La historia de la violencia en Chilapa, Guerrero, está intrínsecamente ligada al ascenso y consolidación del grupo criminal Los Ardillos. En este contexto de impunidad y dominio territorial, emergen las acusaciones directas de José Díaz Navarro, vocero del colectivo de familiares de desaparecidos Siempre Vivos, quien señala al diputado local Bernardo Ortega Jiménez como el brazo político de esta organización delictiva.
El Origen y la Expansión de Los Ardillos
Los Ardillos es un grupo familiar que opera en Guerrero desde hace más de tres décadas. El fundador fue Celso Ortega Rosas, apodado La Ardilla, asesinado el 26 de enero de 2011; el control del grupo recayó en sus hijos. La información oficial establece que el fundador de este grupo criminal es Celso Ortega Rosas, a quien le apodaban El Ardilla, de ahí el origen del nombre. Los hermanos Ortega Jiménez son hijos de Celso Ortega Rosas, La Ardilla, líder fundador de esa organización ejecutado en 2011.
Hasta antes de 2014, Los Ardillos eran conocidos como productores de amapola y diversas drogas que vendían a otros grupos. No había registro de que disputaran el control de territorios que no fueran los suyos. Sin embargo, su poder se ha expandido significativamente. Ahora, la Fiscalía General del Estado (FGE) los ubica en la región Centro, la Montaña, parte de la Sierra y Acapulco.
El vocero del colectivo Siempre Vivos, José Díaz Navarro, ha registrado la presencia de Los Ardillos en 12 municipios:
- Chilapa
- Zitlala
- Tixtla
- Chilpancingo
- Quechultenango
- Mochitlán
- Atlixtac
- José Joaquín Herrera
- Ahuacuotzingo
- Mártir de Cuilapan
- Acatepec
- Zapotitlán Tablas
Su bastión, la comunidad de Tlanicuilulco, en Quechultenango, es impenetrable. Desde años no se sabe de una incursión policiaca o de actos de violencia. Es un territorio donde nada se dispone sin su voluntad, donde su presencia es casi omnipresente.
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La Disputa por Chilapa: Los Rojos vs. Los Ardillos
La madrugada del 7 de julio de 2014, todo dio un giro en Chilapa. La hegemonía de Los Rojos, el grupo criminal que dominaba la región desde hacía cuatro años bajo el liderazgo de Zenen Nava Sánchez, El Chaparro, se acabó. Ese día fue la primera incursión de Los Ardillos a Chilapa. Dos días después se profundizó la disputa. En pleno centro un grupo delictivo se enfrentó a tiros con policías estatales. La calle Insurgentes, donde se dio el enfrentamiento, se convirtió en una carnicería: decenas de cuerpos quedaron tirados acompañados de una gran mancha de sangre.
Desde entonces, los enfrentamientos, los asesinatos, las desapariciones no se han detenido, al contrario, cada vez son más cruentos, más salvajes, más despiadados. De 2014 a la fecha los asesinatos son más de 400, en un pueblo que apenas llega a los 25 mil habitantes.
La balanza entre Los Rojos y Los Ardillos se inclinó en mayo de 2015. Ocurrieron dos hechos que marcaron la disputa. El 1 de mayo el candidato del PRI a la alcaldía de Chilapa, Ulises Fabián Quiroz, fue asesinado. Él era candidato del entonces alcalde, el priista Francisco Javier García González, a quien las autoridades federales investigaban por vínculos con Los Rojos. García González apenas esperó que terminara su periodo y se desterró de Chilapa. El edil García González mejor optó por huir durante la irrupción de civiles armados. Desde Chilpancingo, el alcalde amenazaba, acusaba y señalaba. Mientras tanto, en Chilapa, el comando actuaba a sus anchas y la población reiteraba que su alcalde protege a Los Rojos. El grupo antagónico de esta banda, Los Rojos, tienen como su brazo político al alcalde de Chilapa, el priista Francisco Javier García.
El 9 de mayo de 2015 ingresó un grupo de 300 personas armadas a la cabecera municipal de Chilapa, y los líderes del cártel de Los Ardillos, irrumpieron del 9 al 14 de mayo en Chilapa, Guerrero. Los armados tomaron la comandancia de la Policía Municipal, les quitaron las patrullas y las armas y se hicieron de la seguridad: instalaron retenes, catearon domicilios y negocios e hicieron detenciones. Todo a la vista de militares, gendarmes y policías estatales. Los armados se dijeron policías comunitarios y dejaron en claro su objetivo: cazar al líder de Los Rojos. Salieron pero consigo se llevaron a por lo menos 16 jóvenes que no volvieron. Aquí comenzó el largo caminar de los familiares de los desaparecidos. El colectivo Siempre Vivos tiene documentadas al menos 140 desapariciones en los últimos tres años. Los Rojos tampoco pudieron regresar. Todo este tiempo, Los Ardillos han eliminado a todo lo que, a su parecer, tenga que ver con Los Rojos y su líder. Por ahora, llevar los apellidos Nava o Sánchez es un riesgo en Chilapa.
De los dos grupos, Los Ardillos son los que han ido incrementando su poderío en Chilapa y en toda esa región. La disputa por Chilapa es un tema recurrente en todo el estado. Por aquí pasa la amapola que se siembra en la Montaña y es llevada al Centro para su distribución.
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José Díaz Navarro y sus Acusaciones Contra Bernardo Ortega Jiménez
Alguien que ha seguido el crecimiento y las operaciones de Los Ardillos es el vocero del colectivo de familiares de desaparecidos Siempre Vivos, José Díaz Navarro. El coordinador del Colectivo Siempre Vivos, José Díaz Navarro, señala de manera directa a los hermanos Ortega Jiménez de la desaparición de sus hermanos. El vocero ha seguido de cerca a Los Ardillos por una razón: los responsabiliza del asesinato de sus hermanos, Alejandrino y Hugo, ocurrido en noviembre de 2014.
A Alejandrino y a Hugo se los llevaron hombres armados de la comunidad El Jagüey, en Chilapa, hacia Quechultenango, según las propias investigaciones de Díaz Navarro. Durante tres días siguió a través del GPS la camioneta en la que se los llevaron. El último momento que la tuvo localizable fue precisamente cuando se encontraba en la cabecera municipal de Quechultenango. Avisó a las autoridades pero nadie se atrevió a entrar al bastión de Los Ardillos.
La vinculación entre la delincuencia organizada y la política es una constante. Francisco Benítez, padre de Francisco Tizoc, un abogado de 29 años, afirma: “Bernardo Ortega le puso precio a mi cabeza por exigir justicia en la desaparición de mi hijo”.
Bernardo Ortega Jiménez: El Brazo Político de Los Ardillos
Los líderes del cártel de Los Ardillos tienen un brazo político bien definido: Bernardo Ortega Jiménez, presidente del Congreso del estado. Celso, Iván y Bernardo Ortega Jiménez son hermanos. Bernardo en 2014, cuando el grupo que encabezan sus hermanos decidió expandirse, era el presidente del Congreso de Guerrero. Ahora, Bernardo es otra vez diputado local por el PRD. El diputado local del PRD es hermano de los líderes de esa banda criminal, Celso y Antonio Ortega Jiménez.
José Díaz Navarro no titubea en afirmar que el poder de Los Ardillos se debe a la operación política de Bernardo, hermano de Celso, Iván y Antonio Ortega Jiménez, líderes de Los Ardillos. Díaz Navarro ha dicho que desde el Congreso, Bernardo Ortega gestionó protección para sus hermanos Celso y Antonio. En Chilapa, la delincuencia impuso su dominio gracias al diputado perredista, presidente del Congreso local y hermano de Los Ardillos, Bernardo Ortega Jiménez. Se llama Bernardo Ortega Jiménez, pero en los últimos días se le conoce como “El José Luis Abarca del Congreso”.
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Cada vez que se le pregunta por sus hermanos, Bernardo Ortega dice que no sabe a qué se dedican, pese a que la organización criminal que encabezan la fundó su padre: Celso Ortega Rosas, La Ardilla. El legislador lo acepta sin tapujos y argumenta que no tiene nada que ver con su familia. Al diputado Bernardo Ortega Jiménez le molesta tocar el tema. Él ha declarado: “Yo creo que el señor José Díaz Navarro se ha ensañado conmigo, cuando yo no soy el responsable de lo que sucede en Chilapa.” Y añade: “Yo no lo niego. No me consta ni lo niego. Quiero decir que no lo afirmo, pero tampoco lo niego.”
Bernardo Ortega Jiménez también ha expresado: “Esa es una tarea de las autoridades, de la Procuraduría General de la República (PGR) y de la Fiscalía General del Estado (FGE). Si ellos son culpables que paguen sus culpas, que paguen sus consecuencias. Si soy responsable estoy dispuesto a pagar con cárcel mis culpas, ¡mis culpas!, no las de mis hermanos.” Ha reiterado su posición: “Yo acudo ante las instancias correspondientes a declarar y me deslindo de todo aquello que pudiera relacionarme con mis hermanos. Para mí que los detengan, que los procesen y que les apliquen la ley.” El diputado, como lo ha hecho antes, otra vez se deslindó de la relación o vinculación que hacen los integrantes de la CRAC-PF. “Jamás seré responsable de lo que hagan con su vida terceras personas, así sean familiares o amigos. Como decía yo soy responsable de mis actos y decisiones, no de las otras personas. Y a las pruebas me remito. En México, no es delito compartir un apellido.”
Corrupción e Impunidad
El vocero del colectivo lo tiene claro: Los Ardillos han logrado tanto poder por una razón: por su capacidad para corromper autoridades y comunidades enteras. Díaz Navarro dice que Los Ardillos tienen en su nómina a policías municipales de Mochitlán y Quechultenango, donde está su bastión, pero también están a su servicio policías comunitarias que operan en Chilpancingo, Chilapa y Zitlala, además del apoyo de la Policía Estatal. José Díaz Navarro comenta: “Todos lo saben y nadie hace nada. Los criminales tienen su brazo político y los políticos tienen su brazo armado, que son los grupos criminales.”
Los Ardillos tienen un historial de acusaciones de asesinatos y delitos, pero las autoridades nunca han actuado contra ellos. Nunca han anunciado alguna operación policiaca especial para capturarlos, como lo han hecho antes con otros grupos.
