A partir de diversos periodos, el gobierno federal ha implementado ajustes en los subsidios a las gasolinas, lo que se traduce en variaciones en las cuotas del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) por cada litro de combustible. Los estímulos fiscales funcionan como un “colchón” financiero: cuando los precios internacionales del petróleo suben, el gobierno reduce el cobro del IEPS para evitar que el incremento se traslade completamente al consumidor final. Sin embargo, cuando Hacienda elimina el estímulo, significa que el consumidor paga el impuesto completo sin ningún descuento, lo que puede traducirse en precios más elevados en las estaciones de servicio.
¿Cómo afecta la reducción del subsidio al bolsillo?
La eliminación de estos apoyos genera un efecto en cadena sobre el costo de transporte y, en consecuencia, en el precio de los bienes de consumo. Especialistas advierten que el encarecimiento del diésel y la gasolina eleva los costos de logística, lo que inevitablemente se traduce en aumentos en mercancías y servicios. Es decir, aunque el consumidor no perciba de inmediato un impacto directo en la gasolinera, sí enfrentará un incremento generalizado en el costo de vida.
El impacto será distinto para cada tipo de combustible:
- Gasolina Magna: Al ser la más consumida, se han establecido acuerdos para que el precio se mantenga controlado, aunque sigue bajo presión por la inflación.
- Gasolina Premium y Diésel: Los consumidores notan aumentos más pronunciados, ya que el IEPS se traslada frecuentemente de forma directa al precio final.
Implicaciones económicas y sociales
Actualmente, el Estado destina una cantidad importante de recursos al subsidio de la gasolina. No obstante, diversas voces señalan que esta política resulta regresiva. Según datos de la Secretaría de Hacienda, por cada peso del subsidio a la gasolina que recibe un individuo perteneciente al 10% de la población con menores ingresos, un individuo en el 10% más rico se lleva una cantidad significativamente mayor, debido a que los sectores de mayores ingresos demandan un mayor volumen de combustible.
Razones de la eliminación de estímulos fiscales
La Secretaría de Hacienda puede decidir retirar o mantener los estímulos según diversos factores económicos, como:
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- El precio internacional del petróleo y las tensiones geopolíticas globales.
- La necesidad de recaudación fiscal para ajustar el presupuesto público.
- El comportamiento del tipo de cambio.
- La búsqueda de estabilidad macroeconómica ante un contexto económico cambiante.
El titular de Estudios Económicos de BBVA México ha señalado que una mejor decisión de política pública sería destinar esos ingresos a apoyar directamente a familias de menores recursos, reduciendo así el impacto en su economía. Además, al subsidiar los combustibles fósiles, se generan incentivos para el uso excesivo del automóvil, lo cual tiene un impacto ambiental negativo debido a la mayor contaminación.
En conclusión, el uso de los subsidios como instrumento de política macroeconómica representa una zona de riesgos fiscales, distributivos y de competencia. Ante este escenario, se recomienda a los consumidores verificar precios locales antes de cargar, evaluar el costo-beneficio según el vehículo y priorizar el gasto ante periodos de mayor volatilidad en los mercados internacionales.
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