Descubre la Revolucionaria Deducción Trascendental de Kant que Cambió la Filosofía para Siemprepost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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La deducción trascendental de las categorías, o deducción de los conceptos puros del entendimiento, en la cual Kant desarrolla la fundamentación última de su filosofía teórica, trata de la posibilidad y legitimidad del uso de las categorías en el conocimiento y en la constitución de la experiencia. Ha sido considerada como el núcleo mismo de la filosofía kantiana puesto que en ella se exhiben los fundamentos a partir de los cuales deriva el uso de los conceptos puros como predicados de juicios a priori y se muestra que la exigencia de validez de estas proposiciones como conocimiento es legítima, es decir, en ella se demuestra que el uso de conceptos a priori en el conocimiento está restringido a aquellas proposiciones que pueden fundamentar las condiciones de la posibilidad de la experiencia. El problema es pues, averiguar cómo este conocimiento alcanza su status gnoseológico, y el de averiguar en qué consisten las condiciones de la certeza posible a priori. En la metafísica deben contenerse conocimientos sintéticos a priori. Ello incluye tanto demostrar la validez objetiva de las categorías como hacer comprensible la posibilidad de la relación del entendimiento con la sensibilidad.

Juicios Sintéticos a Priori y las Facultades del Conocimiento

Para Kant nuestra forma de conocer se da a priori y a posteriori. El conocimiento a priori es el que es absolutamente independiente de toda experiencia, contrario pues al empírico, en el que sí es necesaria la experiencia. Para el objetivo que se propone Kant se fijará en los juicios sintéticos, en los que la relación entre sujeto y predicado no guardan relación de identidad como en los juicios analíticos, pues siempre el predicado añade algo que no podemos saber del sujeto. Kant utilizará para su estudio los juicios sintéticos a priori. Nos explica además, cuáles son los troncos del entendimiento humano: la sensibilidad y el entendimiento. Con la sensibilidad obtenemos los objetos, con el entendimiento los pensamos.

La sensibilidad es la facultad de recibir representaciones, es decir, la receptividad de las impresiones; es necesariamente receptiva y se manifiesta como afección. El entendimiento es la facultad de conocer un objeto a través de las representaciones, demostrando espontaneidad de los conceptos, y es también la facultad de las reglas. Tanto las intuiciones como los conceptos son representaciones.

La Estética Trascendental: Intuiciones Puras de la Sensibilidad

La estética trascendental analizará las formas de la experiencia sensible que son el espacio y el tiempo. Estudiará la receptividad pasiva, la percepción; sus elementos serán el espacio y el tiempo, ambos principios independientes de la experiencia, es decir, son representaciones a priori, y ambos no son conceptos, sino intuiciones puras. Las representaciones del espacio y el tiempo son intuición, no concepto, y son singulares. El espacio es nuestro sentido externo, el tiempo nuestro sentido interno. La experiencia es la que está sometida a las condiciones del espacio y del tiempo, no son cosas en sí, pero son los que hacen posible. No conocemos el objeto tal como es en sí mismo, sino como es captado por la sensibilidad humana.

La Analítica Trascendental: Los Conceptos Puros del Entendimiento (Categorías)

La Lógica trascendental tratará de la segunda fuente de conocimiento: el entendimiento. La Analítica trascendental, que junto con la Estética trascendental, explica las condiciones del conocimiento humano. La analítica trascendental consiste en descomponer todo nuestro conocimiento a priori en elementos del conocimiento puro del entendimiento. La Analítica de los conceptos trata de encontrar los conceptos puros hasta llegar a los primeros gérmenes y presentados en su pureza al entendimiento, libres de las condiciones empíricas a ellos inherentes.

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Los diversos modos en que el entendimiento unifica y sintetiza son los conceptos puros del entendimiento: las categorías. La función propia de los conceptos es la de ordenar, unificar una multiplicidad bajo una representación común y a esto se le denomina juzgar. El juicio es la función del entendimiento. La novedad es que, mientras que para Aristóteles las categorías eran modos del ser, para Kant son modos de funcionamiento del pensamiento, son las estructuras trascendentales del entendimiento, los conceptos puros de acuerdo a los cuales piensa el entendimiento. Si las categorías fuesen determinaciones o nexos de los entes, tendríamos de ellos un conocimiento empírico y a posteriori, y de esa manera no tendríamos un conocimiento universal y necesario de estos. Kant enumera doce categorías, que corresponden a los doce juicios de la lógica tradicional.

Juicios (Lógica Tradicional) Categorías (Conceptos Puros del Entendimiento)
Cantidad: Particulares, Singulares, Universales Cantidad: Pluralidad, Unidad, Totalidad
Cualidad: Afirmativos, Negativos, Infinitos Cualidad: Realidad, Negación, Limitación
Relación: Categóricos, Hipotéticos, Disyuntivos Relación: Substancia y Accidente, Causalidad y Dependencia, Comunidad o Reciprocidad de Acción
Modalidad: Problemáticos, Asertóricos, Apodícticos Modalidad: Posibilidad e Imposibilidad, Existencia y No Existencia, Necesidad y Contingencia

La Deducción Trascendental y la Unidad de la Apercepción

Una vez analizados los conceptos puros del entendimiento, Kant procede a lo que llama la Deducción de los conceptos puros del entendimiento. Tras haber establecido el número de las categorías, Kant muestra, en la deducción trascendental de las categorías, la legitimidad de la aplicación de las categorías a lo dado a la sensibilidad. La tarea de la deducción trascendental consiste en justificar las categorías como funciones de enlace entre representaciones diversas partiendo de la autoconciencia como principio unificador.

En la deducción trascendental las categorías son analizadas respecto de su posible validez objetiva desde la perspectiva de la unidad necesaria producida por la autoconciencia. El "yo pienso" debe poder acompañar a todas mis representaciones; pues, si no, sería representado en mí algo que no podría ser pensado, lo cual significa tanto como decir que la representación sería, o bien imposible o al menos nada para mí. El "yo pienso" o "apercepción trascendental" es la unidad trascendental original y suprema de la autoconciencia que encabeza las doce categorías. La unidad que precede a priori a los conceptos del enlace no es la categoría de la unidad, "pues todas las categorías se fundan en funciones del juicio; en estas empero se piensa ya enlace y por lo tanto unidad de conceptos dados. La categoría presupone pues ya enlace".

El enlace (conjunctio) de la diversidad es un acto de la espontaneidad, una acción del entendimiento: la síntesis. Lo que el entendimiento hace es actuar sobre la multiplicidad por medio de una actividad unificadora que Kant denomina síntesis. La síntesis de aprehensión en la intuición es el primer paso de todo conocimiento, donde nuestra mente recoge una multitud de imágenes que reordena en el tiempo dando una intuición del objeto, cosa o situación percibida, es decir, del fenómeno. El "yo pienso" de Kant, el sujeto trascendental, es función y actividad, posibilidad última de todas las síntesis de conocimiento. La unidad sintética de la apercepción es el punto más alto al que se debe ligar todo el uso del entendimiento, la lógica misma y la filosofía trascendental.

Regresando a la pregunta acerca de cómo son posibles los juicios sintéticos a priori, estos son posibles no sólo porque tengamos las formas puras de la intuición del espacio y del tiempo a priori, sino que debido a que nuestro entendimiento es actividad unificadora y sintetizadora que se explica por las categorías y culmina en la apercepción original, que es principio de la unidad sintética original. La unidad trascendental de la apercepción unifica la diversidad dada en una intuición y por ello se llama objetiva, distinguiéndose de este modo de la unidad subjetiva de la conciencia. En la formulación de la segunda edición se encuentra una justificación de la validez de las categorías que es al mismo tiempo una explicación de la posibilidad de la relación de las categorías con la sensibilidad. Justificar la validez objetiva de las categorías quiere decir simultáneamente mostrar una forma de unidad objetiva que, a partir de la aplicación de las formas del entendimiento a la diversidad aportada por la sensibilidad, constituye el orden objetivo de los fenómenos, es decir, el mundo en la experiencia.

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El Esquematismo Trascendental

Otro problema abordado por Kant tiene que ver con la mediación entre intuiciones y conceptos o, como lo plantea Kant, sobre cómo es posible subsumir las intuiciones en los conceptos y, por ende, la aplicación de las categorías a los fenómenos. Si se comparan los conceptos puros del entendimiento con las intuiciones empíricas, resulta que son heterogéneos. Para esto es necesario recurrir a un tercer término que sea homogéneo con la categoría y con el fenómeno.

Tal representación, de acuerdo a Kant, debe ser pura, sin nada empírico, pero que sea a la vez sensible e intelectual. Este intermediario es lo que Kant denomina esquema trascendental. El tiempo puede considerarse como la forma de la intuición que conecta todas las representaciones sensibles. El tiempo es homogéneo con los fenómenos, ya que no puede darse ninguna representación empírica salvo por éste. En cuanto a que es forma, es a priori, puro y así, homogéneo con las categorías. El tiempo vendría a ser la condición general según la cual solamente la categoría puede aplicarse a un objeto. Una aplicación de la categoría a los fenómenos será posible por medio de la determinación trascendental del tiempo que, como esquema de los conceptos puros del entendimiento, sirve de término medio para subsumir los fenómenos en la categoría. El esquema trascendental es una determinación a priori del tiempo.

El esquema es siempre un simple producto de la imaginación. La facultad imaginativa es pura y a priori porque es trascendental. Kant distingue el esquema de la imagen. En la base de nuestros conceptos puros sensibles, afirma Kant, no hay imágenes de los objetos, sino esquemas. El esquema del triángulo no puede nunca existir en otra parte que en el pensamiento y significa una regla de la síntesis de la imaginación respecto a las figuras en el espacio. Los esquemas trascendentales deben ser tantos como las categorías. Por ejemplo, el esquema es la permanencia de lo real en el tiempo, en otras palabras, la representación de lo real como un sustrato de la determinación empírica del tiempo en general, el cual permanece mientras lo demás cambia. El esquema de la causa y de la causalidad consiste en la sucesión de lo múltiple de acuerdo a una regla. El esquema de la necesidad es la existencia de un objeto en todo tiempo. Los esquemas de los conceptos puros del entendimiento son las verdaderas y únicas condiciones que permiten proporcionar a los conceptos relaciones con los objetos y de esa manera, una significación. Las categorías no tienen más uso posible que uno empírico, pues que sólo sirven para someter fenómenos a reglas universales de síntesis, mediante fundamentos de una unidad necesaria a priori y capacitar esos fenómenos de ese modo para un enlace general en una experiencia.

Fenómeno y Noúmeno: Límites del Conocimiento

Para que las cosas sean conocidas de manera sensible tienen que estar sometidas a las formas de la sensibilidad y para que las cosas para ser pensadas, deben estar sometidas a las leyes del entendimiento y del pensamiento. Las categorías son aplicadas de manera adecuada cuando las aplicamos a los objetos que se dan a la experiencia y no a aquellos objetos que intentan ir más allá de estas. El concepto tiene un valor objetivo si lo utilizamos para pensar un objeto tal como un auto o una montaña que se encuentre frente a mí, pero no podemos utilizar el concepto, por ejemplo, de unidad, a la divinidad. Lo mismo sucede con la categoría causa-efecto que tiene valor objetivo cuando se aplica a la relación que existe entre los fenómenos, pero no podemos utilizarla para pensar a una deidad y expresar que esta creó el mundo y todo lo que existe en este, o que el pan se convierta en cuerpo de Cristo.

Se puede concluir de la analítica que el conocimiento científico es universal y necesario, pero es fenoménico. Este fenómeno constituye un ámbito restringido rodeado por un ámbito que se nos escapa que es la cosa en sí. El fenómeno, del griego phaimenon, significa aparición o manifestación, no es el objeto de la intuición sensible. Nosotros captamos los fenómenos o cosa en mí y no el nóumeno o la cosa en sí. La materia del fenómeno es dada por las sensaciones singulares y por ende es a posteriori y su forma proviene del sujeto, y así es a priori. El entendimiento no puede hacer de todos sus principios a priori y de todos sus conceptos más que un uso empírico y nunca trascendental. El uso trascendental de un concepto, en cualquier principio, consiste en referirlo a las cosas en general y en sí mismas. El uso empírico consiste en referirlo sólo a fenómenos, es decir, a objetos de una experiencia posible.

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En un sentido negativo, el nóumeno es la cosa en sí, haciendo abstracción de nuestra forma de intuirla, es la cosa pensada sin relación con nuestra forma de intuirla. Este concepto de nóumeno es problemático ya que no contiene contradicción alguna y, como tal, lo podemos pensar, pero nunca conocer efectivamente. El nóumeno es un concepto límite que sirve para circunscribir las pretensiones de la sensibilidad. En este sentido el nóumeno tiene un uso puramente negativo. El concepto de nóumeno es necesario para que la intuición sensible no se extienda hasta la cosa en sí y se limite la validez objetiva del conocimiento sensible.

La Razón y las Ideas Trascendentales

La Dialéctica trascendental explica cómo los conceptos que no se pueden obtener a través de una intuición podemos llegar a conocerlos, hablando de conceptos como alma, Dios, mundo. Estos conceptos los denomina Kant Ideas que pertenecen ya al mundo de la razón, no del entendimiento. La razón es la facultad de los principios, es también la facultad de las ideas. La razón exige tres tipos de unidad absoluta e incondicionada, pero no son conocimientos, ya que rebasan los límites de toda experiencia posible. La razón se ve obligada a ir más allá de los límites de la sensibilidad.

Los sofismas de la razón misma, no de los hombres, muestran que nadie puede librarse de ellos. Las antinomias cosmológicas corresponden a cuatro aspectos fundamentales del mundo, ilustrando los conflictos cuando la razón intenta trascender la experiencia posible:

  • Tesis: el mundo tiene un comienzo en el tiempo y un límite en el espacio. Antítesis: el mundo no tiene comienzo en el tiempo ni límite en el espacio.
  • Tesis: todo compuesto en el mundo se compone de partes simples y no existe nada simple en el mundo. Antítesis: ningún compuesto en el mundo se compone de partes simples, ni existe nada simple en el mundo, en ningún momento dividida en un número infinito de partes.
  • Tesis: la naturaleza no es la única de las que pueden derivar los fenómenos del mundo; para explicar éstos nos hace falta otra causalidad por libertad. Antítesis: no hay libertad; en el mundo y se desarrolla exclusivamente según leyes de la naturaleza.
  • Tesis: existe en el mundo un ser absolutamente necesario, o bien como parte de él o como su causa. Antítesis: no existe en ninguna parte un ser absolutamente necesario, como tampoco existe fuera de él en cuanto causa.

Lenguaje, Imaginación y Conciencia

En la deducción trascendental de las categorías hay dos referencias explícitas al lenguaje, respectivamente una en cada versión, que convergen en una argumentación que fundamenta la perspectiva trascendental respecto del lenguaje. En el contexto de la Antropología hemos visto que el lenguaje, en tanto facultad de designación, es parte de la facultad de la imaginación. La imaginación es la facultad de representar un objeto en la intuición aun sin su presencia. Se distingue entre la imaginación reproductiva y la imaginación productiva, única capaz de establecer condiciones para el conocimiento. La imaginación reproductiva rige las asociaciones de representaciones.

Las reglas de la asociación se hallan en la imaginación reproductiva y sólo pueden exhibir uniones casuales, no objetivas. La capacidad de operar con signos en general y el lenguaje son formas de la imaginación reproductiva. Las relaciones que se establecen en tanto las palabras designan las cosas equivalen a la síntesis empírica de la reproducción. Debe pues haber algo que hace posible incluso esta reproducción de los fenómenos por el hecho de que esto es el fundamento a priori de una necesaria unidad sintética de los mismos. Esta unidad es la que posibilita la unidad de la experiencia y está constituida por la imaginación en su función trascendental.

Las reglas empíricas de la imaginación, y consecuentemente las lingüísticas, se fundan en reglas que brindan la necesaria unidad sintética a priori de los fenómenos. Aquí los enlaces de palabras y cosas son vistos como una forma de unificación y considerados desde la perspectiva de la unidad trascendental de la apercepción: la unidad formal del "yo pienso", la síntesis, según la cual no podemos representarnos nada como unido en el objeto, sin haberlo unido previamente nosotros mismos. La unidad de la conciencia establecida por el lenguaje no es necesaria ni válida universalmente. Desde este punto de vista la facultad del lenguaje es unidad empírica de conciencia. La unidad trascendental de la apercepción unifica la diversidad dada en una intuición y por ello se llama objetiva, distinguiéndose de este modo de la unidad subjetiva de la conciencia. El lenguaje en tanto es percibido al mismo tiempo queda sin considerar como tema de relevancia, pero ello fundamentalmente por razones teóricas propias de la perspectiva trascendental, ya que en ésta no deben entrar conceptos que contengan algo empírico.

Legado y Discusiones Posteriores

Las objeciones, de consecuencias profundísimas, al respecto de la validez o posibilidad de los juicios sintéticos a priori llevaron a refundadores de la matemática como Frege a rechazar dicha posibilidad, lo que ha tenido un impacto en la matemática contemporánea. La física maneja un modelo de espacio y de tiempo no homogéneos en el que un punto no es necesariamente cualitativamente el mismo punto que otro, de modo que un orden ontológico estrictamente formal dependiente de una intuición trascendental tal que el espacio y el tiempo son, hoy en día, del todo controvertidos.

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