La Ciudad de México, una metrópoli inagotable, resguarda secretos en su zona sur. Entre estos tesoros se encuentra el entrañable barrio de Chimalistac, una pequeña comarca que transporta a sus visitantes a otra época.
Orígenes Prehispánicos y la Conquista
Durante la época prehispánica, la actual Villa Álvaro Obregón formaba parte del asentamiento de Tenanitla. Tras la conquista, pasó a estar bajo la administración de Coyoacán. Chimalistac, cuyo topónimo en náhuatl significa “lugar del escudo blanco”, fue un barrio tributario de los mexicas, antiguamente parte de Coyohuacan, hoy conocido como Coyoacán.
Tras la caída de Tenochtitlán, el cacique fue bautizado como Juan de Guzmán Ixtolinque, convirtiéndose en uno de los aliados de Hernán Cortés. Posteriormente, un hijo de Ixtolinque donó los terrenos de Chimalistac a la orden de los carmelitas descalzos.
La Época Colonial: Órdenes Religiosas y Haciendas
A mediados del siglo XVI, un grupo de frailes carmelitas se estableció en el pueblo de Chimalistac, donde construyeron el Convento de El Carmen. Además, en la zona se establecieron varios ranchos y haciendas.
La primera orden religiosa en llegar a la zona fue la de los dominicos, quienes construyeron un templo dedicado a San Jacinto.
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Desarrollo Arquitectónico y Cultural
Villa Álvaro Obregón conserva gran parte del antiguo trazo del siglo XVI. El desarrollo arquitectónico de la zona a partir del siglo XVIII, aunque influenciado por varios estilos, se ha caracterizado por la creación de diversos tipos de edificios civiles y religiosos adaptados al modo de vida de los habitantes.
El uso de materiales locales y la participación de operarios con una tradición cultural que se remonta a la época prehispánica dieron como resultado la arquitectura singular de esta zona. Durante los siglos XVIII y XIX, se construyeron edificios que son notables expresiones de las arquitecturas neoclásica, romántica y ecléctica.
Por la expresión original en sus monumentos arquitectónicos y espacios urbanos, así como por la fusión de elementos indígenas y europeos, Villa Álvaro Obregón fue declarada Zona de Monumentos Históricos en 1986.
La Zona de Monumentos Históricos comprende un área de 1.7 km2 en dos perímetros: A y B, conformados por 130 manzanas que comprenden edificios de interés histórico y arquitectónico.
Edificios Emblemáticos de Chimalistac
Entre estos edificios destacan los antiguos templos y conventos de El Carmen y el de San Jacinto, el Templo de Guadalupe y la Capilla de San Sebastián Mártir en Chimalistac.
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El Puente del Púlpito
El Puente del Púlpito forma parte de un conjunto de tres puentes de piedra volcánica, construidos en el siglo XVII por los carmelitas descalzos. Este puente fue construido para servir de paso sobre el río y para que sus estudiantes practicaran los sermones cuando la corriente del río era abundante.
Según las leyendas, los frailes recitaban sus prédicas en este lugar con la intención de que su voz sonara más que el transcurrir del río. Algunos colonos del barrio de Chimalistac narran que en las inmediaciones de los puentes aún se escuchan los rezos y plegarias de los carmelitas.
Plaza Federico Gamboa
En 1923, la Plaza de Chimalistac cambió su nombre a Federico Gamboa, debido a que se inspiró en este lugar, gente y paisajes para escribir “Santa”. Las calles aledañas hacen un homenaje a la novela. El primero, una cinta muda dirigida en 1918 porLuis G.
Parroquia de San Sebastián
La parroquia de San Sebastián se encuentra en el corazón de la Plaza Federico Gamboa. Esta capilla rinde homenaje a San Sebastián Mártir, considerado el protector contra las plagas y epidemias.
Biblioteca de la Revolución Mexicana
Este espacio se inauguró en 1965, con el objetivo de recuperar las obras impresas y documentales referentes a la historia de México, que datan desde la época virreinal hasta la actualidad.
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Ermita del Secreto
Fue construida por Fray Andrés de San Miguel, arquitecto que buscaba ejercitar la reflexión y el trabajo. Una finalidad de esta ermita era propiciar la plática en voz baja y permitirse algunos juegos, como las colaciones espirituales, consistentes en congregar a la comunidad. En 2012, el gobierno capitalino la declaró Patrimonio de la Ciudad.
El nombre del secreto proviene del fenómeno acústico que se produce al hablar en uno de sus ángulos contra la pared, en voz muy baja, en el ángulo diametralmente opuesto se oye lo que se dice, sin que las personas colocadas en cualquier punto de la pieza lo oigan.
Monumento a Álvaro Obregón
Además de albergar el Monumento a Álvaro Obregón, es un espacio que permite la recreación con amigos, familia o pareja.
Calle del Arenal
La calle del Arenal fue un sendero que recorrieron los habitantes de este antiguo dominio prehispánico. En esta calle se encuentran casonas de finales del siglo XIX que formaban parte de la antigua Hacienda de Guadalupe y la Huerta del Carmen. Ambas se encuentran muy cerca de la Plaza de Chimalistac y son emblemáticas del barrio.
En 1932, bajo decreto del presidente Pascual Ortiz Rubio, quien gobernó México entre 1920 y 1924, se adjudicó a esta área ubicada al poniente del entonces denominado Distrito Federal, hoy Ciudad de México, el nombre de Álvaro Obregón.
