Descubre el Impactante Origen de la Palabra Auditoría que Nadie te Contópost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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La Contabilidad, como Ciencia Social, presenta entre sus disciplinas la Auditoría, la cual se manifiesta como praxis de sus principios teóricos y metodológicos. La Auditoría tiene entre sus premisas la obtención y evaluación de evidencias que presenten la realidad económica de las empresas, validando su capacidad para la realización de los procesos mercantiles tanto interno como externo.

La palabra auditoría tiene su origen en el latín. Deriva de auditus, audita, auditum participio del verbo audio, audire, audivi, auditus cuyo significado es oír, escuchar, escuchar como juez. A esta raíz, se le agrega el sufijo -ería en español que significa actividad, ciencia o establecimiento. Se define que el término original es Audire cuyo significado es oír, escuchar, sustentando la practica social de los primeros contadores públicos que se dedicaban juzgar la veracidad o no de la información a partir de la escucha de la palabra dada.

A pesar de estas evidencias se puede señalar, a modo de consenso, que en las Ciencias Sociales se establece el surgimiento del término auditor durante el reinado de Eduardo I, en Inglaterra a fines del siglo XVIII. A pesar de ello el concepto se acuña a fines de siglo XVIII y con el se establecen los roles del contador público, actualmente auditor, aunque en su forma mas primaria.

La génesis del término se puede encontrar en las primeras etapas del desarrollo de la humanidad, pues siempre ha sido interés del individuo poder detectar y prevenir el fraude en las relaciones comerciales. El término y sus acciones se legalizan a partir de la Ley Británica de Sociedades Anónimas establecida en 1862, lo cual genera una rápida expansión en el contexto anglosajón, ejemplo de ello es Inglaterra (1862-1905).

La segunda mitad del siglo XVIII e inicios del siglo XIX se manifiesta como el escenario de grandes transformaciones desde el punto de vista socioeconómico, cultural y tecnológico, reconocidas históricamente como la Revolución Industrial, proceso de gran trascendencia en la evolución y desarrollo de la humanidad. Es el período en que se despliegan los grandes mercados y se liberaliza el comercio internacional a partir de los Tratados de Utrecht en 1713. Este proceso potencia las relaciones monetario-mercantiles entre las naciones Europeas y su extensión al Nuevo Mundo.

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La etapa de efervescencia que se genera con la Revolución Industrial viabiliza el estableciendo de las funciones del contador público en el tejido empresarial, conocido actualmente como auditor, producto del acrecentamiento de los negocios, así como el movimiento de grande sumas de capital que pasan de ser capitales individuales a conformar las llamadas sociedades anónimas. Este proceso propicia la institucionalización de la Auditoría dentro de las ciencias sociales. Los acelerados cambios que se perciben a partir de la Revolución Industrial trajeron aparejados nuevas exigencias para el desempeño del auditor, a la par que se institucionaliza la Auditoría y su imprescindible aplicación para validar la veracidad de los negocios.

En la misma medida resulta significativo el alcance de la Auditoría para inicios de la pasada centuria en Estados Unidos, lo cual facilitaba la necesaria información contable con el grado de fiabilidad requerida para las transacciones monetarias y el accionar de las empresas, principalmente después del Crack de 1929 cuando la Gran Depresión.

Las funciones del contador público fueron cambiando a los largo de los años de acuerdo con los requerimientos que se tenían respecto a su desempeño. En un inicio la razón de ser fundamental del contador público era la “…detección y prevención de fraude…La detección y prevención de errores; sin embargo, en los años siguientes hubo un cambio decisivo en la demanda y el servicio, y los propósitos actuales son: El cerciorarse de la condición financiera actual y de las ganancias de una empresa.

Estas fases corroboran las serie de exigencias de las relaciones monetario-mercantiles con vistas al adecuando funcionamiento de las empresas y su accionar tanto endógeno como exógeno. De forma general se da respuesta a “…la necesidad de comprobar la honestidad de aquellos que administraban los bienes y dinero de otros. El deseo de los administradores de que su honradez quedase comprobada.

El caso específico de la nación cubana, en cuanto al desarrollo de la Auditoría, encuentra sus antecedentes en el período colonia, aunque de forma muy básica (fines del S. XVIII hasta principios del S. XIX). Las relaciones metrópolis colonia se manifestaban con grandes disparidades, en detrimento del comercio y la mercadería en Cuba. El papel del auditor en ese período se centra en controlar los procesos productivos comprendidos como la producción, distribución, cambio y consumo de productos, tanto internos como externos, basados en las condiciones impuestas de monoproduccion, monoexportacion y monoimportación, reflejando los intereses fundamentales de la metrópoli.

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El período de la neocolonia potencia el surgimiento de la Auditoría Financiera, así lo refiere Martínez Calderón cuando expone: “A partir de 1902 con el predominio del capital norteamericano en cuba, surge la necesidad de Auditores y contadores de alta calificación, los cuales provenían del extranjero, ya que la gran mayoría de las grandes empresas organizadas en Cuba eran sucursales de Compañías norteamericanas. Se puede precisar que en el año 1927 se oficializan las primeras firmas de auditores cubanos y se institucionaliza el Tribunal de Cuentas, El Ministerio de Haciendas y el Banco Nacional de Cuba.

La década que le precedieron al triunfo revolucionario (1960) basaron la política económica en “…el sistema presupuestario de financiamiento y el cálculo económico, junto a la planificación administrativa centralizada…” , por lo que desempeño del auditor se enmarcaba en el control de este tipo de actividad. Es a partir de la segunda mitad de 1970 que comienza a tomar auge la labor del auditor, teniendo en cuenta los acuerdos y resoluciones del I Congreso del PCC en 1975.

La historia de la Auditoría en Cuba se remonta al período de la colonia, la misma ha evolucionado de acuerdo a los requerimientos de la versatilidad que asumen las empresas en los contextos actuales. El desarrollo alcanzado por la Auditoría, bajo la dirección del Ministerio de Auditoría y Control ha permitido que su proceso se haya equilibrado con relación a los países más aventajados en la materia, a partir de la aplicación de las técnicas mundialmente conocidas para la detección de errores y fraudes en la información contable y financiera, así como la prevención de los riesgos propios en el trabajo de auditoría.

Se refiere como Holmes asume el trabajo del auditor a través de la siguiente definición: "... la auditoría es el examen de las demostraciones y registros administrativos. Tal como lo refiere Gómez López “…la auditoría se configura como el instrumento fundamental en el proceso de control de la “imagen fiel2”, proporcionando la confianza necesaria en la citada información e imponiéndose como exigencia social hasta el punto que los poderes públicos, antes desconocedores del tema, asumen su establecimiento obligatorio como mecanismo necesario para la protección de los intereses de terceros y en beneficio también de la economía nacional”.

A su vez López Toledo expone: La auditoría es un proceso sistemático para obtener y evaluar evidencias, esto requiere del auditor, un conjunto de procedimientos lógicos y organizados que aún cuando varían según el caso, deben seguir parámetros generales que permitan un trabajo de calidad, convirtiéndose esta en una preocupación constante y permanente del auditor. Estas definiciones evidencian que la Auditoría tiene como objetivo primordial desentrañar con el mayor grado de precisión la autenticidad e integridad de los informes que presentan las empresas.

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Para el caso específico de Cuba se requiere señalar que en el año 1995 el Consejo de Estado de la República de Cuba emite, por vez primera, el Decreto Ley No. 159 publicado en la Gaceta Oficial, documento que va a normar la actividad de auditoría y control económico, así como administrativo en las entidades, para una mayor transparencia y calidad en la información económica y contable. En este Decreto Ley No. 159 queda establecido el concepto de Auditoría en su capítulo II, sección primera, artículo 2 cuando expone: la auditoría se define como un proceso sistemático, que consiste en obtener y evaluar objetivamente evidencias sobre las afirmaciones relativas a los actos o eventos de carácter económico-administrativo, con el fin de determinar el grado de correspondencia entre esas afirmaciones y los criterios establecidos, para luego comunicar los resultados a las personas interesadas. Evaluar el control de la actividad administrativa y sus resultados. Examinar las operaciones contables y financieras y la aplicación de las correspondientes disposiciones legales, dictaminando sobre la racionabilidad de los resultados expuestos en los estados financieros, así como evaluar cualesquiera otros elementos que, de conjunto, permitan elevar la eficiencia, economía y eficacia en la utilización de los recursos. Prevenir el uso indebido de recursos de todo tipo y propender a su correcta protección. Fortalecer la disciplina administrativa y económico-financiera de las entidades mediante la evaluación e información de los resultados a quien corresponda. Coadyuvar al mantenimiento de la honestidad en la gestión administrativa y a la preservación de la integridad de los trabajadores.

Para el año 2010 se aprueba por el Consejo de Estado la Ley No. 107 De la Contraloría General de la República, propuesta en agosto del 2009, siendo editada en la Gaceta Oficial No. 032 Extraordinaria, que va a normar la actividad de Auditoría en el país.

En la medida en que se han expandido los negocios, mezclándose en una madeja muy fina que los hace interdependientes, es imprescindible el conocimiento preciso del estado real de las empresas, pues la “buena fe” del dueño o dueños del negocio debe venir acompañada de informes que validen su actuación.

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