Dentro de la cultura popular de la sociedad estadounidense, el concepto del Sueño Americano (American Dream en inglés) es una idea primordial de gran relevancia para los ciudadanos de Estados Unidos, quienes tienen la creencia de que hay muchas oportunidades para prosperar y evolucionar a nivel socioeconómico en este país. Sin embargo, como pasa con tantos ideales de vida, es un concepto difícil de definir y que puede tener significados distintos para diferentes personas.
Para algunos, el Sueño Americano se traduce en tener una casa muy grande en Estados Unidos, un buen auto y bastante dinero en la cuenta bancaria. Otros lo ven como la posibilidad de darle a sus hijos todo lo que requieran, incluyendo la educación universitaria que necesitan, mientras viven en un país del primer mundo. Por eso es bueno conocer lo que significa el Sueño Americano dentro de lo que implica tener un proyecto de vida en Estados Unidos.
¿Qué es el Sueño Americano?
El Sueño Americano suele enmarcarse en ideales como la libertad, los derechos civiles y la democracia. Estos están conjugados para que cualquier persona, sin importar su procedencia económica y social, pueda ser exitosa, próspera y feliz mientras trabaja con mucho esfuerzo y sacrificio, aprovechando con seriedad y determinación las oportunidades que tenga a su disposición.
En un sentido amplio, el Sueño Americano se refiere a la igualdad, libertad y democracia en Estados Unidos. En un sentido estricto, se refiere a la creencia de que, a través de un esfuerzo constante y la lucha incansable en Estados Unidos, se puede lograr una vida mejor. Es decir, la idea de que las personas deben alcanzar la prosperidad a través de su propio trabajo diligente, coraje, creatividad y determinación, y no dependiendo de una clase social específica o de la ayuda de otros. Generalmente, esto representa el éxito económico o el espíritu empresarial.
En la práctica, el Sueño Americano se ha descrito en los términos de adquirir una vivienda muy cómoda, disfrutar de un sistema educativo de primer nivel, poder ejercer con éxito cualquier profesión y prosperar de manera permanente hasta el ocaso de la vida. Sin embargo, el historiador estadounidense James Truslow Adams (1878-1949) enfatizó que "El Sueño Americano va mucho más allá de lo material; es el desarrollo pleno del talento individual, la realización de uno mismo". Él consideraba que "El Sueño Americano no es un automóvil ni un salario alto, sino un orden social en el que todos los hombres y mujeres puedan realizar los mayores logros posibles según sus capacidades y sean reconocidos por la sociedad, independientemente de su origen, antecedentes sociales o posición social". En resumen, aunque los sueños de cada persona no son exactamente iguales, el denominador común del Sueño Americano es democracia, libertad, derechos humanos.
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Origen e Historia del Sueño Americano
El concepto del Sueño Americano nació formalmente en 1931, en el marco de las ideas planteadas por James Truslow Adams. Este historiador planteaba que la vida debería ser mucho mejor y mejor recompensada para todos, quienes deben tener una oportunidad para prosperar de acuerdo a su trabajo y sus habilidades, sin importar su procedencia social o las circunstancias dentro de las que han vivido.
La concepción del Sueño Americano, no obstante, emergió mucho antes en el contexto de la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX, cuando distintas familias como los Rockefeller, Kennedy, Morgan y Vanderbilt, amasaron enormes fortunas con su destreza y perseverancia. De esto viene la esencia del Sueño Americano: el trabajo duro y constante de forma individual, por lo que cada quien tiene que velar por sí mismo para conseguir el ascenso social y económico anhelado.
Primeros Asentamientos y Fundamentos Legales
Hace más de 300 años, cuando los inmigrantes cruzaron el Océano Atlántico a bordo del May Flower para llegar a Norteamérica, buscaban una "tierra pura" donde los puritanos pudieran vivir. El 16 de septiembre de 1620, el May Flower zarpó de Plymouth, Inglaterra, con 102 pasajeros a bordo, rumbo a Norteamérica para establecer una colonia. El 11 de noviembre de ese mismo año, el May Flower echó el ancla en lo que hoy es Provincetown, Massachusetts, Estados Unidos. Los puritanos a bordo redactaron el Pacto del Mayflower, que fue firmado por 41 hombres libres adultos. Luego, el barco continuó su viaje y llegó al asentamiento colonial el 21 de diciembre, en lo que hoy es Plymouth, Massachusetts, Estados Unidos. Estos colonos formaron un "cuerpo político civil" basándose en el Pacto del Mayflower.
El pacto estipulaba: "Para el mejor orden y preservación, y fomento de los fines antedichos, y en virtud del presente, establecemos de común acuerdo constituirnos en un cuerpo político civil; y en virtud de lo cual estableceremos, constituiremos y enmarcaremos leyes, ordenanzas, actos, constituciones y oficios justos e igualitarios, según consideremos más conveniente y adecuado para el bien general de la colonia, a los cuales prometemos toda la debida sumisión y obediencia."
La gran importancia del Pacto del Mayflower radica en que sentó las bases del estado de derecho en Estados Unidos y delineó el marco general para la legislación. Antes de desembarcar, acordaron establecer en Norteamérica un sistema social basado en el imperio de la ley y no en el gobierno de los hombres, administrado según la voluntad de la mayoría del pueblo y no según la voluntad de unos pocos gobernantes o poderes fuertes. La contribución del Pacto del Mayflower a la civilización humana es comparable a la de la Carta Magna inglesa de 1215, la Declaración de Independencia estadounidense de 1776 y la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano francesa de 1789.
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Los estudiosos estadounidenses generalmente consideran que la Declaración de Independencia es la base del Sueño Americano y la Estatua de la Libertad es su símbolo. La frase "Todos los hombres son creados iguales; son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad" atrajo a hombres y mujeres de todo el mundo a los Estados Unidos para realizar sus sueños. Las diversas leyes establecidas después de la Declaración de Independencia, incluida la Constitución, proporcionaron una garantía del estado de derecho para el Sueño Americano. El estado de derecho asegura que todos tengan la oportunidad de alcanzar sus sueños; sin un buen sistema en un país, incluso los mejores sueños individuales son difíciles de realizar.
El Sueño Religioso y la Fiebre del Oro
Desde que los inmigrantes ingleses establecieron la primera colonia en América del Norte en 1607, ese "Nuevo Mundo" fue dotado de un matiz de sueño. Muchos de los inmigrantes europeos que cruzaron el océano y se establecieron en el continente americano en aquella época eran Puritanos. Se consideraban el "pueblo elegido" por Dios, escaparon valientemente del sistema de clases y las restricciones religiosas de Europa, y soñaban con establecer "Una ciudad sobre una colina" en esa tierra nueva y vasta: un reino religioso que el mundo admirara y emulara. Para ellos, el mayor pecado en la vida era no creer en Dios y no hacer nada, por lo que trabajaban incansablemente, eran estrictos consigo mismos y se esforzaban por adquirir riqueza y promover el progreso social. Puede decirse que estos inmigrantes puritanos fueron los pioneros del "American Dream", especialmente de la tradición de esfuerzo personal dentro de este concepto; y su visión de establecer "Una ciudad sobre una colina" también sentó las bases para la posterior imaginación de Estados Unidos como una "nación bendecida por Dios".
Sin embargo, poco después, surgió en el Nuevo Mundo un sueño secular de éxito y prosperidad. Muchos inmigrantes europeos descubrieron que Norteamérica ofrecía vastas extensiones de tierra fértil esperando ser conquistadas y ocupadas. Así, continuamente expandieron las fronteras de la aventura e imaginaron el otro extremo del territorio -el oeste del Nuevo Mundo- como un paraíso donde el oro cubría el suelo. Este entusiasmo dio origen al llamado "El mito de Alger" (Alger's myth), donde aventureros lograban prosperar mediante la astucia despiadada y la apropiación por la fuerza, teniendo como núcleo la expresión extrema del individualismo.
La idea de que "Todo el mundo puede triunfar" se debía a que en los primeros tiempos de Estados Unidos la tierra era extensa y la población escasa, permitiendo que los inmigrantes obtuvieran grandes extensiones de tierra fértil. En aquel entonces, la economía estadounidense seguía siendo principalmente agrícola, por lo que la tierra significaba riqueza y éxito. Con el descubrimiento de múltiples minas de oro en el Oeste de Estados Unidos a finales del siglo XVIII y principios del XIX, algunos afortunados comenzaron a enriquecerse de la noche a la mañana extrayendo oro. La leyenda de esta "Fiebre del Oro" impulsó la ola migratoria hacia el oeste y también tiñó el "Sueño Americano" con un intenso color dorado.
Vivir el Sueño Americano
Vivir el Sueño Americano significa trabajar duro para experimentar una mejora en tu calidad de vida, manteniendo como premisa fundamental una ética laboral muy sólida y una gran inspiración personal como punto de apoyo para cristalizar el éxito. El trabajo duro debe hacerse con eficacia para que sea verdaderamente productivo, ya que en Estados Unidos es muy bien visto ser sumamente eficiente al momento de trabajar, en vez de hacer tareas que bien se pueden ejecutar de otras maneras con más facilidad para conseguir mejores resultados.
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Otra manera de vivir el Sueño Americano es a través de la educación, porque ayuda a que tu proyecto de vida se fortalezca, siempre que esta sea del nivel más alto posible, especialmente a nivel universitario, ya sea que la puedas costear por tus propios medios o por medio de una beca. Egresar de una universidad reconocida como Harvard, Stanford, Massachusetts o Yale, puede catapultarte hacia el éxito. Convertirse en emprendedor es también una vía para emerger y surgir en Estados Unidos, enfocándose en el desarrollo de un modelo de negocio que nazca a partir de una necesidad existente en el mercado, para ganar dinero y vivir cómodamente, cualidad que es parte del Sueño Americano.
A lo largo de la historia de Estados Unidos, innumerables políticos, activistas sociales y escritores, como Benjamin Franklin y Mark Twain, han utilizado la expresión "Sueño Americano". Por ejemplo, Barack Obama, un ciudadano común afroamericano criado por su madre, que ascendió a la cúspide del poder en Estados Unidos a través del esfuerzo personal, es un ejemplo del Sueño Americano. La diversidad de sueños individuales da lugar a la universalidad del Sueño Americano, que consiste en que, sin importar el origen o los antecedentes, uno puede realizar sus sueños mediante el esfuerzo. Como explicó el escritor estadounidense Thomas Wolfe (1900-1938): "Cualquiera, sin importar su origen, su posición social o las oportunidades privilegiadas que pueda tener... tiene derecho a existir, a trabajar, a vivir como uno mismo, a convertirse en lo que uno quiera ser según sus condiciones innatas y adquiridas".
A diferencia de la mayoría de los demás países, en Estados Unidos existía una considerable libertad económica y el papel del gobierno era bastante limitado, lo que permitía una movilidad social extremadamente alta. Cualquier persona tenía el potencial de ascender a la cima a través de su propio esfuerzo. Desde la independencia de los Estados Unidos hasta finales del siglo XIX, vastas extensiones de tierra estaban deshabitadas y sin dueño, y cualquier persona con determinación podía ocuparlas, invertir en ellas y cultivarlas. Durante la Revolución Industrial, los inmensos recursos naturales y la avanzada tecnología industrial de Estados Unidos hicieron posible una rápida movilidad social, y esta tendencia continuó aumentando día a día.
La Realidad y los Desafíos del Sueño Americano
¿Qué tan cierto es el Sueño Americano? Todo depende de las decisiones que tomes, ya que esto abarca lo que deseas hacer con tu vida, ya sea estudiar para ejercer una profesión, fundar una empresa, trabajar haciendo cualquier oficio, dedicarte a la práctica de un deporte a nivel profesional, o cualquier cosa que te resulte económicamente rentable y te permita vivir con dignidad. El Sueño Americano es una forma de vida, en una nación donde la vida cotidiana suele ser exigente, pero que, a la larga, el esfuerzo rendirá sus frutos, ya que toda meta requiere una cuota de esfuerzo y sacrificio.
Sin embargo, para muchos, este Sueño Americano era una realidad hace unas decenas de años, pero cada vez ha ido perdiendo fuerza. No es que no existan estas posibilidades de realizar tus sueños, lo que pasa es que cada vez es más difícil conseguirlo y por algún sector de la sociedad casi imposible. Un grupo de investigación de la Universidad de Stanford, dirigido por Raj Chetty, y en colaboración con economistas de la Universidad de Harvard, han presentado recientemente resultados sobre la evolución del Sueño Americano en las últimas décadas. Evidentemente esta medida no engloba todas las formas de este sueño, pero nos da una primera indicación de cómo han evolucionado las posibilidades económicas.
Movilidad Social y Percepción Pública
Un resumen de los resultados de la investigación de Raj Chetty y sus colaboradores muestra cómo ha disminuido la probabilidad de que los hijos ganen más que sus padres:
| Año de Nacimiento | Porcentaje de hijos que ganan más que sus padres |
|---|---|
| Generación de los padres | 90% |
| Principios de los 80 | 50% |
En este análisis, vemos que los americanos de una generación anterior, en un 90 por ciento, ganaban más que sus padres. Pero esta proporción ha ido bajando sistemáticamente y así nos encontramos que para los nacidos al principio de los 80, la proporción se ha reducido al 50 por ciento. Este resultado, así dicho, no es malo, pero claramente el sueño de mejorar la situación económica se ha reducido para muchos.
Según datos publicados por el Centro de Investigación Pew (Pew Research Center) el 2 de julio de 2024, el 41% de los estadounidenses cree que el "Sueño Americano" en el que alguna vez creyeron se ha desvanecido, y el 60% de los jóvenes de 18 a 29 años considera que el "Sueño Americano" es inalcanzable o nunca se ha hecho realidad. Aunque algunas personas critican que el Sueño Americano enfatiza en exceso el papel de la riqueza material en la medición del éxito y la felicidad, muchos estadounidenses sí creen que esta oportunidad de alcanzar el éxito no se encuentra ni existe en otros países del mundo.
Desafíos Históricos y la Experiencia Migrante
Por supuesto, el Sueño Americano no es inmutable ni perfecto. Aunque Estados Unidos declaró su independencia en 1776, no abolió la Esclavitud hasta 1865, no otorgó explícitamente el derecho al voto a los hombres negros hasta 1870, y no estableció que los estados no podían privar del derecho al voto a las mujeres hasta 1920. Con el paso del tiempo, el continuo aumento de la autoconciencia humana y el progreso de la civilización humana, los estilos de vida y modelos sociales que las personas persiguen también están en constante cambio.
El famoso activista afroamericano de derechos civiles Martin Luther King, en su discurso "Yo Tengo un Sueño", expresó la esencia del Sueño Americano: el Sueño Americano está en la Constitución, realizar el Sueño Americano es aplicar la Constitución; si se redacta una Constitución pero no se aplica, eso profana la dignidad de la Constitución, es equivalente a emitir un "cheque sin fondos" al pueblo, y cualquier sueño sería un "sueño vano".
La realidad del Sueño Americano contrasta fuertemente con la experiencia de muchos migrantes. El migrante huye del desempleo, de la ausencia de ingresos fijos, la pobreza, la incertidumbre sobre el futuro de su familia, y viaja a una tierra ajena donde es visto como un extraño a quien las empresas pueden explotar cual si fuera una bestia, pagarle salarios más bajos que a un estadounidense, doblarle el turno, despedirlo en cualquier momento y perseguirlo como si fuera un delincuente. Frente a esta situación, al migrante solamente le queda resignarse, cubrir apenas sus gastos de subsistencia y enviar algunos dólares a sus familiares, que los esperan con ansias porque la crisis en sus países de origen se incrementa diariamente.
Durante su estancia en EE. UU., los migrantes sólo piensan en trabajar sin descanso para sostener a sus familias, con muchas privaciones y pocas distracciones, y ahí dejan sus mejores años, pues llegan jóvenes y, en el mejor de los casos, regresan viejos y, en el peor, nunca vuelven a "su México lindo y querido". Algunos logran casarse y conseguir "papeles"; otros nacieron allá, pero sus rostros morenos son una desventaja ante un Estado mayoritariamente blanco.
Con el retorno de figuras políticas como el republicano Donald Trump a la presidencia estadounidense, ha aumentado la zozobra en muchos paisanos por el miedo a ser deportados, pues las redadas masivas se ejecutan en las calles, lugares públicos y empresas. Durante algunos días se esconden, pero el hambre y la necesidad de conseguir dinero los obligan a salir a buscar trabajo; acuden a las empresas que los ocultan como trabajadores clandestinos. Sus vidas están en constante riesgo, pero han empezado a acostumbrarse a esto porque deben pagar el adeudo de 300 mil pesos que aún tienen con el "pollero" que los pasó al otro lado. Algunos viven con amigos o familiares, con quienes comparten redes laborales, el pago de espacios habitacionales y camastros. Dividen sus ingresos en tres partes: una para cubrir sus gastos personales, otra para la familia en México y una tercera para pagar su deuda al "coyote".
En 2015, el presidente Xi Jinping abordó la relación entre el "Sueño Chino" y el "Sueño Americano", señalando que "Los pueblos de todos los países, incluido el pueblo estadounidense, comparten sueños comunes para el futuro: paz mundial, armonía social y vida próspera. Por supuesto, debido a diferencias en la historia, la cultura y las etapas de desarrollo, el contenido del Sueño Chino, el Sueño Americano y los sueños de los pueblos de otros países no es exactamente el mismo, y las vías y métodos específicos para realizarlos pueden no ser completamente idénticos".
