La «concepción materialista de la historia» o «materialismo histórico», términos acuñados por Friedrich Engels y el marxista ruso Gueorgui Plejánov, alude a las doctrinas y al marco conceptual creado por el filósofo Karl Marx y después usado por Engels y Plejánov para comprender la historia humana. El materialismo histórico es, en esencia, un marco conceptual marxista para concebir la historia. Esta concepción se distingue al explicar las revoluciones políticas y sociales por la contradicción entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción y por la lucha de clases, haciendo frente a la visión burguesa de la historia basada en la historia de las ideas y de los "grandes hombres".
El materialismo es una característica central de los planteamientos teóricos de Marx y Engels, así como de los diversos marxismos del siglo XX. Es importante señalar que el materialismo marxista guarda una relación distante con el materialismo mecanicista ilustrado. Aunque mantiene una relación con los procesos naturales (químicos, físicos, biológicos), el materialismo marxista no se agota en su análisis. Tampoco la perspectiva materialista que se obtiene a partir del análisis crítico de Feuerbach y por referencia a él, aclara demasiadas cuestiones por sí sola.
Frente a las concepciones de la historia que hacen depender de las ideas la realidad práctica y material del ser humano, o de los ideales políticos, filosóficos o religiosos, el materialismo histórico se propone explicar la historia desde la producción práctica de la existencia. Invierte, de este modo, la relación tradicional entre la existencia real y la idea que los seres humanos se hacen de su existencia. Para Marx, la historia no es una colección de hechos, ni una sucesión de categorías, ni el resultado de la acción aislada de "personajes históricos", sino el resultado del modo en que los seres humanos organizan la producción social de su existencia.
Las Bases del Materialismo Histórico
Todos los autores y biógrafos insisten en señalar que la denominación «materialismo histórico» aparece temprano en la obra de Marx y Engels, específicamente en La ideología alemana (1845-6). En esta obra, Marx y Engels denominan materialistas a sus posiciones para distinguirlas de otras, oponiéndolas a las de sus contrincantes y a otras corrientes consideradas idealistas, como las de Max Stirner, Bruno Bauer y Moses Hess. Este debate se centraba en la fundamentación del socialismo y/o comunismo, una problemática muy discutida en la época debido a la extensión de nuevas ideas que cuestionaban la condición política de los movimientos de masas, incluyendo el incipiente movimiento de trabajadores y artesanos.
Para Marx y Engels, los discursos idealistas eran inconsistentes para fundamentar el socialismo porque reducían un movimiento social e histórico a una concepción teórica. Es decir, explicaban los acontecimientos históricos a partir de cómo los seres humanos se los representan, y no según aquello que los provoca. En este sentido, el individuo nunca puede ser una buena base para fundamentar la posibilidad de otro tipo de sociedad, puesto que el propio individuo es resultado de un largo proceso histórico. El «individuo» es una construcción social, y el individualismo fundamentará en el mejor de los casos una actuación voluntarista, insuficiente para explicar los grandes cambios sociales, políticos y económicos.
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La concepción materialista de la historia ha sido presentada como la expresión científica del pensamiento de Marx y Engels. La sociedad y su historia, al ser concebidas como el resultado de la actividad productiva y práctica del ser humano, encuentran en tal actividad un elemento objetivo, material y mensurable, del que se pueden extraer leyes tan objetivas como las que puede aspirar a formular cualquier otra ciencia.
La concepción materialista de la historia parte de la tesis de que la producción, y tras ella el cambio de sus productos, es la base de todo orden social. En todas las sociedades que desfilan por la historia, la distribución de los productos, y junto a ella la división social de los hombres en clases o estamentos, es determinada por lo que la sociedad produce y cómo lo produce y por el modo de cambiar sus productos. Según esto, las últimas causas de todos los cambios sociales y de todas las revoluciones políticas no deben buscarse en la filosofía, sino en la economía de la época de que se trata, en las transformaciones operadas en el modo de producción y de cambio.
Fuerzas Productivas, Relaciones de Producción y Superestructura
En la producción social de su existencia, los hombres establecen relaciones determinadas, necesarias e independientes de su voluntad, llamadas relaciones de producción. Estas relaciones corresponden a un grado determinado de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, o sea, la base real sobre la que se levanta una superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social.
En general, el modo de producción de la vida material condiciona el proceso social, político y espiritual de la vida. No es la conciencia de los hombres lo que determina su ser, sino, al contrario, su ser social es el que determina su conciencia. Para garantizar su supervivencia, el ser humano ha de conseguir los medios de subsistencia mediante una actividad productiva. Esta actividad no es un acto aislado, sino social, por el que el ser humano entra en relación con otros.
Estas relaciones son necesarias para producir los medios de subsistencia y son independientes de la voluntad de quienes entran en relación, estando determinadas por el grado de desarrollo de las fuerzas productivas materiales. Las fuerzas productivas incluyen la actividad humana (o fuerza de trabajo) y los medios de trabajo (utensilios, herramientas, máquinas, etc.). Por fuerzas productivas, Marx entiende, en primer lugar, la materia objeto de transformación y, en segundo lugar, la actividad del trabajador, su capacidad de trabajo (fuerza de trabajo).
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Las relaciones de producción pueden tener un carácter técnico o social. Las relaciones técnicas de producción derivan de la relación entre el agente productivo y el control que posee sobre los medios de trabajo y el proceso de trabajo. Las relaciones sociales de producción se derivan de la propiedad o no de los medios de producción, estableciendo relaciones de colaboración o de explotación. En las relaciones de explotación, unos son propietarios de los medios de producción y viven del trabajo de los no propietarios.
A cada formación social le corresponde un determinado modo de producción, una estructura productiva que constituye la base sobre la que se asientan y de la que derivan la superestructura jurídico-política y la superestructura ideológica. En el modo de producción se distingue una estructura con dos elementos constitutivos (fuerzas productivas y relaciones de producción) y una superestructura en dos niveles: la jurídico-política (normas, leyes, instituciones, formas de poder político) y la ideológica (falsa conciencia que justifica el orden establecido). Ambas superestructuras están condicionadas por la estructura económica de la sociedad.
Las formas del Estado no son la realización del Espíritu Absoluto, sino los instrumentos a través de los cuales las clases dominantes ejercen su poder. El término "ideología" en Marx es usado con el significado de "falsa conciencia", aplicándolo a sistemas filosóficos, jurídicos, políticos y religiosos que no se basan en la realidad sino en ilusiones, y que justifican la realidad que desvirtúan.
La Dinámica del Cambio Social: Contradicciones y Revolución
En un determinado estadio de su desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes o con las relaciones de propiedad. Estas relaciones, que inicialmente favorecen el desarrollo de las fuerzas productivas, se convierten en trabas para su avance, lo que provoca una revolución social. Esta revolución concluye en la sustitución de las viejas relaciones de producción por otras nuevas, adecuadas al grado de desarrollo de las fuerzas productivas.
Cuando nace en los hombres la conciencia de que las instituciones sociales vigentes son irracionales e injustas, esto es un indicio de que en los métodos de producción y en las formas de cambio se han producido transformaciones con las que el orden social ya no concuerda. En las nuevas relaciones de producción han de contenerse los medios necesarios para poner término a los males descubiertos. La lucha de clases, producto de la división social del trabajo impuesta por la estructura económica, es el terreno propicio para la interacción entre la base y la superestructura. En el capitalismo, la lucha de clases se da principalmente entre la burguesía y el proletariado, aunque este último a menudo está sometido a elementos ideológicos, no teniendo conciencia de su situación real.
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Modos de Producción Históricos
Según Marx, a lo largo de la historia de la humanidad se han sucedido varios modos de producción, que son los auténticos determinantes de la evolución histórica. La historia debe ser explicada en función de ellos, y no de acontecimientos externos o el culto a los "héroes".
| Modo de Producción | Características Principales |
|---|---|
| Tribal | Propiedad colectiva; bajo nivel de división del trabajo. |
| Asiático | Dependiente del riego (control centralizado); gobiernos centralizados sobre comunidades agrícolas. |
| Antiguo | Sociedad civilizada basada en un sistema esclavista de producción; relaciones de dominio y sometimiento. |
| Feudal | Relaciones sociales de producción basadas en la propiedad de la tierra y servicios controlados por terratenientes militares; siervos proveen necesidades. |
| Capitalista | Propiedad privada de los medios de producción; trabajador jurídicamente libre con su fuerza de trabajo como única propiedad; trabajo asalariado y medios de producción en forma de capital. |
| Socialista | Régimen de propiedad colectiva; abolición de la propiedad privada de los medios de producción. |
El capitalismo, según la dialéctica de la historia, deberá dar paso al modo de producción socialista, por la que la humanidad recuperará y superará el modo de producción del comunismo primitivo.
La Dialéctica en el Materialismo Histórico
El método dialéctico, que aspiraba a dar cuenta racional de la totalidad de lo real, recibe una nueva orientación en Marx, quien se alejará progresivamente del grupo conocido como los jóvenes hegelianos. No se puede negar la raigambre hegeliana en Marx, quien en El capital reconoce abiertamente su discipulado y el "coqueteo" con el modo de expresión de Hegel.
Hegel ofrece su sistema filosófico como un proyecto para superar las parcialidades de filosofías anteriores. Para él, la dialéctica no es solo un instrumento o método, sino que establece el carácter de lo real, del ser, de la constitución de la totalidad; es la esencia de la realidad. La dialéctica es el acontecer del concepto que se clarifica ascendiendo de entre lo borroso y lo parcial, es el Ser. La Fenomenología del Espíritu (1807) de Hegel expone la experiencia de la conciencia que se eleva hasta ser saber absoluto, considerando la dialéctica como la esencia vital de la realidad.
En el pensamiento hegeliano, lo real es Espíritu, es Absoluto, que se autotrasparenta a sí mismo, un sujeto autoconsciente que disuelve las oposiciones e identifica sujeto-objeto, finito e infinito, materia y concepto. La dialéctica es el movimiento negativo de la realidad (Espíritu) que se afirma, niega y recupera en un esquema de afirmación, contradicción y conciliación. Lo dialéctico es movimiento, es la mutación, la transposición, el devenir que supera lo afirmado en una contradicción que surge del sí mismo.
Este proceso dialéctico se desarrolla en tres momentos: el abstracto o del entendimiento (afirmación), el dialéctico o racional-negativo (negación o contradicción) y el especulativo o racional-positivo (síntesis). Las contradicciones generadas son resueltas y superadas en este último momento, logrando un nuevo nivel de ser y de razón. Lo dialéctico, de esta manera, tiene un comportamiento circular, donde cada nueva afirmación sirve como punto de arranque para nuevas superaciones y comprensiones más universales.
Debates y Críticas
Los pasos y transformaciones de los modos de producción han sido criticados por su criterio eurocéntrico, pues no está claro qué ocurre en sociedades primitivas o fuera de Europa, como el modo de producción asiático. Además, se considera un esquema excesivamente productivista. Ha surgido una fuerte discusión sobre el alcance de la teoría general de la historia en el marxismo, con algunos argumentando que el decisivo análisis del capitalismo por Marx no puede ampliarse a una teoría general sin caer en los defectos de una meta-teoría o filosofía de la historia.
La superestructura jurídico-política e ideológica está condicionada por la estructura económica, lo que a veces se ha entendido como un determinismo puro en una sola dirección. Sin embargo, esta interpretación no concuerda con el papel de la lucha social y del combate político e ideológico que Marx y Engels entablaron. Engels declaró que tuvieron que subrayar el papel determinante de la estructura económica para enfrentarse a sus adversarios, lo que llevó a dejar de lado otros aspectos de la interacción humana. No obstante, las referencias a la lucha de clases sugieren que este es el terreno en el que dicha interacción puede tener lugar.
Si bien los procesos históricos reposan en las acciones de los seres humanos, la visión de sistemas sociales, políticos y económicos manteniéndose independientemente de la acción colectiva es considerada demasiado antisubjetivista. La definición de Althusser de la historia como «un proceso sin sujeto y sin fin» puede interpretarse en este sentido. El concepto de «modo de producción» implica formas determinadas y cauces definidos, lo que no significa que un ámbito no pueda cambiar de ubicación según el sistema productivo de que se trate.
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