Descubre Hacienda Los Cafetales: Un Legado Histórico que Revoluciona Méxicopost-template-default single single-post postid-46 single-format-standard et_pb_button_helper_class et_fixed_nav et_show_nav et_secondary_nav_enabled et_primary_nav_dropdown_animation_fade et_secondary_nav_dropdown_animation_fade et_header_style_left et_pb_footer_columns4 et_cover_background et_pb_gutter et_pb_gutters3 et_right_sidebar et_divi_theme et-db
771 715 4434

La aplicación de las reformas liberales decimonónicas sobre tierras y aguas en México ha sido objeto de numerosos e ilustrativos estudios enfocados en distintas latitudes de su territorio, los cuales han dado cuenta de la variedad de posturas y acciones de actores sociales que incidieron en sus también diversos resultados.

En contraste, la historiografía de las últimas décadas, enfocada en mayor grado a observar dinámicas regionales y locales, ha identificado que no siempre fue así, ya que en no pocas ocasiones los habitantes de los pueblos contaron con amplios márgenes de acción durante la aplicación de la ley, por ejemplo, cuando pudieron evitar perder parte de sus recursos naturales ante interesados privados, o incluso cuando se beneficiaron con la obtención de tierras privadas para incorporarlas a su régimen comunal (Schenk, 1995).

En este artículo se analiza la puesta en marcha de tales leyes en algunos de los 26 pueblos que constituían el distrito antiguamente llamado de Teotitlán del Camino (situado al noroeste del estado de Oaxaca, en un área que limita con los estados de Puebla -al norte- y Veracruz -al noreste-), pero se agrega el rol que en esa coyuntura, y en procesos consecuentes, jugó la naturaleza.

Contexto Geográfico y Natural del Distrito de Teotitlán del Camino

Los asentamientos de ese distrito se distribuían en dos espacios bien diferenciados: el constituido por tierras bajas, semiáridas y de clima cálido conocido como la Cañada, y el de altas y húmedas superficies, de temperatura templada y fría, denominado la Sierra Mazateca.

Algunos estudios históricos agrarios ya han enfatizado la importancia de observar los pisos ecológicos en la competencia de actores sociales por el territorio, por ejemplo, en el municipio de Chalco durante el porfiriato (Tortolero, 1996), también durante la desamortización de tierras comunales y la reforma agraria en Lerma y Ocoyoacac (Camacho, 2015), o en la subcuenca del río Cuautitlán en torno a 1856-1917 (Neri, 2017) -todos acaecidos en el estado de México.

Lea también: El sabor único de la Crema de Sotol

Si bien esos trabajos muestran que las características naturales de espacios concretos influyeron en el interés de grupos sociales por conseguir recursos considerados de valía productiva y comercial, en este estudio refiero a la naturaleza no sólo como contexto para el desarrollo de acciones humanas sino también como actor -a partir de la perspectiva de Stefania Gallini (2005, p. 99)-, dado que su accionar, acorde a características distintivas en los espacios geográficos, influyó en los resultados del programa liberal aquí analizado.

Dentro de esta vertiente se ha señalado que ese actor tiene sus propias lógicas de acción y reacción a través de las cuales condiciona y/o altera dinámicas productivas y, por ende, económicas y políticas.

Durante la segunda mitad del siglo XIX, el distrito de Teotitlán del Camino conjuntaba 26 pueblos, con ayuntamiento, dos haciendas, y media decena de ranchos, distribuidos en dos espacios geográficos, diferenciados por su altitud y composición natural, conocidos localmente como la Cañada y la Sierra Mazateca.

La Cañada Teotiteca

El espacio situado al oeste del distrito, la Cañada teotiteca constituye una porción de lo que actualmente se conoce como el valle Tehuacán-Cuicatlán, el cual se extiende por aproximadamente 120 kilómetros -en dirección norte sur-, entre los municipios así denominados en los estados de Puebla y Oaxaca respectivamente. Su superficie, de alrededor de 636 kilómetros cuadrados, se encuentra a una altitud de entre 700 mil metros sobre el nivel del mar (msnm), y sus suelos son predominantemente semiáridos, con presencia de montes desérticos y vegetación de selva baja caducifolia.

Su clima cálido ronda los 30º C, y en meses como abril y mayo alcanza los 40º C. Tal aspecto se complementa con el hecho de que su precipitación pluvial no supera los 700 mm de promedio anual, lo cual se debe a que los vientos húmedos provenientes del Atlántico, en dirección noreste, se detienen en los macizos montañosos de la Sierra Madre Oriental (Valiente-Banuet et. al., 2000), de la que forma parte la Sierra Mazateca.

Lea también: Patrimonio en la Sierra Gorda: Hotel Misión Hacienda Concá

Debido a que en dirección opuesta está flanqueada por las montañas del norte de la Mixteca, la Cañada constituye una franja intermedia, cuyas tierras más bajas conforman una especie de vega en torno al río Salado.

Éste corre de norte a sur unificando el líquido de numerosas corrientes torrenciales y permanentes procedentes de las mencionadas serranías de los flancos este y oeste, para dirigirse al río Grande-Papaloapan -del cual es una subcuenca-, que se dirige al Golfo de México. El río Salado toma su nombre de la alta salinidad que contienen sus aguas -a diferencia de la mayor parte de las otras corrientes con las que confluye cuyas aguas son dulces-.

La Sierra Mazateca

El otro espacio de distrito, el de la Sierra Mazateca, de aproximadamente mil 680 kilómetros cuadrados, se compone de montañas zigzagueantes cuya altitud varía desde los mil 700 hasta los 3 mil msnm, característica que propicia que hacia su interior el clima predominante sea templado-frío. Esta característica se une a la de las precipitaciones pluviales, que son las más altas del país, al alcanzar el promedio anual de 2 mil mm de lluvia (Neiburg, 1988, p. 29).

En sus montañas se detienen las corrientes húmedas provenientes del Golfo de México, razón por la que extensas superficies de sus bosques de pino-encino-liquidámbar cuentan con elevada humedad, así como con nubes y neblina la mayor parte del año.

En su interior, las diferencias naturales consisten en que el oeste serrano se conforma de una proporción más peñascosa y serpenteante, mientras que hacia el este, pueblos que lindan con el distrito de Tuxtepec, como Huautla, Santa María Chilchotla, San José Tenango y Ayautla cuentan con algunas superficies que, aunque boscosas, son más planas. Sus corrientes hídricas, como la del río Petlapa y otros que confluyen en el Tonto -otra subcuenca del Papaloapan-, son de una fisonomía distinta a la de los de la Cañada, ya que llegan a rondar los diez metros de ancho y su caudal es considerablemente más abundante (Bonilla, 2011, pp.

Lea también: Detalles del proceso de estadidad en Baja California

La ubicación de las características naturales en ambos espacios nos permite establecer que cumplieron un rol central en el desarrollo de dinámicas productivas y de organización social distintas.

Dinámicas Sociales y Productivas en la Cañada y la Sierra Mazateca

En la Cañada, dado su clima cálido y superficies semiáridas, el sistema de riego era indispensable para la agricultura y, por tanto, para la preservación de la vida social, por lo que se requería de organización para la captación, almacenamiento y distribución del vital líquido.

Debido a su orografía más plana, ese espacio se vinculó en mayor grado con el exterior, pues por ahí cruzaba la antigua vía que conectaba a la ciudad de Oaxaca con la de Tehuacán, la cual enlazaba sitios más distantes como Puebla y la capital del país por una parte, y Chiapas y Guatemala, hacia el sur (Acuña, 1984, p. 196).

En la centuria siguiente, como parte de un proceso más amplio en que se establecieron trapiches azucareros desde Coxcatlán, Puebla, hasta Cuicatlán, Oaxaca (Motta y Velázquez, 2000; Motta, 2001; Motta, 2003), en sus tierras bajas circundantes al río Salado se estableció la hacienda de Ayotla, cuyo dueño, a fines del siglo XIX, instauró en ella un ingenio central tecnificado.

A su vez, en los asentamientos serranos el cultivo de mayor importancia era el maíz. Debido a la humedad, sus tierras contaban con mayor fertilidad, tal como se reportó desde la temprana época colonial (Acuña, 1984, p.196), característica que permitía a su población prescindir de sistemas captación y distribución de agua para riego.

Una particularidad de ese espacio era que, como ha sido referido para otras superficies con características geográficas similares -por ejemplo en el estado de Oaxaca (Arrioja, 2011, p. 42)-, en algunos de esos pueblos sus habitantes cultivaban parcelas alejadas entre sí, ubicadas en variadas altitudes con el fin de aprovechar distintos pisos ecológicos y obtener diversas cosechas al año, mientras que para finales del siglo XIX pervivía el sistema de cultivo de roza, tumba y quema (Romero, 1893/2009:130), que habría sido imposible en parcelas permanentes6.

Aún en las últimas décadas del siglo XIX ingenieros adscritos al gobierno federal registraban la imposibilidad para que bestias de carga transitaran ciertos tramos o ríos7. Debido a la anchura de algunos de éstos, sólo era posible cruzarlos mediante la instauración de troncos o puentes colgantes, lo cual permitía el paso de personas, pero no así el de burros o mulas.

Tales diferencias denotan en alto grado la influencia del medio natural en las dinámicas sociales ahí suscitadas y cómo es que éstas se adaptan a las condiciones impuestas por sus características.

El Proceso de Modernización y la Influencia de la Naturaleza

En primera instancia, la legislación sobre aguas tuvo mayor relevancia en la Cañada, dado que ahí ese recurso era objeto de competencia y conflicto social, mientras que en la sierra prácticamente pasó inadvertida. En contraparte, los ordenamientos sobre división de tierras comunales se aplicaron en mayor grado en la sierra, debido a las posibilidades comerciales que otorgaban las ahí situadas por su alto potencial productivo.

Como segundo factor, las características variadas del medio se complementaron con factores sociales -resistencias, conflictos, dificultades económicas- de modo tal que la mayoría de los grandes proyectos agroempresariales privados allí instaurados fracasaría durante las siguientes dos décadas.

Obsérvese que la ubicación de la diversidad de los tipos de tierras -y lo que contienen- nos es de utilidad para no considerarlas homogéneas, ni tampoco a los recursos en ellas contenidos, así como para entender subsecuentes procesos disímiles con ellas relacionados.

Con el fin de desarticular ta...

tags: #hacienda #los #cafetales #history