Descubre la Verdad Oculta del Nacionalsocialismo: El Régimen Totalitario y sus Ideales Antisemitas Impactantespost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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El nacionalsocialismo (en alemán: Nationalsozialismus), comúnmente acortado a nazismo, fue la ideología de extrema derecha del régimen que gobernó Alemania desde 1933 hasta 1945 con la llegada al poder del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán de Adolf Hitler (NSDAP). Hitler instituyó una dictadura, el autoproclamado Tercer Reich. A la Alemania de este periodo se le conoce como la «Alemania nazi».

El nazismo es una forma de fascismo que demostró un rechazo ideológico hacia el comunismo, el marxismo, la democracia liberal y el sistema parlamentario. También incorporó un ferviente antisemitismo, el racismo científico y la eugenesia en su credo. Se concretó como una ideología totalitaria de índole fascista en la medida en que se caracteriza por dar una importancia central y absoluta al Estado -a partir del cual se debe organizar toda actividad nacional- representado o encarnado y bajo la dirección de un caudillo supremo, en este caso Hitler. Proponía, además, un racismo, nacionalismo e imperialismo visceral que debía llevar a conquistar los pueblos que se consideraran inferiores.

Orígenes y Contexto del Antisemitismo Nazi

La ideología nazi fue gestada en la década de 1920, pero no alcanzó importancia hasta los años 30. Este período se caracterizó por las duras condiciones de paz impuestas en el Tratado de Versalles (1919), que se unieron a la grave crisis mundial del Jueves Negro en 1929 (véase Gran Depresión). A esta crisis político-económica se sumó una crisis ideológica, anterior, que se extendió desde 1890 a 1930, caracterizada como una «revolución contra el positivismo».

En este contexto, el nazismo transformó sin mucha dificultad el culto a la fuerza del más fuerte, el ario, en un antisemitismo puro y simple. Utilizó la preexistente leyenda de una conspiración judía para hacerse con el control mundial (con documentos falsificados como Los protocolos de los sabios de Sion) para explicar la derrota alemana en la Primera Guerra Mundial: el ejército de ese país fue traicionado y «apuñalado en la espalda» por los bolcheviques y judíos.

El antisemitismo es el prejuicio u odio contra el pueblo judío, una forma de intolerancia y racismo. Es un conjunto de creencias e ideas de odio hacia los judíos y la religión judía, el judaísmo, basado en prejuicios antiguos y extendidos. En Europa, los prejuicios y los odios contra los judíos se remontan a la antigüedad y a los orígenes del cristianismo. Durante siglos, en muchos reinos, imperios y países europeos, los judíos fueron una minoría a la que con frecuencia se persiguió.

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El antisemitismo moderno, sin embargo, no es una continuación del antijudaísmo clásico, sino un fenómeno distinto, un fenómeno político. El antijudaísmo se basó en la diferencia de fe, mientras que el antisemitismo moderno es una ideología secular decimonónica. Este incluye prejuicios económicos, nacionalistas y raciales.

  • Antisemitismo económico: Se basa en estereotipos nocivos y degradantes, según los cuales los judíos son intrínsecamente avariciosos, tacaños y buenos para el dinero.
  • Antisemitismo nacionalista: Afirma que los judíos son forasteros "extranjeros" sospechosos o ciudadanos desleales y antipatriotas, con conexiones internacionales peligrosas.
  • Antisemitismo racial: Se basa en la idea discriminatoria y falsa de que los judíos son una raza biológicamente separada, inferior o incluso parasitaria. Este fue un componente fundamental de la ideología nazi.

Los antisemitas suelen utilizar chivos expiatorios y teorías conspirativas para presentar a los judíos como peligrosos para la sociedad o el mundo entero. La teoría de conspiración antisemita más tristemente célebre surgió alrededor de 1900 con la publicación de Los protocolos de los sabios de Sión.

El Papel de Hannah Arendt en el Análisis del Antisemitismo

El propósito del presente ensayo es mostrar que el antisemitismo como fenómeno social y político marcó la crítica que Hannah Arendt hizo al Estado nación. Los orígenes del totalitarismo (1998 [1951]), su obra más conocida, se divide en tres partes: el antisemitismo, el imperialismo y el totalitarismo. Arendt subrayó que el antisemitismo moderno no es una continuación del antijudaísmo clásico, sino un fenómeno distinto, un fenómeno político. Su análisis consistió en evitar la explicación lineal de un odio inmemorial al pueblo judío que llevaría directamente de la Edad Media a Auschwitz, al establecer una diferencia entre el antijudaísmo como la larga historia de relaciones entre judíos y gentiles basadas en la diferencia de fe, y el antisemitismo moderno como una ideología secular decimonónica.

Arendt veía en el argumento del eterno antisemitismo un dispositivo para eludir la responsabilidad, una idea que justifica el odio a los judíos y lo vuelve casi intrínseco a lo humano. El fracaso de la asimilación judía en Alemania se produjo, según Arendt, por la correlación entre la emancipación (otorgamiento de derechos políticos) y una integración cívica que ya no exigía su conversión. La secularización provocó un cambio rotundo en la vida de los judíos europeos, pasando de la posición prepolítica del gueto a ser actores políticos y sociales. La emancipación significó igualdad y privilegios, pero también la destrucción de la autonomía de la antigua comunidad judía.

Arendt muestra que en este proceso de adquirir la igualdad ante la ley, las comunidades judías perdieron las protecciones especiales que les habían sido otorgadas por los monarcas del antiguo régimen. Los conflictos derivados del nacionalismo iniciaron cuando se extendió el concepto de "identidad nacional" y cuando la ciudadanía sentó sus bases en la nacionalidad. Si la ciudadanía se identifica con la nacionalidad, el judío, que había representado una alteridad dentro del contexto europeo, estaba destinado a ser el blanco de la ira de los movimientos nacionalistas.

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Ascenso de Hitler y el Partido Nazi al Poder

El Partido Nazi fue el movimiento y partido político radical de extrema derecha que dirigió Adolf Hitler. Su nombre formal era Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (Nationalsozialistische deutsche Arbeiterpartei, NSDAP). La ideología nazi era racista, nacionalista y antidemocrática.

Después de la Primera Guerra Mundial, Alemania vivió una época de gran agitación política. En el Tratado de Versalles (1919) se le impusieron términos estrictos a Alemania, la cual había perdido la guerra. En su lugar se instauró la nueva República de Weimar, que tenía un gobierno democrático. Surgieron grupos racistas y antisemitas de derecha radical que culpaban a los judíos de la derrota de Alemania en la guerra. Estos grupos se oponían a la República de Weimar y al Tratado de Versalles. Estaban en contra de la democracia, los derechos humanos, el capitalismo, el socialismo y el comunismo.

En septiembre de 1919, Hitler asistió a una reunión de uno de estos grupos, el Partido de los Trabajadores Alemanes, en Múnich. Esta pequeña organización política buscaba convertir a los trabajadores alemanes alejándolos del socialismo marxista. En 1920, el partido se cambió el nombre al de Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán. Hitler ayudó a formular el programa de 25 puntos del partido, que rechazaba el acuerdo de Versalles y exigía unificar a todas las personas de “sangre” alemana. El programa pedía una gran Alemania gobernada por un estado central fuerte, que adquiriría nuevas tierras y colonias.

En 1923, Hitler y sus seguidores protagonizaron un intento fallido de tomar el control del estado bávaro, conocido como el Putsch de Múnich. Hitler fue condenado a prisión, donde comenzó a escribir su libro, Mein Kampf (Mi lucha). En el libro presentó su visión del mundo y su misión personal: dirigir la “raza superior” alemana en la batalla entre razas para controlar el territorio y los recursos, creando un estado racialmente puro y conquistando Lebensraum (espacio vital), y destruir al enemigo fundamental de los alemanes, los judíos.

Después del fracaso del putsch, Hitler llegó a la conclusión de que la forma de destruir la República de Weimar era por medios democráticos. Reestableció el Partido Nazi bajo su completo control y lo preparó para participar en las elecciones, organizando filiales en cada estado de Alemania. El Partido Nazi tenía una rígida estructura de mando vertical, con funcionarios designados desde arriba. El partido nazi enfatizó el uso de propaganda para atraer atención e interés, utilizando la prensa y los carteles, y creando eslóganes inspiradores, emblemas y uniformes llamativos. Además, crearon organizaciones auxiliares para apelar a grupos específicos, como jóvenes, mujeres, maestros y médicos.

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La Gran Depresión y el Ascenso Electoral Nazi

Lo que más contribuyó al éxito del Partido Nazi fue el colapso económico de Alemania durante la Gran Depresión que comenzó en 1929. La crisis ocasionó desempleo y pobreza generalizados, y un aumento en la criminalidad.

Los resultados electorales del Partido Nazi demuestran su rápido ascenso durante este periodo:

Resultados Electorales del Partido Nazi (Reichstag)
Elecciones del Reichstag Porcentaje de Votos Escaños (de un total)
1930 18% 107
Julio de 1932 37% 230
Noviembre de 1932 33% 196
5 de marzo de 1933 44% Mayoría con aliados

En las elecciones de 1930 hubo un notable aumento en el apoyo a los nazis, convirtiéndose en el segundo partido más grande del Reichstag. El aumento de la división política provocó un incremento de la violencia. Las SA eran particularmente violentas. En las elecciones de julio de 1932, los nazis se convirtieron en el partido más grande del Reichstag. Hitler, sin embargo, se rehusó a unirse a un gobierno de coalición a menos que lo nombraran canciller.

El 30 de enero de 1933, Hindenburg designó a Hitler como canciller de un gobierno de coalición. Sus asesores le aseguraron que los miembros conservadores podrían controlar a Hitler. Una vez que se convirtió en canciller, Hitler se apresuró a poner al gobierno bajo el control del Partido Nazi. Convenció a Hindenburg para que disolviera el Reichstag y anunciara nuevas elecciones. La plataforma de campaña de los nazis llamaba a unificar a todos los buenos alemanes en la lucha para erradicar el “marxismo”. El Partido Nazi saturó Alemania con su propaganda, mientras que el gobierno restringió la prensa opositora.

Consolidación del Poder Totalitario Nazi

En las elecciones del Reichstag del 5 de marzo de 1933, el Partido Nazi obtuvo casi el 44% de los votos. Junto con su socio de coalición, el partido apenas ganó la mayoría de los escaños. Los nazis utilizaron arrestos, intimidación y falsas promesas para obtener los votos necesarios para aprobar la Ley de Habilitación el 23 de marzo de 1933. Esta ley permitió que el gobierno del Reich emitiera leyes sin el consentimiento del parlamento de Alemania, estableciendo así las bases para la completa nazificación de la sociedad alemana.

El Partido Nazi no solo se apoderó de todos los niveles del gobierno, sino que también se esforzó por controlar todos los aspectos de la vida económica, social y cultural de Alemania. Este proceso se denominó Gleichschaltung o “coordinación”. Para el 14 de julio de 1933, todos los demás partidos políticos ya habían sido abolidos. Las instituciones gubernamentales, jurídicas y educativas fueron depuradas de judíos y de quienes se sospechaba que eran opositores políticos. Los empleados, los empleadores, los escritores y los artistas quedaron bajo el control de las organizaciones nazis.

Para 1934, la principal amenaza al control continuo de Hitler sobre el gobierno provenía desde el interior del Partido Nazi, específicamente de las SA. El 30 de junio de 1934, Hitler ejecutó una sangrienta purga de las SA, conocida como la “noche de los cuchillos largos”, en la que se calcula que hubo 100 víctimas. Como recompensa, Hitler convirtió a las SS en una organización nazi independiente. El presidente Hindenburg murió el 2 de agosto de 1934. Entonces se ordenó que todos los miembros de las fuerzas armadas alemanas le hicieran un juramento de lealtad personal a Hitler. Sin oposición, Hitler abolió el cargo separado de presidente del Reich.

El Partido Nazi se encontraba fuertemente jerarquizado con un grupo dirigente, un grupo de 34 Gauleiter (responsables locales), una sección paramilitar que fungía como guardia personal de los líderes y como grupo de choque liderado por Röhm, la SS (Schutzstaffel) de Himmler que se dedicaba a la policía y el control, la policía política o Gestapo (Geheime Staatspolizei) y las juventudes hitlerianas. Así, con el tiempo, el Partido fue tomando control sobre la administración total del Estado alemán.

La Ideología Nazi y su Implementación

Racismo y "Pureza Racial"

El racismo fue una parte esencial de la ideología nazi. Proponía que los seres humanos estamos divididos en razas, estando en la cúspide como una “raza superior” la raza aria, de la cual los alemanes eran sus principales representantes. Asimismo, había razas inferiores, como los eslavos y negros; y grupos que se encontraban en las escalas inferiores de las categorías raciales, como los judíos. El nazismo identificaba a los judíos como su “enemigo racial”, la antítesis de la raza aria. La presencia de los judíos en Alemania significaba una amenaza a la pureza racial, por lo que buscaban eliminar a los judíos del país. Esta forma de entender el mundo fue inculcada a los alemanes a través de las escuelas cuando el nazismo llegó al poder en 1933.

Los arios, como raza superior, eran considerados el origen del hombre creador, viril y guerrero. De esa raza procedían todos los triunfos de la especie humana. Sin embargo, también creían que las civilizaciones creadas por los arios decaían y morían una vez sus elementos representativos se mezclaban racialmente con miembros de esas otras razas. El resultado de todo cruce racial, según esta ideología, era el descenso de la raza más alta, la regresión física e intelectual y consecuentemente el comienzo de una lenta pero inevitable enfermedad.

Expansión Territorial y Lebensraum

Lebensraum (espacio vital) es un concepto esencial de la ideología nazi, vinculado con las necesidades de la raza aria para su desarrollo. Según el nazismo, la raza aria necesitaba espacio para desarrollar su destino. Luego de la Primera Guerra Mundial, los límites de Alemania habían sido reducidos, por lo que era necesario expandirse y conquistar los territorios en los que habitaban personas de raza aria.

El Reich anexionó Austria a partir del Anschluss, así como la zona de los Sudetes, Memel y Dánzig. Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis ocuparon tierras en Polonia, Francia, Checoslovaquia, Hungría, los Países Bajos, Dinamarca y Noruega. Durante la década de 1930, la Alemania Nazi adoptaría una política expansionista muy agresiva, basada en la idea hitleriana de obtener un mayor “espacio vital” y crear un gran imperio pangermánico.

Propaganda y Culto al Líder

Hitler nombró a Joseph Goebbels jefe del nuevo Ministerio de Propaganda. Goebbels creó un culto a la personalidad que vanagloriaba a Hitler como el salvador infalible de Alemania. La propaganda nazi se volvió ineludible en Alemania. Dominaba la prensa, la cinematografía, la radio y los espacios públicos. Aparecieron retratos o estatuas de Hitler por todos lados. Todas las ciudades y los pueblos le cambiaron el nombre a alguna calle o espacio público en su honor. En público, se esperaba que los alemanes comunes alabaran a Hitler e hicieran el saludo alemán (“¡Heil Hitler!”).

La propaganda también permeó los planes de estudio escolares. Por ejemplo, los niños aprendían odas que alababan el liderazgo de Hitler en las escuelas públicas. La película de Leni Riefenstahl El triunfo de la voluntad representa de manera vívida la imagen de Hitler como un líder casi divino.

El Holocausto y la Persecución Judía

El control del Partido Nazi sobre todos los niveles de gobierno le permitió desarrollar su agenda antisemita. El gobierno central promulgó decretos antisemitas de gran alcance. Incluso antes de eso, los funcionarios nazis ya perseguían a los judíos a nivel local. Los judíos quedaron excluidos de las profesiones, los negocios y los espacios públicos.

En estos años aplicó de manera sistemática el boicot a los establecimientos judíos para culminar en 1938 en la “Noche de los cristales rotos”. Este extremismo racial fue obra de Hitler y del líder de la SS, Heinrich Himmler, quien buscaba convertir sus tropas de élite en “guardianes de la pureza racial” para destruir “razas inferiores” y procurar así la perfección del método de selección biológica. El antisemitismo impulsó el Holocausto (1933-1945), la persecución y el asesinato sistemático de aproximadamente seis millones de judíos europeos, el cual fue organizado y auspiciado por el régimen nazi, sus aliados y sus colaboradores.

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