En Estados Unidos, varios casos recientes han puesto de manifiesto las profundas fallas que pueden presentarse en el sistema judicial, donde personas han sido declaradas inocentes después de pasar décadas en prisión por crímenes que no cometieron. Estas exoneraciones no solo corrigen errores históricos, sino que también impulsan la necesidad de una reforma judicial y una revisión exhaustiva de cómo se valoran las pruebas, especialmente el testimonio de la víctima.
El caso de Glynn Simmons: Cuatro décadas de injusticia
Una jueza de Oklahoma exoneró a Glynn Simmons, un hombre de 70 años, que estuvo preso durante 48 años acusado de asesinato. Esta se ha catalogado como la sentencia injusta más larga que se haya conocido en Estados Unidos. Simmons fue liberado en julio después de que un tribunal de distrito determinara que pruebas cruciales de su caso nunca fueron entregadas a sus abogados. Posteriormente, un fiscal del condado declaró que existían pruebas suficientes para que se tuviera que realizar un nuevo juicio en su contra. Finalmente, en una orden emitida en diciembre, la jueza Amy Palumbo declaró inocente a Simmons.
"Este tribunal determina, mediante pruebas claras y convincentes, que el delito por el que el señor Simmons fue declarado culpable, sentenciado y encarcelado... no fue cometido por el señor Simmons", dijo la jueza de distrito del condado de Oklahoma. "Es una lección de resiliencia y tenacidad", agregó a los periodistas después de la decisión, según Associated Press. "No dejes que nadie te diga que esto no puede suceder, porque realmente puede suceder".
Simmons cumplió 48 años, un mes y 18 días de prisión por el asesinato de Carolyn Sue Rogers, ocurrido en 1974 durante el robo a una licorería en un suburbio de la ciudad de Oklahoma. El ahora inocente tenía 22 años cuando él y otro acusado, Don Roberts, fueron declarados culpables y sentenciados a muerte en 1975. Posteriormente, las penas se redujeron a cadena perpetua debido a decisiones de la Corte Suprema de Estados Unidos sobre la pena de muerte.
Simmons sostuvo su inocencia y afirmó que se encontraba en Luisiana, su estado natal, en el momento del crimen. El hombre soltó una sonrisa cuando el tribunal lo declaró inocente. Vestido con un suéter gris con capucha y un sombrero de fieltro y voz suave, comentó más tarde a los periodistas que había estado esperando este momento durante "mucho, mucho tiempo". "Lo que se ha hecho no se puede deshacer, pero sí se pueden rendir cuentas", indicó. Simmons también expresó su interés en involucrarse en proyectos relacionados con reformar el sistema de justicia de su país. "Adquirí una pasión por el sistema de justicia, por una reforma judicial. Intento involucrarme en una reforma judicial. Repensar cómo aplicamos la justicia criminal".
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Un tribunal de distrito anuló su sentencia en julio después de determinar que los fiscales no habían entregado todas las pruebas a los abogados defensores, incluida la declaración de un testigo que había identificado a otros sospechosos. Simmons y Roberts fueron condenados en parte debido al testimonio de un adolescente que había recibido un disparo en la nuca. El adolescente señaló a otros hombres durante los reconocimientos policiales y luego contradijo algunos de sus propios testimonios, de acuerdo con el Registro Nacional de Exoneraciones. Roberts fue puesto en libertad condicional en 2008.
Las personas condenadas injustamente que cumplen condena en Oklahoma tienen derecho a recibir hasta US$175.000 en compensación. Simmons actualmente está luchando contra el cáncer de hígado, según un GoFundMe en el que ha recaudado miles de dólares para ayudar a cubrir sus costos de vida y quimioterapia.
La exoneración de Gerardo Cabanillas gracias al ADN
Otro caso notable es el de Gerardo Cabanillas, un hombre hispano que pasó casi 30 años en prisión por secuestro, robo y violación. Fue declarado inocente y puesto en libertad tras el análisis de nueva evidencia que lo exonera, informaron los fiscales del condado de Los Ángeles (California). Pruebas de ADN ayudaron a exonerar a Gerardo Cabanillas por el ataque a una pareja dentro de un auto estacionado en la ciudad de South Gate en 1995. El caso de Cabanillas fue revisado por la Unidad de Integridad de Condenas de la oficina del fiscal, y un juez revirtió su sentencia tras hallarlo inocente y ordenó su liberación permanente.
"Extiendo mis más sinceras disculpas al señor Cabanillas por el error en la justicia y el fracaso de nuestro sistema legal criminal", dijo en un comunicado el fiscal de distrito George Gascón. Cabanillas fue sentenciado en 1996 y pasó 28 años en prisión. Confesó ser uno de los dos hombres armados que se acercó a la pareja, sacó al hombre por la fuerza del vehículo y llevó a la mujer a una casa abandonada donde ambos sospechosos la violaron.
Las víctimas de los ataques fueron informadas de la confesión de Cabanillas y lo identificaron entre una serie de fotografías, pero después expresaron sus dudas en la corte y dijeron que habían sido presionadas para hacerlo, según el California Innocence Project del centro de estudios California Western School of Law, que representó a Cabanillas. Pruebas de ADN del kit de violación demostraron que fueron otras personas quienes cometieron el ataque, explicó la organización en un comunicado. Nunca se arrestó a más sospechosos aunque un hombre confesara después haber cometido uno de los crímenes, aseguró la organización. "Las falsas confesiones son una de las principales causas de las condenas erróneas en Estados Unidos", dijo en un comunicado la directora interina del proyecto Alissa Bjerkhoel.
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Kevin Cooper Hastings: Otra historia de ADN y exoneración
De manera similar, el caso de Kevin Cooper Hastings resalta la importancia de la evidencia forense. Ninguna evidencia física vinculó a Hastings con los delitos por los que fue arrestado y condenado, y numerosos testigos de coartada dieron fe de su paradero durante los crímenes. Las pruebas biológicas obtenidas de la víctima como parte de un kit de agresión sexual se habían conservado, pero nunca se les realizó una prueba de ADN, a pesar de las reiteradas solicitudes de Hastings que datan de décadas atrás.
"He estado encarcelado durante más de quince años por un asesinato que no cometí", escribió Hastings en una carta a la Fiscalía del Condado de Los Ángeles en el año 2000. "La prueba más contundente que aún no se ha examinado es la prueba de ADN, que demostrará de forma concluyente que yo no era la persona involucrada con la fallecida en el momento del crimen". Hastings fue exonerado en 2022 a la edad de 69 años. El 1 de marzo de 2023, un juez del Tribunal Superior lo declaró inocente. "Ninguna cantidad de dinero podría devolverme los 38 años de vida que me robaron", declaró Hastings. "Pero este acuerdo es un final bienvenido a un largo camino, y espero seguir adelante con mi vida".
El complejo rol del testimonio de la víctima en el sistema judicial
Estos casos ponen de manifiesto la complejidad del sistema judicial, donde la verdad puede tardar décadas en revelarse. Quizás una de las cosas que más llaman la atención a quienes no están familiarizados con los procesos penales es la posibilidad de que alguien sea condenado, únicamente, por la versión de la persona que denuncia. Así pues, no son pocos los supuestos, muchos de ellos de gran repercusión mediática y social, en los que se han dictado sentencias condenatorias por el testimonio de la víctima.
La pregunta de si se puede condenar a una persona sin pruebas es fundamental. La versión de la presunta víctima puede ser una prueba de cargo válida. Sin embargo, lo que en un principio nos puede sorprender o generar rechazo tiene su lógica: de no ser así muchos delitos podrían quedar sin castigo, como aquellos delitos que se cometen en la clandestinidad y sin testigos. Esto sucede, por ejemplo, en los supuestos en los que alguien amenaza a otro sin que haya testigos presentes o en los supuestos en los que alguien golpea a otro sin que nadie más lo vea. Pero, quizás los casos más significativos y llamativos sean los delitos sexuales. En estos casos, en la mayoría de ocasiones, solo estarán víctima y agresor sin que existan más pruebas y testigos. Para resolver este problema, los tribunales aceptaron hace tiempo que la declaración de quien dice ser víctima podría ser prueba suficiente para condenar al acusado.
Ahora bien, al reconocer los tribunales que la versión de la presunta víctima podía ser suficiente para condenar a alguien, se generó un nuevo problema igual de importante que el anterior: ¿Qué sucederá si soy acusado falsamente? ¿Cómo podré defenderme si la palabra de quién me acusa es suficiente para condenarme? Porque si siempre se da validez a la versión de la presunta víctima, cualquiera podría acusar falsamente a otro y conseguir que lo condenaran. Bastaría con una denuncia para que la carga de la prueba se invirtiera: ahora deberá ser el acusado quien tenga que demostrar su inocencia.
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Nuestro Tribunal Supremo, siendo consciente de la problemática anterior, ha establecido un método para dar validez o no a dichas versiones acusatorias. Así pues, ha señalado una serie de criterios o parámetros interpretativos (que no requisitos) que deberán utilizar los jueces y tribunales a la hora de valorar la declaración de la víctima. Tengamos en cuenta que en nuestro sistema de justicia penal, tan solo corresponde a los juzgados y tribunales el valorar la prueba y dar credibilidad a quien denuncia.
Requisitos para la valoración de la versión de la víctima
La presunción de inocencia es un derecho fundamental. Conforme a dicho derecho, todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Así las cosas, es necesario que la versión de la víctima reúna ciertos requisitos para poder ser considerada una prueba de cargo que puede desvirtuar esa presunción de inocencia y derivar en una sentencia de condena. Dichos requisitos han sido definidos por la jurisprudencia, y son los siguientes:
Ausencia de incredibilidad subjetiva
Esto quiere decir que no se deduzca de las relaciones entre el acusador y el acusado que puede haber un móvil por parte del primero como el resentimiento, la enemistad, la venganza o similares, que puedan restar a su relato la credibilidad necesaria. También se tendrán en cuenta las propias características físicas o psicoorgánicas del acusador: su grado de desarrollo y madurez; y en qué medida pueden afectar a la credibilidad de su relato determinados trastornos mentales o enfermedades como el alcoholismo o la toxicomanía.
Verosimilitud
La verosimilitud supone, en definitiva, la credibilidad objetiva del relato de la víctima, que tiene que estar basado en la lógica (lo que se ha venido a denominar coherencia interna) y estar apoyado en datos objetivos de corroboración de carácter periférico (lo que se ha denominado coherencia externa). Este último punto de la coherencia externa quiere decir, en otras palabras, que haya elementos que se añadan al propio relato de la víctima, como pueden ser: manifestaciones de otras personas que aunque no constituyan propiamente un testimonio sobre lo sucedido, puedan de alguna forma apoyar la verosimilitud de la versión de la víctima; pruebas periciales; lesiones, etc. Ahora bien, esta condición tiene que ponderarse en aquellos casos en los que se trate de delitos que no puedan ser corroborados de forma alguna, por las propias circunstancias que concurran en los hechos.
Persistencia en la incriminación
La incriminación debe ser prolongada en el tiempo, plural, sin ambigüedades ni contradicciones, pues al tratarse de la única prueba frente a la negativa del acusado, que se declara inocente, prácticamente solo se puede evitar su indefensión permitiéndole que cuestione eficazmente la declaración del acusador, poniendo de relieve las contradicciones del mismo en su relato.
En resumen, aunque el testimonio de la víctima puede ser una prueba crucial, su validación se somete a estrictos criterios para proteger la presunción de inocencia y asegurar la justicia.
Casos de exoneración por condena injusta
| Nombre | Delito Acusado | Años en Prisión | Evidencia Clave para Exoneración |
|---|---|---|---|
| Glynn Simmons | Asesinato, Robo | 48 | Pruebas cruciales no entregadas a la defensa |
| Gerardo Cabanillas | Secuestro, Robo, Violación | 28 | Pruebas de ADN |
| Kevin Cooper Hastings | Asesinato | 38 | Pruebas de ADN |
