Descubre Cómo se Calcula la Expresión Monetaria del Valor del Trabajador Asalariado y Por Qué Importapost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
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El término "trabajador asalariado" se utiliza tanto en los textos legales como en los análisis estadísticos, pese a que no existe una definición jurídica internacional de lo que se entiende por asalariado. En distintos países se utilizan diferentes definiciones, y no existe una norma uniforme al respecto.

Para evitar abusos, la Recomendación sobre la relación de trabajo, 2006 (núm. 198), proporciona orientaciones no vinculantes sobre los criterios que se han de utilizar para determinar la existencia de una relación de trabajo. La política nacional debería incluir, por lo menos, medidas tendientes a proporcionar a los interesados, en particular a los empleadores y los trabajadores, orientación sobre la manera de determinar eficazmente la existencia de una relación de trabajo y sobre la distinción entre trabajadores asalariados y trabajadores independientes. Además, los Miembros deberían considerar la posibilidad de definir en su legislación, o por otros medios, indicadores específicos que permitan determinar la existencia de una relación de trabajo.

Indicadores de una Relación de Trabajo Asalariado

Entre esos indicadores podrían figurar los siguientes:

  • El hecho de que el trabajo se realiza según las instrucciones y bajo el control de otra persona, que el mismo implica la integración del trabajador en la organización de la empresa, que es efectuado única o principalmente en beneficio de otra persona, que debe ser ejecutado personalmente por el trabajador, dentro de un horario determinado, o en un lugar indicado o aceptado por quien solicita el trabajo, que el trabajo tiene una duración determinada y cierta continuidad, o requiere la disponibilidad del trabajador, y que implica el suministro de herramientas, materiales y maquinarias por parte de la persona que requiere el trabajo.
  • El hecho de que se paga una remuneración periódica al trabajador, que dicha remuneración constituye la única o la principal fuente de ingresos del trabajador, que la remuneración incluye pagos en especie tales como alimentación, vivienda y transporte, que se reconocen derechos como el descanso semanal y las vacaciones anuales, que la parte que solicita el trabajo paga los viajes que ha de emprender el trabajador para ejecutar dicho trabajo, y el hecho de que no existen riesgos financieros para el trabajador.

Estimaciones Estadísticas del Empleo Asalariado

Se estima que en los países desarrollados los asalariados representan alrededor del 90 por ciento del empleo total. Por el contrario, en las economías en desarrollo y economías emergentes los trabajadores asalariados empleados pueden representar tan sólo el 30 por ciento del empleo total, y a veces incluso menos. La proporción de trabajadores asalariados en el empleo total tiene implicaciones importantes en lo que atañe a determinar quiénes están cubiertos por las disposiciones sobre salario mínimo. En la medida en que la remuneración mínima sólo se aplica a los trabajadores asalariados, si éstos constituyen sólo una parte minoritaria de la fuerza de trabajo, el ámbito general de protección que ofrece el salario mínimo también será reducido.

Ejemplo: Relación entre el Empleo Asalariado, la Fuerza de Trabajo y la Población Total (Brasil, 2009)

En el ejemplo de Brasil en 2009, la relación estadística entre el empleo asalariado, la fuerza de trabajo y la población total en su conjunto se ilustra de la siguiente manera, partiendo de una población de 100 personas:

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  • Cerca de 70 (69,8 para ser exactos) forman parte de la fuerza de trabajo.
  • De esas 70 personas:
    • Alrededor de seis están desempleadas (8,3 por ciento).
    • 64 (91,7 por ciento) tienen un empleo u ocupación.
  • De estas 64 personas con empleo u ocupación:
    • Alrededor de 42 son asalariadas (66,4 por ciento).
    • Las otras 22 (33,6 por ciento restante) son trabajadores autónomos o independientes.

La Expresión Monetaria del Trabajo (EMT)

El dinero es el tiempo de trabajo como objeto universal, o la objetivación del tiempo de trabajo universal, el tiempo de trabajo como mercancía universal. La finalidad de la producción capitalista no es "la posesión de otros bienes", sino la apropiación de valor, de dinero, de riqueza abstracta.

Un concepto clave es la expresión monetaria del trabajo (EMT), definida como la relación cuantitativa entre la forma del valor (específicamente, su forma de dinero-signo) y la sustancia del valor (el tiempo de trabajo social). La expresión monetaria del trabajo (MEL) se define como la cantidad de dinero en la que se objetiva una unidad de tiempo de trabajo socialmente necesario. La MEL se basa en las categorías de sustancia y forma de valor; en realidad, la relación dual entre las medidas extrínsecas e intrínsecas del valor. La MEL se calcula bajo la condición general de que los precios son iguales a los precios de producción, un supuesto que ni Marx, ni la literatura considera explícitamente. La MEL resultante es uniforme y determinada endógenamente por el proceso de reproducción.

El Sistema Monetario y sus Funciones en el Capitalismo

En la sociedad capitalista el intercambio se lleva a cabo por medio del dinero. En el tomo I de El Capital, Marx distingue tres funciones del dinero: medida de los valores, medio de circulación (de donde surge el dinero-signo o moneda), y "dinero como dinero". Bajo esta última categoría, el dinero funciona como medio de atesoramiento, medio de pago y dinero mundial. Estas funciones son llevadas a cabo dentro de un conjunto de reglas e instituciones socialmente vigentes, es decir dentro de un sistema monetario.

En este contexto, se considera un sistema monetario en el que la forma del valor está compuesta por dos tipos o aspectos del dinero estrechamente vinculados: el dinero-signo (o moneda) y el dinero-reserva. Las mercancías se intercambian forzosamente mediante el dinero-signo (el peso, $), un papel moneda sin valor intrínseco emitido por una autoridad monetaria nacional, que tiene una "vigencia socialmente objetiva... [obtenida] mediante el curso forzoso estatal". Junto con este dinero-signo existe también un dinero-reserva (el oro), con una paridad con el peso sancionada por la autoridad monetaria. Se supone pues que el dinero-reserva es una mercancía con valor intrínseco que contiene, representa y puede conservar una cantidad dada de tiempo de trabajo social.

El hecho de que Marx también describa un sistema monetario específico -el patrón oro- induce una interpretación "metalista" de su teoría. En el patrón oro el dinero-signo mantiene una relación de cambio fija con el dinero-reserva por lo que, en la práctica, la forma dineraria parece reducirse exclusivamente al oro. Sin embargo, Marx considera ocasionalmente la posibilidad de una modificación en la relación entre ambas formas del dinero, aunque solo como un fenómeno puramente monetario.

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El Salario como Precio de la Fuerza de Trabajo

La relación entre el trabajo asalariado y el capital implica la esclavitud del obrero y la dominación del capitalista. Lo que en realidad venden los obreros al capitalista por dinero es su fuerza de trabajo. El capitalista compra esta fuerza de trabajo por un día, una semana, un mes, etc. Y, una vez comprada, la consume, haciendo que los obreros trabajen durante el tiempo estipulado.

La fuerza de trabajo es, pues, una mercancía, ni más ni menos que el azúcar; aquélla se mide con el reloj, ésta, con la balanza. Por tanto, el dinero que el capitalista paga expresa la proporción en que la fuerza de trabajo se cambia por otras mercancías, o sea el valor de cambio de la fuerza de trabajo. Ahora bien, el valor de cambio de una mercancía, expresado en dinero, es precisamente su precio. Por consiguiente, el salario no es más que un nombre especial con que se designa el precio de la fuerza de trabajo, o lo que suele llamarse precio del trabajo, el nombre especial de esa peculiar mercancía que solo toma cuerpo en la carne y la sangre del hombre. El salario es la parte de la mercancía ya existente, con la que el capitalista compra una determinada cantidad de fuerza de trabajo productiva.

La fuerza de trabajo es, pues, una mercancía que su propietario, el obrero asalariado, vende al capital para vivir. El obrero, en cuanto quiera, puede dejar al capitalista a quien se ha alquilado, y el capitalista le despide cuando se le antoja, cuando ya no le saca provecho alguno o no le saca el provecho que había calculado. Pero el obrero, cuya única fuente de ingresos es la venta de su fuerza de trabajo, no puede desprenderse de toda la clase de los compradores, es decir, de la clase de los capitalistas, sin renunciar a su existencia.

Determinación del Salario y el Coste de Producción

El salario, como precio de una determinada mercancía (la fuerza de trabajo), se halla determinado por las mismas leyes que determinan el precio de cualquier otra mercancía. La remuneración del trabajo subirá o bajará según la relación entre la demanda y la oferta, y según el cariz que presente la competencia entre los compradores de la fuerza de trabajo (los capitalistas) y los vendedores de la fuerza de trabajo (los obreros). A las oscilaciones de los precios de las mercancías en general les corresponden las oscilaciones del salario.

Pero, dentro de estas oscilaciones, el precio del trabajo se hallará determinado por el coste de producción. Este coste de producción se compone de:

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  1. Las materias primas y el desgaste de los instrumentos, es decir, por productos industriales cuya fabricación ha costado una determinada cantidad de jornadas de trabajo y que representan, por tanto, una determinada cantidad de tiempo de trabajo.
  2. El trabajo directo; cuya medida es también el tiempo.

El Valor de la Fuerza de Trabajo y la Canasta Salarial

En el capitalismo, la capacidad para trabajar, más conocida como “fuerza de trabajo”, pasa a operar como mercancía, como un objeto que se compra y se vende. Como todas las mercancías, funciona con un determinado valor. Para la fuerza de trabajo, esta se produce o genera con cargo al consumo personal que realiza el trabajador. Por consiguiente, el valor de esta debe ser equivalente al valor de los bienes que consumen el obrero y su familia. Como señala Marx: “el valor de la fuerza de trabajo es el valor de los medios de vida necesarios para asegurar la subsistencia de su poseedor”. O bien, “el valor de la fuerza de trabajo se reduce al valor de una determinada suma de medios de vida”.

La canasta salarial nos describe los bienes que la integran y las cantidades que, de cada uno de ellos, se consumen, permitiéndonos visualizar los patrones de consumo típicos de la clase obrera en un periodo. Cuando los trabajadores operan con bajos niveles de vida (o “salarios reales reducidos”), algo típico en los países subdesarrollados, la variedad de bienes que integran la canasta salarial es reducida. Cuando se elevan los niveles de vida, emerge una diversificación del consumo obrero, y suele darse un aumento de las cantidades consumidas, reduciéndose o desapareciendo los “bienes inferiores”. También puede visualizarse la aparición de nuevos productos que pasan a formar parte de la canasta.

Por “bienes-salarios” entendemos los bienes que integran la canasta salarial. Es fundamental conocer el “valor unitario” o “costo social” de esos bienes-salarios. Existe una relación inversa entre el valor unitario y la productividad: si la productividad del trabajo se eleva, el valor unitario del bien desciende. A igualdad de otras circunstancias, esto reduce el valor de la canasta salarial previa, lo cual, si se va a mantener el valor de la fuerza de trabajo, permite que el obrero consuma más y, muy especialmente, diversifique su consumo. El valor anual de la canasta salarial nos indica el tiempo de trabajo social total gastado en la producción de los bienes que integran la canasta salarial.

Relación entre Tasa de Plusvalía y Valor de la Fuerza de Trabajo

La tasa de plusvalía (p) es una categoría que refleja la relación más esencial del régimen capitalista, la cual se establece entre capitalistas y trabajadores asalariados. En la definición de Marx, la tasa de plusvalía (p) se entiende como un cociente, que lleva en el numerador la masa de plusvalía anual (P) y en el denominador el monto del capital variable anual (V), que es el pago que realizan los capitalistas al comprar fuerza de trabajo productiva. O sea, p = P/V.

El capital variable total que el capitalista gasta en el año es equivalente al valor anual de la fuerza de trabajo total que utiliza. Esta magnitud también nos señala el valor de los bienes que la masa obrera (incluyendo familias) consume en el año, o sea, el valor de la canasta salarial anual total. Esta magnitud puede expresarse en términos del trabajo vivo productivo total (Tv) gastado en el año, multiplicado por el valor-hora de la fuerza de trabajo (Vhft). O sea, V = (Tv)(Vhft).

Existe una clara relación inversa entre tasa de plusvalía y valor de la fuerza de trabajo. Por ejemplo, si la tasa de plusvalía es igual a 2.0, el valor-hora de la fuerza de trabajo será 1/3 = 0.33, lo que significa que por cada hora trabajada, un tercio (20 minutos) se aplicará a remunerar al trabajador y los 40 minutos restantes pasan al capitalista. Si la tasa de plusvalía sube a 4.0, el valor hora de la fuerza de trabajo se reduce a 1/5 = 0.20, es decir, 12 minutos. También puede observarse que, si el valor-hora de la fuerza de trabajo fuera igual a uno, la tasa de plusvalía sería cero: esta economía no generaría excedente económico, lo que implicaría que todo lo que se produce debe aplicarse a la preservación de los productores.

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