La crisis del agua es un problema grave que está teniendo un impacto devastador en las comunidades de todo el mundo. Se estima que más de 2000 millones de personas carecen de acceso a agua potable limpia y segura, mientras que 4000 millones de personas experimentan una grave escasez de agua, al menos un mes al año. Esta escasez del agua es causada por una combinación de factores como el cambio climático, el crecimiento de la población y la mala gestión de los recursos naturales.
Las principales fuentes de agua para uso humano como lagos, ríos, la humedad del suelo y las cuencas de aguas subterráneas a poca profundidad se distribuyen de forma irregular y, en general, están lejos de las zonas urbanas. Alrededor del 36% de la población mundial, o 2,400 millones de personas, viven en regiones con escasez de agua y el 52% experimentará una severa escasez de agua hacia el año 2050.
Factores determinantes de la escasez hídrica
La escasez de agua y el cambio climático son dos de los problemas globales más apremiantes de nuestro tiempo. Un informe histórico de la Universidad de las Naciones Unidas declara que el mundo ha entrado en una era de "quiebra hídrica global", un punto de no retorno para ciertos sistemas donde la demanda humana ha agotado irreversiblemente los ahorros acuíferos y secado los pozos del futuro, poniendo en riesgo el conjunto del sistema hídrico del planeta. Las causas de estos problemas se pueden dividir en tres categorías principales:
- Causas naturales: incluyen el cambio climático, la sequía y otros desastres naturales que impiden el acceso al agua.
- Actividades humanas: extracción excesiva de suministros de agua, tales como acuíferos.
- Degradación ambiental: causada por la deforestación, la contaminación y las prácticas agrícolas no sostenibles.
Para el 2030 se espera que el uso del agua aumente en un 40% gracias a una combinación de factores, aunque hoy en día ya es excesivo en algunas ciudades. Estos problemas pueden ser estimados en un costo de USD 141 mil millones al año en todo el mundo y una tercera parte de estos casos ocurren en países en desarrollo, donde cerca de 45 millones de metros cúbicos se desperdician diariamente en las redes de distribución.
Impacto social y geopolítico
La crisis del agua es un problema global que afecta a los seres humanos de muchas maneras. La falta de acceso a agua potable ha dado como resultado una disminución de la calidad de vida de millones de personas en todo el mundo. Sumado a esto, ha provocado el desplazamiento de comunidades por sequías o inundaciones. A medida que aumenta el estrés hídrico, también lo hace el riesgo de conflictos locales o regionales.
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Tabla: Estimaciones sobre la escasez y el estrés hídrico
| Indicador | Impacto estimado |
|---|---|
| Población mundial en zonas de estrés hídrico | 36% (2,500 millones de personas) |
| Personas sin acceso a agua potable segura | 884 millones a 2,200 millones |
| Proyección de escasez severa para 2050 | 52% de la población mundial |
| PIB global en zonas de riesgo hídrico | Más del 20% |
Hacia una gestión sostenible
Para comenzar a revertir la crisis hídrica en la que nos encontramos, se requiere una visión de mediano y largo plazo. La planificación sensible al agua debe promover la reducción en el consumo, facilitar la reutilización segura, y el aprovechamiento de la mayor cantidad de opciones posibles de suministro de agua. La reutilización de aguas residuales después de ser tratadas también genera ahorros significativos.
La ciudad esponja es una solución que aprovecha la infraestructura urbana verde, desde la revegetación de superficies impermeables hasta los techos verdes y humedales construidos, para dar resultados positivos en términos de disponibilidad de agua, calidad y reducción de inundaciones. El ordenamiento del territorio debe incorporar el ciclo del agua, el suministro actual y futuro y la demanda, como motor dinamizador.
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