El Ocaso del Régimen Cubano: Historia Reveladora y Impacto que Cambia Todopost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
771 715 4434

El fin del régimen actual de Cuba ya se asoma. Cuba se encuentra al borde de un punto de inflexión histórico. El capítulo revolucionario que comenzó en 1959 parece acercarse a su cierre. Después de más de seis décadas en el poder, el sistema construido por Fidel Castro enfrenta una combinación de crisis demográfica, colapso económico y agotamiento político que difícilmente puede sostenerse por mucho tiempo. El sistema político cubano instaurado luego de la Revolución -considerado por algunas organizaciones como Amnistía Internacional como autoritario y restrictivo- se ha mantenido en el poder a pesar de las sanciones internacionales de los países alineados con los Estados Unidos y la caída del bloque socialista. Sin un patrocinador externo capaz de sostener el sistema, la economía cubana enfrenta hoy una insolvencia estructural. Hoy, la isla vive una grave crisis económica y política, marcada por apagones, principios de hambruna y un totalitarismo que ha proscrito la crítica y encarcelado a opositores. Jamás se dio paso a una democracia real. En medio de un apagón generalizado que ha sumido en completa obscuridad a la isla, la Revolución cubana se extingue a ojos vista.

Orígenes de la Lucha Revolucionaria en Cuba

La historia de la lucha cubana por la soberanía tiene raíces profundas. Una vez fracasada la guerra de los Diez Años (1868-1878), el pensamiento revolucionario cubano tomó una forma con el pensamiento de José Martí (1853-1895) quien dedicó parte de su vida a la lucha por la independencia. Martí creó el Partido Revolucionario Cubano (PRC) en la ciudad de Nueva York con el motivo de reunir cubanos con las mismas ideas y veteranos de la guerra de los Diez Años. Martí, quien había advertido con tiempo del peligro de los Estados Unidos para Cuba y el resto de los países de América Latina, había caído en combate el 19 de mayo de 1895. El 7 de diciembre de 1896 había caído también el lugarteniente general Antonio Maceo (1845-1896).

En 1898, ante un poder español cada vez más acosado en unos pocos núcleos urbanos, con la guerra a favor del triunfo de los insurrectos, el entonces presidente de los Estados Unidos William McKinley (1843-1901), ordena la intervención en el conflicto, acelerando la total derrota de España. El congreso de los Estados Unidos da a conocer la enmienda Teller que declaraba el «desinterés sobre Cuba» al darse la independencia de España. No obstante, una vez obtenido el triunfo estadounidense sobre España, EE. UU. se apresuró a establecer su dominio sobre Cuba.

Influencias Ideológicas y el Surgimiento del Comunismo Cubano

Los antecedentes generales de revolucionarios latinoamericanos se remontan a la Revolución de Octubre de 1917 en Rusia a raíz de la cual se crearon numerosos partidos políticos de ideología socialista y comunista en todo el subcontinente. El triunfo de la "Revolución de Octubre" de 1917 en Rusia y la difusión de los ideales socialistas y socialdemócratas europeos y latinoamericanos llevaron a la creación del primer partido comunista de Cuba, fundado inicialmente por Carlos Baliño (quien fuera fundador del PRC y conocido de Martí) y Julio Antonio Mella en 1925. Mella fue un organizador, dirigente universitario, sindicalista y de acción obrera, que dirigió numerosas manifestaciones (tanto escritas como en la calle) de protesta y condena a los gobiernos de turno. Después de exiliarse en 1926, continuó su actividad en México, donde alcanzó rango continental por sus ideas con respecto al orden de las acciones para llevar a cabo una lucha política. En 1929 fue asesinado en México, siendo todavía objeto de debate si su asesinato fue ordenado por Gerardo Machado.

Después de la muerte de Mella, la Revolución del Treinta dirigida por Villena eliminó la dictadura de Machado, pero la toma del poder por parte de la oposición no llegó a producirse. Después de un periodo que fue llamado "efebocracia" y "mangoneo" por Raúl Roa García, y de presidentes cuyos nombres han sido olvidados en la isla, llegó al poder la Pentarquía, seguida después por el Triunvirato del Gobierno de los Cien Días, en el que alternaron fuerzas tres tendencias diferentes: el antiimperialismo consecuente, revolucionario y popular de Antonio Guiteras Holmes, Ramón Grau San Martín y la oposición de Fulgencio Batista, quien había ascendido al poder tras la castrense Revolución de los Sargentos por el ABC. Guiteras, quizás el revolucionario cubano más consecuente de la década de 1930, era enemigo del Partido Comunista de Cuba de esos años, cuyo hombre más notable era entonces Juan Marinello Vidaurreta. No obstante, en su actividad como Secretario de Gobernación, legalizó su actividad y tuvo varios encuentros violentos con Batista por la represión a que fueron sometidos.

Lea también: Artículos sobre el RIF

La Dictadura de Batista y el Inicio de la Revolución Castrista

El 10 de marzo de 1952 un golpe de Estado dirigido por Fulgencio Batista derrocó al presidente electo Carlos Prío Socarrás, del Partido Auténtico, en un marco internacional que transitaba los primeros momentos de la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Inmediatamente se suspendieron las garantías constitucionales y se instauró una dictadura militar. La continuación del nivel de corrupción, el enriquecimiento de una oligarquía cada vez más reducida, que llegó a afectar a la clase media cubana, llevaron a la conformación de una oposición generalizada, partidaria de la insurrección para desalojar del poder a Batista. Con esa oposición se identificaron numerosos partidos políticos, los sindicatos, el movimiento estudiantil, e incluso sectores del empresariado. Durante los dos primeros años (1952-54) incluso los Estados Unidos tomaron una posición de censura a la violencia dictatorial de Batista, limitando los suministros militares.

En esas condiciones, un grupo de jóvenes se desligó del Partido Ortodoxo, identificados del resto por su decisión de tomar la lucha armada para derrocar el régimen de Fulgencio Batista. Este grupo de jóvenes, que se titularon la "Generación del Centenario" por coincidir con el centenario del nacimiento de José Martí en 1853, se organizaron militarmente y liderados por Fidel Castro, el 26 de julio de 1953 intentaron tomar el Cuartel Moncada ubicado en Santiago de Cuba, y el cuartel Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, fracasando en el intento y sufriendo decenas de muertos. La revolución comenzó el 26 de julio de 1953 tras el Asalto al Cuartel Moncada. El 26 de julio de 1953 se celebra en Cuba como el Día de la Revolución.

La Sierra Maestra y la Consolidación del Movimiento 26 de Julio

Tras 22 meses de prisión, ya que en Cuba no existía la pena de muerte, en la Isla de Pinos, ante la creciente presión popular e internacional y varias intentonas insurreccionales, Castro y sus compañeros fueron amnistiados por Batista en 1955. En el exilio, Castro estableció contactos y acuerdos con otras fuerzas favorables a la lucha armada para derrocar al dictador, de las más variadas ideologías como el Directorio Revolucionario de José Antonio Echeverría, integrado por estudiantes de la Universidad de La Habana, el expresidente Carlos Prío Socarrás del Partido Auténtico, y Acción Nacional Revolucionaria (ANR), liderado por Frank País.

El 25 de noviembre de 1956 zarpó de Tuxpan, estado de Veracruz, México, el yate Granma, con 82 guerrilleros del Movimiento 26 de Julio, entre los que se encontraban Fidel Castro, Juan Manuel Márquez, Raúl Castro, Juan Almeida Bosque, Camilo Cienfuegos y principalmente Ernesto "Che" Guevara, quien fue una figura central de la Revolución. Después de 7 jornadas de navegación encalló en los manglares Playa Las Coloradas en las costas orientales de Cuba el 2 de diciembre de 1956. La planificación del desembarco era para el 30 de noviembre, cuando debían ser apoyados en la ciudad de Santiago de Cuba por un alzamiento popular organizado por Frank País. La tardanza impidió distraer las fuerzas del ejército batistiano para facilitar el desembarco de los guerrilleros. Los expedicionarios sufrieron una derrota inicial en Alegría de Pío debido a la cual poco más de 20 hombres (de los 82 iniciales) pudieron internarse en la Sierra Maestra, una zona de difícil acceso en el Oriente cubano, donde se instalaron.

El apoyo a la guerrilla creció, y el 17 de febrero apareció en el New York Times una entrevista a Fidel Castro realizada por Herbert Matthews en Sierra Maestra. El 30 de julio, el fallecimiento de Frank País en Santiago de Cuba desencadenó un estallido popular que terminó de volcar a la opinión pública contra el régimen de Batista. El 5 de septiembre, se sublevó la base naval de Cienfuegos, bajo el liderazgo del Alférez Dionisio San Román, con apoyo de milicianos del Partido Auténtico y del Movimiento 26 de Julio. El gobierno respondió con represión que incluyó el bombardeo de la base por la aviación de Batista. A principios de 1958, el Ejército rebelde, que seguía medrando gracias a las incorporaciones de miembros del M-26-7 y campesinos, continuaba con sus victorias en la provincia de Oriente. El 16 de enero lo hizo en Veguitas y entre el 16 y 17 de febrero en Pino del Agua, consolidando así su dominio de un área en las estribaciones de la Sierra Maestra. En esta zona organizaron una sólida base logística, instalando una emisora de radio el 24 de febrero. El 27 de febrero, Fidel Castro decidió ampliar las operaciones de la guerrilla creando tres nuevas columnas al mando de Juan Almeida Bosque, Raúl Castro y Camilo Cienfuegos.

Lea también: Cumpliendo con el Régimen de Incorporación Fiscal

El Avance Rebelde y la Caída de Batista

El 26 de marzo de 1958, el gobierno estadounidense, presionado por la opinión pública, impuso un embargo de armas al régimen de Fulgencio Batista, debido a la violación del Acuerdo de Asistencia Mutua Militar. Este documento impedía al gobierno cubano emplear los recursos subministrados para la «defensa continental» en la represión interna. El 9 de abril, se convocó una huelga general revolucionaria por el Movimiento 26 de Julio. El 6 de mayo, las tropas de Batista iniciaron una ofensiva general en la Sierra Maestra para destruir la guerrilla castrista, produciéndose diferentes batallas como El Jigue y Santo Domingo. Sin embargo, el 7 de agosto, Batista ordenó la retirada en masa de la Sierra Maestra. Fidel Castro decidió entonces expandir la guerra al resto de Cuba. El 31 de agosto, las columnas del Che Guevara y Camilo Cienfuegos partieron a pie hacia el Occidente cubano. En septiembre y octubre, una vez establecidos en el centro de la isla, el Movimiento 26 de Julio coordinó sus acciones con otras fuerzas guerrilleras actuantes en la región, como el Directorio Revolucionario, el Segundo Frente Nacional del Escambray y el Partido Socialista Popular, organizando el apoyo logístico. El 4 de diciembre, las tropas comandadas por el Che Guevara y Camilo Cienfuegos pasaron a la ofensiva.

Para fines de diciembre de 1958 la debacle de la dictadura de Batista parecía inevitable. El 28 de diciembre las milicias comandadas por el Che Guevara iniciaron el ataque contra la ciudad de Santa Clara, llave del centro de la isla y último reducto antes de La Habana. El 31 de diciembre, cuando las tropas rebeldes tomaron el tren blindado que el gobierno había enviado para fortificar la ciudad, Batista decidió huir hacia Santo Domingo junto con el presidente electo Andrés Rivero Agüero, quedando el país acéfalo y a cargo del General Eulogio Cantillo. Batista antes de huir de Cuba había instruido a Eulogio Cantillo para que formara una junta militar con sede en el Campamento militar de Columbia en La Habana, y designara presidente cubano a Anselmo Alliegro y Milá (presidente del Senado), según establecía la Constitución cubana de 1940 vigente; este no aceptó el puesto. El próximo en la sucesión presidencial establecida en la Constitución era el magistrado más antiguo del Tribunal Supremo Carlos Manuel Piedra, quien aceptó el cargo, pero renunció pocas horas después. Posteriormente se crea otra junta militar encabezada por el coronel Ramón Barquín, que había estado preso en el Presidio Modelo en Isla de Pinos por conspirar contra Batista. En la madrugada del 1 de enero de 1959, las tropas del Segundo Frente Nacional del Escambray comandadas por Eloy Gutiérrez Menoyo entraron a La Habana. Al día siguiente llegaron las tropas del Movimiento 26 de Julio comandadas por Camilo Cienfuegos y el Che Guevara, tomando sin resistencia el regimiento de Campo Columbia y la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, respectivamente. Al entrar a Campo Columbia, Cienfuegos excluyó del mando al coronel Barquín y detuvo al general Cantillo. Simultáneamente, el mismo 1 de enero, Fidel Castro entró a Santiago de Cuba, declarándola capital provisional de Cuba y proclamando al magistrado Manuel Urrutia Lleó como presidente de la nación. Por el momento, el gobierno de Estados Unidos reconoció al gobierno revolucionario. A partir de ese momento el poder quedó definitivamente en manos de las fuerzas revolucionarias.

La Revolución en el Poder: Promesas Incumplidas y Perpetuación

La revolución cubana fue la primera revolución comunista en el continente americano y tuvo fuertes repercusiones nacionales e internacionales. Lo confieso, a muchos, entre los que me incluyo, la revolución cubana nos hizo un día soñar que un mundo mejor y más justo era posible. Que, al fin, el socialismo triunfaba y que, como dijera Salvador Allende: “De nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor”. El aparato propagandístico del régimen cubano era magnífico y se apoyaba en las imágenes, las frases como “Hasta la victoria siempre” y la personalidad y el magnetismo de Fidel y, detrás de él, las figuras inspiradoras de los míticos guerrilleros Camilo y el “Che”. Las causas eran inmejorables: la defensa en contra del atropello del monstruo capitalista, en una lucha desigual que se antojaba imposible y que ganó muchos adeptos en el mundo. La dignidad de una pequeña nación que no tenía precio. Así inició la inspiradora Revolución Cubana con Fidel, cuyo carisma, primeras decisiones y férrea defensa ante los Estados Unidos hicieron soñar a muchos. Se creó una especie de cubanofilia, la aceptación a todo lo que significara la Revolución sin importar sus fallas y pecados.

Pero al final nada fue así. Y es que son hombres sedientos de poder los que han gobernado Cuba, los mismos cuya revolución socialista derrocó a Fulgencio Batista, que duró 11 años como presidente de Cuba; se han perpetuado en el poder con un gobierno monolítico ejercido por Fidel, Raúl y ahora Miguel Díaz-Canel. Solo tres presidentes de Cuba en 67 años de la mal llamada “revolución”. La ansiada igualdad llegó; ahora todos son pobres. La pobreza jamás cedió terreno, como tampoco lo hizo la codicia humana. La única realidad es que la igualdad de oportunidades y la satisfacción de las necesidades como condición básica de la justicia social a favor del hombre se han enfrentado tanto en los regímenes socialistas como capitalistas con un solo enemigo: el propio hombre. A eso habría que sumar episodios como la fallida exportación de la revolución en Angola y Bolivia y la muerte de Ernesto Guevara.

Y aunque nadie pone en duda los saldos positivos de su revolución, como son la educación y la salud, de poco sirven si la gente poco puede hacer con esa educación y si no existe la libertad de poder comprar medicinas. De hecho, incluso los logros supuestos de la revolución, como la alfabetización y la sanidad pública, han sido cuestionados. Según el censo cubano de 1953, 77.9% de la población total de la isla sabía leer y escribir y en las zonas urbanas era de 88.9%, de los más altos de América Latina. Los brotes epidémicos de dengue y chikunguña y la crónica escasez de fármacos y equipo médico dan cuenta del colapso del sistema sanitario.

Lea también: Ejemplos de Cálculo del IVA en el RIF

El Declive y la Insolvencia Estructural

Con el desplome del bloque soviético en 1989, y la desaparición de la Unión Soviética dos años más tarde, Cuba entró en el periodo especial, tras décadas en las que el régimen pidió a la población hacer sacrificios y apretarse el cinturón. La llegada de Hugo Chávez al poder en Venezuela en 1999 dio tregua al régimen castrista, cuya economía ineficiente y parasitaria sería ahora subsidiada por el petróleo venezolano, como antes lo había sido por la masiva ayuda económica y militar soviética. Hace mucho que la hueca retórica revolucionaria dejó de tener sentido para los 11 millones de cubanos. Entre 1 y 2 millones -más de 10% de la población- han huido de la isla en los últimos cinco años, lo que constituye el mayor éxodo en la historia del país, impulsado por una grave crisis económica y la feroz represión política.

Los devotos de la revolución en América Latina, Europa, y en propio Estados Unidos, siguen culpando a un inexistente bloqueo -que es como denominan al embargo comercial impuesto en octubre de 1960 por Dwight Eisenhower, tras las expropiaciones de empresas y propiedades estadounidenses por el régimen castrista- de la ruina de la revolución. Sin embargo, aunque las sanciones estadounidenses a las importaciones de petróleo se endurecieron a principios de este año, ha sido la incapacidad del régimen revolucionario por diversificar la economía cubana y hacerla sustentable, lo que ha llevado al país a la miseria más absoluta. Los revolucionarios prometieron una Arcadia y acabaron convirtiendo a la Perla del Caribe en un nuevo Haití. Fueron precisamente sus inflexibles dogmas ideológicos los que impidieron, a toda costa, que los cubanos pudieran cultivar frutas y verduras, pescar en sus costas, criar ganado o emprender cualquier iniciativa económica. El régimen se convirtió desde el principio en una opresiva dictadura militar, extractiva y explotadora de su propio pueblo, todo ello en nombre de la redención y de la justicia.

Reflexiones Críticas sobre el Legado Revolucionario

Pero nada es para siempre; más temprano que tarde el pueblo cubano se liberará de esa larga noche. Respecto a las revoluciones, el escritor argentino Adolfo Bioy las había descrito como un movimiento que ilusiona a muchos, desilusiona a más, incomoda a casi todos y enriquece extraordinariamente a unos pocos. Mi abuelo José Guadalupe Durán, uno de los fundadores del Partido Comunista en México, murió decepcionado de Castro y del socialismo. Lamentaba la falta de libertades, la intolerancia, corrupción y opulencia de sus dirigentes que, como siempre sucede, terminaron haciendo lo que tanto combatieron: Se eternizaron y corrompieron en el poder. Hoy, nadie puede decir que a los Castro y compañía la historia los absolverá. El futuro de Cuba no puede quedar atrapado en disputas sobre reclamaciones de propiedad anteriores a 1959 ni en viejas batallas ideológicas.

tags: #el #ocaso #del #regimen #que #destruyo