Al igual que sucede con otros pueblos de la Antigüedad, la agricultura supone la base de la economía de la antigua Grecia. El Estado no controlaba la agricultura y los cultivos y la cría de ganado la realizaban particulares en sus propias tierras. De hecho, la práctica generalizada de no permitir que los no residentes poseyeran tierras significó que las pequeñas propiedades fueran la norma. Otro factor importante que limitó la fusión de parcelas de tierra a lo largo del tiempo fue que los hijos varones generalmente heredaban partes iguales de la tierra de sus padres.
La prosperidad de la mayoría de las ciudades-estado griegas se basaba en la agricultura y en la capacidad de producir el excedente necesario que permitía a algunos ciudadanos dedicarse a otros oficios y pasatiempos. Sin embargo, las limitadas posibilidades agrícolas no facilitaron la formación de grandes concentraciones de población en muchas de las regiones griegas, que se saturaban rápidamente, ofreciendo una endémica inestabilidad socioeconómica. Ante la creciente tensión, algunas polis como Atenas comenzaron a aprobar acciones que beneficiarían a los pequeños agricultores.
Evolución histórica y modelos de propiedad
La agricultura estaba principalmente en manos de grandes terratenientes que se surtían sobre todo de mano de obra esclava. Conforme las nuevas explotaciones familiares crecen y se desarrollan, se suceden los primeros conflictos entre los antiguos grandes terratenientes y estos nuevos modelos de producción más modestos. La stasis, o conflicto social, se vio agudizada por la cruda cuestión de las deudas, que estaba llevando a gran parte de la población campesina a formas de dependencia como la «esclavitud por deudas» o hectemorado.
Tabla: Distribución de explotaciones agrícolas en la antigüedad
| Clase/Ciudad | Tamaño de explotación |
|---|---|
| Atenas (Ciudadanos pobres) | 5 ha |
| Atenas (Clase media) | 5-10 ha |
| Atenas (Aristocracia) | 20 ha |
| Esparta (Más pequeñas) | 18 ha |
| Esparta (Ciudadanos ricos) | 44 ha |
Transformaciones contemporáneas: deuda y privatización
Hoy Grecia es el epicentro de la privatización. La estrategia de confiscación de propiedad pública en el país viene dada por tres virajes en las relaciones de propiedad, impuestas por los acuerdos de préstamo y la consiguiente aprobación de tres memorandos. El tercer viraje fundamental en el régimen de propiedad tiene que ver con la confiscación de propiedad pública con el propósito de ponerla al servicio de la supuesta deuda pública.
La firma del tercer memorándum en julio de 2015 desencadenó un ataque más amplio por parte de las “instituciones” europeas. El tercer memorándum permitió que la propiedad del Estado griego fuera cedida con métodos escandalosos a compañías multinacionales y a otros Estados. Paso a paso, un número cada vez mayor de bienes públicos han pasado a ser posesión del Hellenic Republic Asset Development Fund (HRADF), incluyendo puertos, parcelas de propiedad pública inmobiliaria, aeropuertos e instalaciones militares.
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La posibilidad de que el gobierno heleno ponga el cartel de "Se vende" sobre algunas de sus islas salió a relucir en años recientes. Dentro de los planes de Atenas para reducir su déficit se prevé la privatización de activos por un importe total de miles de millones de euros. Ningún Estado soberano puede ser privado de sus bienes públicos; no es solo una transgresión contra la democracia, sino que supone un rechazo de la definición de Estado soberano según la legislación internacional.
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