad de la Inflación a Largo Plazo
Una segunda postura sostiene que la inflación no tiene necesariamente impacto, ni favorable ni desfavorable, sobre el crecimiento económico en el largo plazo. Entre los proponentes, ya de buen tiempo atrás de esta postura, se encuentra Sidrauski (1967) que con base en un modelo de agentes optimizadores basado en el modelo de Ramsey (1928), donde la tenencia de dinero se motiva a partir del flujo de servicios provistos, sostiene que la tasa de acumulación de capital, y por lo tanto el crecimiento de la economía, es independiente de la tasa de inflación.
Lea también: Efectos de la Inflación en el Desarrollo Económico
Postura 3: Inflación Nociva para el Crecimiento
La tercera postura es que la inflación ineludiblemente es nociva para el crecimiento económico. Esta es la postura hoy en día más común, no sólo en la prensa de negocios sino entre un conjunto considerable de funcionarios a cargo de la conducción de la política macroeconómica en múltiples países. De hecho, esta posición tiende a ser la guía central de la conducta de los bancos centrales en nuestra región y con frecuencia se acompaña del supuesto explícito o implícito de que el crecimiento económico elevado y sostenido requiere como condición necesaria -y para algunos casos parecen argumentar que también suficiente- una inflación baja y estable.
En versiones menos estrictas de esta última postura se afirma que solamente cuando rebasa cierto umbral es que la inflación afecta significativa y adversamente la asignación eficiente de recursos, al punto de frenar la inversión y el ritmo de expansión económica (Sarel, 1995).
Existe otra teoría similar que relaciona a la inflación con el incremento en la masa monetaria sobre la demanda por dinero lo cual significaría que "la inflación es siempre un fenómeno monetario" tal como lo afirma Milton Friedman. La Escuela austríaca de economía afirma que la inflación es el incremento de la oferta monetaria por encima de la demanda de la gente. Los productores de bienes y servicios demandan dinero por sus productos, por lo que si la generación de dinero es mayor que la generación de riqueza, hay inflación.
Impactos Negativos de la Inflación
La inflación puede tener diversos efectos en una economía, que pueden ser tanto positivos como negativos. Los efectos negativos de la inflación incluyen la disminución del valor real de la moneda a través del tiempo, el desaliento del ahorro y de la inversión debido a la incertidumbre sobre el valor futuro del dinero, y la escasez de bienes. Las tasas de inflación elevadas e impredecibles son consideradas nocivas para la economía. Añaden ineficiencias e inestabilidad en el mercado, haciendo difícil la realización de presupuestos y planes a largo plazo.
- Pérdida de poder adquisitivo: Cuando el nivel general de precios sube, cada unidad monetaria permite comprar menos bienes y servicios. El deterioro del valor de la moneda es perjudicial para aquellas personas que cobran un salario fijo, como los obreros y pensionistas.
- Distorsión de precios relativos: Se produce un efecto en cadena de distorsión de precios relativos al alza, es decir, que algunos precios suben más que otros. Si todos los precios de la economía (incluido el salario) subieran uniformemente no habría ningún problema, el problema surge por la subida no-uniforme.
- Desincentivo a la inversión y el ahorro: La incertidumbre en los precios que produce la inflación afecta negativamente a los consumidores y a los inversionistas, ya que deben perder tiempo investigando el precio de los productos que consumen o los costos de inversión.
- Redistribución de la riqueza: Con alta inflación, el poder adquisitivo se redistribuye desde las personas, empresas e instituciones con ingresos fijos nominales, hacia las que tienen ingresos variables que pueden seguir el ritmo de la inflación.
- Aumento de impuestos ocultos: Los ingresos inflados pueden implicar un aumento de las tasas de impuesto sobre la renta si las escalas de impuestos no están indexadas correctamente a la inflación.
La razón por la que la inflación es mala noticia no es el aumento de los precios en sí, sino el daño que la inflación inflige al proceso de formación de riqueza. El dinero inflado desvía la riqueza hacia los poseedores del nuevo dinero. Esto debilita la capacidad de los generadores de riqueza para generar riqueza y esto, a su vez, conduce a un debilitamiento del crecimiento económico. Como resultado del aumento artificial de la oferta monetaria, lo que tenemos aquí es más dinero por unidad de bienes y, por lo tanto, precios más altos, si todas las demás cosas permanecen iguales. Lo que importa es “el efecto falsificador”. Por lo tanto, cualquier cosa que promueva aumentos artificiales de la oferta monetaria solo puede empeorar las cosas.
Lea también: Estudios sobre Inflación y Economía Latinoamericana
El Rol de los Bancos Centrales y los Regímenes de Política Monetaria
La tarea de mantener la tasa de inflación baja y estable se asigna generalmente a las autoridades monetarias de cada país. La evolución del régimen financiero internacional puede periodizarse según la ponderación asignada a cada una de estas tres políticas: libre movilidad de capitales en la balanza de pagos, tipo de cambio nominal fijo, y autonomía monetaria, lo que Fleming (1962) y Mundell (1963) llamaron la “Trinidad imposible”.
Inflación Objetivo y la Regla de Taylor
A finales del siglo XX, varios BC adoptaron el modelo de inflación objetivo como argumento central de su política monetaria. Este corpus teórico requiere que los bc sean autónomos para evitar ante cualquier circunstancia la realización de señoreaje y de forma similar que su único objetivo sea la estabilidad inflacionaria; por lo tanto, deben declarar y divulgar el seguimiento de una meta de inflación concreta, solamente harán uso de una tasa de interés de referencia como mecanismo de transmisión de la política monetaria y necesariamente deben adoptar un régimen de tipo de cambio flexible.
De acuerdo con el modelo de metas de inflación, las condiciones necesarias para fomentar las expectativas racionales, así como para favorecer el crecimiento económico y la creación de un ambiente predecible para los inversores están dadas por medio del anclaje y conservación de la demanda agregada de forma que se mantenga estable la inflación. De acuerdo con Bernanke et al. (1999), Carlin y Soskice (2015), Taylor (1993) y Woodford (2003, 2012), el modelo de política monetaria de objetivos de inflación presenta el siguiente funcionamiento: cuando se impulsa a la demanda agregada por medio de políticas expansivas se incrementa la inflación por arriba de la tasa objetivo del bc, en consecuencia éste experimenta una reducción de su función de utilidad. Así, el bc seguirá la Regla de Taylor, es decir, incrementará la tasa de interés de referencia hasta que la demanda agregada se reduzca lo suficiente como para eliminar la aceleración de la inflación, teniendo como consecuencia la reducción de esta hacia su nivel meta.
Sin embargo, la aplicación del modelo de metas de inflación que exclusivamente utiliza a la tasa de interés como mecanismo de transmisión para mantener la inflación observada dentro de un rango reducido no parece ser una medida atractiva de política económica, y tampoco la más consistente para enfrentar las eventualidades relacionadas a los precios en las economías emergentes. Es necesario tener en cuenta que la inflación de las economías emergentes no se forma exclusivamente por componentes de demanda y expectativas, también por elementos que se integran de forma híbrida con el empuje de costos y factores estructurales.
La Importancia de una Inflación Positiva y Estable
Hoy en día, la mayoría de las corrientes económicas consideran que la tasa de inflación más favorable para la economía es una tasa positiva, baja y estable. Una inflación pequeña (en vez de nula o negativa) puede reducir la severidad de las recesiones económicas al permitir que el mercado de trabajo pueda adaptarse más rápidamente en una crisis, y reducir el riesgo de que una trampa de liquidez impida una política monetaria de estabilización de la economía. Algunos economistas consideran que una inflación moderada es positiva porque significa una economía sana: los salarios suben y los consumidores compran.
En el caso del Banco Central Europeo (BCE), su objetivo es mantener la estabilidad de los precios en el medio plazo. La institución europea apunta a mantener una inflación de en torno al 2% en el medio plazo. La política de la llamada «estabilidad de precios» debe apuntar a un cierto nivel de inflación, lo que dará al banco central la flexibilidad necesaria para mantener la economía en la senda de la prosperidad económica y evitar que la economía caiga en la deflación.
Evidencia Empírica: Inflación y Crecimiento en el Largo Plazo
Para responder a la pregunta de si toda inflación, por baja que sea, es adversa al crecimiento, se recurre al análisis estadístico comparativo de la relación entre las tasas medias de crecimiento del producto interno bruto (pib) y del índice de precios al consumidor de las seis décadas recientes. Los resultados no encuentran evidencia de un trade-off significativo entre inflación y crecimiento de largo plazo para dicha muestra y periodo, salvo si se incluyen experiencias nacionales con inflaciones anuales promedio por encima del umbral de 65% anual. Es decir, fuera de regímenes con tasas de inflación persistentemente muy elevadas, no hay una relación inversa sistemática ni significativa entre la inflación y el ritmo de crecimiento de la actividad productiva.
Los datos del panel de 70 países, con base en datos anuales del periodo 1951-2010, no indican una pauta clara de correlación -inversa o no- entre ambas variables a simple vista. En cambio, presentan una gran concentración de observaciones en tasas relativamente bajas de la inflación anual con proporción alta de la muestra con su mediana correspondiente ubicada entre 1 y 10 por ciento. La regresión lineal simple sugiere una ligera correlación inversa, sin embargo, el ajuste de la regresión es muy pobre, ya que el coeficiente de determinación (R2) es de apenas 1.13%, y no pasa las pruebas convencionales de especificación correcta.
Se procedió a segmentar la muestra con subgrupos de economías, en algún sentido homogéneas en cuanto a la conducción de su política monetaria. Este análisis no encuentra evidencia -en la muestra conjunta de países y para el periodo seleccionado- de una correlación negativa (significativa generalizada) entre la inflación y el crecimiento económico, salvo cuando en la muestra se incluyen experiencias nacionales con inflaciones promedio de más de 65% anual. Además, la evidencia aquí sistematizada indica que el valor preciso de dicho umbral de significancia es función del régimen monetario en vigencia.
Una alternativa para corregir el sesgo de las observaciones extremas es hacer el análisis estadístico con base en una transformación de las variables iniciales, que reduzca el efecto de los valores extremos. Para el presente estudio se adoptó el procedimiento de sustituir la medición usual de la inflación anual del índice de precios al consumidor (π) por su transformación no lineal que se identifica usualmente como una medición del impuesto inflacionario [π/(1+π)]. El primer elemento a destacar es que la transformación propuesta atenúa el impacto de los valores extremos en la inflación. No obstante que el coeficiente de la regresión lineal sugiere la persistencia de una relación negativa entre las variables, que es estadísticamente significativa, el ajuste de la regresión es incluso peor que el observado antes de realizar la transformación. La ausencia de dicho trade-off de largo plazo para el panel agregado dista de implicar que para cualquier economía individual la inflación mina su crecimiento sólo si ésta rebasa el 65% anual.
tags: #crecimiento #economico #sin #inflacion #información
